viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 17 -Forjando Nuevas Alianzas-

-¿De verdad que… vamos a ir?- Mi estupor era tal que no podía entender todavía que quisiera realmente meterse allí.

-No, no vamos a ir… YO voy a ir-

-¿¡Qué!? ¡NO! ¡No voy a dejar que te suicides ahí dentro solo!-

-Egil, no voy a discutir esto contigo, tengo mis motivos, no hagas que te lo ordene-


Mierda… siempre la misma historia, sé que no puedo rebatirle nada porque al final me obligará, pero también sé que no puedo perderlo en ese sitio.

-Hares, por favor, piénsalo bien-

-Está pensado, es más… ¡Es perfecto que mi hermano esté ahí dentro! Así que cállate ya-


Tengo que resignarme y agachar la cabeza como siempre, no puedo frenarlo y tampoco puedo convencerlo, así que solo me queda esperar y confiar en que su plan no sea un suicidio.

Herbert ya está recuperado, aunque su actitud ha cambiado y ha dejado de ser calmada y serena para convertirse en un animal, las miradas que arroja a Hares son desafiantes, aunque su instinto le obliga a permanecer callado y a la defensiva en todo momento. Pero lo mejor de todo es que casi no habla y que además ha logrado reunir a seis vampiros que estarán de nuestro lado, o eso dicen.


John sigue en la universidad y se ha ofrecido a ayudarnos si le necesitamos, siempre y cuando no afecte a su trabajo, ya que tuvo que pedir miles de perdones por haber estado fuera más días de los que le dieron de vacaciones.

Josh sigue pegado a mí como un cachorro, moviendo el rabo feliz mientras me sigue a todas partes y aprendiendo a comportarse como un vampiro y no como un niño pequeño.

Y Karl… Él sigue con nosotros porque dice que ya no tiene a donde ir, la casa en la que vivía era de Carol y por lo tanto de sus padres y ninguno de ellos se ofreció a dejarle vivir allí, Hares le ha dejado quedarse y él se lo agradece haciendo todo lo que le pide y en estos momentos está haciendo una llamada a su amigo Leo para ir a hacer algo que no me quiere contar… Estoy cansándome de tanto misterio.


-Hares… ¿Por qué no puedes contarme nada? ¿Es que no te fías de mí ahora?-

-No es eso mi pequeño vikingo… Cuanto menos sepas más seguro estarás-

-¡Tengo más de 1000 años! ¿¡De qué me estás protegiendo de esta forma!?-

-No quiero discutir esta noche… Ven aquí-



Me debí haber dado cuenta de sus intenciones cuando me llamó pequeño vikingo, pero estoy tan irritado y molesto con él que no voy a caer tan fácilmente en su seducción… o al menos eso pienso, pero cuando sus enormes manos se posan en el borde de mi pantalón y me obliga a sentarme en sus piernas solo puedo gemir y complacerle. No puedo decir a mi dios que no.

-Que culo tan perfecto tienes- Sus manos hoy son delicadas y lentas y se entretienen más de lo normal mientras recorre mi cuerpo con ellas, pero hay una cosa de todas las que han cambiado que no me está gustando… No tiene esa expresión depredadora y de superioridad plasmada,  en su lugar su rostro refleja consternación y tristeza.

-Hares ¿Qué pasa?-

-No sabía que pasaría todo esto-

-Estás a tiempo de echarte atrás… Huyamos de aquí- Su frase me ha esperanzado y quizás si le animo consiga hacer que se quite esta locura de la cabeza.

-Ya no puedo, es demasiado tarde. No puedo rendirme ahora que estoy tan cerca-

-¡Pero… podemos ir a…!-

-Egil, te he dicho que esta noche no quiero que hables de esto-

-Hablas como si fuera a ser la última- Por enésima vez en esos tres últimos días mi sangre resbala por mi rostro.

-No lo será- Sus manos bajan por fin mis pantalones y mi ropa interior y me deja desnudo en su regazo -Te prometo que volveré a tu lado-


Enjaulo su cuello con mis brazos uniéndome todo lo que puedo a su perfecto cuerpo, siento sus manos acariciando mis muslos, separando mis nalgas y a sus dedos metiéndose dentro de mi. Hoy sus movimientos son lentos mientras prepara mi interior con sus expertos dedos y ensancha mis paredes con cuidado sin que su boca abandone la mía en ningún momento.

-Sabes que nunca podría abandonarte-


Sus palabras solo me producen más desazón, habla continuamente como si no fuéramos a vernos más y como si estuviera intentando convencerme de lo contrario, pero yo ya no soy un idiota ingenuo y sé perfectamente que en el fondo se hace a la idea de que a lo mejor no sale de esta.

Pero ahora mismo está siendo muy difícil que me pueda concentrar en eso cuando siento tres de sus dedos dentro de mí, saliendo y entrando rápidamente mientras su pulgar aplasta mis testículos.

-Hares, hazlo ya-

-No tengo prisa, te necesito. Desde que el vínculo se debilitó temo perderte y ya sabes como me cabrea eso-

Por fin empieza a parecerse al dios que tanto admiro, su expresión cambia y aumenta su velocidad y su fuerza, mi camiseta es desgarrada y su erección roza mi entrada jugando un rato en ella mientras me sonríe.

-Eres lo mejor que me ha pasado en esta miserable vida-


Todas las frases son iguales, parece su despedida, pero como he dicho, no me deja pensar en ello. Su erección entra despacio, el dolor del principio es exquisito como siempre y mis gemidos llenan la habitación hasta que siento como penetra hasta el fondo, se queda ahí unos instantes acariciando mi cara, mi cuello, mi pecho y después comienza a moverse lentamente sin que sus ojos abandonen los míos en ningún momento.
Sé que intenta calmarme, pero después de estos 1000 años a su lado he aprendido perfectamente a leer e interpretar sus expresiones y también sé que por primera vez desde que le conozco, duda del resultado que tendrá la épica hazaña que pretende realizar, pero él no parece que tema a la verdadera muerte, siempre juega al límite y camina por el borde sin importarle en absoluto que pueda resbalarse y acabar cayendo.

Sus embestidas comienzan a aumentar de intensidad, pero aún sigue siendo suave conmigo y no deja de acariciarme mientras mi necesidad va aumentando poco a poco.

-Prométeme que… aaaaah… que volverás-

-Ya te lo he prometido, mi pequeño vikingo… volveré a tu lado-


Siento como saca toda la rabia que tiene dentro, me mira preocupado mientras aumenta la velocidad y veo como asoma el rojo por las cuencas de sus ojos, no puedo evitar imitarle asustado sin dejar de pensar que esta puede ser la última vez que esté con mi dios. Me agarro a su camiseta con fuerza atrayendo su cuerpo al mío y olvido todos mis miedos mientras siento como llega hasta el fondo una y otra vez.

-¡Hares!-

-Quiero oír tu voz, dime lo que quieres y te lo daré-


No puedo desobedecer esas órdenes que me susurra al oído una y otra vez, mis gemidos aumentan de volumen y mis uñas se clavan con desesperación en su espalda mientras le ruego para que me lo haga como siempre.

-¡M-más rápido! ¡Necesito más!-


Su hermoso rostro está teñido con el color de sus lágrimas, su polla golpea mi punto sensible una y otra vez con fuerza y rapidez y sus manos agarran mi cuerpo para que no me separe de su lado.

-¡Hares!-


Hoy está más callado que de costumbre, estoy acostumbrado a escuchar sus órdenes pero hoy reina el silencio entre nosotros, solo pueden escucharse mis gemidos, mis gritos desesperados y la carne golpeando contra la carne.
Me da la vuelta para penetrarme con más dureza aún, se pone de rodillas y sujeta mi cintura metiéndomela de nuevo con un gruñido que suena a impotencia e irritación.

-¡Maldita sea!- Su orgasmo debe de estar cerca, porque sus movimientos son apremiantes -no dejaré que pertenezcas a nadie más- Después de unas pocas embestidas siento que estoy llegando al clímax, sobre todo después de escuchar que solo puedo pertenecerle a él -Voy a matar a ese niño ¡No permitiré que nada te separe de mi lado!-


Ahora por fin es el dios Hares que yo conozco, sus uñas se clavan en mi carne y sus embestidas me hacen gritar al sentir todo es placer recorrer mi cuerpo. El orgasmo me pilla desprevenido como siempre y comienzo a temblar cuando siento como se corre dentro de mí.

-Egil- Su tono es serio y tranquilo, pero me da miedo darme la vuelta y ver su rostro lleno de lágrimas de sangre -Voy a volver, solo yo puedo estar contigo. Me preguntaste si prefería el medallón a ti… y la respuesta es que no… no hay nada que te sustituya-

Por fin puedo sonreír después de la tensión acumulada durante estos últimos días, por fin le oigo decir algo que me hace ser feliz.

-Tengo un plan… pero sabes que no puedo decírtelo. Ya hemos hablado de esto-


Cuando veo cómo se tumba a mi lado y me abraza vuelvo a sonreír y a agarrar su brazo con fuerza temiendo el momento en que le vea adentrarse en ese infierno, me aterra saber que mi dios no es inmortal.

-Solo voy a pedirte una cosa, pase lo que pase… confía en mí. Haga lo que haga… confía en mí-

-¿Q-qué estás diciendo? ¿¡De qué hablas ahora!?-

-Tú solo haz lo que te pido-


Mierda, de nuevo vuelve a preocuparme, solo sé que necesito que todo esto acabe, ir en el tiempo al futuro y asegurarme de que estoy con él… pero eso es imposible, así que me acurruco en sus brazos y dejo que el sueño me lleve hasta el día que ha elegido para separarse de mí.



La noche no tiene luna, tan solo se puede distinguir una tenue línea blanca entre un mar de estrellas y el silencio reina entre Hares y yo mientras esperamos que la LJV venga a por él, ya han pasado dos días desde la masacre que organizó y desde que destrozara a aquél policía, así que según las políticas de actuación de esa organización, no tardarán en venir.

Todo mi cuerpo está temblando, tengo mucho miedo y sé que él lo está notando.

-Egil, cálmate-

-No puedo… Aún no me creo que vayas a hacer esto-

-Es necesario, no es solo por el medallón, sabes que me están buscando y ahora sabemos también que hay más cosas que ellos quieren aparte de estas llaves-

-¿Se la vas a entregar?- No me había acordado del Brontax… hay tantas cosas nuevas, que mi cabeza está saturada.

-Tengo que hacerlo… es parte de mi plan ¡No me intentes sacar más cosas!-


Siento su incomodidad mientras se mira las manos y entrelaza sus dedos, mi dios está nervioso.
Pongo una mano en su hombro y me siento en su regazo besándole con dulzura en los labios, él sujeta mi cintura y me devuelve el beso hasta que oímos unos vehículos aproximarse.

-¿No vas a fingir que te resistes?- le susurro para saber si tengo que ayudarle.

-Me encantaría, pero no- Cuando ve mis lágrimas me abraza con más fuerza y me susurra al oído -Volveré mi pequeño vikingo. Te quiero-


No puedo soltar su mano y tiro de ella con fuerza mientras dos vampiros ataviados con armadura intentan llevárselo de mi lado tirando hacia el otro lado, siento como golpean mi costado con algo que me abrasa la piel y como me intentan sujetar las manos… pero nada de eso me importa, no quiero soltarle ¡no quiero que se vaya de mi lado! pero él me está sonriendo… unas débiles lágrimas ruedan por su rostro y su voz me habla con dulzura -Volveré a estar a tu lado- aflojo entonces mi agarre… le meten en la furgoneta y veo con mis rodillas hincadas en el suelo como desaparece por la carretera.


No sé cuánto tiempo llevo aquí parado con mis ojos puestos en el oscuro camino, no muevo ni un solo músculo, no escucho nada, no siento nada… Una mano se posa en mi hombro y me hace reaccionar, la sonrisa de Karl me devuelve a la realidad y se sienta en el suelo rodeándome con sus brazos, sus palabras me reconfortan y me recuerdan quién es Hares.

-Sabes que saldrá de esta ¿verdad? No puedes dudar de alguien como él-

-Lo sé, pero…-

-Tranquilo, Egil… Confía en él y vamos a hacer lo que nos ha pedido-

-Gracias por estar aquí, Karl. No puedo estar solo-

-¡No me iré a ninguna parte!-



Hares POV


La plata paraliza mi cuerpo, pero no es una plata normal… esta gente no es estúpida como los humanos y saben que alguien como yo solo puede ser reducido por plata pura sin adulterar, kilos de este metal se enrollan por mi cuerpo incluido el cuello y los tobillos, pero mi mirada y mi expresión permanecen impasibles, no puedo darles la satisfacción de ver cuánto me está doliendo que mi piel esté siendo abrasada.

-Aguantas bien… te mereces la fama que tienes principito-

Tampoco les doy la satisfacción de que me afecten sus palabras, mi mirada cargada con un odio letal les traspasa sus pupilas mientras los dos agachan la cabeza sin poder evitar el pánico cuando me ven mover mis brazos adoptando una postura más cómoda e ignorando una vez más el intenso dolor que produce la plata… Podría destrozarlos en tan solo un segundo y ellos son conscientes de eso.



Cuando llevamos un rato de trayecto me tapan la cabeza, parece ser que no quieren que sepa donde me llevan, por eso nadie conoce la ubicación de este sitio infernal, aunque el camino no está asfaltado y es bastante sinuoso y me da la impresión de que estamos bajando bastantes metros, así que supongo que este sitio estará bajo tierra… tiene gracia que lo llamen el Sol.

Por fin el vehículo se detiene y los dos idiotas que están a mi lado se levantan y me retiran la capucha. El sitio está levemente iluminado y al abrirse la puerta un ejército de payasos espera a que baje de la furgoneta.

-¡Vaya recibimiento! ¿No vais a arrodillaros?-

Mi sarcasmo me cuesta un rodillazo en el estómago con esas rodilleras de plata que tienen sus uniformes tan caros, pero no puedo dejar de reírme cuando veo las caras de terror que tienen… parece que mi fama me precede.


Entre cinco me llevan por unos pasillos interminables que parecen no tener fin, llenos de celdas a ambos lados y con millones de gritos como banda sonora que acompañan mi caminata.

-Os lo pasáis bien aquí ¿Eh? ¿Creéis que me contratarían?- Parece que tienen prohibido hablarme, o a lo mejor no tienen muchas ganas -Sois muy aburridos… ¿Cuántos años tenéis? ¿100? ¿200? ¿No hay nadie aquí que pueda conmigo? Cómo se caigan estas cadenas tendréis un serio problema-


Me entretengo durante todo el camino amenazándoles y viendo como tiemblan, hasta que me dejan corriendo y aliviados en una celda diminuta con una mierda de cama y unos barrotes, como no, de plata. Suspiro y me siento en ese colchón mirando al idiota que tengo en la jaula de enfrente.

-Eh, tú ¿Cuánto llevas aquí?-

Me mira con cara de desconcierto, amedrentado por mi edad y me contesta como un cachorrito asustado.

-Ci-cincuenta años-

-¿Salimos de estos cubículos para algo?-

-N-no-

-¿¡No!?-


Niega con la cabeza y se incorpora en su asiento susurrándome:

-Solo salen los que Él dice-

-¿Y quién es él?-


Se queda en silencio negando otra vez con la cabeza y me señala unos micrófonos que están muy disimuladamente plantados en todas las celdas. Empiezo a reírme y me tumbo en la durísima cama mirando al techo.

-¿Y qué se come aquí?-

Mi pregunta no podía ser más oportuna, justo cuando la formulo aparece un idiota con un carrito repartiendo... ¿Conejos?

-Esto debe ser una broma ¿¡Conejos!?- Él tembloroso memo que me ofrece el animal se queda un rato esperando que lo acepte -No voy a beber sangre de esta mierda ¡Lárgate antes de que te arranque la mano!-

Me hace caso sin rechistar y le ofrece ese animal al que tengo enfrente. Veo asqueado como el otro lo devora y le deja seco y aparto mi vista poniéndola de nuevo en el blanco techo… Esto va a ser duro, pero no tardará en venir a verme y entonces podré salir de aquí… Solo hay que aguantar un poco más.





EGIL POV


Ya han pasado cinco horas y mi cabeza sigue doliéndome con mucha intensidad, masajeo mis sienes intentando aliviar esta sensación, pero el martilleo es continuo. Josh está serio por primera vez desde que le convertí y Karl se sienta a mi lado sin decir una sola palabra… la verdad es que necesitamos animarnos un poco.

-Eh… ¿Queréis salir un rato?-

-Egil… No tienes que hacer esto- Karl acaricia mi muslo y me mira con una sonrisa.

-Necesito salir de aquí, vamos a ver a alguien que a lo mejor puede ayudarnos-



No estoy seguro de que la vampiresa que vamos a ver quiera recibirme con los brazos abiertos, la última vez que la vi, Hares casi la traspasa el corazón con una rama del parque donde estábamos, así que espero que no guarde rencores conmigo.

Tasya vive en un barrio noble de la ciudad de Los Ángeles, su apartamento está situado en una de las mejores zonas de la ciudad y desde abajo puede verse las cortinas negras especiales que lo bordean para proteger todos sus inmensos ventanales de la luz del sol diurna. Suspiro con el dedo sobre el botón que llama a su piso y lo pulso muy poco convencido.

-¿Quién es?-

-¿Ta-Tasya? Soy Egil… ¿Te acuerdas de…?-

-Largaos-

-Esto era de esperar- miro las caras de estupor que han puesto los dos y vuelvo a llamar con una sonrisa, intentando tranquilizarles -Hares no fue muy amable con ella-

-He dicho que os larguéis-

-Escucha, no estoy con Hares. Solo quiero comentarte una cosa-

Después de unos segundos de silencio, que intuyo que ha usado para pensarse si abre o no, finalmente la puerta eléctrica suena y entramos en el lujoso edificio lleno de alfombras muy bien cuidadas y de plantas exóticas que deben de haber costado una fortuna.
Tasya vive en uno de los últimos pisos, en el número 17, y cuando la puerta del ascensor se abre nos sacude un agradable olor a limpio y aire fresco… Sin duda pagan bien para tener el edificio en este espléndido estado. Cuando llegamos a la puerta 9, esta se abre y nos invita a pasar con un recibimiento que ya me esperaba.

-Qué raro que no estés con tu amo-

-Tasya… Hares está en el Sol-

-¿¡Qué!? ¿¡Cómo!?-

Parece ser que después de todo no le tiene tanto desprecio.

-Le han llevado los de la LJV-

-¿Por esa masacre que hizo en la discoteca? No puede ser...-

-Le están buscando… eso ha sido la excusa para encerrarlo-

-¿Quiénes son estos?- Les señala a ambos y mira a Karl con una sonrisa, sin duda ha olido el aroma tan delicioso que desprende su sangre.

-Es un Shamen…-

-Pues claro… ese olor… que recuerdos ¿Y este cachorro?- Acaricia la barbilla del asustado Josh y baja hasta sus pantalones para agarrarle el cinturón y atraerle hacia su cuerpo -No tengas miedo, pequeño… No dejes que mi edad te asuste-


Tasya tiene 300 años menos que Hares, así que es bastante poderosa y fuerte, pero su sangre no es pura, fue transformada por un primo del padre de mi creador.

-Él es mi…-

-¿¡Qué ocurre, Egil!? ¡Hares nunca te dejaría transformar a un humano!- Le suelta inmediatamente y me mira con una expresión desafiante.

-¡Es lo que quiero contarte! No sabía a quién más recurrir. Herbert también lo sabe pero él no tiene los contactos que tienes tú-


Le explico con detalle todo lo que sé, excluyendo la parte que habla sobre que soy la maldita llave que abre la puerta de Syntymä y lo del grupo custodio al que pertenece Hares, pero ella parece bastante afectada como no podía ser de otra forma.

-Madre mía… ¿Por qué el Rey haría algo así? ¿Está usando a los humanos para esclavizarlos?-

-No lo sé, tenemos que averiguarlo, pero no sé cómo podemos entrar en el castillo-

Después de oírme decir eso empieza a reírse y me mira sosteniendo mi mano en la suya.

-Cielo… eso no es tu trabajo, me parece que tu creador lo tiene todo controlado… Ahora tiene sentido que Hares se haya dejado apresar-

-¿Cómo?-

-Si no te lo ha contado y tú no has caído no voy a decírtelo, sus razones tendrá. Por el momento voy a buscar a alguien dentro del Sol que nos mantenga informados-

-¿¡No vamos a hacer nada!?-

-¡Egil! ¡Hares se ha dejado apresar! Déjale que haga su movimiento. Si te ha dicho que no hagas nada, no lo hagas-

¡Maldita sea! ¿Por qué todo el mundo se limita a mirar?

-Sí, me ha dicho que haga una cosa, quiere que intentemos conseguir la información secreta que guarda la empresa a la que pertenece Karl, pero no sé qué tipo de información es-

-¿Y qué empresa es esa, cielo?- Mira a Karl con una sonrisa y él la contesta.

-Es una empresa encubierta del gobierno que se dedica a estudiar avances médicos que rozan la ilegalidad-


Tasya suspira y se sienta en su confortable sillón llevándose una mano a la sien derecha.

-Vale… dejadme que recapitule: Esta empresa del gobierno tiene como objetivo la recolección de todos los Bortax para poder conseguir el medallón de Bhorn, que según ellos está en el cuello de Balghor, pero además, según este cachorro de vampiro y este Shamen, están buscando a ciertos vampiros puros porque creen que necesitan su sangre para abrir el palacio donde se encuentra el ataúd. Por otro lado está el rey, que ha dicho a los humanos que busca lo mismo y que les dejará investigar con la condición de que luego se lo entreguen, pero sin embargo lo que planea es hacerse con el medallón para subyugar a la raza humana y montar granjas de extracción de sangre por todo el planeta. Y por último, pero no por ello menos importante, está nuestro querido príncipe destronado, que no pertenece a ningún bando y que ha decidido meterse en la boca del lobo para dios sabe que, aunque él dice que es para rescatar a su hermano… ¿Me dejo algo?-

-N-no, creo que no- Cuando lo resumen suena bastante complicado… ¿Dónde nos hemos metido?

-Pero hay algo que no me cuadra… ¿Acaso el padre de tu vampiro está trabajando con la empresa fantasma del padre de este humano?-

Mierda… No había caído en eso -Eeeeeh, pues… seguramente-

-Entonces eso quiere decir que sus padres se conocían, así que es muy probable que el actual presidente conozca al padre de Josh también-

Los tres nos miramos con caras de “somos-idiotas” y ella se ríe comprobando que realmente lo somos.

-Creo que tenemos que irnos a hablar sobre esto y trazar algún plan para conseguir la información- Está empezando a dolerme la cabeza y necesito pensar.

-Muy bien, entonces querido Egil vamos a hacer una cosa- Se levanta y camina hacia mí agarrando de nuevo mi mano -Voy a hablar con un pez gordo que conozco, uno de los socios fundadores del Sol y voy a pedirle que nos mantenga al día de lo que hace el loco de Hares ahí dentro. Tú vas a irte a casa y a hacer eso que te ha pedido, encuentra esa información y espera a que tu creador te dé instrucciones… yo podré mandarle mensajes e incluso podría lograr que me dejaran verle. Tienes que tener paciencia e intentar mantenerte sereno, cielo. Deja aparcados esos nervios que tienes-

-Lo sé… Gracias por todo Tasya, sé que Hares no…-

-Eso son cosas nuestras, es un idiota egocéntrico, pero no se merece esto. Él siempre ha luchado en el lado bueno aunque no pueda admitirlo-

-Ya… él es así. Mantenme informado, por favor-

-Tranquilo, Hares es invencible-

Su risa logra tranquilizarme y sus palabras me hacen ver que no soy el único que piensa que nada puede con él, aun así no puedo evitar estar inquieto, nunca antes había estado en esta situación.

Hares… espero que sepas lo que haces.

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