viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 18 -El Osado Cachorro-

Puedo notar su inquietud a pesar de que intenta aparentar tranquilidad con sus bromas sin sentido, a medida que nos acercamos a su casa familiar, Josh va entrando en un estado de pánico en el que no le conviene estar si quiere conseguir lo que nos proponemos.

-Josh… Me parece muy bien que intentes hacerte el valiente, pero recuerda que puedo sentir lo mismo que tú-

-Mierda. Estoy nervioso ¿Vale? No sé qué reacción tendrán cuando se enteren-

-¿Que no lo sabes? Tú padre es quien nos ha quitado todos los privilegios y derechos de los que disfrutábamos ¿En serio no lo sabes?-

-Maldita sea-

Vale, tal vez no hayan sido las palabras más apropiadas para serenarlo, pero ha sido necesario, tiene que abrir los ojos y saber que su padre seguramente tenga intención de acabar con él.

-¿Crees que mataría a su propio hijo?- Su nerviosismo aumenta irremediablemente y su inseguridad es tan palpable que parece que esté materializada a su lado.

-No creo que te considere su hijo ahora mismo-

De nuevo vuelvo a empeorar las cosas, pero no puedo comprender que no haya pasado esta posibilidad por su cabeza.

-¿Crees que es una buena idea?-

Esto ya es la gota que colma el vaso. Detengo el vehículo bruscamente ignorando las protestas y cláxones de los demás conductores y agarro el cuello de su camiseta con fuerza para ver si así lo espabilo de una vez.

-Escucha, Josh… Tu padre es un enemigo, no intentes razonar con él porque no te hará caso, en cuanto vea que eres un vampiro intentará matarte-

-¿¡Y entonces qué hago!?-

-Tienes que acorralarlo desde el principio ¡Demuéstrale por qué somos superiores!-

-Pe... pero-

-No titubees, maldita sea… ¡Deja de comportarte como un cobarde!-

Por fin noto como empieza a relajarse y a estar más seguro de sí mismo, pero no creo que sea suficiente, me parece que todo esto no acabará como hemos planeado, aunque no hay tiempo para enseñarle a comportarse como un auténtico y respetado vampiro.


La mansión del padre de Josh es el doble… ¡Qué digo! ¡El triple! de grande que la nuestra, un lugar inmenso lleno de jardines muy bien cuidados y de fuentes que han debido de costar una fortuna.

-Madre mía… ya sé dónde se va el dinero de nuestros impuestos-

-Este sitio es enorme, creo que no he llegado a visitar todas las estancias- Josh agacha la cabeza y evita mirar a la mansión.

Multitud de guardias se apostan en las tres puertas de acceso al jardín, otros patrullan por sus caminos y unos cuantos vigilan desde los balcones y tejados… Sin duda un enorme despliegue de seguridad que nadie excepto su hijo puede burlar.

Termino de prepararle poniendo un poco de maquillaje de color en su cara y suspiro antes de darle el visto bueno para que emprenda el camino hacia la casa de sus padres.

-Intenta que no sepa que eres vampiro hasta que estés solo con él. Es importante, Josh, o esos de ahí te harán picadillo-


Mira sus manos cabizbajo y de nuevo inseguro, las atrapo entre las mías y se las acaricio intentando tranquilizarle.

-Yo te protegeré, pero hay cosas que no podré hacer si la lías, hay muchos guardas entrenados para matar a los de nuestra raza y Hares no está con nosotros. Ten mucho cuidado ¿De acuerdo?-

-¡Sí! Lo haré bien-


Cuando sale del coche y me mira sonriendo antes de darse de nuevo la vuelta siento un hormigueo recorrer mi estómago inactivo, una opresión me estrangula el pecho no latente y un miedo me invade los nervios cuando le veo adentrarse en la mansión y desaparecer de mi vista… Esto es lo que debe sentir Hares cada vez que pongo mi vida en peligro.




Josh POV


Hace mucho tiempo que no ando por estos pasillos, todos los sirvientes me conocen y yo apenas logro reconocer la mitad de las caras que me miran sonrientes dándome la bienvenida, parece una casa desconocida que nunca llegué a considerar como mi hogar, de hecho, creo nunca he tenido uno.
La gente no parece asustada al verme, así que el plan de Egil está surtiendo efecto ya que nadie nota nada fuera de lo común y puedo caminar con total libertad por el pasillo que me conduce directamente al despacho de mi padre. Cuando pongo mis nudillos en la madera de la puerta distingo una acalorada discusión al otro lado y me paro para escuchar a qué es debida gracias a este oído tan fino que tengo desde que soy un vampiro.

-¡Me da igual! ¡Si tienen al hijo de Vortryan deberían llevarlo de inmediato junto a los otros cuatro!-

-Pe… pero Ian…-

-¡No hay peros que valgan, Kevin! ¡Debemos hacerlo rápido! Esos vampiros son extremadamente poderosos y fuertes, no podemos permitirnos el lujo de que piensen en algo-


Vaya… que oportuno he sido, no he podido llegar en mejor hora, el cerdo de mi padre y un tal Kevin han escogido este momento tan propicio para contarme sin querer cuáles son sus planes para con los cinco purasangres de Astharon.


-Está bien, hablaré con el rey chupasangre, pero no será fácil convencerlo, creo que tiene planes para su hijo desterrado- El tal Kevin parece bastante nervioso y muy inseguro sobre lo que mi padre le está mandando hacer.

-Me dan igual esos planes… ¡Quiero acabar con esto cuanto antes!-


Parece que ese expreso deseo ha sentenciado la discusión. Intento disimular cuando oigo como sus pisadas se acercan a la puerta tras la que yo estoy espiando y meto mis manos en mis bolsillos para que no vean el ligero temblor que se ha apoderado de mí.

-¡Josh! ¿¡Pero qué…!?-

-Hola papá- Creo que nunca he estado tan nervioso. Kevin es otro gordo calvo de la misma edad que mi padre y me mira con cara de pocos amigos, seguramente juzgándome por las cosas que Ian le habrá contado sobre mí.

Se despiden con un apretón de mano intentando aparentar normalidad y después mi padre se cruza de brazos y me mira sin invitarme a pasar a su despacho para poder hablar tranquilamente los dos.

-¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en la universidad! ¿Cuando has regresado?-

No puedo evitar amedrentarme ante su presencia como siempre he hecho, pero los ánimos y las palabras de confianza de mi creador resuenan en mi cabeza con fuerza, infundiéndome todo el valor que necesito para encarar a este viejo bastardo.

-Vamos dentro, viejo-

-¡Tú no das órdenes aquí, muchacho!-

-¡He dicho que vamos dentro!-


Mi extraordinaria fuerza física mete su culo gordo en el despacho y consigue que deje de hablarme con esa superioridad que siempre cree tener.
La lujosa habitación está tal y como la recordaba, las alfombras de animales exóticos despellejados cubren el mármol haciendo juego con las cabezas que se exponen por toda la pared, unos colmillos de vampiro decoran desagradablemente un estante que tiene detrás de su espectacular escritorio de madera de Sequoia y lo más asqueroso de todo… La colección de animales mutados hundidos en botes de formol que adornan la pared que está al lado de la enorme caja fuerte de alta seguridad… mi objetivo.

-Escucha gordinflón- Ahora me siento enaltecido, una energía desconocida pero muy poderosa invade mis músculos y me hace sacar las agallas necesarias para hablarle así a la persona que más temo en este mundo -Solo he venido para que me enseñes lo que guardas en esa caja fuerte-

Parece que no está acostumbrado a que su hijito pequeño le hable de esa forma ya que después de poner una mueca de sorpresa, su risa penetra estridentemente en mis oídos durante un buen rato hasta que al final me canso y hundo mi puño en su prominente barriga. Su risa se silencia por la violencia del golpe y después de escupir sangre me mira con una nueva expresión en su cara que yo nunca había tenido el placer de observar.

-¿Tienes miedo de tu niño pequeño, papi? ¿Temes al marica de la familia?-

-J-Josh… ¿Qué estás haciendo?-

-Así es como me conocen todos ahora ¿Verdad? Tú se lo has dicho… ¡Quiero oírte decirlo!-

-¡No sé de qué me hablas!-

-¿¡No sabes de qué te hablo!? ¡Tú empezaste a llamarme así! ¡Vamos, dilo una vez más!-

-¡Has perdido la cabeza, mocoso!-

-No, padre… No solo he perdido la cabeza- Sé que Egil me dijo que tuviera paciencia, pero estoy deseando enseñarle que me he convertido en lo que más odia. Pongo mi cara a escasos milímetros de la suya y cuando tengo toda su atención saco mis nuevos colmillos sintiendo como el pánico comienza a tomar posesión de su cuerpo -He perdido la vida que tú me diste, ahora no te pertenezco… Ya no soy tuyo-


Nunca pensé que beber la sangre de mi propio padre podría excitarme tanto, aunque no es una excitación sexual, es más bien psicológica, me siento superior a él, todos mis miedos se han evaporado y ahora yo tengo el control… Yo decido si vive o muere.

Lo que más me complace es comprobar cómo es en realidad este heroico y valeroso pez gordo que ha logrado subyugar a los vampiros, tan solo se trata de un cobarde que ha logrado mantener su fama rodeándose de guardias entrenados para aniquilar a los de mi raza.
Tiembla tanto que parece que va a desmontarse, balbucea y no es capaz de sacar esa voz de mando con la que se dirige a mí a todas horas, su miedo le ha hecho mojar sus pantalones y el débil instinto de supervivencia que posee comienza a suplicarme para que no le mate.

-P-por favor, hijo… S-soy tu p-padre, n-no m-me mates-

-No voy a matarte, gordito. Antes necesito que abras esa caja fuerte para mí-

A pesar de estar cagado de miedo, duda de la orden que le he dado, parece que lo que guarda ahí es más  importante para él que su propia vida.

-No puedo… Juré protegerlo con mi vida- Por fin saca un atisbo de valentía para negarme lo que le pido.

-Bueno, en tal caso no te entretengo más- Saco de nuevo mis colmillos, esta vez acompañado de un gruñido que vuelve a provocarle el temblor en el cuerpo.

-¡N-no, Josh!-

-¡Abre la puta caja fuerte, padre!- Hasta yo me he asombrado de la voz ronca y profunda con la que acabo de pronunciar esta orden.

-¡P-por favor! ¡Ti-tienes que entenderlo! ¡Los vampiros nos aniquilarán!-

-¿¡Aún no te has dado cuenta!? ¡Soy un vampiro!-


Sé que he perdido el control, le he permitido a mi instinto más salvaje controlar mis actos y me he dejado llevar por la sed de sangre que me acucia estos últimos días, pero parece que este poder me está corrompiendo y no puedo evitar sentirme más vivo que nunca mientras subyugo a aquél que amargó mi anterior vida hasta el punto de querer quitármela en más de una ocasión.
Mis colmillos vuelven a atravesarle, pero esta vez no estoy siendo delicado y arranco su carne desgarrando los músculos de su cuello y recogiendo con mi lengua la abundante sangre que sale de su yugular tiñendo mi rostro de rojo antes de deslizarse hasta manchar mi camiseta. Le miro a los ojos y veo como se apaga su vida mientras se desangra delante de mí como el cerdo que es, cruzo mis brazos y le sonrío con mi pose desafiante.

-Eras un patético cerdo que se creía inmortal… No deberías haber subestimado a los vampiros, aunque tú ya sabías que acabarías siendo descuartizado por uno ¿Verdad? Me pregunto si te imaginabas que sería tu propio hijo-

Intenta emitir sonidos, pero la sangre que mana por su garganta le impide articular palabra, solo puede mover su brazo derecho para señalar hacia un lugar de su despacho situado entre la caja fuerte y el ventanal que permite disfrutar de unas preciosas vistas al inmenso parque que proporciona oxígeno a la ciudad de Los Ángeles. Cuando vuelvo a poner mis ojos sobre él, veo oportunamente como exhala su último aliento y escucho como su corazón deja de bombear la sangre que corría por sus venas… El cerdo por fin ha muerto.


Una sensación de alivio me serena el ansia que tenía hace unos momentos y aprovecho ese rato de calma para acercarme a la pequeña columna que señalaba el dedo del gordinflón, pero no parece haber nada de importancia, excepto un pequeño orificio del diámetro de un dedo adulto. Después de meditarlo unos pocos segundos decido introducir mi dedo índice y al ver que no pasa nada lo hago repetidas veces hasta que oigo unos pasos acercándose apresuradamente a la puerta del despacho… Soy un auténtico gilipollas ¿Cómo no he caído en que era una jodida trampa? Quizás por eso mi padre me lo señaló, porque sabía lo idiota que puedo llegar a ser, seguro que está riéndose desde el puto infierno al que le he mandado. ¿Te diviertes, padre? Eso es porque no has visto lo que soy capaz de hacer.

Los soldados entran rápidamente intentando acorralarme, unos se acercan al cadáver de su amo y otros buscan por la habitación cerciorándose de que estoy solo.

-¿Os queréis unir a la fiesta, chicos? Estaré encantado de comeros a todos-


De nuevo vuelve a embriagarme la sed de sangre; rompo el cuello del primero que se lanza a por mí, arranco el brazo derecho del segundo y estampo al tercero contra la caja fuerte. Me siento inmortal e imparable, ninguno de ellos logra rozarme y no puedo dejar de reír al comprobar lo débiles que son los humanos comparados con los vampiros… Si yo puedo destrozar a siete hombres en menos de un minuto ¿Qué podrá hacer alguien como mi creador?
Pero estoy tan ilusionado y emocionado descubriendo mi nueva fuerza que no me he dado cuenta de los diez que han entrado portando unas enormes cadenas de plata que empiezan a golpear mi cuerpo una y otra vez, el dolor es insoportable y me deja paralizado en el suelo, me retuerzo con cada latigazo y mis gritos ensordecedores se mezclan con sus risas y con las numerosas burlas prepotentes que me dedican. Pronto todo empieza a estar nublado y unos objetos se clavan en mi piel neutralizándome definitivamente… Solo quiero cerrar los ojos y rendirme… No soy tan fuerte como pensaba, aún tengo mucho que aprender… Lo siento, Egil.



Egil POV

Ese idiota… Le dije que hiciera todo con la máxima discreción posible, pero parece que siempre se empeña en no hacerme caso. La mayoría de guardias han desaparecido del perímetro de la casa y se han ido corriendo a su interior, sin duda alguien ha dado la alarma.

Salgo del coche para observar mejor lo que ocurre e intento enterarme de cuáles son sus órdenes, pero no hay ningún walkie activado y todos parecen tener muy claro lo que deben hacer, seguro que están siguiendo algún protocolo de actuación en caso de emergencia.
El jardín se ha despejado, no hay nadie cerca de mi posición y puedo adentrarme sin que me detecten para acercarme un poco más para comprobar cuanto la ha liado ese payaso, pero cuando me agazapo en unos matorrales para intentar observar lo que ocurre en una de las habitaciones del piso de arriba, me sacude una sensación nueva… un dolor indescriptible, un sufrimiento abrumador… Le han logrado atrapar.

Salgo corriendo hasta que llego al piso de arriba y me paro justo cuando termino de subir las escaleras viendo como una veintena de guardias que esperan en la puerta del despacho se giran sorprendidos para mirarme, así que pongo la pose más desafiante que tengo, saco mis colmillos y espero a que se acerquen.


-¡Venid a por mí, basuras mortales!-

Vienen en grupos de cinco armados hasta los dientes. Esquivo con agilidad las cadenas de plata que intentan impactar en mi cuerpo y me libro de los balazos usando los cuerpos de sus compañeros como escudo, sus gritos pronto comienzan a alarmar a los que están dentro y van saliendo poco a poco mientras siento como la fuerza de Josh se va apagando.
Mi instinto de protección hacia mi progenie me infunde una nueva energía que me hace gruñir amenazadoramente y me impulsa para deshacerme con facilidad de esa veintena de idiotas que se han atrevido a acercarse a mí. Rompo sus cuellos y atravieso sus armaduras con mis manos destrozando sus corazones o cualquier órgano vital que esté a mi alcance y cuando el pasillo se convierte en un charco de sangre lleno de cuerpos desmembrados, entro en la habitación con mi ropa y cuerpo teñidos de rojo y una expresión sanguinaria que hace recular a los diez que hay dentro.

-Alejaos de él- Cuando escuchan mi tono firme e imperativo sus corazones empiezan a latir con fuerza y comprenden que no están tratando con un cachorro impulsivo e inexperto como Josh.
Se apartan despacio de su cuerpo inmóvil y dejan sus armas en el suelo mirándome con cautela. Normalmente les hubiera perdonado la vida, pero ver a mi vampiro acurrucado en el suelo y paralizado me ha cabreado, necesito aplacar mi ira y mi rabia con estos bastardos.

Un solo manotazo es suficiente para que tres de ellos salgan por la ventana deleitando mis oídos con sus gritos desesperados hasta que su cabeza es aplastada contra el fino mármol que forma los caminos del jardín.
Dos de ellos utilizan la adrenalina que les infunde el miedo para recoger sus armas y encararme con ellas, mientras se las arranco de las manos no puedo evitar reírme al verles temblar como alimañas aterradas, siempre me excita observar cómo los humanos luchan hasta agotar su último aliento, igual que los estúpidos animales acorralados por un depredador que está a punto de aniquilarlos. Les atravieso el cráneo con las cadenas viendo como su cerebro adorna la pared que tienen detrás y finalmente centro mi atención en los otros cinco que intentan escapar disimuladamente de mí, en menos de un minutos corren la misma suerte que sus compañeros que yacen en el pasillo y sus vidas se apagan cumpliendo las órdenes de un ricachón que ni siquiera está ya vivo… Mientras dreno por completo la sangre del último superviviente, me hago la pregunta que siempre me formulo en estos casos ¿Por qué son tan idiotas?


Cuando no hay más amenazas me quedo mirando su cuerpo, recordando lo que hace Hares cuando yo estoy en la misma situación… Tiene que beber mi sangre, un acto que siempre he considerado como íntimo y que solo he hecho con mi creador, sin pensar nunca que tendría nunca qué hacerlo con nadie más.

Me acerco lentamente y me agacho poniéndome de cuclillas, saco mis colmillos ensangrentados y no puedo evitar vacilar unos instantes. Sé que en realidad le quiero muerto, no deseo que nadie se interponga entre Hares y yo, pero este maldito instinto de madre sobreprotectora me impide llevar a cabo mis deseos más profundos y acabo atravesando la vena de mi muñeca derecha con un gruñido de impotencia y casi involuntariamente.

El líquido que brota de la herida cae hacia su boca y empapa poco a poco su lengua hasta que empieza a reaccionar y agarra mi mano débilmente succionando la sangre con la que mi creador me ha llenado para darme la vida. Por fin despierta y le dejo alimentarse un poco más antes de apartarme bastante irritado por haber tenido que hacer esto y sobre todo por haber tenido que salvarle el culo por su imprudencia.
Él parece saber perfectamente que estoy muy cabreado y agacha la cabeza mirándose las manos mientras permanece sentado en el suelo con las piernas cruzadas.

-¿Eres consciente de que casi te matan?-

-S-sí-

-Bien… La próxima vez dejaré que te atraviesen el corazón, por idiota ¿Has averiguado algo al menos?-

-No ha querido decirme n-nada. La caja fuerte está ahí-

-¡Oh! ¿¡En serio!? ¡No sabía que eso tan jodidamente grande era una puñetera caja fuerte!- No suelo usar el sarcasmo, pero estoy tan enfadado que si no lo hago le arrancaré la cabeza.

-E-Egil yo…-

-¿¡Sabes al menos como abrirla, inútil!?-

-N-no-


Creo que nunca he estado tan enfadado y a pesar de haber desahogado antes mi ira con todos esos humanos, siento como vuelve otra vez esa sensación de ansia destructora. Agarro el cuello de su camiseta y estampo su cuerpo contra la caja fuerte.

-Entonces la abriremos a golpes ¿Quieres ver cuánto aguanta tu cráneo?-

-¡N-no, Egil! ¡E-espera!-

-¿Tienes una idea mejor? Estoy deseando oírla-

-De-déjame un segundo probar algo, mi viejo es… era muy predecible para estas cosas-

-Como no funcione tu brillante plan, tus sesos acabarán adornando la puta caja fuerte-


Sonrío al notar su ansiedad mientras contempla indeciso la caja como si fuera a convertirse en su tumba y me apoyo en una mesa que tengo a mi espalda observando lo que hace sin cambiar mi pose aniquiladora.

-Veamos… Seguro que ese gordito tiene puestas nuestras fechas de nacimiento-

-¿En serio crees que ha sido tan predecible en algo tan…? Vaya… pues sí- Ni siquiera he podido terminar mi pregunta sarcástica cuando oímos como la caja fuerte se abre.


Josh suspira, sin duda aliviado al saber que su vida ya no peligra, pero ninguno de los dos nos atrevemos a abrirla, lo que quiera que haya ahí dentro es tan importante como para decidir el futuro de la eterna guerra entre vampiros y humanos y nosotros nos encontramos ahora a punto de tenerlo en nuestro poder. Josh me mira y se aparta para dejarme el privilegio de echar un vistazo primero, me acerco despacio hasta que mis dedos tocan el manillar de la caja, la abro y observo atentamente su interior: Solo puedo ver muchos billetes amontonados en fajos de 10.000 dólares cada uno, algunas joyas y al fondo una caja grande de madera finamente tallada, con muchos papeles y DVDs debajo. La saco y la sostengo entre mis manos con delicadeza, la abro despacio y… No puede ser…

-J-Josh… Saca todo lo que hay ahí y mételo en esa bolsa... Tenemos que salir de aquí ¡YA!-

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