-Blane… ¿Qué haces aquí?-
Hares está completamente a la
defensiva, desde hace muchísimos años no le veía así de tenso y de
inseguro. Me pongo a su lado para intentar amedrentar a los cinco
vampiros que tratan de intimidarnos, según mis cálculos entre todos
suman nuestra edad.
-Escucha principito… Tenemos un
problema, parece ser que buscamos lo mismo ¿no? aunque no alcanzo a
comprender cuáles son tus motivos
Mientras Blane mide sus fuerzas con Hares los humanos permanecen en completo silencio y con su ritmo cardíaco en el límite.
-¿Mi
padre ha soltado tu correa?- empieza a reírse pareciendo relajado,
aunque yo sé que por dentro no está muy contento con la situación -La
última vez que te vi eras un esclavo que ensillaba mi caballo y me
suplicaba a todas horas para que se la metiera-
Blane aprieta sus puños con fuerza y puedo notar como se va enfureciendo. Hares nunca me ha contado nada de este tipo.
-Siempre has sido un egocéntrico, no te he necesitado nunca-
La
furia se está convirtiendo en recelo, aunque intenta ocultarlo con
mucha maestría. Hares parece más confiado, se ha percatado de la brecha
en sus defensas y se ríe otra vez acercándose un par de pasos con
actitud relajada.
-¿Qué no me has necesitado? ¿No eras tú
la sombra que se arrodillaba ante mí todo el día? ¿el perro que venía a
mi alcoba desnudo suplicándome con el rabo tieso?-
Blane
parece molesto con esas palabras, saca sus colmillos y los otros cuatro
le imitan acercándose a su líder. Yo iba a hacer lo mismo, pero Hares
me ha frenado con un movimiento de mano.
-Quieto… no merece la pena-
-¿¡Esa es la razón por la que nos dejaste!? ¿¡Ese impuro!?-
-Mira, Egil… la puta está celosa de ti-
En
ese momento se abalanza sobre Hares, y yo me encargo de los otros
cuatro inútiles que van con él. Los humanos reculan hasta estar a una
distancia prudencial, parece que están a salvo, así que puedo seguir con
mi tarea.
Noto colmillos hincándose en mis extremidades, uñas
desgarrando mi piel, esas escorias intentan vaciarme para agotarme
mientras yo centro mi atención en el que se ha acercado de frente, hundo
mis dedos en su cuello y aprieto con fuerza reventando su carne como si
fuera gelatina. Después le toca el turno al que muerde mi brazo
derecho… ¡mierda! mi sangre está siendo drenada muy rápido y si no actúo
con más eficacia no lograré aguantar consciente. Agarro su pelo con la
mano de mi otro brazo y tiro con fuerza para que me suelte, pero sus
colmillos han desgarrado mi piel, llevándose un buen trozo de carne. El
dolor es insoportable aunque al menos he logrado mi objetivo, por fin me
ha soltado y me ha encarado de frente, soy tan superior a esa escoria
que sobrepaso su juventud reventando su cabeza con mis dos manos.
¡Rujo
con fiereza! dejo que la adrenalina me dé fuerzas e impulse mis
músculos, ya no me queda casi sangre… mi vista se nubla, pero logro en
un último acto desesperado de animal moribundo que dejen de morder mi
pierna izquierda, pero ya no puedo hacer nada más, mi vista se ciega,
aunque logro ver a mi creador a través de la cortina que ha cerrado mis
ojos… Hares viene hacia mi, el ser más letal y perfecto que camina sobre
la faz de la tierra destroza con su fuerza titánica a los dos seres
inferiores que intentaban acabar con mi vida inmortal. Sus brazos
reconfortantes me sostienen… ya no debo temer nada, puedo dejar a la
oscuridad envolverme… mi dios está conmigo.
Hares POV
El
cerdo me llama a mí egocéntrico ¿cómo se atreve a desafiarme? Sus
movimientos son torpes y lentos y yo me entretengo y juego con él, me
muevo con tanta rapidez que el idiota ni siquiera sabe donde estoy, mis
500 años de más y mi experiencia como guerrero me dan una clara ventaja.
Le golpeo sin que me vea llegar repetidamente, me río en su cara y le
degrado con mis palabras…
-¡Eh, basura! ¿Te lo estás pasando bien? ¿En qué pensabas para desafiar a tu príncipe, esclavo?-
-¡Yo solo quería luchar a tu lado! ¡Quería servirte, príncipe Hares! ¡Y me dejaste por un impuro!-
-Egil está más bueno que tú y te diré una cosa… su sangre es más pura que la tuya porque… ¡¡él es mi propia sangre!!-
Le
veo venir otra vez hacia mí como un animal rabioso, la ira recorre sus
venas... me lo estoy pasando como nunca con este escudero, se enfada con
facilidad y tiene la suficiente fuerza para entretenerme, aunque aún no
ha logrado siquiera rozarme. Pero cuando mejor me lo estoy pasando oigo
un alarido que pertenece a mi Egil, me giro y veo como cae al suelo
mientras dos basuras lo están devorando.
-Oh, Vaya...
Parece que tu pequeña puta tiene problemas, no puede hacer nada contra
cuatro que igualan tu edad, ni siquiera siendo TU sangre-
La
escoria se está riendo mientras lo único que me importa en esta vida y
en este podrido mundo se muere por su culpa... Pongo ambas manos a los
lados de su cráneo e ignorando sus súplicas le digo:
-Se ha acabado el juego, hijo de puta-
Al instante estoy al lado de mi vikingo, me libro de las dos alimañas que lo están devorando y lo sostengo entre mis brazos.
-Tranquilo, ya estoy aquí- busco el olor del niñato y grito su nombre -¡Karl! ¡Ven aquí!-
Viene corriendo y se nos queda mirando aterrado con esa cara de idiota que pone a veces.
-¿¡Tengo que decirte lo que tienes que hacer!? ¡VAMOS!-
Mierda, cuanto me cabrea este payaso.
-¡Vamos, Karl! ¡Dale tu sangre!-
Menos mal que hay humanos como John en el mundo.
-¿QUÉ? ¡No les hagas caso, amor!-
-CIERRA LA PUTA BOCA, ¡cómo se muera os mataré a los dos!-
-Yo lo haré Hares-
-NO, tu sangre es débil por la gripe, no será suficiente-
Por
fin el idiota se agacha para obedecerme mientras la zorra esa no deja
de gritarle. Me mira confundido sin saber que hacer, agarro su muñeca y
clavo mis colmillos en ella para que salga su sangre escuchando un leve
sonido de dolor y excitación que sale de su garganta… parece que al niño
le pone que le muerdan.
-Haz que las gotas caigan en su boca y acerca la mano despacio-
Egil
empieza a reaccionar, sus ojos permanecen cerrados pero ya ha comenzado
a succionar su sangre débilmente... Tengo que advertirle.
-Cuando
despierte no sabrá quiénes sois durante unos momentos que tarde en
centrarse, solo me reconocerá a mi. Manteneros en mi espalda en todo
momento y no le miréis a los ojos ni le habléis ¿entendido?-
Me aseguré de que todos lo tenían claro mientras Egil comienza a espabilarse y agarra la muñeca del chico con fuerza.
-¡M-me hace daño!-
-Sí, no es tierno como ayer ¿eh?-
-¿Como... ayer? ¿Qué quiere decir, Karl?-
No
puedo evitar reírme mientras veo la cara blanca de terror de Karl y la
de mosqueo de su novia... que simples son los humanos. Egil acaba de
abrir los ojos, comienza el espectáculo.
-EGIL ¡Como tu creador, te ordeno que le sueltes!-
Con
un gruñido animal de protesta libera su muñeca en el acto mientras Karl
intenta tapar su hemorragia y corre con los otros dos humanos que ya
están detrás de mi. Freno su impulso de salir tras de él y le sostengo
entre mis brazos, sentándome en el suelo con él entre mis piernas.
-Cálmate,
ya estás a salvo- me encanta acariciar su suave pelo, siempre logra
relajarme y parece que a él también le calma que lo haga, ya que apoya
su cara en mi pecho, acurrucado en mis brazos como un niño pequeño... La
bestia ya se ha ido.
-¿Ha… res?-
Egil POV
-Descansa un poco más, enseguida estarás bien-
-Te he fallado… he sido débil-
-Idiota,
cada uno tenía la mitad de tu edad. Acabar con los cuatro no era fácil,
además están entrenados por los siervos de mi padre-
-¿Por qué quieren a Balghor?-
-Para nada bueno… creo que quieren hacer más purasangres-
-Mierda ¿crees qué…?-
-Calla- Estoy tan agotado que no me he dado cuenta de que los cuatro humanos nos observan de cerca.
-¿Purasangres?- La curiosidad de Karl parece no tener límites.
-No es algo que tú debas saber-
-Lo siento, Hares… solo es curiosidad ¿Tampoco vas a decirnos por qué te llamaba príncipe?-
-No-
Fín
de la conversación, no va a decirle nada y tampoco hay nada que le
pueda hacer cambiar de opinión. Mientras yo estoy intentando recuperarme
los humanos se alejan para dejarnos tranquilos y se ponen a hablar de
sus cosas, deduzco que hablan de nosotros y de lo que ha pasado ya que
la prometida de Karl está muy nerviosa y enfadada con él.
-¡No puedo creerme que me hayas ocultado algo así, Karl!-
-Carol, no es el momento para esto-
-No,
ya lo sé. Ahora no puedo dar marcha atrás y tengo que entrar a
escondidas en una excavación tan delicada con mi prometido, un
desconocido ¡y dos vampiros!... ¡Y ni siquiera sé para qué!-
-¡Carol!... cálmate por favor, es importante y te lo explicaré cuando bajemos… por favor, confía en mi-
Guardaron un rato de silencio pensando en sus cosas hasta que al final Karl miró a John y le preguntó:
-Oye, no he visto a Hares alimentarse desde que estamos aquí-
-Hmm, lo ha hecho-
-Pero si no…-
-Las veces que desaparecía...-
-Pero ¿él no se alimentaba de tí también?-
-Muy pocas veces, es muy orgulloso para depender de un humano en concreto, él va a su aire-
-¿Y qué va a hacer ahí abajo?-
-Tranquilo, nos sorprenderá, es imprevisible-
-Como ponga sus colmillos en mi tú y yo hemos acabado Karl- John comenzó a reírse a carcajada limpia -¿¡Qué es tan gracioso!?-
-Cielo, Hares preferiría morir antes que hincar sus colmillos en una mujer-
-¿Me estás diciendo que nunca se ha alimentado de una mujer?-
-Eso es, nunca me ha dicho el porqué- -Solo se divierte descuartizándolas- quiso decir este último pensamiento, pero no le pareció apropiado.
-¿Y qué hay del otro?- dijo indignada cruzándose de brazos.
-Egil me tiene a mí, tranquila… Vámonos, ya se están moviendo-
Mi
cuerpo está entumecido, siento la sangre de Karl intentando que todo
vuelva a la normalidad, pero aún con este bálsamo milagroso recorriendo
mis venas me está costando estar al 100%. Hemos decidido entrar en la
pirámide y avanzar lo suficiente para alejarnos del núcleo central de la
excavación, después miraremos los datos de los que disponemos e
intentaremos avanzar acorde al plan que tracemos.
Después de
esquivar unos pocos guardas, que incomprensiblemente no se enteraron de
nuestra pelea de antes, estamos bajando por un pasillo estrecho y muy
irregular, los humanos han tropezado bastantes veces, sobre todo Karl
que nunca ha estado en un sitio así, pero siguen bien el ritmo y no
parece que vayan a ser una carga, aunque Hares está bastante avanzado y
no tiene intención de esperar a nadie.
Una bocanada de
aire frío nos indica que próximamente va a abrirse una galería
importante ante nosotros, y así es, hemos llegado al final del túnel que
Hares vió la noche pasada.
-Aquí es-
-¿Cómo lo hacemos ahora?- acabo de darme cuenta de que hay un humano más y los mismos vampiros para saltar.
-Yo llevaré a dos-
-¡Hares!- John está empezando a dejar que el miedo le domine.
-John… tranquilo, confía en él-
-No voy a dejar que ninguno ponga las manos en… AAAAAAAAAH-
-Vale… Ahora nosotros John-
-Pobre chica, creo que no saldrá viva de aquí, o al menos con el mismo estado de salud mental-
No
puedo evitar reirme ante ese comentario… tiene toda la razón. Se agarra
bien a mí y saltamos tocando el suelo a los pocos segundos. Cuando miro
a mi alrededor veo a Carol hiperventilando, a Karl abanicándola con su
mano y a Hares pasando de todo y apartando con brusquedad la “basura de
cobre”, como él llama a las reliquias milenarias.
-¡Hares! ¡Deja de hacer eso!-
-Cállate, puedo hacerte mierdas de estas cuando quieras, hasta un niño podría-
-Vas a matarme a disgustos- John se daba la vuelta para no mirar como destrozaba las valiosas piezas antiguas.
Decidí cortar con esa discusión y centrarnos en el asunto que nos había traído hasta allí.
-¿Ahora qué?-
-Ahora hay que buscar lo que ellos están buscando… Niño, ¿has dicho que era una llave? ¿has visto alguna?-
-Sí, espera, tengo una foto en mi teléfono- Buscó un momento entre sus fotos y se la mostró a Hares -Es así-
-Pero… qué…-
-¿Qué
pasa?- mientras me acerco a mi creador para ver la foto saca su
colgante del interior de su camiseta, el mismo que ha llevado todos los
días desde que yo le conocí y que no se quita nunca: un medallón dorado con forma de llave, que luce dos alas en la parte
donde se sujeta y un ojo rojo de reptil en el medio, además de un par de
ruedas con muchas muescas pequeñas en el lateral derecho.
-No me jodas- logra decir tras unos segundos
comparando las piezas -¿He llevado una llave del ataúd de ese hijo de
puta colgada del cuello toda mi vida?-
Puedo notar
como se va cabreando según piensa en ello, si algo odia Hares es que le
utilicen, y en estos momentos se siente utilizado como custodio de algo
que ni siquiera sabía que era hasta ahora.
-Vamos a buscar esta mierda, tengo que salir de aquí para matar a alguien-
-¿A que adivino a quién?- sé muy bien que su padre es el culpable de su enfado.
-Voy a atravesar su corazón de mierda con esta cosa-
Después
de buscar un buen rato no encontramos nada, nos sentamos abatidos en el
centro de la sala, excepto Hares que sigue de pie con esa expresión de
cabreo tan sexy.
-Aquí no hay nada- digo suspirando mientras sigo con la mirada a mi creador, que bordea la habitación tocando las paredes.
-Eh, cerebritos- dice refiriéndose a los humanos -¿Esto no es una puerta?-
Nos
acercamos rápidamente y tras limpiar un poco los relieves de la roca
distinguimos una línea que corta la piedra con forma rectangular hasta
el suelo. Definitivamente es una puerta pero…
-¿Cómo la abrimos?- pregunto impaciente.
-Dejadme
un segundo- dice Carol iluminando los dibujos de la puerta -El zorro
come a la serpiente, la serpiente al ratón y el roedor al escarabajo-
según recita los nombres de los animales va tocando cada uno de los
dibujos que pertenecen a dicho animal y la puerta emite un crujido y
cede unos milímetros.
-Vaya…- dice John impresionado por la agilidad mental de Carol.
-Sí,
muy lista.. vamos- la enorme fuerza de Hares logra mover la puerta sin
ningún problema y todos entramos con cautela y recelo… esto parece una
película de Indiana Jones, nunca pensé que realmente podía ser así el
interior de una pirámide.
El gran
Hares en la vanguardia, yo en el medio con Karl y John y Carol en la
retaguardia… así avanzamos por el estrecho y mohoso pasillo mientras
notamos a nuestros pies el crujido de miles de insectos y demás animales
a los que hemos aplastado perturbando su aislada paz. Recorren nuestras
piernas para intimidarnos hasta que un grito a mis espaldas me indica
que algo va mal.
-¿Qué pasa Carol?- pregunta Karl mientras va a su lado.
-Nada… lo siento, es una serpiente o nose, algo que se ha metido por dentro de la pernera de mi pantalón-
-Tsk… vamos- A veces dudo de si Hares sabe lo que es la paciencia.
Empezamos
a oir unos ruidos extraños, mi creador baja el ritmo y avanza con
cuidado escuchando atentamente esos lamentos que no logramos discernir
con claridad, a veces parecen palabras, pero otras simplemente son como
gemidos ahogados. Después de uno que ha sonado bastante más cerca que
los demás noto como Karl se acerca a mi cuerpo y agarra mi brazo por
instinto, su corazón late demasiado fuerte y su miedo parece que ha
tomado control de sus sentidos.
-Tranquilo, solo serán los ruidos de las entrañas de la tierra-
De
repente me suelta al oir mi voz, consciente por fin del íntimo contacto
y se aleja un par de pasos, seguramente dando gracias a la oscuridad
por no revelar su acción cobarde y gay a su futura esposa.
Hares
se ha detenido de golpe y nos indica que nos callemos llevándose su
dedo índice a los labios. Avanza unos pasos por delante hasta que mis
ojos adaptados a la oscuridad pierden su silueta a lo lejos.
-¿Dónde va?- pregunta Karl susurrando.
-Habrá
notado algo, ahora vie…- un grito desgarrador interrumpe mi frase
tranquilizadora, me giro y veo como Carol es engullida por la tierra
mientras John tira de su brazo con fuerza.
-¡NO ME SUELTEEEES! AAAAAH-
En
un segundo estoy a su lado e intento agarrar su brazo, pero la fuerza
que tira de ella es demasiado incluso para mi y Carol se hunde sin que
podamos hacer nada para evitarlo.
-CAROOOL-
Hares aparece como si se tratara de un relámpago y pregunta cabreado:
-¿¡No os puedo dejar solos un puto segundo!? ¿Qué ha pasado?-
-¡Es tu culpa! ¡Si tú hubieras estado aquí la habrías salvado!” Karl se atreve a gritar a Hares apretando sus puños con fuerza.
-¿¡Quién te crees que soy, un superheróe!?-
-Hares…- ¿Cuándo aprenderá a ser un poco más sensible?
Le explico todo lo que ha pasado mientras él mira fijamente al punto desde el cual ella ha desaparecido.
-¿Me estás diciendo que se la ha tragado la tierra?- asiento y miro a Karl que está llorando sentado en el suelo.
-Aquí no hay nada-
-¡Hares, debe haber algo! ¡Yo estaba al lado! ¡Y a desaparecido de repente!-
-¡Calmaos
de una vez los dos! solo podemos avanzar, al no ser que queráis cavar
con vuestras manos, la encontraremos ¿de acuerdo?-
Puede
que sea un insensible, pero eso le hace tener las ideas más sensatas, no
podemos quedarnos aquí lamentándonos, tenemos que avanzar. Los dos
asienten con desgana y se ponen a mi lado mientras seguimos de cerca a
Hares.
El pasillo parece no acabar nunca, los humanos
están sentados en el suelo exhaustos de tanto andar por ese lugar con la
luz de una linterna y hambrientos. Nosotros también empezamos a estar
sedientos, especialmente Hares que no ha comido nada desde la noche
anterior.
-Hares… ¿no vas a alimentarte?-
-John aún no está bien-
-Pero Karl…-
-No quiero nada de ese niñato- en serio… me desespera a veces su actitud y cabezonería -puedo aguantar unos días más-
-Pero no debes, sabes que nuestras fuerzas disminuyen y…-
-Lo sé, Egil-
Karl viene todo indignado y se sienta enfrente de Hares, parece incluso ofendido.
-¿Es por mi sangre? ¿O es porque no te caigo bien?-
-¿Acaso te importa? ¿Tantas ganas tienes de que te hinque el diente?-
-¡No! pero todos tenemos que estar al cien por cien, hay que encontrar a Carol y…-
-Escucha
niño… sé perfectamente dónde están mis límites y lo que puedo hacer con
mi cuerpo, no necesito que me sermonee un médico humano, yo no soy
humano… He dicho que no quiero tu sangre, fin- me mira con una sonrisa y
me dice -Vámonos-
Empezamos a movernos de nuevo, seguimos
por el mismo maldito pasillo que parece no acabar nunca y por fin
vislumbramos una intersección pero… ¿Qué camino tomar?.
-Mierda- Hares mira a ambos caminos con incertidumbre -John ¿alguna idea?-
-Que va… el interior de las pirámides es un misterio, su configuración depende de la edificación, son todas distintas-
-Egil, echa un vistazo por ahí, pero no te alejes mucho, yo iré por la de la derecha-
Asiento
con mi cabeza mientras pongo mis pies en el camino de la izquierda,
John me sigue con su linterna mientras Karl va detrás de Hares en busca
de la suya que ha salido rodando hacia ese lado. En cuestión de
milésimas de segundo un estruendo a mi espalda me indica que algo muy
pesado ha caído con violencia. Me giro corriendo preguntando a John si
está bien y cuando me confirma que sigue entero pongo mis manos sobre la
pesada roca que ha caído bloqueando el camino… después del susto
inicial veo que solo es una maldita piedra, puedo moverla sin problemas.
Intento buscar el borde inferior para levantarla pero veo que se ha
hundido en el suelo, cavo con mis manos intentando encontrarlo pero
parece que la profundidad es mayor de lo que me había imaginado, así que
solo me queda intentar destruirla. Mis puños golpean con furia y rabia
la puñetera piedra que parece irrompible hasta que John me frena cuando
tengo mis nudillos casi destrozados.
-Cielo, no se rompe. Déjalo, vamos a buscar una salida-
-Mierda, Hares tiene que estar cabreado ahora mismo. Solo espero que Karl esté con él-
-Seguro que estarán bien. Me estoy empezando a arrepentir de haber venido-
Caminamos
en silencio por otro jodido túnel… ¿qué mente retorcida ha hecho
semejantes edificaciones? ¿qué guardan aquí como para tomarse tantas
molestias? esas preguntas se suceden en mi mente una tras otra mientras
caminamos perdidos, sin rumbo fijo y sin saber que ha pasado con
nuestros amigos.
Hares POV
-¿¡Pero qué has hecho!?-
-¡Yo nada, se ha caído sola!-
Como me cabrea este insecto, debí matarlo el día que le conocimos… ¿pero qué pasa con esta roca? no cede ni un ápice.
-¿¡Qué material es este!?-
-¿El todopoderoso Hares no puede mover una roca?-
-Mide
tus palabras… estamos solos y no hay vocecitas cerca que me impidan
matarte… creeme, tengo muchas ganas de estrangularte- El niño traga
saliva y se acobarda, parece que acaba de ser consciente de su delicada
situación -Tú ve detrás mío y calladito, así estaré contento-
Otro
eterno pasillo… más bichos y más mierda por todas partes. Esta
edificación esconde algo gordo, puede que no solo encontremos una llave
aquí, algo me dice que hay algo más.
No sé cuánto llevamos
caminando porque estoy concentrado en ubicarme en ese laberinto pero
algo me dice que ya debería haber descansado, mi cuerpo empieza a
protestar y si lo sumo a que llevo casi dos días sin alimentarme
empeoran las cosas.
-Niño… descansa un poco. Necesitamos parar unas horas-
-¿QUE? pero si dormimos los dos ¿quién vigila por si acaso?-
-¿Te parece que vayamos a encontrar viajeros por aquí?-
-N-no… ti-tienes razón-
Su pulso se ha acelerado y puedo oler su sudor saliendo por sus poros… está nervioso.
-¿Qué te pasa ahora?-
-¿De verdad n-no quieres… emmm… mi sa-sangre?-
-Mierda niño, eres muy pesado-
-¡No quiero morirme aquí! y si el precio es perder algo de sangre no me importa-
Entre
el olor de su sudor distingo algo más… algo que no me esperaba, sus
niveles de testosterona se han disparado y con mi visión en la oscuridad
puedo notar el bulto de sus pantalones… ¿el niño está cachondo? a lo
mejor me puedo entretener un rato después de todo.
Me
acerco a él despacio, como un maldito felino, su corazón se acelera más
aún mientras recula sentado hasta que su espalda toca la pared.
-¿Estás caliente, niño?-
-¡N-no!-
-Te
voy a decir algo que te ahorrará un mal rato de vergüenza… puedo oler
tu deseo, esas deliciosas hormonas alteradas… ¿te gustó lo que te hizo
mi Egil?- Guarda silencio mientras permanezco cerca de su cuerpo sin
rozarle -Yo puedo multiplicar por tres ese placer que sentiste ¿lo
quieres?-
La zorra asiente con la cabeza y no
puedo evitar sonreir antes su ingenuidad. Pone sus manos a ambos lados
de sus piernas y las separa ligeramente.
-Tócate-
Traga
saliva y lleva su pequeña mano temblorosa a su entrepierna, frotándola
con delicadeza y timidez… ahora entiendo que ha visto Egil en él, le
gusta toda esta inocencia.
-Eso es… frótate más fuerte-
Empieza a gemir mientras su mano se restriega contra sus pantalones con fuerza.
-¿Te gusta obedecerme?-
-S-sí, q-quiero que me toques-
Claro
que le gusta, no hay nadie que no se rinda ante mi. Abre más sus
piernas y frota con mucha rudeza, está en el límite y se desabrocha con
su mano libre sus pantalones mientras ignoro su petición ¿de verdad este
mocoso me desea?
-¡Para! No te he dicho que hagas eso-
-¡Ha-Hares!-
-Quiero que te corras en tus pantalones-
-¡No!-
-Sí-
Mi
tono parece que le ha convencido y sigue frotándose con las piernas
completamente abiertas y dobladas, de tal forma que sus pies están
apoyados en el suelo y sus rodillas levantadas.
-Vamos pequeña zorra humana, córrete-
No
tenía la impresión de que le gustaran estas cosas, pensaba que sería
más del tipo romántico y eso, pero obedecía mis órdenes completamente
sumiso y en el acto. Con unos gemidos muy audibles se frota a más
velocidad hasta que se corre en sus pantalones gimiendo desesperado.
-Muy bien, lo has hecho muy bien… ¿estás mejor?... Pues duérmete ya-
-¿¡Q-QUE!?-
-¿Qué pasa? ¿Quieres algo?-
Guarda
silencio pensativo, creo que no se atreve a pedírmelo y espera que me
pase lo mismo que a Egil, cree que mi instinto animal le follara en una
oscura pirámide mientras su futura mujer estaba desaparecida, pero yo no
me dejo dominar por mi polla…
-Eres un maldito cerdo, Hares-
-Es
lo que me ha mantenido vivo todo este tiempo. No necesito tu sangre ni
tu culo, y como vuelvas a insistirme más, te mataré. No te mereces mi
placer, niño-
No le regalaría mi polla a un niñato ni
aunque fuera el último culo del mundo, no sin antes divertirme un rato, y
algo me decía que íbamos a tener tiempo de sobra ahí dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario