viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 15 -La Ira de un Dios-

Han pasado dos tortuosos y largos días desde que Josh se convirtió en mi progenie. John ha vuelto a la universidad para que no le dejen sin trabajo, Herbert se recupera de sus mutilaciones y Karl y Hares están por la casa vagando.
Mi cachorro se ha calmado un poco, pero está completamente eufórico, aunque de vez en cuando echa de menos algunas cosas de humanos, sobre todo… el Mcdonalds. Dice que le tendría que haber matado de una sobredosis de BigMacs para que hubiera tenido su muerte más feliz, pero después de los rugidos de Hares dejó de insistir y ahora ha empezado a tranquilizarse… un poco.


-No-

-Egil, pero…-

-He dicho que no-

-¿Entonces cómo voy a…?-

-¡Que no! ¡Cierra la boca! ¡No!... ¡NO! ¡No vas a ir de caza conmigo!-

-¿¡Y qué como entonces!? John no quiere que yo...-

-Los vampiros no comemos, Josh-

-Es la costumbre… ya me entiendes-

-Tú deberías saber mejor que nadie cómo se alimenta un vampiro. Llama a Regan-

-¡Regan! Tengo que decirle que ya no estoy disponible- Empieza a reírse al acordarse de su anterior trabajo y llama a nuestro proveedor de sangre fresca.

Por fin puedo quitármelo de encima un rato… Busco a Hares y le encuentro jugando a ese condenado juego de coches, me siento en el sillón detrás de él e intento que me ayude un poco con Josh.

-Oye, Hares-

-Dime-

-Podrías ayudarme un poco… Esto fue idea tuya-

-Sí, podría-

-Pero no quieres- Siempre me dice lo mismo.

-Exacto-


Desde que le convertí siento que mi creador está más distante, no sé si quiere dejarme espacio para que me acostumbre o si está igual de asustado que yo, pero lo que sí sé es que le necesito más que nunca.
Me siento en su regazo mirándole con mis piernas a ambos lados del asiento de Fórmula 1. Necesitaba abrazarle, le quiero sentir igual de cerca que antes y quiero saber que él también me necesita.

-Hares ¿Por qué te noto tan distante?-

Sujeta mi cintura con una mano y apoya su cabeza en la mía acariciando mi pelo.

-No soy yo el que está distante, eres tú-

-¿¡Qué!?- Me incorporo para mirarle con un sobresalto sin entender qué me está intentando decir.

-Tu corazón está dividido-

-¡Hares, yo no…!-

-¿Quieres que te lo demuestre?-


Por un momento vacilo… no sé si quiero que me confirme lo que me está diciendo, pero por alguna razón sé que está equivocado.

-Sí-

-¡Josh, ven aquí!-


Después de gritarle para que venga se pone de pie y se queda mirando la puerta. Un instinto extraño activa mis defensas cuando observo la cara que ha puesto, esa fría y letal mirada que solo se dibuja en su rostro cuando quiere acabar con alguien. No puedo dejar de mirarle sabiendo que Josh aparecerá por esa puerta en cualquier momento y sin darme cuenta cambio también mi expresión y permanezco a la espera.
Cuando mi progenie aparece se lanza sobre él con su extraordinaria velocidad, agarra su cuello y le empotra contra la pared con tanta violencia que si aún fuera humano le hubiera partido en dos. Josh se retuerce y siento su dolor dentro de mí como si fuera mío, oprimiendo mi pecho con fuerza, después de eso, sucede algo que yo no me esperaba… Mi vista se nubla, mis oídos solo escuchan los gritos de dolor de mi progenie y durante un tiempo que desconozco pierdo la consciencia.
Cuando vuelvo a tener noción del mundo que me rodea veo mis uñas clavadas en el cuello de Hares y su mirada de tristeza penetrando en mis ojos, retiro mis manos lentamente sin poder mirarle a la cara y mientras noto la sangre resbalar por mi rostro guardo de nuevo mis colmillos y caigo abatido y de rodillas en el suelo… Nunca antes había intentado matar a mi creador.

-¿Por qué… has hecho… esto?- Es lo único que mi cabeza no para de repetirse una y otra vez -¿Por qué me lo has enseñado? ¿¡Por qué, Hares!?-

Josh nos mira cabizbajo y sin comprender lo que está pasando, puedo sentir dentro de mí su confusión y su miedo, pero no me importa en absoluto, ahora solo quiero que me explique lo que ha pasado.

-Porque no quiero que pienses que estoy distante… Eres y serás lo único que me importa de este podrido mundo-

-¿Me estás insinuando que te mataría… ¡Por él!?- Señalo con mi dedo al nuevo vampiro y le miro con odio y rabia, pero Hares se agacha y se sienta en el suelo enfrente de mí. Me abalanzo sobre sus brazos y dejo que las lágrimas de sangre me alivien de esta opresión que me está destrozando por dentro.

-Me lo prometiste Hares… Esa noche que me creaste sobre mi propio charco de sangre humana… ¡Me juraste que siempre estaríamos juntos! ¡No quiero compartir mi eterna muerte con nadie más!-

De nuevo un sentimiento que no es mío se une a las otras sensaciones que están subyugando mi cerebro, siento que ya no tengo control de mis actos mientras veo como Josh se levanta y se marcha abatido. Sé que tiene que ser duro para él oírme decir estas cosas, pero solo me importa el vampiro que me enjaula entre sus brazos con fuerza, no necesito compartir esta inmortalidad con nadie más y haré lo que sea para acabar con esto pronto.

-Sé que te lo prometí y lo mantengo, te he dicho que es algo temporal-

-¿Y si no puedo liberarlo?… ¿Y si otro extraño instinto me impide hacerlo?-

-Si eso ocurre le arrancaré la cabeza con mis propias manos… Tú eres mío, Egil y también está siendo duro para mí sentir que te estoy compartiendo en estos momentos ¿Sabes por qué me has atacado? Porque las ganas de matarlo son reales, si tú no hubieras olido eso, no le hubieras defendido, si mis intenciones no hubieran sido esas no se hubiera activado ese instinto-


Por fin suspiro aliviado, sus palabras me han tranquilizado y la presión en mi cerebro ha desaparecido, pero aún no puedo soltarle, tengo miedo a distanciarme de él y sobre todo a no ser consciente de ello, aunque estoy sediento y el humano que Josh le ha pedido a Regan está a llamando a la puerta.

-Venga… ve a alimentarte-

-¿Y tú?- Me sorprende que no quiera participar.

-Yo tengo que irme-


Mientras se levanta le miro a los ojos por un breve espacio de tiempo y distingo esa mirada que tenía antes de que Josh apareciera por la puerta… algún humano morirá esta noche.


Hares POV

Siempre es lo mismo, desperdicios de carne y huesos vagando por las calles nocturnas de Los Angeles, miles de latidos de distintos dueños aporreando mis tímpanos hasta que por fin uno de ellos ha logrado cautivarme. Este humano tiene un físico impresionante, su olor es exquisito y eso le ha convertido en el afortunado que desahogará mis penas esta noche.
Sigo el sonido de su sangre viajando a través de sus venas, el olor a oficina y colonia cara y el crujir de sus pisadas, pero algo llama mi atención a mi izquierda, es uno de esos locales para humanos que juegan a ser vampiros… Góticos se hacen llamar, van disfrazados con toda clase de atuendos oscuros y siniestros, lentillas blancas, cuero negro ajustado, collares de zorras sumisas, correas, pinchos… Estos inmundos seres presumen de ser los amos de la noche, creen en seres diabólicos y en el mismísimo demonio y además adoran a la muerte y la veneran. Me pregunto si se han encontrado alguna vez con un vampiro encolerizado de 2300 años.

Aquí dentro yo soy el extraño, me miran con recelo mientras paseo con mis vaqueros y mi camiseta blanca ajustada, mi cabello rubio destaca entre tanto tinte negro y siento de vez en cuando algunas manos posarse sobre mis abdominales. Mi vista se fija en un moreno de ojos azules casi transparentes, le rodeo observando su cuerpo y le susurro por detrás:

-Tu sangre huele deliciosa-

Apoya su cabeza en mi pecho y parece que ha entendido a la perfección lo que soy.

-Es tuya-

Sonrío ante su ignorancia, estas criaturas me causan repugnancia, creen que no nos tienen miedo y que nos comprenden, pero eso es porque aún no han conocido que cara tiene el verdadero terror.

Mis colmillos se clavan con suavidad y su sangre comienza a bajar por mi garganta, un alarido de dolor se escapa de sus entrañas cuando desgarro la piel que estaba atravesando y la escupo en su cara, pero enseguida se extingue cuando sostengo su faringe y su esófago en mis manos. Los que han presenciado la escena comienzan a gritar y a correr desatando el pánico, los ilusos que se arrodillan ante mí y se ofrecen a ser míos son destripados después de haber drenado su sangre y aquellos a los que el terror ha paralizado observan la escena de rodillas en sus propios charcos de orina. Son todos míos, nadie puede escapar sin que yo me percate de sus intenciones y se lo hago saber dejándoles bien claro quién soy yo:

-¡TEMBLAD ANTE MÍ, INMUNDOS MORTALES! ¡Yo soy Hares Styrmir! ¡Postraos ante vuestro nuevo Dios!-


De nuevo sonrío al ver como obedecen como ratas asustadas, clavan sus rodillas en el suelo y temen mirar mi enorme cuerpo ensangrentado mientras me acerco a los que están en la puerta de salida. Agarro del pelo a uno de ellos y le pongo de pie susurrándole:

-Suplica clemencia, humano-

-P-por f-favor… Di-dios Hares… déjeme vi-vivir-


Está tan nervioso que su corazón parece que va a pararse en cualquier momento, su miedo me complace y gracias a eso estoy satisfecho con mi cacería y sacio mi sed aplacando así la ira que me corroe últimamente.

-¡Largaos de aquí y decid al mundo lo que habéis visto!-


Mientras reina un completo silencio observo como los pocos que he dejado con vida abandonan el local, alguno de ellos suelta toda su cena cuando mira hacia atrás y ve la piscina de sangre y los cuerpos mutilados, pero ninguno de ellos se atreve a mirar a su dios.

La luz de la luna ilumina mi rostro teñido de rojo y cierro los ojos embriagado por ese delicioso olor que me baña el cuerpo y la ropa, escuchando como algunos transeúntes huyen y gritan al verme… Debería ser siempre así, deberían temernos y respetarnos, por eso estoy luchando esta guerra con uñas y dientes, por ese motivo estoy compartiendo al único al que he dado mi vida… Tengo que parar a estos engreídos humanos, debo hacerles sangrar… Tengo que convertirme en su jodida pesadilla.


En un momento llego a mi casa y entro relajado y muy calmado, pero no huelo ni siento a Egil ni su cachorro, solo oigo aproximarse a Karl mientras me dice:

-Oye Hares, Egil me ha dicho que…-


De nuevo vuelvo a oler el miedo esa noche cuando pone sus ojos en mí, oigo su respiración acelerada y los latidos de su corazón. Esta noche necesito meter mi polla en algo caliente.

-Niño… Ven aquí-

Por fin ha aprendido a obedecer mis órdenes sin rebatir cualquier cosa que le digo y me sigue a mi habitación en silencio y cabizbajo. Me deshago de mi ropa y entro en el baño con mi mascota siguiéndome.

-Quítame toda esta sangre-

Abre los ojos de par en par pero entra aún vestido en la ducha conmigo y no necesito decirle nada más, mira mi cuerpo de arriba abajo mientras el agua que cae por él retira las manchas menos secas y agarra la esponja que le ofrezco echando jabón en ella y posándola en mi hombro derecho.
Sus movimientos son lentos y no deja de seguirlos con sus ojos, aprendiéndose cada parte de mi cuerpo y endureciéndose poco a poco.

-Frota más fuerte, no quiero que dejes ni una sola mancha-

Aparta su mirada de su mano mientras le hablo para posarla en mis ojos y cuando le doy la orden vuelve a dejarla en el recorrido que está trazando. Esta vez aprieta más fuerte y su respiración vuelve a acelerarse, pero el miedo ha desaparecido y parece más confiado al tocar mis abdominales con la esponja.

Este niño ha aprendido rápido lo que quiero, desde hace varios días no ha vuelto a chillar ni a revelarse, sobre todo después de que arrancara la cabeza de su prometida y de que se la pusiera delante de los ojos para que observara esa mueca de puro terror que tendrá hasta que se descomponga su cadáver. Pero se ha relajado lo suficiente como para atreverse a tocarme con sus manos:

-No te he dicho que uses tus manos ¡Usa la puta esponja!-

Con un sobresalto obedece al instante y con movimientos temblorosos comienza a frotar mi polla, pero el timbre empieza a sonar incesantemente y me obliga a salir de la ducha para ver quién se atreve a importunarme así.

-Quédate aquí, no has acabado-


Ato mi albornoz mientras bajo las escaleras y abro la puerta como una fiera.

-¿¡Qué coño queréis!?-

-¿Hares Styrmir?- Mi silencio y mi mirada de odio parece que contestan a su pregunta -Está usted detenido por asesinato-

-¿¡Asesinato!? ¿Cuál de ellos?-


No puedo evitar reírme de estos humanos tan ilusos que me acusan de… asesinato. Supongo que tendrá que ver con lo de la discoteca que acabo de masacrar hace unos minutos, alguna de las ratas habrá hablado, pero es justamente lo que quería.

-No va a arrestarme ningún puto humano-

Antes de que les cierre la puerta en las narices me lanza unas cadenas de plata habilidosamente que caen sobre mis hombros, el ingenuo no debe saber quién soy yo.

-Eh, gilipollas… tus estúpidas mierdas de plata me hacen cosquillas-

Se las lanzo a la cara, pero estoy tan pletórico de energía por el festín que me he dado hace unos minutos que no debo controlar bien mi fuerza ya que acabo de romperle el cráneo con ellas.

-Oh, vaya… Añade esto a mi lista de asesinatos, chico-

El otro policía comienza a temblar y a recular hacia el coche.

-Dile a tu jefe que quiero que venga la LJV a por mí. Sino iré mandando vuestras cabezas una a una-

La LJV es la Liga de Jueces de los Vampiros, está comandada por mi padre y es un punto clave en mi plan para acabar con toda esta mierda.

Dejo que el estúpido humano se vaya y agarro el cuerpo y el trozo de cabeza del otro para lanzarlo al bosque que tengo detrás de mi casa y que se lo coman los lobos… Hoy no aullarán de hambre.

No puedo dejar de sonreír en esta maravillosa noche que estoy teniendo y mientras subo las escaleras silbo feliz pensando en el otro buen momento que voy a tener junto al humano que me espera sentado en mi ducha.

-Vas a tener que frotar otra vez-

De nuevo me mira horrorizado y se atreve a pedirme explicaciones:

-¿Q-qué está pasando?-

-Se han atrevido a desafiarme. Tú ya has escarmentado ¿Verdad?- La piel de su rostro es suave y cálida y esos ojos azules no dejan de mirarme.

-Sí- Asiente tímidamente y vuelve a echar jabón en la esponja y a pasearla por mi cuerpo. Cuando se pone detrás para frotar mi espalda siento como vuelve a poner una mano sobre mí… ya le he advertido sobre esto.

-¡Te he dicho que no me toques!- Mientras sostengo su cuello pone sus diminutas manos sobre la mía en un estúpido e inútil acto instintivo de supervivencia y dobla sus rodillas en el suelo de la bañera cuando le obligo a hacerlo.

-Quédate ahí, inútil… ni siquiera sirves para limpiarme-

Su respiración vuelve a acelerarse por tercera o cuarta vez esta noche y cuando le miro veo como tiene la polla más tiesa que la ducha que sostengo en mis manos. En cuanto he sido rudo con él se ha excitado.

-Levántate y quítate la ropa- Me obedece de nuevo y sonrío con el entretenimiento que se me ha ocurrido -Abre tus piernas-


El idiota se ha ruborizado… a lo mejor piensa que voy a tocarle como está deseando que haga, pero sin embargo muevo la rueda que tiene la ducha y la coloco para que salga el chorro más potente. Ahora su mirada ha cambiado y vuelvo a oler el miedo saliendo por los poros de su cuerpo mojado cuando ve como cierro el grifo del agua caliente.

-Esto debe de estar helado. Me pregunto cuál será la reacción al sentir este chorro tan potente y frío golpear tus huevos. Una pena que yo no pueda sentirlo ¿Por qué no me lo demuestras tú?-

-N-no lo… no lo hagas, Hares… AAAAAH-


Me encanta oír chillar a los humanos, es como una dulce melodía para mis oídos, no me cansaré nunca de oírlo.

-¡P-por favor!-

-¿Quieres más?-

-¡N-no!-

-¿Sí?... Está bien-

-No, Hares, AAAAAAH-

-A lo mejor prefieres que esté caliente-

-¡NO, NO!-

-Dicen los humanos que las duchas de agua fría les calman las erecciones, pero tú sigues tieso. Aunque tú no eres humano como vas diciendo por ahí que eres-

-S-sí lo soy, solo te-tenemos…-

-Me importa una mierda… Shamen-

-AAAAAAAAAH-


Esos gritos han logrado ponerme muy caliente, así que suelto la ducha y agarro los hombros del humano juntándole contra mi cuerpo y devorando su boca. Me grita que no le haga esas cosas, pero ahora está más cachondo que yo y me lo demuestra abriendo su boca para mí y restregando su cuerpo desesperadamente contra el mío… Cachorro vicioso…


-Arrodíllate ante mí-

-Hares-

-¡No pronuncies mi nombre!- Su osadía le ha costado una bofetada en su hermoso rostro -Yo soy tu amo, no mancilles mi legendario nombre con tu lengua-

Se queda mirándome expectante y sin atreverse a abrir la boca, el miedo se mezcla con su lujuria, su curiosidad y con su necesidad, embriagando mis sentidos por completo.

-Chúpamela, pero no te atrevas a tocarme con algo que no sea tu boca-


El cachorro humano deja sus manos en sus muslos y se mete mi polla sin dudarlo ni un segundo. Esas bocas diminutas y cálidas son excelentes, su lengua suave derrite la longitud de mi fría erección mientras gime mostrándome cuánto le gusta y veo como una mano se desliza hacia su propia polla.

-No se te ocurra hacer eso… solo te correrás cuando yo te lo ordene-


Vuelve a ponerla en su muslo y aumenta el ritmo de su cabeza, pero no es tan bueno como Josh y no va a conseguir que me derrame en su boca, aunque como he dicho, me gusta estar dentro de algo cálido y ese contraste me excita y me resulta muy placentero, así que le dejo que la devore unos minutos más. Después agarro su pelo rubio y le aparto para que la suelte.

-Ponte de pie-

Me obedece dejando caer su saliva por la comisura de su boca y me mira a los ojos con una cara de desesperación y lujuria.

-No me mires, humano-

Agacha su cabeza sumisamente y espera impaciente a que decida entretenerme con él.

-Mierda… eres tan sumiso ¿No sabías que eras así?- Niega con la cabeza y se acaricia los muslos nerviosamente -El miedo no provoca esta obediencia, lo haces porque está en tu naturaleza-

Frunce el ceño sabiendo que tengo razón, él es médico, no es ningún inculto y sabe perfectamente lo que le estoy diciendo.

-El terror os paraliza y os hace obedecer, pero esa lujuria y ese deseo que tú muestras hacia mí no provienen de ahí- Acaricio su rostro y mientras él cierra sus ojos le hago una pregunta que me ronda la cabeza desde que le conocí -Dime una cosa ¿Por qué estabas prometido con ella?-

Abre sus párpados y evita mirarme para no enfadarme y después de pensar unos segundos decide contestarme:

-Mi padre me obligó-

-¿Por qué?-

-Es una historia muy larga y…-

-¡Contesta a mi pregunta!- Este niño se olvida de que tengo toda la eternidad por delante.

-Te dije que está enferma… Solo yo podía mantenerla con vida-

-¿Qué?- Me parece que lo que me va a contar me va a dejar alucinado.

-Sabes que soy un Shamen… Su padre usaba mi sangre para sintetizar el medicamento que… la mantenía con vida y le pagaba a mi padre por ello… Desde que somos niños llevan usándome así. Era como su medicina. Así que decidieron que si nos casábamos estaría obligado cuando fuera mayor de edad a seguir haciéndolo. Descubrí hace tres meses que ella… en realidad... era… mi- Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y supe que lo que iba a revelarme era aterrador para él -Mi hermana-

-A menudo me pregunto por qué nos llamáis a nosotros monstruos-

-¡Mi padre se la vendió a cambio de la presidencia de esa puta organización!- Comenzó a llorar desconsoladamente y esperé con paciencia a que se le pasara el disgusto -L-lo siento… no le he contado esto a nadie y… Quería a Bhorn para librarme de esa carga, así que ya… nada me importa, pero os ayudaré para que esos animales no lo consigan-


Esos animales dice… acabo de llegar cubierto de sangre y les considera más animales que a mí. Estoy empezando a preguntarme en que lio me he metido, pero mi intriga y las ganas por conseguir a Bhorn harán que me enfrente a cualquier cosa.


-Así que ahora el padre de esa puta es el presidente de la organización fantasma-

-Sí-

-Has conseguido alegrarme más aún el día, niño. Sal de mi ducha-


Su cuerpo encharca el suelo mientras espera tiritando a que me seque.

-¿Tienes frío?- Asiente con la cabeza y me apiado de él poniendo mi toalla sobre sus hombros -No quiero que te resfríes-


Observo como se seca con sus pómulos rojos de nuevo, creo que le pone nervioso que le mire.

-Niño... ¿Por qué no me entretienes un rato?-

-¿Q-qué?-

-Me gustó la cara que pusiste cuando te corriste en tus pantalones. Quiero que te masturbes para mí-

Ese parece que es un punto débil que tiene, no le hace gracia hacer esas cosas delante de mí y lo plasma perfectamente en esa cara de bochorno e incomodidad que pone.

-Abre ese agujero y enséñame como metes tus deditos-


Se queda mirando mi cama y se dirige hacia ella sentándose encima de mi almohada, levanta sus piernas y coloca la planta de sus pies en el colchón echando su espalda hacia atrás hasta apoyarla en el cabecero de madera, pero algo activa mis defensas cuando veo al debilitado Herbert abalanzarse sobre Karl clavándole sus dientes… será estúpido.

-Eh… idiota… Es un Shamen-

No puedo evitar mis carcajadas cuando veo la cara de terror que ha puesto, siempre está tan confiado y tranquilo que es un privilegio contemplar esta cara.

-¿¡Qué!? ¿¡Qué haces con un Shamen!?-

-No me grites o te arrancaré las piernas esta vez-

-Maldición… Necesito alimentarme-

-¡Lárgate de mi habitación!-


Ha debido hacerle daño porque está tapándose el cuello con una mueca de dolor… En el fondo soy un blando.

-Déjame- Me siento a su lado cuando el otro memo desaparece de mi vista y clavo mis colmillos en mi muñeca para que brote mi sangre antes de ponerla en la herida que esa bestia le ha hecho -Casi te desgarra el cuello… Ya está-

-¿Por qué tu sangre ha-hace esto?-

-Porque no hay sangre humana circulando por mis venas ¿Aún no te has enterado?-

-¿Eres un sangre pura?

-Eso acabo de decirte… Odio el Karl que hace miles de preguntas, ya lo sabes-

-¡Hares!-

-¿¡Qué coño pasa!?- Este niño es un tipo muy raro, su cara de susto tan repentina e injustificada me ha sobresaltado.

-¡Ya sé por qué te están buscando!-

-¿¡Qué!?-

-Tú debes de ser el quinto… ¿¡Cómo no he caído antes!?-

-¡Habla de una puta vez!-

-Los cinco purasangres de Astharon-

-¿Cómo… sabes... tú eso?- Ahora sí que ha logrado asustarme, solo nosotros cinco lo sabemos.

-Pirateé la base de datos privada de mi padre y… eso estaba por todas partes. No explicaba qué era, tan solo había cinco líneas que contenían unos nombres en un idioma extraño, solo había una línea sin tachar-

-¿Re… recuerdas el nombre sin tachar?-

-E-es que era muy extraño, sé que empezaba por Ty-algo-

-Tyrvonyan Kristihlan-

-Puede ser… lo siento, no lo recuerdo-

-Mierda… ¡MIERDA!-


No puede ser… mi mundo acaba de desmoronarse, no han podido caer… ¡Es imposible! ¿¡Quién ha podido vencerlos!? Tengo que acabar con esto… no pueden poner sus manos sobre mí… Tengo que encontrarles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario