-Puedo ayudarte, Hares-
Casi no puedo oírle, mi
mente está trabajando al cien por cien intentando buscar por mi lóbulo
temporal algún recuerdo que me de algún indicio de qué puede haber
pasado para que hayan sido capturados, hasta que por fin veo algo que
puede guardar relación.
Flashback
-¡Príncipe
Tyrvonyan! ¡No hay justificación alguna para tu destierro! ¡El rey
Vortryan debe caer!- Kramen se levantó de la mesa muy enfadado e
indignado con el destierro del primogénito del Rey de los vampiros.
-No
seas estúpido, Kramen. El príncipe ha desobedecido una orden directa
del rey y no es la primera vez que lo hace - Vastiery jugaba con un rizo
de su larga melena mientras miraba con desprecio a Hares.
-Tenemos
que permanecer en las sombras, no podemos volver a estar los cinco
juntos después de esto- Grogiamn afilaba su sable de acero indio
pareciendo indiferente.
-No basta con eso, hay que romper
el sello- Rostryan permanecía con rostro impasible y miraba a su
príncipe Tryvonyan, pero por dentro compartía por él el mismo odio que
su compañera Vastiery.
-¡Romper el sello! ¡Has perdido el juicio!-
-¡Ya
basta, Kramen! Grogiamn tiene razón, no podemos volver a reunirnos-
Hares le devolvió a Vastiery el gesto de desprecio y la dijo -No he
desobedecido una orden del rey… me mandaba a mi propia muerte y no tengo
intención de morir todavía-
-¡Pero hay que romper el
sello para que nadie pueda conseguirlo nunca!- Esta vez la impasibilidad
de Rostryan desapareció y se levantó con el rostro lleno de ira.
-¡NO! ¡Todo se perdería sin rompemos el sello!- Hares permaneció sentado pero le devolvió esa mirada cargada de odio.
-Entonces nosotros deberíamos morir- Al pronunciar estas palabras, Rostryan se sentó de nuevo y se miró las manos pensativo.
-Sal
de aquí, Rostryan… Ya has dicho suficientes barbaridades esta noche- El
príncipe señaló hacia la entrada de la cueva y esperó hasta que vio
como obedecía su orden en silencio.
Fin Flashback
-Rostryan…-
-¿Qué?-
-Ha tenido que ser él, era el único que quería que desapareciéramos… Oye niño ¿Podrías piratear de nuevo esa base de datos?-
-Creo que ahora que no pertenece a mi padre será más fácil, Carol me dijo que el suyo no es muy bueno ocultando sus cosas-
-Perfecto, vístete ¿Qué necesitas?-
A
pesar del susto que tengo, esa cara de decepción logra arrancarme una
sonrisa… Parece que el cachorro humano está loco por mis huesos.
-Pu-pues… un ordenador y además necesito entrar en su wifi, así que tendríamos que acercarnos a donde quiera que esté-
-E
imagino que tú lo sabrás- Parece que aún vacila cuando se trata de
revelar información sobre esa mierda de organización secreta -Oye, 007…
Tu juego de infiltración se ha acabado, ahora estás en el bando
contrario, así que dime donde tengo que llevarte-
-Está bien. Vámonos-
Karl
me asegura que el padre de su ex-prometida vive en una mansión en
Hollywood, aunque está un poco perdido y más que buscar una casa parece
que estemos dando un rodeo turístico por las urbanizaciones.
-Ya hemos pasado por aquí, niño… céntrate-
-S-sí… eso parece, es que estoy un poco perdido-
-¿Un poco? ¿¡Solo un poco!?-
-¡Espera! ¡Gira a la derecha! Esa entrada me resulta muy familiar, es la casa de enfrente-
-Vale, avísame cuando tengas la señal-
Al
final nos hemos quedado debajo de un árbol que se ríe de mí cada vez
que deja caer esos polvitos amarillos que me están dejando el coche
hecho una mierda.
-Date prisa-
-Espera, Hares ¿Qué prisa tienes?-
-Como tardes vas a limpiar el jodido polen de mi Lamborghini con tu lengua, niño-
-E-espera
un segundo, es que no… He conseguido entrar pero no tiene… nada. No hay
nada sobre la organización, es un ordenador personal normal y
corriente-
-¿No deberíamos haber ido a donde está la organización esa?-
-E-eeeeh, eso es… complicado-
-¿Por qué?-
-Está en… el pentágono-
-¿¡Y qué hace su presidente aquí!?- Cada día entiendo menos a los humanos ¿Por qué son tan complicados?
-Es
secreta, Hares. El presidente apenas aparece por allí, de hecho solo el
vicepresidente sabe quién es. Mi padre movía los hilos desde casa,
pensé que él también, pero debe hacerlo en otro sitio-
Esto es desesperante… ¡Frustrante! ¡No tengo nada!.
-Pero, si quieres puedo averiguarlo- Su tímida propuesta me hace sonreír… reconozco que tiene agallas.
-¿Y cómo harás eso?-
-Pues… siendo un buen yerno. Mañana es… el funeral de Carol-
-¿Has hablado con él estos días?-
-No...
Estuve hablando con su mujer, es la única con la que he hablado. Él
apenas me ha dirigido la palabra a pesar de todo lo que he hecho-
-Haz lo que veas… pero no la cagues-
-Tengo una idea de cómo hacerlo, pero necesito a alguien ¿Podrías decírselo a John?-
-John está enclaustrado en Standford, no puede salir de la universidad o se quedará sin trabajo-
-¿Puedo decírselo a Leo? Es mi mejor amigo, confío en él-
Estoy entre la espada y la pared… ¿Debería confiar en él o debería desconfiar?... ¡Maldita sea!
-Te he dicho que hagas lo que quieras, pero no se te ocurra contarle lo que pretendes con todo esto-
-Ya, ya lo sé. No necesito decírselo-
-¿Y qué tienes pensado?-
Cuando me mira me sorprendo al ver su sonrisa, desde que entramos en esa tediosa pirámide, no le había visto sonreír.
-Es
simple, voy a pedirle que le siga. Su mujer estaba bastante enfadada
ayer porque desde lo de Carol no ha dormido en casa, así que deduzco que
estará en su oficina-
-O a lo mejor está con su amante-
-También puede ser, pero no lo sabremos hasta que no lo comprobemos ¿no?- De nuevo vuelve a sorprenderme cuando escucho su risa…
-¿Y tu amigo no hará preguntas?-
-Sabe que tengo un trabajo extraño, no dirá nada-
Su plan no es malo, es bastante simple pero parece lo más lógico y seguro que se puede hacer en un caso así.
-Está bien. Llámalo-
Cuando veo que saca de su bolsillo el teléfono no puedo evitar volver a ponerme borde con él.
-Niño… son las cinco de la madrugada de un domingo ¿No crees que es una mala hora para hacer eso?-
-Mierda…- Vuelve a guardarlo en su abrigo y me mira ruborizado -Últimamente no me acuerdo de que el resto de gente vive de día-
-Vámonos, aquí no hacemos nada ya-
El
motor de mi Lamborghini ruge con fuerza despertando a todos esos
ricachones humanos que duermen en las mansiones por las que pasamos
hasta que salimos de allí. Karl se agarra al asiento con fuerza mientras
atravieso la autopista a toda velocidad y respira aliviado cuando apagó
el motor en la puerta de mi casa.
-Te estás portando muy bien, niño-
Cuando
le acorralo entre el coche y mi cuerpo siento como se tensa y empieza a
ponerse nervioso, pero esos nervios no son de miedo, son de excitación.
No puedo evitar llevar una mano a su entrepierna para comprobar el
efecto que mis impresionantes músculos tienen sobre él.
-¿Te
gusta mi cuerpo?- Asiente débilmente y mira hacia la mano que acaricia
el duro bulto de sus pantalones -Te has puesto duro muy rápido,
deberías…-
Maldito Egil… puedo oler su nauseabunda peste muy cerca ¿Dónde cojones estaba?
-¡HARES! ¿¡Estás loco!? ¿¡Has perdido la puta cabeza!?-
-¿Eh?- Suelto a Karl para mirarle con mi cara de estupor tan típica en mi estos últimos días -¿De qué hablas?-
-¡NO! ¡De qué hablo yo… NO! ¡De que habla todo el mundo! ¿¡Qué has hecho, Hares!?-
-Aaaaaah,
creo que se de lo que hablas- Vaya, el rumor se ha extendido rápido
-Solo me divertía un rato con esos humanos adoradores de Satán-
-Me hubiera gustado verlo- Josh empieza a reírse y eso desquicia a mi Egil.
-¡Tú
cállate! ¡Hace tres días sacaste los intestinos por la boca cuando
viste a Hares arrancar los brazos de Herbert, no vayas ahora de vampiro
duro!-
-Tiene razón- Cuanto me pone cuando se enfada…
-¡Cállate, Hares! ¿¡Por qué has hecho eso!?-
Pero todo tiene un límite… y ya me ha gritado bastante.
-Deja de gritarme, Egil-
-¡Irán a por ti ahora! ¡No necesitamos más mierda encima!-
-¡He
dicho que dejes de hablarme así!- Cuando embisto su cuerpo contra la
pared del edificio con un manotazo deja de tener esa cara de
superioridad y vuelve a ser mi cachorro sumiso y obediente -No me
grites-
-No vas a decírmelo ¿Verdad?-
-Pronto lo verás. Ahora vete a mi habitación, tengo que hablar contigo-
Egil POV
No
sé qué demonios pretende… Entiendo que la situación está tensa y es
complicada, pero eso no le da derecho a enredarla más, aunque Hares
nunca hace nada, o casi nada, sin sentido e impulsivamente, así que voy a
pensar que esa masacre de la que todo el mundo habla ha tenido un
porqué.
Cuando aparece por la puerta trae una sonrisa que logra
tranquilizarme, sus manos acarician mi cara y sus deliciosos labios se
juntan con los míos.
-Egil, tienes que confiar en mí como siempre has hecho, eso no ha sido un ataque de locura… quiero que la LJV venga a por mí-
-¿¡Qué
dices!?- Esto sí que no me lo esperaba, como lo capturen… -¡No voy a
permitir que te encierren! ¡Me da igual que tú quieras!-
-¡Escúchame,
maldita sea! Puede que sea la única oportunidad para acercarme a mi
padre, sé que si me encierran vendrá a restregarme por la cara que me ha
capturado. Es la única manera, no voy a dejar a los humanos meterse en
ese infierno del que lo más seguro es que no salgan nunca-
-¿Ahora eres tú el que se preocupa por ellos? Últimamente parece que le tienes cariño a Karl-
-Me
importa una mierda lo que les pase, pero no quiero perder el tiempo o,
peor aún, que acaben confesando y que se vaya todo al traste-
No
puedo aceptarlo, lo más seguro es que lo maten… ¡Ha perdido la cabeza!
pero no puedo decirle que no confío en él, sé que tiene algún plan.
-Está bien, Hares... Haré lo que me pidas-
-De momento quiero que escuches esto... nadie más debe saberlo, Egil-
Mientras
escucho sus palabras una desolación se va a apoderando de mí, mi cuerpo
no me responde y solo puedo mirarle con lágrimas en los ojos sin que
las palabras puedan tomar forma en mi garganta... No soy quién yo
pensaba que era.
-Hares… no me… no me has tomado el pelo ¿Verdad?-
-Ojalá-
-Así que me buscan igual que a ti-
-No,
ni siquiera los otros cuatro lo saben, no me fiaba de Rostryan y decidí
hacerlo por mi cuenta- Sus manos acarician las lágrimas de mi rostro
mientras me desahogo de esta abrumadora noticia -Cuando conocimos a Karl
no me podía imaginar que entraríamos en una guerra de este calibre.
Esto puede que sea la guerra definitiva, Egil. Si los humanos se enteran
de lo que mi padre está intentando… Ya te imaginas lo que pasará-
-¿¡Y en qué bando se supone que tenemos que estar, Hares!?-
-¡En el mío! ¡Me importan una mierda los humanos y los demás vampiros! ¡Quiero a Bhorn y no se lo daré a nadie!-
Sé
que su ambición le ciega y también que jamás lograré convencerlo para
unirnos al bando de Vortryan, así que solo puedo abrazarle e intentar
sobreponerme de lo que acaba de contarme.
-Prométeme que no me abandonarás nunca-
-Ya sabes que no lo haré-
-¡No! ¡Júrame que no morirás por esto, Hares! ¡Quiero saber que yo soy más importante que ese medallón!-
Su
mirada refleja la tristeza y todo el pesar que le abruma estos días por
dentro, me aterra que dude y que no me conteste en el momento, pero
también soy consciente de que Bhorn ha sido su obsesión toda su vida,
incluso bastante antes de conocerme.
-He destruido mi vida
con un objetivo, dejé la comodidad y los privilegios que tenía para
retar a mi propio padre, te convertí a ti para que me desterrara y me
dejara libre... ¡Haría lo que fuera para conseguirlo!- Sus palabras son
como una estaca que se dirige hacia mi corazón, directas, frías y
mortales.
-¿Me convertiste… para que te desterrara?-
-Sí... Son sus normas, nadie de sangre pura real puede convertir a un humano, la pena es el destierro y la privación del título-
-¿¡Solo me usaste!? ¿¡Primero para conseguir tu destierro y después para meter esta carga dentro de mí!?-
-¡EGIL!
¡Estás perdiendo el juicio! ¡Eso fue hace mucho tiempo! ¿¡Crees que lo
que siento por ti ahora surgió mientras te veía con tus amigos vikingos
destrozando ejércitos!? Maldita sea… piensa un poco ¡Claro que te usé! y
ahora me arrepiento, pero no puedo dar marcha atrás-
-¿Te
arrepientes de convertirme?- De nuevo las lágrimas vuelven a resbalar
por mi rostro… acabo de perder por completo mi compostura.
-De
qué hablas… tienes que tranquilizarte y volver a usar la cabeza. Por
supuesto que no me arrepiento de eso, me arrepiento de haberte usado
para guardar el sello-
-Necesito estar solo, Hares-
Mi
cabeza no deja de dar vueltas, un intenso pinchazo me recuerda una y
otra vez lo que acabo de oír… fui creado para que Hares pudiera usarme
como un maldito contenedor.
Hace 1835 años cinco vampiros
de sangre pura se reunieron en una cueva secreta de la montaña
Kanchenjunga en la cordillera del Himalaya, situada en la parte oriental
de Nepal, bautizada por ellos con el nombre de Astharon, un lugar muy
alejado del alcance de la realeza vampírica.
Estos cinco
nobles se auto encomendaron una misión… proteger de cualquier mano el
sello que abre las puertas de lo que se conoce como “Syntymä”. Se dice
que en ese sagrado lugar nació Balghor, el primer vampiro que caminó por
la superficie de la Tierra con la inteligencia suficiente para procrear
y crear la raza de los vampiros, aunque su agresividad y crueldad le
costaron la lealtad de sus hijos y fue encarcelado por ellos en su
propio ataúd mientras dormía.
El sello fue entregado
entonces al primer rey de los vampiros y primogénito de Balghor,
Sygmran, menos cruel y despiadado que su padre pero aún demasiado
violento y ambicioso como para formar una jerarquía. Tan solo él gozaba
de derechos y privilegios, el resto debía postrarse para poder vivir en
su reino y tenían que agachar la cabeza acatando todas sus órdenes si no
querían ser expuestos a la luz del sol. Pero poco a poco los vampiros
fueron adquiriendo conciencia y comentaban entre ellos la tiranía y
dominación del hijo del creador, hasta que un día lograron rebelarse y
le arrancaron el corazón del pecho encerrándolo en un contenedor de oro
que sellaron con el poder del sello de Syntymä para que no pudiera
recomponer su cuerpo.
El sello pasó entonces a ser custodiado por
su hijo Vortryan, el primer y actual rey vampiro que logró llevar a su
raza a lo más alto de la escala evolutiva mediante la creación de una
jerarquía de clases y rangos que prevalece hoy en día y que le permitió
consolidar a los vampiros como la raza más fuerte y dominante en esa
época.
Pero, como bien sabemos actualmente los vampiros, ese
dominio no duró para siempre, los humanos fueron evolucionando y
aprendieron muy rápido y cada vez eran más los asentamientos que
poblaban los continentes comiéndole el terreno a los de nuestra raza
hasta que lograron acorralarnos en el subsuelo de sus núcleos urbanos
como ocurre hoy en día. Aprendieron nuestras debilidades y, gracias a
que su organización es más civilizada que la nuestra, nos lograron
subyugar y controlar a su antojo.
Un día el sello
desapareció de la cámara secreta del castillo de Vortryan, nadie excepto
los cinco que planearon el robo saben qué ha pasado con la reliquia. Lo
custodiaron de las manos codiciosas y lo protegieron para que nadie
hiciera un mal uso de él, pero ese día hace 1835 años en el que se
reunieron por última vez, Hares decidió ocultarlo… en mí. Yo soy el
sello que los cinco purasangres de Astharon custodiaban… Yo soy Syntymä…
y lo peor de todo, es que no sé qué significa ni cómo ha podido
ocurrir.
Ya es de día, pero soy incapaz de
pegar ojo con todo lo que tengo en la cabeza. Supongo que Hares está
igual ya que no dejo de oír como revuelve la habitación entera… lo que
ha despertado mi curiosidad.
-¿Qué buscas?-
-¡Lo tenía por aquí! ¡Tiene que estar por aquí!-
Mi
creador suele dejarlo todo en el primer sitio que pilla ya que siempre
hace halague de su grandiosa memoria, pero en este caso parece que le
está jugando una mala pasada.
-Hares, cálmate ¿Qué estás buscando?-
-M-mi colgante-
-¿¡Qué!? Y lo estarás diciendo en serio...-
-¡Sí! Me lo quité cuando fui con Karl a casa del padre de Carol por si acaso nos pillaban, pero ahora no sé… AH ¡Aquí está!-
-No me des esos sustos-
Cuando
le miro veo que está muy pensativo y bastante preocupado, ha estado
toda su vida buscando pistas sobre el medallón y por fin cuando las
encuentra resulta que si las sigue nos meterá de lleno en una guerra de
la que no sabemos si saldremos.
-Hares ¿No íbamos a hablar con… emmm… Sara?- No sé porque se lo he recordado, pero quizás sepa algo.
-Sí,
iremos cuando anochezca. Dile a Karl que se compre la ropa que a ella
le gusta- Por la sonrisa que ha puesto creo que se refiere a esa ropa
oscura y gótica que llevan los humanos que la besan los pies a todas
horas.
-Karl está durmiend… espera… ¿Por qué vas a llevarle con nosotros?-
-Porque quiero matar a esa zorra… sino abrirá la boca, y como se enteren que sé lo que traman, mi plan se irá a la mierda-
-Ah… sí… ese plan del que no quieres hablarme-
-Egil, no puedo- Cuando veo como se sienta en su cama con cara de preocupación me acuerdo de que él siempre me ha protegido.
-Vale, no voy a entrar en eso ahora. Se lo diré ¿Pretendes matarla con su sangre?-
-Sí,
así nadie podrá culparme de su muerte, van a vernos entrar. Para cuando
ella quiera ponerse en contacto con algún lacayo de mi padre ya estará
muerta-
-Vaya, eso es brillante Hares, una loca menos en el mundo...- Siempre tiene unas geniales ideas, no puedo negarlo.
-Oye, Egil, siento lo de antes, estoy muy nervioso y no quiero pagarlo contigo-
-Olvida eso… yo también me alteré más de la cuenta, no debería haber dudado de ti-
Sus
labios me acarician con suavidad, sus manos se posan sobre mis muslos y
se deslizan por ellos con suavidad y dulzura… Momentos así son los que
me hacen pensar que Hares nunca me abandonaría por un amuleto con
superpoderes.
La noche ha llegado al fin, al final logramos dormir unas cuatro horas, suficientes para enfrentarnos a la loca de Sara.
El
tugurio en el que tiene su pequeño negocio de “comida rápida” es en
realidad una tapadera para tener un restaurante de comida humana y de
sangre a la vez… Los osados humanos que se atreven a entrar allí, comen
sus hamburguesas en la planta de arriba y los vampiros se alimentan de
ellos en la parte de abajo.
-Que hambre, voy a pedir una hamburguesa mientras esperamos- Pobre Karl, si supiera de qué es la carne no estaría tan contento.
-Yo que tú no haría eso, Karl-
-¿Por qué, Egil?-
Y Hares como es tan discreto lo explica disimuladamente: -Porque no creo que te guste la carne humana-
-¿Me está tomando el pelo?- Me mira con cara de susto esperando que le diga que es una broma.
-No… por una vez no habla con sarcasmo. Por cierto, te queda bien esa ropa-
-Sí…
claro… lo que tú digas- Ha llorado, pataleado y gritado para no ponerse
esa ropa de gótico adolescente, pero una simple mirada de Hares ha sido
suficiente para que se vistiera sin rechistar.
-¡Qué
tenemos aquí! ¡Mi príncipe favorito y su mascota!- Aquí está la loca de
Sara… lo único que puedo hacer es respirar hondo para no arrancarla la
cabeza… Nadie me llama mascota -Oooooh, y este joven humano tan guapo
¿Es tuyo, Hares?-
-Sí-
Vaya, sabía que Karl
empezaba a tenerle cariño, pero no me imaginé que le gustaría tanto ser
su humano, esa cara que ha puesto de bochorno le ha delatado… Luego
preguntaré a Hares si es verdad que ahora es suyo.
-Lo
mejor para el mejor… huele delicioso. Seguro que nació del vientre de la
madre creadora- Ahora es cuando empieza con esas paranoias que nadie
sabe qué fundamento tienen ni de donde salen -Solo ELLA ha podido crear
algo tan hermoso por fuera… y delicioso por dentro. Vamos a pronunciar
unas palabras para…-
-Deja ese rollo tan raro tuyo, no he venido para convertirme en uno de tus sectarios-
-Claro, Hares, pero deberías considerarlo… Todos nacimos de Ella… Ella fue…-
-¡Que te calles! Vamos a un lugar tranquilo… tengo que preguntarte algo-
Bajamos
con bastante dificultad unas escaleras que huelen a podredumbre y a
humedad, los escalones de madera están medio destrozados y carcomidos
por termitas e incluso hay alguno que ha desaparecido por completo. Karl
se tapa la boca varias veces intentando no respirar ese olor que debe
de estar revolviéndole las tripas y yo no puedo hacer otra cosa que
suspirar y esperar que pase pronto esta conversación que seguro que será
tediosa y muy, muy extraña.
-Chicos, me alegra mucho que hayáis traído vuestros reales traseros hasta aquí, pero antes de hablar quiero probar a ese humano-
-Tú
no pones las normas, Sara. Me da igual que estemos en tu… casa- Sé que
por dentro Hares está pensando “Si es que se puede llamar casa a este
antro”
-No seas arisco, príncipe… A mí la vida no me ha sonreído como a ti… ¡El manto estrellado caerá sobre tod…!-
Esta
vez Hares ha tenido menos paciencia de la normal y ha acabado
estampando su pequeño cuerpo contra una de las paredes de su sucísima
oficina y sostiene su cuello dispuesto a romperlo ante la más mínima
contrariedad.
-He dicho… que te calles. Dime dónde está Varyan-
Sus ojos se han abierto de par en par y si tuviera corazón, seguro que estaría latiendo con fuerza.
-¡Las estrellas son nuestras hermanas! ¡La luna nuestra madre!-
-Me estás cansando, Sara… Hoy no estoy para tus gilipolleces ¡Dime dónde está!-
-¡Solo si puedo probar ese delicioso humano!-
-¿Solo quieres eso?-
-¡Sí, por favor! ¡Déjame saborear ese olor tan delicioso!-
-Hecho… Ahora dímelo-
La
mirada de Karl era la que me esperaba, de horror. No deja de posar sus
ojos en Hares con bastantes nervios y muy confundido… no se imaginaba
que vendría para convertirse en la cena envenenada de una vampira.
-Varyan… el apuesto y joven príncipe heredero… el que ha conquist..-
-¡Dónde cojones está!-
-¡Jamás lo lograrás! ¡Te aplastarán!-
-Eso
es cosa mía- Hares aprieta con furia la mano que sostiene el cuello de
Sara contra la pared que amenaza con hacerse añicos en cualquier
momento.
-En… el… ¡Sol! ¡Nunca saldrás de ahí!-
La
risa de Hares me dice a gritos que las cosas, incomprensiblemente,
están saliendo como él quiere. Mientras veo como Sara clava sus
colmillos en Karl y acaba con su vida sin darse cuenta, no dejo de
pensar por qué motivo mi creador está tan feliz al enterarse de que su
hermano se encuentra en la peor cárcel para vampiros que se ha creado
nunca… El Sol… Llamado así porque no hay vampiro que haya logrado salir
de allí con vida, pero algo me dice que Hares tiene un plan...
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