viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 14 -El Cachorro de Egil-

-Parece que todo es mucho más complejo de lo que me había figurado. Príncipe Hares, hay que aventajarse para ganar esta guerra, es la única alternativa factible-


Herbert tiene razón, lo único que puede salvar a nuestro reducido grupo es tomar la delantera y anticiparnos a sus movimientos, ahora solo falta decidir cómo lo haremos.

-Ya… si eso lo sé, pero no tenemos a nadie dentro de su círculo que nos pueda decir cuáles son sus intenciones ¿Cómo pretendes que nos anticipemos si no sabemos que van a hacer? ¡Y deja de llamarme príncipe!-

-¿Eres un príncipe?- la sonrisa de Josh y su cara de estupor logran cabrear a Hares, que agarra el cuello de su camiseta y le grita desahogando el enfado que tiene.

-¡Cierra la boca, estúpido!… ¡No soy un puto príncipe!-

-Tenéis razón… disculpad. Siempre olvido que el rey os destronó injustamente- El remilgado intenta disculparse por su error.

-Herbert, deja de hablar de mi vida y usa tu cerebro para trazar un plan-

-No sabía que Vortryan era rey ¿Existen los reyes vampi…?-

-¡Hares te ha dicho que te calles! ¡Cierra la boca!- No suelo gritar, pero estoy tan nervioso con todo esto que cualquier desviación del tema me pone de los nervios. Luego hablaré con Josh y le explicaré cómo funcionan las puñeteras monarquías vampíricas, pero ahora no es el momento de que insista.

-Vaaale, Egil, lo siento… es que estoy un poco emocionado con todo esto-

-Ca… lla… té-

Directo y fulminante, esas tres sílabas que Hares ha pronunciado han logrado lo que todos deseábamos… que Josh se callara.

-Joven Hares… Veo que estos humanos y tu progenie te obedecen en todos tus designios-

-¿Por qué dices eso ahora?- La cara de mi creador es exactamente igual que la de nosotros tres… de completo estupor.

-A mí no me seguirán si les digo que el único modo de lograr la victoria es adentrarse en su base. Pero si consigo convencerte a ti con lo que voy a revelarte, es indudable que te seguirán-

-Eh… espera ¿Por qué es indudable? No seguiría a Hares al infierno si me lo pidiera- Nunca había escuchado a John hablar usando ese tono, sé que no se suicidaría por él, pero me sorprende que lo esté diciendo de esta manera tan abierta.

-Si lo harás humano, lo harás porque le temes, al igual que ellos dos- El refinado señala a los otros dos humanos, que solo están escuchando sus palabras en silencio y después se gira para mirar a Hares de nuevo -Hablé con vuestro padre hace poco, su majestad el rey contactó conmigo para proponerme un trabajo, el cual no dudé en declinar al instante. Me abocetó un proyecto que tiene entre manos, algo… dantesco. Quiere esclavizar a los humanos y desangrarlos en unas instalaciones que ya tiene bosquejadas. Todo se encuentra en su castillo, joven Hares… Si logramos apoderarnos de ese proyecto podremos involucrar a los humanos en esta guerra y ya no estaremos solos-

-¿Quieres poner al padre de este niño en contra de su aliado?- Señala a Josh mirándole fijamente mientras permanece pensativo.

-Exactamente… De esa forma no se respaldaría el uno en el otro y además se cazarían entre ellos, reduciendo sus números considerablemente-

-Pero… ¿Cómo pretendes que entremos en el castillo de mi padre? Tú rechazaste su oferta y quiere mi cabeza… Es imposible-

-Ahí es donde entran los mortales-

-¿¡Qué!? ¿¡Qué van a hacer ellos!?-

-Se infiltrarían haciéndose pasar por esclavos del rey-


Miro a Hares esperando que le haga ver la locura que ha dicho, pero está tan alucinado con su plan que es incapaz de pronunciar palabra, así que mientras los humanos protestan en voz baja y asimilan sus palabras no puedo estarme callado.

-Oye… Espera, Herbert. No van a hacer esa locura y además…-

-¡Cállate impuro! ¡Harás lo que tu amo te ordene que hagas!-


Después de esos gritos hacia mí, mi creador reacciona y en un segundo le estampa contra la pared enseñándole sus enormes colmillos y sin soltarle le deja bien claro quién manda.

-¡No se te ocurra gritarle así! ¡Como vuelvas a llamarle impuro o a dirigirle la palabra te clavaré una estaca en tu trimilenario corazón de mierda!-

-Di--disculpa, Hares-

-No es a mí a quien tienes que pedir disculpas-

-No voy a postrarme ante alguien que tiene sangre humana circulando por sus venas- Después de ver la mirada que intercambian los dos vampiros que están midiendo sus fuerzas aparto a los humanos temiéndome lo peor… como empiecen una pelea, más nos vale salir corriendo.

-No me obligues a arrodillarte ante él, Herbert… porque sabes que lo haré-

-¿¡Arrodillarme ante un humano!?-

-¡No es humano, tiene 2000 años, maldita sea!- Hace mucho tiempo que no veía esa mirada en Hares: letal, fría… mortal.

-Es un impuro ¡y nosotros no nos postramos ante ningún sangre sucia!-

-He dicho... que no le llames impuro-

-Pídele perdón o iré desmembrándote cada vez que me digas que no-

-¡Príncipe! ¡No sigas con…!- El pobre Herbert intenta que razone, pero Hares ya ha entrado en su modo de ira total y no hay nada que lo saque de ahí… solo hay que cumplir su voluntad.

-¡Que no me llames príncipe!-

Cuando arranca su segundo brazo los humanos se dan la vuelta para no mirar la escena que les está produciendo, y con razón, tanta repugnancia. Yo solo observo intentando no sonreír y deseando que todo esto acabe pronto para abrirme de piernas ante mi dios.

-¡Lo siento! ¡Lo siento, Egil!- Por fin el idiota obedece a Hares.

-Bien… ¿Lo ves? No ha sido para tanto ¿Verdad?- Le baja lentamente y le deja de pie en el suelo mientras le coloca el cuello de su camisa y le da un par de palmaditas en el hombro… o lo que queda de él -En tres días estarás entero… sangre pura- Se gira para mirarme y sin desviar sus ojos de los míos da una clara orden que no creo que nadie tenga ganas de rebatir -¡FUERA DE AQUÍ!-


Como yo esperaba mi dios se excita cada vez que comete este tipo de actos sanguinarios y salvajes… tal y como en los viejos tiempos cuando descuartizábamos a esos curas de la inquisición como si fueran hormigas mientras me follaba contra el altar de la santa iglesia.

No puedo negar lo realmente caliente que me ha puesto ver la ira de mi dios, así que me arrodillo ante él y espero que me diga lo que desea de mí.

-Mi dios Hares- Estoy seguro de que con mi tono de desesperación le he dicho exactamente lo que necesito.

-¿Te ha gustado lo que he hecho por ti, mi pequeño vikingo?-

-La ira de mi dios es inexorable y abrumadora-

Su mano ensangrentada con sangre pura agarra mi barbilla y me obliga a levantarme, acaricia mi rostro hipnotizadoramente y me besa con una rudeza que desde esos tiempos de atrás no conocía.

-La próxima vez que se sobrepase contigo, lo mataré. Tú no eres ningún sangre impura, Egil… ¡Tú tienes mi sangre dominando cada una de tus venas!-

Mis colmillos salen solos, sedientos al escuchar a mi creador hablar de su sangre y él me da el permiso que busco agarrando mis nalgas y tomándome entre sus brazos.
Mientras el líquido carmesí que me dio la vida cae por mi garganta mi dios empotra mi espalda contra la pared y desgarra mis pantalones y calzoncillos haciéndolos jirones en cuestión de segundos. Con mis piernas aguanto mi peso y él se desabrocha su ropa y saca su tremenda erección poniéndola en mi entrada sin más preámbulos.

-Hoy no me apetece ser amable. Quiero oírte gritar, mi pequeño vikingo-

Cuando su polla intenta entrar por la fuerza dentro de mí, saco mis colmillos y me agarro con fuerza a su camiseta gritando por el dolor tan intenso que estoy sintiendo… Me maldigo por  no haber acostumbrado mi culo a esto cuando era humano, pero sin embargo disfruto sabiendo que no tardaré en estar cómodo.

-¡Mi dios Hares!-

Las manos que me sujetan el trasero están apretándolo con fuerza mientras me embiste con una velocidad que ningún humano soportaría, golpeando una y otra vez ese punto tan delicioso que arranca un grito de mi garganta cada vez que es presionado

-¡AAAAAH! ¡Fóllame más fuerte!-

Apoya su cabeza en mi pecho sin disminuir el ritmo y me agarro a su pelo rubio con fuerza, incapaz de dejar de gemir y de gritar… Podría estar toda la noche y todo el día así, no hay un placer mayor en el mundo que tener la polla de Hares dentro, pero sé que eso hoy no puede ser.

Después de bastantes minutos empiezo a notar como estoy llegando al clímax, él sigue con ese ritmo tan frenético y mi urgencia me hace retorcerme entre sus brazos mientras le ruego para que me deje sentir mi orgasmo, que estoy seguro de que será sublime.

-Mi dios… ne-necesito… correrme-

-No, Egil… no lo hagas todavía- Veo como sonríe al separar su cabeza de mi pecho y como desvía su mirada hacia la puerta -Niño… ven aquí-

-Lo… lo siento Hares yo no…-


Para mi desgracia las increíbles embestidas cesan pero deja su polla en el fondo mientras espera que el ruborizado Josh se ponga a su lado.

-Chico, chúpasela a mi vikingo como me lo hiciste a mí ayer-

-Encantado- La mirada de este chico ha cambiado por completo, ya no tiene esa expresión inocente que lucía desde que le conocí, ahora parece un maldito depredador.

-Hares… no voy a aguantar mucho- Si me la tocan no duraré cinco minutos.

-¿Qué más da? ¿Sabes que hizo que me corriera ayer?-

¿¡Qué hizo.... qué!? Esto sí que me ha sorprendido, es la primera vez que un humano consigue algo así, quizás no sea una mala idea el haberle invitado.

-¡Vamos, niño!-


Hares separa un poco su cuerpo del mío para dejarle espacio y apoyo mi espalda de nuevo en la pared viendo como Josh inclina su cuerpo para meter mi erección en su boca obedeciendo a mi creador.

-Aaaah… E-es bueno-

-Te lo dije-

Mi dios empieza a moverse rápidamente y con una mano hunde la cabeza del chico en mi entrepierna para que se la trague… Josh no parece tener ningún problema y la chupa más rápido de lo que me hubiera imaginado que sería capaz, aunque no puede imitar el ritmo que lleva Hares con sus embestidas.

-¡Mi dios! ¡N-no puedo más!-

-Dáselo, mi pequeño vikingo, le gusta tragárselo todo ¿Verdad, puta?-

No puedo evitar hacerle caso y derramo mi semen en esa talentosa boca viendo como se lo traga todo con mucha efusividad.

-Joder, Josh- Estoy impresionado con este humano -Hares… déjame meterla en ese culo-

-Claro, Egil- La saca de mi trasero y se sienta en el sillón -¿Alguna vez has follado con un vampiro, niño?-

-N-no. Soy virgen-

-No me tomes el pelo, mocoso. Alguien virgen no puede chuparla así-

-¡No! No quiero decir que sea virgen del todo, siempre la he metido yo… eso… quería, emmm, decir-


Mierda, Hares siente una predilección especial por los traseros vírgenes, así que lo único que puedo hacer es sentarme en el maldito sillón y ver como mi momento con él se va al traste gracias al estúpido humano.

-Egil ¿Qué haces?- Mi dios me mira con cara de asombro sin que yo sepa muy bien qué quiere ahora.

-Esperar a que acabes- Quizás mi tono ha sonado más brusco de lo que me hubiera gustado.

-Métesela de una vez, quiero ver cómo le haces un hombre a este niño-


De nuevo vuelve a ser un espectador, le encanta mirar como lo hago y mandar desde lo lejos.

-Ven aquí, Josh- El pobre ha dejado de ser el depredador que era antes y ahora puedo oler como su nerviosismo le está llegando a causar algo de pánico. Cuando llega a mí con paso lento evita cruzar su mirada con la mía -Tranquilo, no te dolerá-

-¿Ah, no?- Ya empieza el sádico con sus comentarios sarcásticos.

-No, Hares… yo no soy como tú- Vuelvo a centrarme en el chico que comienza a tomar confianza y agarra mi erección con sus dos manos -Déjala y mírale a él-

El niño me obedece y apoya las dos manos en la mesa que tenemos enfrente, posando su mirada en el cuerpo desnudo de Hares.

-Te hubiera gustado que fuera él ¿Verdad?-

-M-me da igual, Egil-

-¡No me mientas!- Como me cabrea que mientan solo para decirte lo que quieres oír… Separo sus piernas con fuerza e inclino más su espalda en la mesa aplastando su cuello contra ella -¡Dime cuánto le deseas!- Restriego un dedo por su entrada acariciándola y noto como empieza a reaccionar pero sin atreverse a contestar a mi pregunta para no enfadarme.

-¿Qué es lo que te atrae de él? ¿Ese físico impresionante?- Mi dedo entra con algo de rudeza dentro y mientras le oigo gemir veo como se retuerce y sigo con mi pregunta cuando lo meto hasta el fondo -¿O quizás es su rudeza y su agresividad?-

-¡Egil! ¡Fóllame!-

-Te la meteré cuando yo quiera… ahora contesta a mi pregunta-

-Cómo estás hoy, mi pequeño vikingo… Este es el Egil que yo echaba de menos-

Ignoro el comentario del espectador y agarro el pelo de Josh con la mano, levantando su espalda de la mesa para llevarle a donde está Hares y dejar su cuerpo enfrente de él. Le obligo a inclinarse y él apoya sus manos en los muslos de mi creador, que con una sonrisa empieza a acariciarle su mejilla.

-¡Contesta a la puta pregunta!-

No sé por qué estoy tan enfadado… dos dedos se introducen dentro de su trasero con brusquedad y los saco y meto con rapidez escuchando como grita, pero cuando esos gritos se convierten en gemidos a los pocos minutos los dejo quietos en el fondo, rascando con mis uñas  sus paredes y notando como se retuerce intentando meter más mi mano mientras agarra con fuerza los muslos de Hares.
Al final no puede más y termina confesando lo que yo ya me imaginaba.

-AAAAH ¡Vale, está bien!...Aaaaah... ¡T-todo! ¡M-me gusta todo!-

-Así me gusta, que obedezcas- Retiro mis dedos despacio escuchando como protesta e inclino más aún su espalda poniendo su cara al lado de la polla de mi dios -Chúpasela como hiciste ayer… quiero verlo… Haz que mi dios se corra, insecto humano-

No se lo piensa dos veces y se la mete entera en la boca mientras Hares y yo intercambiamos una mirada. Vuelvo a centrar mi atención en su trasero y acaricio sus separadas nalgas y su entrada, que ya puedo ver cómo está palpitando.

-Voy a metértela niño-


Tiro de su pelo de nuevo para que suelte la polla de Hares y mientras su saliva cae por la comisura de su boca coloco con la otra mano mi erección en su entrada y aprieto intentando que quepa en ese estrecho agujero.

-Esto es demasiado pequeño, Hares-

Mi creador quiere ayudarme y apoya el pecho del chico en el suyo para después agarrar con las dos manos sus nalgas y separarlas para mí. Josh rodea su cuello con los brazos y pone las rodillas en el sillón a ambos lados de las piernas de Hares.

Así parece que resulta algo más sencillo, pero está demasiado nervioso.

-Relájate, Josh. Estás cerrando tu trasero-


No puedo decir que no lo esté poniendo todo de su parte… Respira hondo y se relaja en el pecho de mi dios sintiendo como voy profundizando en su interior.

-Aaaaaah ¡Egil!-

-¿Te gusta, mocoso?- La pregunta de Hares viene acompañada de una caricia en su cara.

-S-sí-

Ya he conseguido meter la mitad y no puedo evitar moverme ligeramente notando esa deliciosa presión alrededor de mi erección.

-Joder… está tan estrecho ¿Quieres metérsela, Hares?-

El chico se alarma ante mi pregunta pero me da la impresión de que le ha gustado la idea.

-Claro, pero primero quiero que te corras dentro, sino no entrará-


Ya he conseguido que entre a bastante profundidad, así que aumento la velocidad de mis embestidas. El extasiado chico comienza a gemir y a salivar en el pecho de Hares mientras no deja de gemir y decir cosas.

-Aaaah… sí… e-es enorme… quiero más…-

-Vaya, pequeño vikingo… le tienes en el paraíso. Dale más fuerte, veo que está muy relajado-

-SIIII ¡Más!-


Hares y yo nos reímos escuchándole y aprieto con más fuerza y a más velocidad transformando sus gemidos y ruegos en gritos mientras su orgasmo le invade el cuerpo.

-AAAAAH ¡Mierda! ¡M-me he corrido! ¡Métemela, Hares!-

-¡No des órdenes a mi dios, niño!- Aprieto con más fuerza y con la risa de Hares de fondo siento que estoy llegando.

-No puedo más... aaaah-

-Venga mi pequeño vampiro, fóllale fuerte-


Obedezco a mi dios y aumento las embestidas hasta que suelto todo mi semen en su delicioso culo.

-Sácala, Egil  y tú, niño… restriega ese semen por mi polla antes de que se desperdicie-

El impaciente chico le hizo caso y con su mano derecha recoge parte del fluido que sale de su agujero para restregarlo por la erección de Hares, que inmediatamente le pone de espaldas a él sentado en sus piernas y se la mete antes de que se vaya toda la lubricación.

-AAAAH ¡Es e-enorme! ¡Mierda!-

-Venga, mi pequeño vikingo-

Apoyo una mano en el muslo izquierdo de Josh separando más aún sus piernas y con la otra sujeto mi polla e intento entrar, pero creo que Hares la ha metido demasiado.

-Hares, sácala un poco-

-Sé lo que estoy haciendo… métesela-

-¡Sí! ¡Hazlo, fóllame!-

-Puta ansiosa… vas a saber cómo follan dos vampiros-

-¡Hares! ¿No irás a…?- Siempre que oigo esa frase acaba de la misma manera… con un cadáver.

-Egil cierra la boca y métesela de una vez ¿No ves que lo está deseando?-

-¡Sí, sí! ¡p-por favor!-


Este niño no sabe lo que está diciendo… Se me había olvidado por un momento que Hares había entrado en modo de ira y lujuria total y a la vez que aprieto con fuerza mi erección intentando que entre le aviso de lo que le espera sin dejar de escuchar en ningún momento sus gritos.

-Chico… Solo llevas dos o tres días con nosotros y… ngh… puede que parezcamos menos salvajes y más comprensivos que otros vampiros… pero… cuando Hares pierde el control…-

Mi creador me interrumpió riéndose y le dijo muy claro lo que yo quería decir.

-A lo mejor no sales vivo de esto, niño. Depende de cuánto me complazcas y de si me apetecerá repetir-

-¡Haz lo que quieras conmigo! ¡Pe-pero folladme fuerte!-


Al oír esas palabras dejé de moverme y miré a Hares, que me devolvió la misma mirada atónita que yo le había dado.

-¡Matadme! ¡Quiero ser un… un vampiro!-


Esta vez sí que ha logrado descolocarme del todo, de nuevo cruzo la mirada con mi creador y veo su sonrisa… una sonrisa que no me está gustando nada.

-¡Hares! ¡No irás a… a convertirlo!-

-No, mi pequeño vikingo… lo harás tú-

-¿¡Qué!?- Saco mi polla del chico sintiendo como los nervios me carcomen por dentro… tengo que salir de aquí, esta vez Hares está perdiendo la cabeza, pero una fuerza que no puedo controlar me retiene y me obliga a volver.

-¡EGIL! ¡Soy tu creador y te ordeno que le conviertas!-

-¿¡POR QUÉ!? ¡Yo solo quiero…! Yo solo quiero estar contigo- Lágrimas de sangre comienzan a resbalar por mi rostro, no puedo creerme que Hares quiera que yo tenga otro vínculo con alguien que apenas conocemos.

-Egil… este cachorro es muy útil. Solo quiero que lo conviertas, después romperás el vínculo-


No sé qué decir, no sé qué hacer, solo puedo mirarles y sentir repugnancia por la locura que estoy a punto de cometer… no quiero convertir a nadie… ¡no quiero! pero la orden ya está en mi cerebro grabada y al no ser que mi creador la revoque, tengo que cumplirla.

-Vuelve aquí y sigue con lo que estabas haciendo, pequeño vikingo-


Esta vez no hay dulzura, no hay delicadeza… el maldito humano quiere morir y mi dios me ha ordenado que lo haga. Inserto mi polla lo más fuerte que puedo, sonriendo al escuchar su grito desgarrador y la risa de Hares. Me muevo como una bestia y clavo mis uñas en su cintura mientras él hunde su cara en el pecho de mi dios, quien le atraviesa el cuello probando su sangre humana antes de que se mezcle con la mía.

-Será una pena… está delicioso. ¡Fóllale más fuerte!-


Sé que ahora no tengo ni un ápice de humanidad que guíe mis actos, estoy enfadado, estoy decepcionado, pero sobre todo estoy muy asustado y un animal cuando está asustado saca su lado más salvaje. Con un gruñido y sintiendo de nuevo las lágrimas rojas resbalar por mi rostro clavo mi mirada en la de Hares mientras me inclino apoyando mi pecho en la espalda del niño. Mi creador retira el líquido carmesí de mi mejilla con ternura y me susurra que ha llegado el momento.

-Hazlo, Egil-

Josh está medio inconsciente derrumbado sobre mi creador y no reacciona cuando me corro y clavo mis colmillos en su cuello, quedándose completamente quieto mientras absorbo toda la sangre que circula por sus venas.

Cualquier ruido externo ha desaparecido, sus latidos, cada vez más espaciados entre sí, es lo único que resuena en mi cerebro y su débil respiración me indica que está a punto de agotar su último aliento. Su cuerpo inconsciente se retuerce entre los brazos de Hares, que le sujeta con fuerza y acaricia su pelo y su mejilla susurrándole que pronto nacerá de nuevo.

-Ya está bien, Egil-

Saco mis colmillos y mi polla y miro de nuevo a mi creador esperando que se arrepienta, pero sin embargo retira mis lágrimas con una tierna sonrisa y me susurra algo que consigue calmarme:

-Siempre seremos tú y yo, mi pequeño vikingo. Nadie se interpondrá entre nosotros… Te lo prometo-

Atravieso las venas de mi muñeca y la giro para que mi sangre caiga sobre la boca de Josh, sus latidos son tan débiles que cualquiera le consideraría muerto, pero mi sangre consigue que reviva unos segundos para tragar todo lo que le ofrezco. Una sensación extraña recorre mi cuerpo y cierro mis ojos mientras dejo que acabe, Hares retira mi muñeca y deja a Josh con cuidado tumbado en el sofá.

-Con eso bastará-

-Hares- De nuevo vuelvo a sentir mi rostro humedecerse, esa sensación abrumadora me está asustando y siento como el vínculo con Hares se ha debilitado por primera vez en todos estos años. El pánico se apodera de mí y le abrazo con fuerza deseando que toda esta pesadilla pase de una vez. Me siento indefenso, desprotegido, pero sobre todo me siento solo, muy solo.

-¡Hares! ¡Haz que pare!- Saco mis colmillos deseando que su sangre me limpie de la herejía que acabo de cometer, pero por primera vez en estos años me lo niega y veo las lágrimas descender por su rostro… Nunca antes mi dios había llorado, lo que me hace entender que para él está siendo incluso más duro que para mí, siempre me ha protegido y me ha considerado como suyo, pero ahora está compartiéndome y sé que también teme lo que pueda pasar a partir de ahora.

-Pronto… pronto pasará, te lo prometo. Ahora tienes que dormir a su lado-

-¡NO! ¡No me dejes aquí, Hares! ¡No… no sé lo que tengo que hacer!-

-Egil, siempre te protejo, no te pasará nada- Sus labios me besan con dulzura y al rato se separa y sujetando mi rostro con sus dos manos me dice lo que tengo que hacer cuando despierte: -Se despertará desorientado, no seas brusco con él, le diré a John que baje porque se levantará hambriento, así que déjale beber pero no demasiado, al principio no es bueno que se excedan. Es muy importante que le apoyes Egil, los vampiros recién nacidos que no son tratados como es debido pierden la humanidad que tienen y no se puede hacer nada para recuperarla-

-Bien… entendido-

-Descansa-

Intento cerrar mis ojos cuando Hares se ha ido, pero no puedo dejar de pensar en el vacío que siento. Me da miedo lo que pueda pasar cuando despierte, no quiero encariñarme con él o que el lazo que he creado me obligue a no liberarlo de mi control, pero en el fondo sé que lo que tengo con mi creador es más fuerte que cualquier vínculo nuevo pueda aparecer, así que suspiro y miro a Josh… su rostro está pálido, no tiene pulso y su piel ya está perdiendo la temperatura que tenía cuando estaba vivo, pero sigue siendo igual de atractivo, de eso no hay duda. Sonrío por fin después de estas intensas horas y retirando un mechón de pelo de su cara me tumbo a su lado y dejo que el sueño tome el control.


Un sonido me ha despertado, y luego otro… y otro más, hasta que abro mis ojos y…

-¡Josh!- Como Hares predijo, está desorientado, tiene las manos en su cabeza y se está chocando contra todo el mobiliario mientras intenta controlar su nuevo cuerpo. Yo solo le miro sin saber muy bien que hacer y recuerdo las palabras de mi creador:

-Eh… Josh. Tranquilo- Pongo mi mano en su hombro con cariño pero él la retira con brusquedad y me enseña amenazadoramente, o al menos lo intenta, sus nuevos colmillos prominentes… que ganas me han entrado de partirle la cara, pero sin embargo intento poner una sonrisa y hablarle tranquilamente -Vamos, yo te ayudaré, pero antes tienes que calmarte ¿vale?-

Me mira con sus nuevos y hermosos ojos de color gris y parece que por fin he conseguido que se tranquilice.

-¿Q-q-q… ¡Qué coño ha pasado!?-

-¿Cómo? ¿N-no recuerdas nada?-

-¿¡Qué me pasa, Egil!?-

Estupendo ¿No se acuerda de que íbamos a convertirlo? Justo cuando iba a explicárselo aparece John con cara de cabreo por la puerta y dedicándome una mirada que nunca antes se había atrevido a lanzarme, pero antes de abrir la boca el joven vampiro se lanza a por él y le tira al suelo clavándole sus colmillos.

-Mierda… Josh, despacio-

Después de unos segundos le ordeno que se separe, pero no hace caso… y me acuerdo de lo que Hares hace cuando le ignoro.

-¡Josh, soy tu creador y te ordeno que le sueltes!-


Esto ha sido rarísimo, nunca creí que llegaría a pronunciar esa frase, pero he logrado que le suelte con un gruñido claramente de protesta justo cuando Hares aparece por la puerta riéndose como si nada.

-Este cachorro es muy travieso, tú eras un gatito amaestrado cuando te convertí-

-Yo era un guerrero, este es un niñato-

-¿¡Qué me habéis hecho, hijos de puta!?-

Estoy tan nervioso y perdido que no sé si quiera que decirle, además siento también un miedo que no es mío y contra el que estoy intentando luchar desesperadamente sin éxito. Hares ha debido darse cuenta de mi falta de iniciativa y le acorrala contra la pared… ¿Así de delicado tenía que ser?

-¡EH! ¡CÁLMATE! Tú lo pediste… Ahora siéntate y haz caso a tu creador-


El poder de Hares consigue doblegarlo y agacha la cabeza sentándose en el sillón y mirándose las manos.

-Soy un… vampiro- Pensé que volvería a perder el control, pero sin embargo esboza una sonrisa y se lanza a mis brazos gritando una y otra vez como un idiota: -¡Soy un vampiro!-

-Josh- Me ignora completamente, esto es desesperante, pero al menos su miedo parece que ha desaparecido ya que por fin ha dejado de taladrar mi cerebro… así debe sentirse Hares cuando entro en pánico -¡JOSH!-

-¡QUÉ!-

-¡Cálmate!-

-Sí, sí… vale-


Joder… está feliz, enérgico, rebosa adrenalina por todos los poros de su piel. Miro a Hares esperando su consejo, pero solo me sonríe y se encoge de hombros diciendo:

-No me mires, tú no eras así… Eras muuuuucho más tranquilo, ya te lo he dicho-

-Maldita sea, estás loco niño-

-Tengo sed, estoy hambriento- Sus ojos vuelven a ponerse en John, que se atreve a acercarse a él y decirle a la cara:

-Ni lo sueñes-

-¡Egil! ¡Llévame de caza!- Agarra mi camiseta con fuerza y me mira con esos ojos grises.

-¿¡Qué!? Tienes que calmarte, Josh-

-No me llames Josh-

-¿Perdona?- Estoy completamente alucinado con su comportamiento.

-Quiero un nombre de vampiro como vosotros… ¿Qué tal… emmmm… ¡Viktor!… ¡Valek! o ¡Blade!?-


-¿Cuántas películas de vampiros has visto, cachorro?- Hares empieza a reírse y yo procuro con mucho esfuerzo no imitarle mientras le digo:

-Idiota… mi nombre es vikingo-

-¡Pero queda bien! Es antiguo, el mío es muy moderno… ¡Necesito otro nombre!-

-¡Hares! ¡Deja de reírte y ayúdame con este retrasado!- Me estoy empezando a cabrear con todo esto.

-¡Egil!- Me pregunto con qué me sorprenderá ahora -¿Por qué no me enseñas mis súper poderes?-

-¿¡Tus que!?- Acabo de perder la paciencia -¡Tú no tienes súper poderes! ¡Son habilidades más desarrolladas que las de los humanos! Ven aquí-

Agarro su rostro con fuerza y le miro a los ojos logrando que se calme un poco -Necesito que te calmes, esto es tan nuevo para mí como para ti… Si no me ayudas, no funcionará. Ahora tienes toda la eternidad por delante para aprender, deja de estar tan ansioso y no me pongas nervioso-

-Sí, vale… lo siento Egil. Es que me siento más vivo que antes y… tengo tanta energía que…-

-Lo sé, te acostumbrarás y aprenderás a controlarlo, yo sentí lo mismo, pero supongo que mi entrenamiento de guerrero me ayudó a estar tranquilo- De nuevo vuelve a poner sus ojos en John -No se te ocurra tocarle-

-Vale-


Por fin Hares deja de reírse y se acerca a mí sosteniendo mi rostro entre sus manos:

-Lo estás haciendo muy bien, pero tienes que tener más paciencia-

-Da igual… lo liberaré pronto-

-Sí, pero aún no, no puedes dejarlo sin enseñarle lo básico-

-¡Hares pero…!-

-Egil… si tú no estás calmado, él tampoco lo estará… Relájate y no tengas prisa-


Amo su voz, su rostro, sus caricias, su cuerpo… Me relajo entre esas manos y apoyo mi cabeza en su pecho mientras veo como Josh practica con su nueva velocidad tirándolo todo a su paso con los gritos de protesta de John de fondo… Creo que van a ser los días más duros de mi inmortal vida.

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