viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 12 -La Jaula de los Leones-

-Gracias por la comida, estaba deliciosa. Lo que me han dado en ese avión ha sido como…-

-¡Vale! Me parece estupendo, pero habla de una vez-

-Sí, sí… tranquilo, Hares-


Los dos esperamos pacientemente a que Josh terminara su comida y después nos fuimos al inmenso salón de la casa. Una pantalla de 110 pulgadas reina la habitación en la pared más grande acompañada de todas las videoconsolas del mercado, miles de altavoces bordean el techo encima del inmenso y confortable sillón y una estantería repleta de DvDs, Blu-Rays y discos de vinilo ocupa toda la pared que puede verse a la derecha de la entrada. Además de todos los juguetitos que se le antojan a Hares, como un asiento de un fórmula 1 con volante para jugar a los juegos de carreras o unas gafas de realidad virtual entre otras muchas tonterías… Él y sus caprichos.

-Wow… el salón que cualquier hombre desearía ten...-

-Siéntate y empieza a hablar- Hares está en el límite, como el chico no empiece a contarle pronto lo que sabe se le acabará la paciencia que ha intentado recolectar con dificultad.

-Vale… a ver por donde empiezo… eeeh…-

-¡Empieza por el principio! ¿Qué sabes de estas cosas?- le dice enseñándole su llave, que ahora resulta que se llama Brontax.

-Sé que hay siete y sé que cuando se juntan abren el palacio de ese vampiro tan terrorífico-

-¿Por qué quiere entrar tu padre?-

-Tanto no sé… él tiene sus cosas y…-

-¿¡Entonces qué cojones sabes!? ¿¡Solo eso!?- ahora es cuando esa paciencia se agota por completo.

-¡No! Solo he contestado a tus preguntas. Déjame explicarte lo que sé- El chico parece agobiado, así que voy a intentar apaciguar a la bestia.

-Venga, Hares… Deja que hable, si está nervioso puede que no recuerde ciertos detalles- Mi truco de acariciar las venas que pasan por su muñeca es infalible, no sé por qué pero le relaja mucho.


-Vale… Todo empezó un día que estaba buscando unos cuadernos en el despacho de mi padre…-

Flashback

-¡No es culpa mía si Michael ha perdido su Brontax! ¡Tenemos que reunir las 7!- Josh se acerca al umbral de la puerta de la habitación en la que su padre está teniendo una acalorada discusión con un hombre que él no conocía y echa un vistazo rápido viendo como sostienen un par de medallones dorados con forma de lágrima en sus manos antes de meterlos en una caja fuerte de extrema seguridad.

-¡Pero Ian! No podemos arriesgarnos a que descubran nuestras intenciones, además el palacio de ese vampiro es una fortaleza… ¡Nadie que ha ido a la tumba de Balghor ha salido con vida!-

-¿Me estás diciendo que te retractas?-

-¡No! Sigo diciendo lo mismo, creo que hay que acabar con todos los vampiros, pero no sé si podremos lograrlo con la inestabilidad que tenemos en el grupo.... Ian…. hay que conseguir todas las llaves y tenemos que custodiarlas nosotros-

Josh presencia unos segundos largos de silencio en los que no se atreve ni a respirar para no ser descubierto y después de un suspiro escucha a su padre decir:

-Está bien… moviliza a los chicos y diles que se encarguen… y que no se les ocurra dejar a nadie que conozca este secreto con vida. Dile a Patrick que encuentre de una vez a ese vampiro-

-¿Varyan?- preguntó el anónimo hombre.

-No, Hares Styrmir, a Varyan le cazó ayer- le dijo el padre de Josh riéndose.

-Vortryan me dijo que no sabía dónde se encontraba su hijo Hares, pero no tardaremos en dar con él, Patrick es bueno- el socio de su padre se ríe confiado.

-Bien… espero que lo sea y que lo haga pronto-

Fin Flashback


Esto me ha dejado helado y Hares no parece estar en mejores condiciones, ya que está mirando a un punto fijo, pensativo y con cara de cargarse a alguien en cualquier momento, aprieta sus puños y me mira diciendo:

-¿¡Tienen a Varyan!? Egil… esto es peor de lo que me imaginaba- guarda silencio mientras sigue pensando y Josh pregunta:

-¿¡Pero por qué un vampiro quiere acabar con todos los vampiros!?-

-No tengo ni puta idea- dice Hares sin dejar de mirarme -Creo que mi padre quiere una cosa y los humanos quieren otra, aunque esto ellos no lo saben-

Yo no sé qué decir, estoy tan perdido que solo puedo guardar silencio e intentar encontrar algo que pueda explicar lo que acabo de escuchar, pero nada me viene a la mente que tenga sentido.

-Está bien- dice mi creador después de suspirar y erradicar su estupor -Herbert va a venir mañana, se lo explicaremos a ver si él sabe algo-

-Es verdad, el ha estado en contacto con tu familia ¿no?-

-Sí, les ha hecho algunos trabajos, a lo mejor se ha enterado de algo que sea útil- me mira con una expresión paternal protectora y agarrando mi mano me dice -Esto saldrá bien… vamos a truncar lo que sea que están tramando… te lo prometo- mientras noto sus labios sobre los míos me acuerdo de este vínculo que le transmite todo lo que siento en cualquier momento, así que debe saber que estoy bastante nervioso y confundido.

-Yo… intentaré hacer lo que pueda, os lo prometo, chicos-

-¿Por qué?- le pregunta Hares con su típica cara de desconfianza sin soltar mi mano.

-¡Porque no creo que deba hacer eso! ¡Ese viejo psicópata quiere erradicar una raza, maldita sea!-

-¿Y por qué debo creerte?-

-Hares…- El chico está intentando ayudar, su efusión y determinación parecen sinceras -Creo que dice la verdad-

-Si no me crees o no te fías no voy a pedirte que me lleves con vosotros. Te diré el número de la caja secreta-

-¿¡Qué!? ¿¡Cómo lo sabes!?- le pregunta Hares levantándose de su asiento.

-Vi como lo marcaba cuando guardó esas cosas dentro-

-¿Dices que viste cuatro llaves de estas?- se sienta de nuevo y vuelve a cambiar su expresión relajándose un poco mientras juega con su medallón.

-Sí-


Mi creador vuelve a guarda silencio y Josh y yo nos miramos durante unos segundos intentando asimilar todo lo que está ocurriendo, después se levanta y empieza a caminar hacia la puerta diciéndome:

-Tenemos que ver a… a Sara-

-¡Hares! ¡Está loca!- no por favor… quien sea menos ella.

-¡Es la única que se entera de todo! A mí tampoco me hace gracia, pero tengo que saber dónde tienen a mi hermano. Pro antes vamos a hablar con Herbert, no quiero esperar a que se haga de noche-

Yo suspiro dándome por vencido y Josh se acerca a mí y tira de mi camiseta diciendo:

-¿Su… hermano?-

-Varyan-

-Ah… vale- dice con una sonrisa mientras miramos como Hares baja del piso de arriba con las llaves de un coche en las manos -Va a amanecer dentro de media hora- Josh desconoce todos los juguetitos de los que dispone Hares.

-Ya lo sé, no he pedido un reloj parlante- le dice en tono sarcástico mientras baja al garaje.

-¿Qué va a hacer?-

-Ahora lo verás- su cara de confusión logra arrancarme una sonrisa y le invito a ir detrás de mi creador que ya se encuentra abajo.

Aquí está el impresionante todo terreno Range Rover de Hares con sus cristales especiales hiper mega caros que absorben cualquier tipo de radiación solar, aunque lo mejor de todo es que no son demasiado opacos y están homologados para poder circular de día.

-Ese vampiro remilgado se enfadará porque has interrumpido su descanso- no puedo evitar el tono sarcástico cada vez que hablo de ese tipo.

-Sabes lo que suelo decir en estos casos- Por supuesto que lo sé… pero no es muy fino decirlo en voz alta, así que asiento con la cabeza y abro la puerta del enorme vehículo y me siento encima de la agradable tapicería de cuero.


Cuando miro por el espejo del interior del 4X4 veo la cara de estupefacción de Josh mientras toca los miles de botones que tiene el asiento trasero, pero esto no le gusta nada a su dueño.

-Deja quietas esas manos o te las corto. Parece mentira que seas un niño rico- le dice mientras arranca el motor y empieza a salir del garaje.

-Ya os lo he dicho, mi padre no nos da caprichos, quiere que trabajemos-

Al oír ese comentario no puedo evitar soltar mi directa indirecta -Igual que el mío-

-Egil… tú no eres mi hijo- dice con esa sonrisa que me alerta de que va a decir algo más que no va a gustarme.

-¿Ah, no?- Voy a seguirle el juego... A lo mejor tengo recompensa más tarde.

-No, tú eres mi puta, así que es normal que tengas que trabajar para tener tus caprichos-


El idiota del niño empieza a reírle las gracias a Hares y es en este momento cuando echo de menos a John y me acuerdo de que no me ha llamado como le pedí.

-Oye Hares… No sé nada de John ni de Karl-

-¿No te llamó?- me dice mientras casi atropella a una anciana que estaba cruzando un paso de cebra.

-¡Hares, joder!- me repongo del susto y retomo la conversación -No, no me ha llamado, voy a probar a ver si contesta-


Marco su número y a los tres segundos contesta una voz que no es la suya.

-¿Quién eres?- le pregunto al extraño pensando que sería algún amigo o familiar.

-Egil… cuánto tiempo. Ya me han dicho que aún eres fiel a tu amo-

-¿¡Quién coño eres!?-

-Hm… creo que eso es mejor que te lo diga en persona si quieres volver a ver a estos humanos tan sabrosos. Esta noche a las 12 en el Griffith Park, donde los leones- sin dejarme espacio para ningún tipo de respuesta cuelga el teléfono de John y lo apaga para que no pueda volver a contactar con él.

-¡Mierda!-

-¿Qué ha pasado?- Me pregunta Hares intrigado.

-No sé quienes son pero nos conocen de hace tiempo, dice que si queremos volver a verles que vayamos al Griffith esta noche a las 12… donde los leones. ¿Qué es eso de donde los leones?- Suspiro nervioso sin entender qué está pasando en este último mes de mi vida.

-Será en el zoo- me dice muy sabiamente Josh.

-Sí, gracias. Será eso-

-¿Por qué dices que nos conocen?- me pregunta Hares mientras aparca el coche en la puerta de Herbert.

-Porque me ha dicho… “Egil, cuanto tiempo. Ya me han dicho que aún eres fiel a tu amo”- reproduzco sus palabras imitando su tono de voz con desprecio.

-Con la vida tan tranquila que yo tenía… Voy a despertar a este memo-


Mientras Hares llama a Herbert para que nos abra el garaje no puedo dejar de pensar de qué me suena la voz que he escuchado hace unos pocos minutos, pero nada viene a mi mente y estoy empezando a cabrearme realmente con esto de las llaves, los Brontax, los reencuentros no deseados y toda esta mierda.

Cuando dejamos el coche y nos bajamos, Hares grita una exclamación justo antes de cerrar la puerta, que nos hace brincar del susto a Josh y a mí.

-¿¡Dónde los LEONES!?... ¡EGIL!-

Se queda un rato en silencio para que piense y al oírle enfatizar la palabra leones me acuerdo de repente de… él.


-No puede ser- digo en un susurro sin querer imaginarme siquiera que lo que está pasando por mi cabeza está ocurriendo realmente.

-¿Pero qué está pasando? ¿¡Por qué todo el mundo está metido en esto de repente!?-

Justo mientras estamos intentando enfocar nuestra mente de nuevo, Herbert baja con esa cara de chulería y superioridad que tiene siempre tatuada.

-¿Se puede saber qué es tan importante para que importunéis mi sueño a estas…?- Hares no le deja acabar y le suelta la noticia bomba sin prepararle para ella primero.

-Brox está vivo-


El rostro de nuestro anfitrión cambia de expresión por primera vez en estos 1000 años que le conozco y nos invita a subir a su casa.

La decoración es como él, fina y elegante, pero además es tan exuberante que en nuestro recorrido podemos apreciar miles de millones de objetos de diferente época y cultura perfectamente ordenados y colocados por todas partes hasta que llegamos a una sala de estar, donde nos invita a sentarnos en un sillón muy cómodo.

-¿Cómo… habéis tenido conocimiento de esa desgracia?-


Le explico todo lo que acaba de pasar en estos últimos quince minutos y él se queda pensativo con sus manos enlazadas en su barbilla y sin dejar de mirar el suelo.

-A lo mejor es un señuelo para atraeros y que cometáis alguna imprudencia cegados por la ira-

-Tiene sentido- dijo Hares relajándose un poco.

-Sí, puede ser, pero… esa voz me parece tremendamente familiar y sé que no es por nada bueno-

De nuevo vuelve a reinar el silencio después de mi comentario hasta que Josh dice en voz baja.

-Y-yo puedo ir al zoo y comprobarlo- por su tono y su gestos parece que tiene miedo de que su idea no nos agrade, pero sin embargo, nos miramos los tres con caras de “somos-idiotas” y asentimos ante esa estupenda idea.

-Es verdad… el zoo tiene que estar cerrado hoy, es Domingo. A lo mejor les tiene ahí ya-

-Hmm, ese plan está bien trazado. No sabrán que este mortal tiene un vínculo con vosotros. Pero le debéis apercibir de lo que puede encontrar-

-Sí, ahora hablamos de eso- dijo Hares suspirando.

-¿No puedes hablar normal, Herbert?- me saca de mis casillas esos sinónimos cultos que usa a todas horas.

-El pequeño cachorro ya ha madurado ¿Cierto, Hares?-

-Déjale en paz, Brenon. Tiene razón, hablas como un idiota-

-Yo hago uso de palabras que están en el vocabulario, sois vosotros los que...-

-¡Que te calles!- después de gritar a un vampiro mayor que él como si fuera un humano, mira de nuevo a Josh y le dice -Niño… ¿De verdad quieres hacer esto? Estos vampiros no son como los que han jugado contigo-

-Lo sé… pero quiero intentarlo- Esa determinación es impresionante y aunque puedo sentir su medio, él no se retracta ni se echa atrás.

-Bien, pero intenta no temblar como ahora cuando estés ojeando por allí… Recuerda que podemos sentirlo- Estoy sorprendido con mi creador, creo que no recuerdo ninguna ocasión en la que se haya preocupado por lo que pueda pasarle a un humano, debe considerarlo valioso.

-E-eeeeh, sí, sí. Solo necesito un momento para mentalizarme- nos dice riendo nerviosamente.

-Hmmm, tengo algo que puede seros de utilidad-

Le observamos intrigados mientras rebusca en un baúl de madera enorme y perfectamente ordenado hasta que saca un par de pequeños auriculares y se los ofrece a Hares.

-Acepta esto, Hares-

-Pero pueden darse cuenta- Yo estoy poco convencido con la idea de que lleve auriculares por muy diminutos que estos sean.

-Egil, no va a encararse con ellos, solo va a echar un vistazo-

-¿Pero qué dirá si le pillan paseando por el zoo un domingo?- Sigo sin verlo claro, pero parece que el remilgado tiene una idea.

-Hmm, conozco a alguien que puede prestarnos su ayuda con eso-


Herbert se pierde por el pasillo y nos deja solos en su sala de estar. Yo no dejo de pensar que todo aquello me da muy mala espina, nunca me había puesto nervioso tantas veces en el mismo día.

-Tranquilo… te he dicho que todo saldrá bien- A veces el vínculo me pone en situaciones incómodas y vergonzosas, pero estoy acostumbrado.

-Puede ser, pero hay algo de esto que no me gusta-

-Sí, yo también lo creo, pero por eso debemos adelantarnos a ellos-

Por fin puedo calmarme de nuevo al escuchar las palabras de mi creador, justo cuando aparece Herbert con una sonrisa.

-Tengo algo para el mortal. Aproximadamente en diez minutos estará aquí. Conozco un humano que trabaja en el zoológico de noche y me debe un favor-

-Por fin sirves para algo, Brenon-

-Deberías arrodillarte ante mí, mocoso-

-Este mocoso puede acabar contigo en dos segundos… abuelo-

-No estés tan confiado, tu osadía puede salirte muy cara-


Esto era lo que yo más odiaba… estas estúpidas competiciones verbales que ninguno de los dos quería perder. Su última pelea, en la que Hares fue el claro al dejar a Herbert al borde de la muerte, fue antes de que yo conociera a mi creador y a partir de eso Brenon admitió que había perdido y dejó de amenazarlo y retarlo a todas horas, pero a cambio, nacieron estos duelos que me volvían y me siguen volviendo loco… siempre digo que le tendría que haber rematado…

Josh me mira con cara de interrogación y me propongo a resumirle lo que ocurre en voz alta para que Herbert me oiga.

-No te preocupes, Josh… es normal. Nunca podrá admitir que fue humillado por un vampiro 500 años más joven-

Hares empieza a reírse y justo cuando el ofendido vampiro se dispone a decirnos algo, suena el timbre de la puerta.

El humano es un guarda de seguridad  nocturno del zoológico, un hombre a punto de jubilarse y que no parece alarmado por la presencia de tres vampiros.

Tras saludarnos educadamente le explicamos lo que tiene que saber y volvemos al Range Rover para ir hacia el zoológico del Griffith Park.
No solemos salir de día aunque dispongamos del coche y hoy estoy bastante cansado entre tanta noticia explosiva y tantas revelaciones que desearía que no me hubieran contado, pero soy consciente de que debemos acabar con esto de una vez por todas y desde luego cuanto antes empecemos más ventaja llevaremos con respecto a toda esta gente y vampiros que andan detrás del mismo objetivo.

-¿Estás bien, Egil?- Me he sentado en la segunda fila de asientos con Josh y parece que está preocupado por la expresión de mi cara.

-Sí… solo me da pereza quitarme todo lo que nos ha caído encima-

-Ya… La verdad es que con los datos que yo tengo no entiendo absolutamente nada, pero intentaré ayudar en lo que pueda-

-Dime la verdad, Josh ¿Por qué haces esto?- Sé que sus ojos son sinceros, pero no sé si el verdadero motivo para que arriesgue su vida estando al lado de tantos vampiros es ese.

-Bueno…- Lo sabía -Mi  padre no aprueba que… que sea gay. Dice que soy la vergüenza de la familia. Por eso me mandó tan lejos, para mantenerme apartado de la élite estadounidense de mierda con la que se regodea-

-¿Qué? Pero si nos dijiste que…-

-¡Ya! Digo que no quiero con hombres por eso… porque mi padre me mataría si se entera-

-Sigo sin ver tu motivo-

-Quiero que alguien acabe con él, quiero que le hundan y que le arranquen la cabeza, quiero que…-

-Vale, vale chico… tranquilo, ya me ha quedado claro-


Ya sabía yo que había otro motivo, ha visto en nosotros los verdugos perfectos para su parricidio, pero le veo tan consternado por este tema que no puedo evitar enternecerme.

-Tranquilo, primero tenemos que saber que pasa- Intento que mi sonrisa le calme, pero suspira y se mira las manos en completo silencio hasta que llegamos al zoo. Hares aparca en un lugar donde un edificio tapa los rayos solares y los dos humanos salen del vehículo para intentar encontrar a John y Karl.

El gran jefe Hares se ha adueñado del auricular para ir torturando al nervioso Josh por todo su recorrido hasta la jaula de los leones.

-Venga niño, vas muy lento- Se revuelve en su asiento nervioso mientras Herbert decide intervenir.

-No deberías desasosegar al mortal-

-¡Cállate y deja de darme órdenes!-

-No empecéis otra vez, por favor- Mi desesperación va en aumento y no han pasado ni tres horas juntos. ¿De verdad Hares quiere llevarlo con nosotros?

-Tu siervo tiene razón, deberíamos intentar calmarnos-

-¡No le llames siervo! ¡Como vuelvas a meterte con él voy a…!- Su amenaza fue interrumpida por la voz de Josh a través del auricular.

-¿Hares?-

-¿Qué quieres, niño?-

-Emmm, creo que… que los he encontrado-

-¿¡Qué!? ¿Los ves?-

-S-sí-

-Están en… espera… he visto a alguien más-

Escuchamos silencio a través del manos libres del coche (se me ha olvidado comentar que estos auriculares pueden sincronizarse a través de conexiones Bluetooth) y al rato nos dice lo que ha visto.

-Creo que les están vigilando. Les tienen en una jaula vacía para leones. El tipo debe ser humano porque ese sitio está bastante iluminado-

-Joder… si no fueras un inútil psicólogo podrías sacarlos de allí- Hares y sus comentarios.

-Chico, dile al mortal que ha ido contigo que te ayude y su deuda estará saldada-

-¿Oh?... ¡De acuerdo!-

Después de decírselo al guarda, nos confirma que van a intentarlo y se dirigen hacia las jaulas en completo silencio. Nuestra expectación es máxima y los tres permanecemos alerta por si escuchamos algún sonido inusual o alarmante, pero no parece haber nada fuera de lo común.

-Ya estamos en la puerta- mientras nos susurra esas palabras podemos oír cómo se abre una puerta con un chirrido y como una voz se escucha a lo lejos alarmada.

-¿¡Quiénes sois!? ¡Aquí no se puede entrar!-


Después de un intercambio de palabras ininteligibles se oye un grito que no podemos diferenciar de a quién pertenece y finalmente una orden que nos deja en estado de shock a Hares y a mí.

-¡Matadlos! ¡Matadlos a todos! Eso les hará salir de su escondite-

Puedo sentir como Hares arde de furia al averiguar a quién pertenece esa voz, yo aún estoy bastante aturdido como para reaccionar y quiero pensar que todo es producto de mi imaginación, pero una vez más parece que toda esta extraña pesadilla es completamente real y mientras oigo la amenaza de mi creador intento mantener mi mente en calma para no cometer una estupidez y salir del coche para acabar con su miserable vida.

-He llegado al límite de mi paciencia… Tendría que haber acabado con esa basura humana cuando tuve ocasión. Egil, se acabó la compasión-

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