-¿De verdad que… vamos a ir?- Mi estupor era tal que no podía entender todavía que quisiera realmente meterse allí.
-No, no vamos a ir… YO voy a ir-
-¿¡Qué!? ¡NO! ¡No voy a dejar que te suicides ahí dentro solo!-
-Egil, no voy a discutir esto contigo, tengo mis motivos, no hagas que te lo ordene-
Mierda…
siempre la misma historia, sé que no puedo rebatirle nada porque al
final me obligará, pero también sé que no puedo perderlo en ese sitio.
-Hares, por favor, piénsalo bien-
-Está pensado, es más… ¡Es perfecto que mi hermano esté ahí dentro! Así que cállate ya-
Tengo
que resignarme y agachar la cabeza como siempre, no puedo frenarlo y
tampoco puedo convencerlo, así que solo me queda esperar y confiar en
que su plan no sea un suicidio.
Herbert ya está
recuperado, aunque su actitud ha cambiado y ha dejado de ser calmada y
serena para convertirse en un animal, las miradas que arroja a Hares son
desafiantes, aunque su instinto le obliga a permanecer callado y a la
defensiva en todo momento. Pero lo mejor de todo es que casi no habla y
que además ha logrado reunir a seis vampiros que estarán de nuestro
lado, o eso dicen.
John sigue en la universidad y
se ha ofrecido a ayudarnos si le necesitamos, siempre y cuando no afecte
a su trabajo, ya que tuvo que pedir miles de perdones por haber estado
fuera más días de los que le dieron de vacaciones.
Josh
sigue pegado a mí como un cachorro, moviendo el rabo feliz mientras me
sigue a todas partes y aprendiendo a comportarse como un vampiro y no
como un niño pequeño.
Y Karl… Él sigue con nosotros porque
dice que ya no tiene a donde ir, la casa en la que vivía era de Carol y
por lo tanto de sus padres y ninguno de ellos se ofreció a dejarle
vivir allí, Hares le ha dejado quedarse y él se lo agradece haciendo
todo lo que le pide y en estos momentos está haciendo una llamada a su
amigo Leo para ir a hacer algo que no me quiere contar… Estoy cansándome
de tanto misterio.
-Hares… ¿Por qué no puedes contarme nada? ¿Es que no te fías de mí ahora?-
-No es eso mi pequeño vikingo… Cuanto menos sepas más seguro estarás-
-¡Tengo más de 1000 años! ¿¡De qué me estás protegiendo de esta forma!?-
-No quiero discutir esta noche… Ven aquí-
Me
debí haber dado cuenta de sus intenciones cuando me llamó pequeño
vikingo, pero estoy tan irritado y molesto con él que no voy a caer tan
fácilmente en su seducción… o al menos eso pienso, pero cuando sus
enormes manos se posan en el borde de mi pantalón y me obliga a sentarme
en sus piernas solo puedo gemir y complacerle. No puedo decir a mi dios
que no.
-Que culo tan perfecto tienes- Sus manos hoy son
delicadas y lentas y se entretienen más de lo normal mientras recorre mi
cuerpo con ellas, pero hay una cosa de todas las que han cambiado que
no me está gustando… No tiene esa expresión depredadora y de
superioridad plasmada, en su lugar su rostro refleja consternación y
tristeza.
-Hares ¿Qué pasa?-
-No sabía que pasaría todo esto-
-Estás
a tiempo de echarte atrás… Huyamos de aquí- Su frase me ha esperanzado y
quizás si le animo consiga hacer que se quite esta locura de la cabeza.
-Ya no puedo, es demasiado tarde. No puedo rendirme ahora que estoy tan cerca-
-¡Pero… podemos ir a…!-
-Egil, te he dicho que esta noche no quiero que hables de esto-
-Hablas como si fuera a ser la última- Por enésima vez en esos tres últimos días mi sangre resbala por mi rostro.
-No
lo será- Sus manos bajan por fin mis pantalones y mi ropa interior y me
deja desnudo en su regazo -Te prometo que volveré a tu lado-
Enjaulo
su cuello con mis brazos uniéndome todo lo que puedo a su perfecto
cuerpo, siento sus manos acariciando mis muslos, separando mis nalgas y a
sus dedos metiéndose dentro de mi. Hoy sus movimientos son lentos
mientras prepara mi interior con sus expertos dedos y ensancha mis
paredes con cuidado sin que su boca abandone la mía en ningún momento.
-Sabes que nunca podría abandonarte-
Sus
palabras solo me producen más desazón, habla continuamente como si no
fuéramos a vernos más y como si estuviera intentando convencerme de lo
contrario, pero yo ya no soy un idiota ingenuo y sé perfectamente que en
el fondo se hace a la idea de que a lo mejor no sale de esta.
Pero
ahora mismo está siendo muy difícil que me pueda concentrar en eso
cuando siento tres de sus dedos dentro de mí, saliendo y entrando
rápidamente mientras su pulgar aplasta mis testículos.
-Hares, hazlo ya-
-No tengo prisa, te necesito. Desde que el vínculo se debilitó temo perderte y ya sabes como me cabrea eso-
Por
fin empieza a parecerse al dios que tanto admiro, su expresión cambia y
aumenta su velocidad y su fuerza, mi camiseta es desgarrada y su
erección roza mi entrada jugando un rato en ella mientras me sonríe.
-Eres lo mejor que me ha pasado en esta miserable vida-
Todas
las frases son iguales, parece su despedida, pero como he dicho, no me
deja pensar en ello. Su erección entra despacio, el dolor del principio
es exquisito como siempre y mis gemidos llenan la habitación hasta que
siento como penetra hasta el fondo, se queda ahí unos instantes
acariciando mi cara, mi cuello, mi pecho y después comienza a moverse
lentamente sin que sus ojos abandonen los míos en ningún momento.
Sé
que intenta calmarme, pero después de estos 1000 años a su lado he
aprendido perfectamente a leer e interpretar sus expresiones y también
sé que por primera vez desde que le conozco, duda del resultado que
tendrá la épica hazaña que pretende realizar, pero él no parece que tema
a la verdadera muerte, siempre juega al límite y camina por el borde
sin importarle en absoluto que pueda resbalarse y acabar cayendo.
Sus
embestidas comienzan a aumentar de intensidad, pero aún sigue siendo
suave conmigo y no deja de acariciarme mientras mi necesidad va
aumentando poco a poco.
-Prométeme que… aaaaah… que volverás-
-Ya te lo he prometido, mi pequeño vikingo… volveré a tu lado-
Siento
como saca toda la rabia que tiene dentro, me mira preocupado mientras
aumenta la velocidad y veo como asoma el rojo por las cuencas de sus
ojos, no puedo evitar imitarle asustado sin dejar de pensar que esta
puede ser la última vez que esté con mi dios. Me agarro a su camiseta
con fuerza atrayendo su cuerpo al mío y olvido todos mis miedos mientras
siento como llega hasta el fondo una y otra vez.
-¡Hares!-
-Quiero oír tu voz, dime lo que quieres y te lo daré-
No
puedo desobedecer esas órdenes que me susurra al oído una y otra vez,
mis gemidos aumentan de volumen y mis uñas se clavan con desesperación
en su espalda mientras le ruego para que me lo haga como siempre.
-¡M-más rápido! ¡Necesito más!-
Su
hermoso rostro está teñido con el color de sus lágrimas, su polla
golpea mi punto sensible una y otra vez con fuerza y rapidez y sus manos
agarran mi cuerpo para que no me separe de su lado.
-¡Hares!-
Hoy
está más callado que de costumbre, estoy acostumbrado a escuchar sus
órdenes pero hoy reina el silencio entre nosotros, solo pueden
escucharse mis gemidos, mis gritos desesperados y la carne golpeando
contra la carne.
Me da la vuelta para penetrarme con más dureza
aún, se pone de rodillas y sujeta mi cintura metiéndomela de nuevo con
un gruñido que suena a impotencia e irritación.
-¡Maldita
sea!- Su orgasmo debe de estar cerca, porque sus movimientos son
apremiantes -no dejaré que pertenezcas a nadie más- Después de unas
pocas embestidas siento que estoy llegando al clímax, sobre todo después
de escuchar que solo puedo pertenecerle a él -Voy a matar a ese niño
¡No permitiré que nada te separe de mi lado!-
Ahora
por fin es el dios Hares que yo conozco, sus uñas se clavan en mi carne
y sus embestidas me hacen gritar al sentir todo es placer recorrer mi
cuerpo. El orgasmo me pilla desprevenido como siempre y comienzo a
temblar cuando siento como se corre dentro de mí.
-Egil-
Su tono es serio y tranquilo, pero me da miedo darme la vuelta y ver su
rostro lleno de lágrimas de sangre -Voy a volver, solo yo puedo estar
contigo. Me preguntaste si prefería el medallón a ti… y la respuesta es
que no… no hay nada que te sustituya-
Por fin puedo
sonreír después de la tensión acumulada durante estos últimos días, por
fin le oigo decir algo que me hace ser feliz.
-Tengo un plan… pero sabes que no puedo decírtelo. Ya hemos hablado de esto-
Cuando
veo cómo se tumba a mi lado y me abraza vuelvo a sonreír y a agarrar su
brazo con fuerza temiendo el momento en que le vea adentrarse en ese
infierno, me aterra saber que mi dios no es inmortal.
-Solo voy a pedirte una cosa, pase lo que pase… confía en mí. Haga lo que haga… confía en mí-
-¿Q-qué estás diciendo? ¿¡De qué hablas ahora!?-
-Tú solo haz lo que te pido-
Mierda,
de nuevo vuelve a preocuparme, solo sé que necesito que todo esto
acabe, ir en el tiempo al futuro y asegurarme de que estoy con él… pero
eso es imposible, así que me acurruco en sus brazos y dejo que el sueño
me lleve hasta el día que ha elegido para separarse de mí.
La
noche no tiene luna, tan solo se puede distinguir una tenue línea
blanca entre un mar de estrellas y el silencio reina entre Hares y yo
mientras esperamos que la LJV venga a por él, ya han pasado dos días
desde la masacre que organizó y desde que destrozara a aquél policía,
así que según las políticas de actuación de esa organización, no
tardarán en venir.
Todo mi cuerpo está temblando, tengo mucho miedo y sé que él lo está notando.
-Egil, cálmate-
-No puedo… Aún no me creo que vayas a hacer esto-
-Es
necesario, no es solo por el medallón, sabes que me están buscando y
ahora sabemos también que hay más cosas que ellos quieren aparte de
estas llaves-
-¿Se la vas a entregar?- No me había acordado del Brontax… hay tantas cosas nuevas, que mi cabeza está saturada.
-Tengo que hacerlo… es parte de mi plan ¡No me intentes sacar más cosas!-
Siento su incomodidad mientras se mira las manos y entrelaza sus dedos, mi dios está nervioso.
Pongo
una mano en su hombro y me siento en su regazo besándole con dulzura en
los labios, él sujeta mi cintura y me devuelve el beso hasta que oímos
unos vehículos aproximarse.
-¿No vas a fingir que te resistes?- le susurro para saber si tengo que ayudarle.
-Me
encantaría, pero no- Cuando ve mis lágrimas me abraza con más fuerza y
me susurra al oído -Volveré mi pequeño vikingo. Te quiero-
No
puedo soltar su mano y tiro de ella con fuerza mientras dos vampiros
ataviados con armadura intentan llevárselo de mi lado tirando hacia el
otro lado, siento como golpean mi costado con algo que me abrasa la piel
y como me intentan sujetar las manos… pero nada de eso me importa, no
quiero soltarle ¡no quiero que se vaya de mi lado! pero él me está
sonriendo… unas débiles lágrimas ruedan por su rostro y su voz me habla
con dulzura -Volveré a estar a tu lado- aflojo entonces mi agarre… le
meten en la furgoneta y veo con mis rodillas hincadas en el suelo como
desaparece por la carretera.
No sé cuánto tiempo
llevo aquí parado con mis ojos puestos en el oscuro camino, no muevo ni
un solo músculo, no escucho nada, no siento nada… Una mano se posa en mi
hombro y me hace reaccionar, la sonrisa de Karl me devuelve a la
realidad y se sienta en el suelo rodeándome con sus brazos, sus palabras
me reconfortan y me recuerdan quién es Hares.
-Sabes que saldrá de esta ¿verdad? No puedes dudar de alguien como él-
-Lo sé, pero…-
-Tranquilo, Egil… Confía en él y vamos a hacer lo que nos ha pedido-
-Gracias por estar aquí, Karl. No puedo estar solo-
-¡No me iré a ninguna parte!-
Hares POV
La
plata paraliza mi cuerpo, pero no es una plata normal… esta gente no es
estúpida como los humanos y saben que alguien como yo solo puede ser
reducido por plata pura sin adulterar, kilos de este metal se enrollan
por mi cuerpo incluido el cuello y los tobillos, pero mi mirada y mi
expresión permanecen impasibles, no puedo darles la satisfacción de ver
cuánto me está doliendo que mi piel esté siendo abrasada.
-Aguantas bien… te mereces la fama que tienes principito-
Tampoco
les doy la satisfacción de que me afecten sus palabras, mi mirada
cargada con un odio letal les traspasa sus pupilas mientras los dos
agachan la cabeza sin poder evitar el pánico cuando me ven mover mis
brazos adoptando una postura más cómoda e ignorando una vez más el
intenso dolor que produce la plata… Podría destrozarlos en tan solo un
segundo y ellos son conscientes de eso.
Cuando
llevamos un rato de trayecto me tapan la cabeza, parece ser que no
quieren que sepa donde me llevan, por eso nadie conoce la ubicación de
este sitio infernal, aunque el camino no está asfaltado y es bastante
sinuoso y me da la impresión de que estamos bajando bastantes metros,
así que supongo que este sitio estará bajo tierra… tiene gracia que lo
llamen el Sol.
Por fin el vehículo se detiene y los dos
idiotas que están a mi lado se levantan y me retiran la capucha. El
sitio está levemente iluminado y al abrirse la puerta un ejército de
payasos espera a que baje de la furgoneta.
-¡Vaya recibimiento! ¿No vais a arrodillaros?-
Mi
sarcasmo me cuesta un rodillazo en el estómago con esas rodilleras de
plata que tienen sus uniformes tan caros, pero no puedo dejar de reírme
cuando veo las caras de terror que tienen… parece que mi fama me
precede.
Entre cinco me llevan por unos pasillos
interminables que parecen no tener fin, llenos de celdas a ambos lados y
con millones de gritos como banda sonora que acompañan mi caminata.
-Os
lo pasáis bien aquí ¿Eh? ¿Creéis que me contratarían?- Parece que
tienen prohibido hablarme, o a lo mejor no tienen muchas ganas -Sois muy
aburridos… ¿Cuántos años tenéis? ¿100? ¿200? ¿No hay nadie aquí que
pueda conmigo? Cómo se caigan estas cadenas tendréis un serio problema-
Me
entretengo durante todo el camino amenazándoles y viendo como tiemblan,
hasta que me dejan corriendo y aliviados en una celda diminuta con una
mierda de cama y unos barrotes, como no, de plata. Suspiro y me siento
en ese colchón mirando al idiota que tengo en la jaula de enfrente.
-Eh, tú ¿Cuánto llevas aquí?-
Me mira con cara de desconcierto, amedrentado por mi edad y me contesta como un cachorrito asustado.
-Ci-cincuenta años-
-¿Salimos de estos cubículos para algo?-
-N-no-
-¿¡No!?-
Niega con la cabeza y se incorpora en su asiento susurrándome:
-Solo salen los que Él dice-
-¿Y quién es él?-
Se
queda en silencio negando otra vez con la cabeza y me señala unos
micrófonos que están muy disimuladamente plantados en todas las celdas.
Empiezo a reírme y me tumbo en la durísima cama mirando al techo.
-¿Y qué se come aquí?-
Mi pregunta no podía ser más oportuna, justo cuando la formulo aparece un idiota con un carrito repartiendo... ¿Conejos?
-Esto
debe ser una broma ¿¡Conejos!?- Él tembloroso memo que me ofrece el
animal se queda un rato esperando que lo acepte -No voy a beber sangre
de esta mierda ¡Lárgate antes de que te arranque la mano!-
Me
hace caso sin rechistar y le ofrece ese animal al que tengo enfrente.
Veo asqueado como el otro lo devora y le deja seco y aparto mi vista
poniéndola de nuevo en el blanco techo… Esto va a ser duro, pero no
tardará en venir a verme y entonces podré salir de aquí… Solo hay que
aguantar un poco más.
EGIL POV
Ya
han pasado cinco horas y mi cabeza sigue doliéndome con mucha
intensidad, masajeo mis sienes intentando aliviar esta sensación, pero
el martilleo es continuo. Josh está serio por primera vez desde que le
convertí y Karl se sienta a mi lado sin decir una sola palabra… la
verdad es que necesitamos animarnos un poco.
-Eh… ¿Queréis salir un rato?-
-Egil… No tienes que hacer esto- Karl acaricia mi muslo y me mira con una sonrisa.
-Necesito salir de aquí, vamos a ver a alguien que a lo mejor puede ayudarnos-
No
estoy seguro de que la vampiresa que vamos a ver quiera recibirme con
los brazos abiertos, la última vez que la vi, Hares casi la traspasa el
corazón con una rama del parque donde estábamos, así que espero que no
guarde rencores conmigo.
Tasya vive en un barrio noble de
la ciudad de Los Ángeles, su apartamento está situado en una de las
mejores zonas de la ciudad y desde abajo puede verse las cortinas negras
especiales que lo bordean para proteger todos sus inmensos ventanales
de la luz del sol diurna. Suspiro con el dedo sobre el botón que llama a
su piso y lo pulso muy poco convencido.
-¿Quién es?-
-¿Ta-Tasya? Soy Egil… ¿Te acuerdas de…?-
-Largaos-
-Esto
era de esperar- miro las caras de estupor que han puesto los dos y
vuelvo a llamar con una sonrisa, intentando tranquilizarles -Hares no
fue muy amable con ella-
-He dicho que os larguéis-
-Escucha, no estoy con Hares. Solo quiero comentarte una cosa-
Después
de unos segundos de silencio, que intuyo que ha usado para pensarse si
abre o no, finalmente la puerta eléctrica suena y entramos en el lujoso
edificio lleno de alfombras muy bien cuidadas y de plantas exóticas que
deben de haber costado una fortuna.
Tasya vive en uno de los
últimos pisos, en el número 17, y cuando la puerta del ascensor se abre
nos sacude un agradable olor a limpio y aire fresco… Sin duda pagan bien
para tener el edificio en este espléndido estado. Cuando llegamos a la
puerta 9, esta se abre y nos invita a pasar con un recibimiento que ya
me esperaba.
-Qué raro que no estés con tu amo-
-Tasya… Hares está en el Sol-
-¿¡Qué!? ¿¡Cómo!?-
Parece ser que después de todo no le tiene tanto desprecio.
-Le han llevado los de la LJV-
-¿Por esa masacre que hizo en la discoteca? No puede ser...-
-Le están buscando… eso ha sido la excusa para encerrarlo-
-¿Quiénes
son estos?- Les señala a ambos y mira a Karl con una sonrisa, sin duda
ha olido el aroma tan delicioso que desprende su sangre.
-Es un Shamen…-
-Pues
claro… ese olor… que recuerdos ¿Y este cachorro?- Acaricia la barbilla
del asustado Josh y baja hasta sus pantalones para agarrarle el cinturón
y atraerle hacia su cuerpo -No tengas miedo, pequeño… No dejes que mi
edad te asuste-
Tasya tiene 300 años menos que
Hares, así que es bastante poderosa y fuerte, pero su sangre no es pura,
fue transformada por un primo del padre de mi creador.
-Él es mi…-
-¿¡Qué
ocurre, Egil!? ¡Hares nunca te dejaría transformar a un humano!- Le
suelta inmediatamente y me mira con una expresión desafiante.
-¡Es
lo que quiero contarte! No sabía a quién más recurrir. Herbert también
lo sabe pero él no tiene los contactos que tienes tú-
Le
explico con detalle todo lo que sé, excluyendo la parte que habla sobre
que soy la maldita llave que abre la puerta de Syntymä y lo del grupo
custodio al que pertenece Hares, pero ella parece bastante afectada como
no podía ser de otra forma.
-Madre mía… ¿Por qué el Rey haría algo así? ¿Está usando a los humanos para esclavizarlos?-
-No lo sé, tenemos que averiguarlo, pero no sé cómo podemos entrar en el castillo-
Después de oírme decir eso empieza a reírse y me mira sosteniendo mi mano en la suya.
-Cielo…
eso no es tu trabajo, me parece que tu creador lo tiene todo
controlado… Ahora tiene sentido que Hares se haya dejado apresar-
-¿Cómo?-
-Si
no te lo ha contado y tú no has caído no voy a decírtelo, sus razones
tendrá. Por el momento voy a buscar a alguien dentro del Sol que nos
mantenga informados-
-¿¡No vamos a hacer nada!?-
-¡Egil! ¡Hares se ha dejado apresar! Déjale que haga su movimiento. Si te ha dicho que no hagas nada, no lo hagas-
¡Maldita sea! ¿Por qué todo el mundo se limita a mirar?
-Sí,
me ha dicho que haga una cosa, quiere que intentemos conseguir la
información secreta que guarda la empresa a la que pertenece Karl, pero
no sé qué tipo de información es-
-¿Y qué empresa es esa, cielo?- Mira a Karl con una sonrisa y él la contesta.
-Es una empresa encubierta del gobierno que se dedica a estudiar avances médicos que rozan la ilegalidad-
Tasya suspira y se sienta en su confortable sillón llevándose una mano a la sien derecha.
-Vale…
dejadme que recapitule: Esta empresa del gobierno tiene como objetivo
la recolección de todos los Bortax para poder conseguir el medallón de
Bhorn, que según ellos está en el cuello de Balghor, pero además, según
este cachorro de vampiro y este Shamen, están buscando a ciertos
vampiros puros porque creen que necesitan su sangre para abrir el
palacio donde se encuentra el ataúd. Por otro lado está el rey, que ha
dicho a los humanos que busca lo mismo y que les dejará investigar con
la condición de que luego se lo entreguen, pero sin embargo lo que
planea es hacerse con el medallón para subyugar a la raza humana y
montar granjas de extracción de sangre por todo el planeta. Y por
último, pero no por ello menos importante, está nuestro querido príncipe
destronado, que no pertenece a ningún bando y que ha decidido meterse
en la boca del lobo para dios sabe que, aunque él dice que es para
rescatar a su hermano… ¿Me dejo algo?-
-N-no, creo que no- Cuando lo resumen suena bastante complicado… ¿Dónde nos hemos metido?
-Pero
hay algo que no me cuadra… ¿Acaso el padre de tu vampiro está
trabajando con la empresa fantasma del padre de este humano?-
Mierda… No había caído en eso -Eeeeeh, pues… seguramente-
-Entonces
eso quiere decir que sus padres se conocían, así que es muy probable
que el actual presidente conozca al padre de Josh también-
Los tres nos miramos con caras de “somos-idiotas” y ella se ríe comprobando que realmente lo somos.
-Creo
que tenemos que irnos a hablar sobre esto y trazar algún plan para
conseguir la información- Está empezando a dolerme la cabeza y necesito
pensar.
-Muy bien, entonces querido Egil vamos a hacer una
cosa- Se levanta y camina hacia mí agarrando de nuevo mi mano -Voy a
hablar con un pez gordo que conozco, uno de los socios fundadores del
Sol y voy a pedirle que nos mantenga al día de lo que hace el loco de
Hares ahí dentro. Tú vas a irte a casa y a hacer eso que te ha pedido,
encuentra esa información y espera a que tu creador te dé instrucciones…
yo podré mandarle mensajes e incluso podría lograr que me dejaran
verle. Tienes que tener paciencia e intentar mantenerte sereno, cielo.
Deja aparcados esos nervios que tienes-
-Lo sé… Gracias por todo Tasya, sé que Hares no…-
-Eso
son cosas nuestras, es un idiota egocéntrico, pero no se merece esto.
Él siempre ha luchado en el lado bueno aunque no pueda admitirlo-
-Ya… él es así. Mantenme informado, por favor-
-Tranquilo, Hares es invencible-
Su
risa logra tranquilizarme y sus palabras me hacen ver que no soy el
único que piensa que nada puede con él, aun así no puedo evitar estar
inquieto, nunca antes había estado en esta situación.
Hares… espero que sepas lo que haces.
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