Puedo notar su inquietud a pesar de que intenta aparentar
tranquilidad con sus bromas sin sentido, a medida que nos acercamos a su
casa familiar, Josh va entrando en un estado de pánico en el que no le
conviene estar si quiere conseguir lo que nos proponemos.
-Josh… Me parece muy bien que intentes hacerte el valiente, pero recuerda que puedo sentir lo mismo que tú-
-Mierda. Estoy nervioso ¿Vale? No sé qué reacción tendrán cuando se enteren-
-¿Que
no lo sabes? Tú padre es quien nos ha quitado todos los privilegios y
derechos de los que disfrutábamos ¿En serio no lo sabes?-
-Maldita sea-
Vale,
tal vez no hayan sido las palabras más apropiadas para serenarlo, pero
ha sido necesario, tiene que abrir los ojos y saber que su padre
seguramente tenga intención de acabar con él.
-¿Crees que
mataría a su propio hijo?- Su nerviosismo aumenta irremediablemente y su
inseguridad es tan palpable que parece que esté materializada a su
lado.
-No creo que te considere su hijo ahora mismo-
De nuevo vuelvo a empeorar las cosas, pero no puedo comprender que no haya pasado esta posibilidad por su cabeza.
-¿Crees que es una buena idea?-
Esto
ya es la gota que colma el vaso. Detengo el vehículo bruscamente
ignorando las protestas y cláxones de los demás conductores y agarro el
cuello de su camiseta con fuerza para ver si así lo espabilo de una vez.
-Escucha,
Josh… Tu padre es un enemigo, no intentes razonar con él porque no te
hará caso, en cuanto vea que eres un vampiro intentará matarte-
-¿¡Y entonces qué hago!?-
-Tienes que acorralarlo desde el principio ¡Demuéstrale por qué somos superiores!-
-Pe... pero-
-No titubees, maldita sea… ¡Deja de comportarte como un cobarde!-
Por
fin noto como empieza a relajarse y a estar más seguro de sí mismo,
pero no creo que sea suficiente, me parece que todo esto no acabará como
hemos planeado, aunque no hay tiempo para enseñarle a comportarse como
un auténtico y respetado vampiro.
La mansión del
padre de Josh es el doble… ¡Qué digo! ¡El triple! de grande que la
nuestra, un lugar inmenso lleno de jardines muy bien cuidados y de
fuentes que han debido de costar una fortuna.
-Madre mía… ya sé dónde se va el dinero de nuestros impuestos-
-Este sitio es enorme, creo que no he llegado a visitar todas las estancias- Josh agacha la cabeza y evita mirar a la mansión.
Multitud
de guardias se apostan en las tres puertas de acceso al jardín, otros
patrullan por sus caminos y unos cuantos vigilan desde los balcones y
tejados… Sin duda un enorme despliegue de seguridad que nadie excepto su
hijo puede burlar.
Termino de prepararle poniendo un poco
de maquillaje de color en su cara y suspiro antes de darle el visto
bueno para que emprenda el camino hacia la casa de sus padres.
-Intenta que no sepa que eres vampiro hasta que estés solo con él. Es importante, Josh, o esos de ahí te harán picadillo-
Mira sus manos cabizbajo y de nuevo inseguro, las atrapo entre las mías y se las acaricio intentando tranquilizarle.
-Yo
te protegeré, pero hay cosas que no podré hacer si la lías, hay muchos
guardas entrenados para matar a los de nuestra raza y Hares no está con
nosotros. Ten mucho cuidado ¿De acuerdo?-
-¡Sí! Lo haré bien-
Cuando
sale del coche y me mira sonriendo antes de darse de nuevo la vuelta
siento un hormigueo recorrer mi estómago inactivo, una opresión me
estrangula el pecho no latente y un miedo me invade los nervios cuando
le veo adentrarse en la mansión y desaparecer de mi vista… Esto es lo
que debe sentir Hares cada vez que pongo mi vida en peligro.
Josh POV
Hace
mucho tiempo que no ando por estos pasillos, todos los sirvientes me
conocen y yo apenas logro reconocer la mitad de las caras que me miran
sonrientes dándome la bienvenida, parece una casa desconocida que nunca
llegué a considerar como mi hogar, de hecho, creo nunca he tenido uno.
La
gente no parece asustada al verme, así que el plan de Egil está
surtiendo efecto ya que nadie nota nada fuera de lo común y puedo
caminar con total libertad por el pasillo que me conduce directamente al
despacho de mi padre. Cuando pongo mis nudillos en la madera de la
puerta distingo una acalorada discusión al otro lado y me paro para
escuchar a qué es debida gracias a este oído tan fino que tengo desde
que soy un vampiro.
-¡Me da igual! ¡Si tienen al hijo de Vortryan deberían llevarlo de inmediato junto a los otros cuatro!-
-Pe… pero Ian…-
-¡No
hay peros que valgan, Kevin! ¡Debemos hacerlo rápido! Esos vampiros son
extremadamente poderosos y fuertes, no podemos permitirnos el lujo de
que piensen en algo-
Vaya… que oportuno he sido,
no he podido llegar en mejor hora, el cerdo de mi padre y un tal Kevin
han escogido este momento tan propicio para contarme sin querer cuáles
son sus planes para con los cinco purasangres de Astharon.
-Está
bien, hablaré con el rey chupasangre, pero no será fácil convencerlo,
creo que tiene planes para su hijo desterrado- El tal Kevin parece
bastante nervioso y muy inseguro sobre lo que mi padre le está mandando
hacer.
-Me dan igual esos planes… ¡Quiero acabar con esto cuanto antes!-
Parece
que ese expreso deseo ha sentenciado la discusión. Intento disimular
cuando oigo como sus pisadas se acercan a la puerta tras la que yo estoy
espiando y meto mis manos en mis bolsillos para que no vean el ligero
temblor que se ha apoderado de mí.
-¡Josh! ¿¡Pero qué…!?-
-Hola
papá- Creo que nunca he estado tan nervioso. Kevin es otro gordo calvo
de la misma edad que mi padre y me mira con cara de pocos amigos,
seguramente juzgándome por las cosas que Ian le habrá contado sobre mí.
Se
despiden con un apretón de mano intentando aparentar normalidad y
después mi padre se cruza de brazos y me mira sin invitarme a pasar a su
despacho para poder hablar tranquilamente los dos.
-¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en la universidad! ¿Cuando has regresado?-
No
puedo evitar amedrentarme ante su presencia como siempre he hecho, pero
los ánimos y las palabras de confianza de mi creador resuenan en mi
cabeza con fuerza, infundiéndome todo el valor que necesito para encarar
a este viejo bastardo.
-Vamos dentro, viejo-
-¡Tú no das órdenes aquí, muchacho!-
-¡He dicho que vamos dentro!-
Mi
extraordinaria fuerza física mete su culo gordo en el despacho y
consigue que deje de hablarme con esa superioridad que siempre cree
tener.
La lujosa habitación está tal y como la recordaba, las
alfombras de animales exóticos despellejados cubren el mármol haciendo
juego con las cabezas que se exponen por toda la pared, unos colmillos
de vampiro decoran desagradablemente un estante que tiene detrás de su
espectacular escritorio de madera de Sequoia y lo más asqueroso de todo…
La colección de animales mutados hundidos en botes de formol que
adornan la pared que está al lado de la enorme caja fuerte de alta
seguridad… mi objetivo.
-Escucha gordinflón- Ahora me
siento enaltecido, una energía desconocida pero muy poderosa invade mis
músculos y me hace sacar las agallas necesarias para hablarle así a la
persona que más temo en este mundo -Solo he venido para que me enseñes
lo que guardas en esa caja fuerte-
Parece que no está
acostumbrado a que su hijito pequeño le hable de esa forma ya que
después de poner una mueca de sorpresa, su risa penetra estridentemente
en mis oídos durante un buen rato hasta que al final me canso y hundo mi
puño en su prominente barriga. Su risa se silencia por la violencia del
golpe y después de escupir sangre me mira con una nueva expresión en su
cara que yo nunca había tenido el placer de observar.
-¿Tienes miedo de tu niño pequeño, papi? ¿Temes al marica de la familia?-
-J-Josh… ¿Qué estás haciendo?-
-Así es como me conocen todos ahora ¿Verdad? Tú se lo has dicho… ¡Quiero oírte decirlo!-
-¡No sé de qué me hablas!-
-¿¡No sabes de qué te hablo!? ¡Tú empezaste a llamarme así! ¡Vamos, dilo una vez más!-
-¡Has perdido la cabeza, mocoso!-
-No,
padre… No solo he perdido la cabeza- Sé que Egil me dijo que tuviera
paciencia, pero estoy deseando enseñarle que me he convertido en lo que
más odia. Pongo mi cara a escasos milímetros de la suya y cuando tengo
toda su atención saco mis nuevos colmillos sintiendo como el pánico
comienza a tomar posesión de su cuerpo -He perdido la vida que tú me
diste, ahora no te pertenezco… Ya no soy tuyo-
Nunca
pensé que beber la sangre de mi propio padre podría excitarme tanto,
aunque no es una excitación sexual, es más bien psicológica, me siento
superior a él, todos mis miedos se han evaporado y ahora yo tengo el
control… Yo decido si vive o muere.
Lo que más me complace
es comprobar cómo es en realidad este heroico y valeroso pez gordo que
ha logrado subyugar a los vampiros, tan solo se trata de un cobarde que
ha logrado mantener su fama rodeándose de guardias entrenados para
aniquilar a los de mi raza.
Tiembla tanto que parece que va a
desmontarse, balbucea y no es capaz de sacar esa voz de mando con la que
se dirige a mí a todas horas, su miedo le ha hecho mojar sus pantalones
y el débil instinto de supervivencia que posee comienza a suplicarme
para que no le mate.
-P-por favor, hijo… S-soy tu p-padre, n-no m-me mates-
-No voy a matarte, gordito. Antes necesito que abras esa caja fuerte para mí-
A
pesar de estar cagado de miedo, duda de la orden que le he dado, parece
que lo que guarda ahí es más importante para él que su propia vida.
-No puedo… Juré protegerlo con mi vida- Por fin saca un atisbo de valentía para negarme lo que le pido.
-Bueno,
en tal caso no te entretengo más- Saco de nuevo mis colmillos, esta vez
acompañado de un gruñido que vuelve a provocarle el temblor en el
cuerpo.
-¡N-no, Josh!-
-¡Abre la puta caja
fuerte, padre!- Hasta yo me he asombrado de la voz ronca y profunda con
la que acabo de pronunciar esta orden.
-¡P-por favor! ¡Ti-tienes que entenderlo! ¡Los vampiros nos aniquilarán!-
-¿¡Aún no te has dado cuenta!? ¡Soy un vampiro!-
Sé
que he perdido el control, le he permitido a mi instinto más salvaje
controlar mis actos y me he dejado llevar por la sed de sangre que me
acucia estos últimos días, pero parece que este poder me está
corrompiendo y no puedo evitar sentirme más vivo que nunca mientras
subyugo a aquél que amargó mi anterior vida hasta el punto de querer
quitármela en más de una ocasión.
Mis colmillos vuelven a
atravesarle, pero esta vez no estoy siendo delicado y arranco su carne
desgarrando los músculos de su cuello y recogiendo con mi lengua la
abundante sangre que sale de su yugular tiñendo mi rostro de rojo antes
de deslizarse hasta manchar mi camiseta. Le miro a los ojos y veo como
se apaga su vida mientras se desangra delante de mí como el cerdo que
es, cruzo mis brazos y le sonrío con mi pose desafiante.
-Eras
un patético cerdo que se creía inmortal… No deberías haber subestimado a
los vampiros, aunque tú ya sabías que acabarías siendo descuartizado
por uno ¿Verdad? Me pregunto si te imaginabas que sería tu propio hijo-
Intenta
emitir sonidos, pero la sangre que mana por su garganta le impide
articular palabra, solo puede mover su brazo derecho para señalar hacia
un lugar de su despacho situado entre la caja fuerte y el ventanal que
permite disfrutar de unas preciosas vistas al inmenso parque que
proporciona oxígeno a la ciudad de Los Ángeles. Cuando vuelvo a poner
mis ojos sobre él, veo oportunamente como exhala su último aliento y
escucho como su corazón deja de bombear la sangre que corría por sus
venas… El cerdo por fin ha muerto.
Una sensación
de alivio me serena el ansia que tenía hace unos momentos y aprovecho
ese rato de calma para acercarme a la pequeña columna que señalaba el
dedo del gordinflón, pero no parece haber nada de importancia, excepto
un pequeño orificio del diámetro de un dedo adulto. Después de meditarlo
unos pocos segundos decido introducir mi dedo índice y al ver que no
pasa nada lo hago repetidas veces hasta que oigo unos pasos acercándose
apresuradamente a la puerta del despacho… Soy un auténtico gilipollas
¿Cómo no he caído en que era una jodida trampa? Quizás por eso mi padre
me lo señaló, porque sabía lo idiota que puedo llegar a ser, seguro que
está riéndose desde el puto infierno al que le he mandado. ¿Te
diviertes, padre? Eso es porque no has visto lo que soy capaz de hacer.
Los
soldados entran rápidamente intentando acorralarme, unos se acercan al
cadáver de su amo y otros buscan por la habitación cerciorándose de que
estoy solo.
-¿Os queréis unir a la fiesta, chicos? Estaré encantado de comeros a todos-
De
nuevo vuelve a embriagarme la sed de sangre; rompo el cuello del
primero que se lanza a por mí, arranco el brazo derecho del segundo y
estampo al tercero contra la caja fuerte. Me siento inmortal e
imparable, ninguno de ellos logra rozarme y no puedo dejar de reír al
comprobar lo débiles que son los humanos comparados con los vampiros… Si
yo puedo destrozar a siete hombres en menos de un minuto ¿Qué podrá
hacer alguien como mi creador?
Pero estoy tan ilusionado y
emocionado descubriendo mi nueva fuerza que no me he dado cuenta de los
diez que han entrado portando unas enormes cadenas de plata que empiezan
a golpear mi cuerpo una y otra vez, el dolor es insoportable y me deja
paralizado en el suelo, me retuerzo con cada latigazo y mis gritos
ensordecedores se mezclan con sus risas y con las numerosas burlas
prepotentes que me dedican. Pronto todo empieza a estar nublado y unos
objetos se clavan en mi piel neutralizándome definitivamente… Solo
quiero cerrar los ojos y rendirme… No soy tan fuerte como pensaba, aún
tengo mucho que aprender… Lo siento, Egil.
Egil POV
Ese
idiota… Le dije que hiciera todo con la máxima discreción posible, pero
parece que siempre se empeña en no hacerme caso. La mayoría de guardias
han desaparecido del perímetro de la casa y se han ido corriendo a su
interior, sin duda alguien ha dado la alarma.
Salgo del
coche para observar mejor lo que ocurre e intento enterarme de cuáles
son sus órdenes, pero no hay ningún walkie activado y todos parecen
tener muy claro lo que deben hacer, seguro que están siguiendo algún
protocolo de actuación en caso de emergencia.
El jardín se ha
despejado, no hay nadie cerca de mi posición y puedo adentrarme sin que
me detecten para acercarme un poco más para comprobar cuanto la ha liado
ese payaso, pero cuando me agazapo en unos matorrales para intentar
observar lo que ocurre en una de las habitaciones del piso de arriba, me
sacude una sensación nueva… un dolor indescriptible, un sufrimiento
abrumador… Le han logrado atrapar.
Salgo corriendo hasta que
llego al piso de arriba y me paro justo cuando termino de subir las
escaleras viendo como una veintena de guardias que esperan en la puerta
del despacho se giran sorprendidos para mirarme, así que pongo la pose
más desafiante que tengo, saco mis colmillos y espero a que se acerquen.
-¡Venid a por mí, basuras mortales!-
Vienen
en grupos de cinco armados hasta los dientes. Esquivo con agilidad las
cadenas de plata que intentan impactar en mi cuerpo y me libro de los
balazos usando los cuerpos de sus compañeros como escudo, sus gritos
pronto comienzan a alarmar a los que están dentro y van saliendo poco a
poco mientras siento como la fuerza de Josh se va apagando.
Mi
instinto de protección hacia mi progenie me infunde una nueva energía
que me hace gruñir amenazadoramente y me impulsa para deshacerme con
facilidad de esa veintena de idiotas que se han atrevido a acercarse a
mí. Rompo sus cuellos y atravieso sus armaduras con mis manos
destrozando sus corazones o cualquier órgano vital que esté a mi alcance
y cuando el pasillo se convierte en un charco de sangre lleno de
cuerpos desmembrados, entro en la habitación con mi ropa y cuerpo
teñidos de rojo y una expresión sanguinaria que hace recular a los diez
que hay dentro.
-Alejaos de él- Cuando escuchan mi tono
firme e imperativo sus corazones empiezan a latir con fuerza y
comprenden que no están tratando con un cachorro impulsivo e inexperto
como Josh.
Se apartan despacio de su cuerpo inmóvil y dejan sus
armas en el suelo mirándome con cautela. Normalmente les hubiera
perdonado la vida, pero ver a mi vampiro acurrucado en el suelo y
paralizado me ha cabreado, necesito aplacar mi ira y mi rabia con estos
bastardos.
Un solo manotazo es suficiente para que tres de
ellos salgan por la ventana deleitando mis oídos con sus gritos
desesperados hasta que su cabeza es aplastada contra el fino mármol que
forma los caminos del jardín.
Dos de ellos utilizan la adrenalina
que les infunde el miedo para recoger sus armas y encararme con ellas,
mientras se las arranco de las manos no puedo evitar reírme al verles
temblar como alimañas aterradas, siempre me excita observar cómo los
humanos luchan hasta agotar su último aliento, igual que los estúpidos
animales acorralados por un depredador que está a punto de aniquilarlos.
Les atravieso el cráneo con las cadenas viendo como su cerebro adorna
la pared que tienen detrás y finalmente centro mi atención en los otros
cinco que intentan escapar disimuladamente de mí, en menos de un minutos
corren la misma suerte que sus compañeros que yacen en el pasillo y sus
vidas se apagan cumpliendo las órdenes de un ricachón que ni siquiera
está ya vivo… Mientras dreno por completo la sangre del último
superviviente, me hago la pregunta que siempre me formulo en estos casos
¿Por qué son tan idiotas?
Cuando no hay más
amenazas me quedo mirando su cuerpo, recordando lo que hace Hares cuando
yo estoy en la misma situación… Tiene que beber mi sangre, un acto que
siempre he considerado como íntimo y que solo he hecho con mi creador,
sin pensar nunca que tendría nunca qué hacerlo con nadie más.
Me
acerco lentamente y me agacho poniéndome de cuclillas, saco mis
colmillos ensangrentados y no puedo evitar vacilar unos instantes. Sé
que en realidad le quiero muerto, no deseo que nadie se interponga entre
Hares y yo, pero este maldito instinto de madre sobreprotectora me
impide llevar a cabo mis deseos más profundos y acabo atravesando la
vena de mi muñeca derecha con un gruñido de impotencia y casi
involuntariamente.
El líquido que brota de la herida cae
hacia su boca y empapa poco a poco su lengua hasta que empieza a
reaccionar y agarra mi mano débilmente succionando la sangre con la que
mi creador me ha llenado para darme la vida. Por fin despierta y le dejo
alimentarse un poco más antes de apartarme bastante irritado por haber
tenido que hacer esto y sobre todo por haber tenido que salvarle el culo
por su imprudencia.
Él parece saber perfectamente que estoy muy
cabreado y agacha la cabeza mirándose las manos mientras permanece
sentado en el suelo con las piernas cruzadas.
-¿Eres consciente de que casi te matan?-
-S-sí-
-Bien… La próxima vez dejaré que te atraviesen el corazón, por idiota ¿Has averiguado algo al menos?-
-No ha querido decirme n-nada. La caja fuerte está ahí-
-¡Oh!
¿¡En serio!? ¡No sabía que eso tan jodidamente grande era una puñetera
caja fuerte!- No suelo usar el sarcasmo, pero estoy tan enfadado que si
no lo hago le arrancaré la cabeza.
-E-Egil yo…-
-¿¡Sabes al menos como abrirla, inútil!?-
-N-no-
Creo
que nunca he estado tan enfadado y a pesar de haber desahogado antes mi
ira con todos esos humanos, siento como vuelve otra vez esa sensación
de ansia destructora. Agarro el cuello de su camiseta y estampo su
cuerpo contra la caja fuerte.
-Entonces la abriremos a golpes ¿Quieres ver cuánto aguanta tu cráneo?-
-¡N-no, Egil! ¡E-espera!-
-¿Tienes una idea mejor? Estoy deseando oírla-
-De-déjame un segundo probar algo, mi viejo es… era muy predecible para estas cosas-
-Como no funcione tu brillante plan, tus sesos acabarán adornando la puta caja fuerte-
Sonrío
al notar su ansiedad mientras contempla indeciso la caja como si fuera a
convertirse en su tumba y me apoyo en una mesa que tengo a mi espalda
observando lo que hace sin cambiar mi pose aniquiladora.
-Veamos… Seguro que ese gordito tiene puestas nuestras fechas de nacimiento-
-¿En
serio crees que ha sido tan predecible en algo tan…? Vaya… pues sí- Ni
siquiera he podido terminar mi pregunta sarcástica cuando oímos como la
caja fuerte se abre.
Josh suspira, sin duda
aliviado al saber que su vida ya no peligra, pero ninguno de los dos nos
atrevemos a abrirla, lo que quiera que haya ahí dentro es tan
importante como para decidir el futuro de la eterna guerra entre
vampiros y humanos y nosotros nos encontramos ahora a punto de tenerlo
en nuestro poder. Josh me mira y se aparta para dejarme el privilegio de
echar un vistazo primero, me acerco despacio hasta que mis dedos tocan
el manillar de la caja, la abro y observo atentamente su interior: Solo
puedo ver muchos billetes amontonados en fajos de 10.000 dólares cada
uno, algunas joyas y al fondo una caja grande de madera finamente
tallada, con muchos papeles y DVDs debajo. La saco y la sostengo entre
mis manos con delicadeza, la abro despacio y… No puede ser…
-J-Josh… Saca todo lo que hay ahí y mételo en esa bolsa... Tenemos que salir de aquí ¡YA!-
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