-Parece que todo es mucho más complejo de lo que me había figurado.
Príncipe Hares, hay que aventajarse para ganar esta guerra, es la única
alternativa factible-
Herbert tiene razón, lo
único que puede salvar a nuestro reducido grupo es tomar la delantera y
anticiparnos a sus movimientos, ahora solo falta decidir cómo lo
haremos.
-Ya… si eso lo sé, pero no tenemos a nadie dentro
de su círculo que nos pueda decir cuáles son sus intenciones ¿Cómo
pretendes que nos anticipemos si no sabemos que van a hacer? ¡Y deja de
llamarme príncipe!-
-¿Eres un príncipe?- la sonrisa de
Josh y su cara de estupor logran cabrear a Hares, que agarra el cuello
de su camiseta y le grita desahogando el enfado que tiene.
-¡Cierra la boca, estúpido!… ¡No soy un puto príncipe!-
-Tenéis razón… disculpad. Siempre olvido que el rey os destronó injustamente- El remilgado intenta disculparse por su error.
-Herbert, deja de hablar de mi vida y usa tu cerebro para trazar un plan-
-No sabía que Vortryan era rey ¿Existen los reyes vampi…?-
-¡Hares
te ha dicho que te calles! ¡Cierra la boca!- No suelo gritar, pero
estoy tan nervioso con todo esto que cualquier desviación del tema me
pone de los nervios. Luego hablaré con Josh y le explicaré cómo
funcionan las puñeteras monarquías vampíricas, pero ahora no es el
momento de que insista.
-Vaaale, Egil, lo siento… es que estoy un poco emocionado con todo esto-
-Ca… lla… té-
Directo y fulminante, esas tres sílabas que Hares ha pronunciado han logrado lo que todos deseábamos… que Josh se callara.
-Joven Hares… Veo que estos humanos y tu progenie te obedecen en todos tus designios-
-¿Por qué dices eso ahora?- La cara de mi creador es exactamente igual que la de nosotros tres… de completo estupor.
-A
mí no me seguirán si les digo que el único modo de lograr la victoria
es adentrarse en su base. Pero si consigo convencerte a ti con lo que
voy a revelarte, es indudable que te seguirán-
-Eh… espera
¿Por qué es indudable? No seguiría a Hares al infierno si me lo
pidiera- Nunca había escuchado a John hablar usando ese tono, sé que no
se suicidaría por él, pero me sorprende que lo esté diciendo de esta
manera tan abierta.
-Si lo harás humano, lo harás porque
le temes, al igual que ellos dos- El refinado señala a los otros dos
humanos, que solo están escuchando sus palabras en silencio y después se
gira para mirar a Hares de nuevo -Hablé con vuestro padre hace poco, su
majestad el rey contactó conmigo para proponerme un trabajo, el cual no
dudé en declinar al instante. Me abocetó un proyecto que tiene entre
manos, algo… dantesco. Quiere esclavizar a los humanos y desangrarlos en
unas instalaciones que ya tiene bosquejadas. Todo se encuentra en su
castillo, joven Hares… Si logramos apoderarnos de ese proyecto podremos
involucrar a los humanos en esta guerra y ya no estaremos solos-
-¿Quieres poner al padre de este niño en contra de su aliado?- Señala a Josh mirándole fijamente mientras permanece pensativo.
-Exactamente…
De esa forma no se respaldaría el uno en el otro y además se cazarían
entre ellos, reduciendo sus números considerablemente-
-Pero… ¿Cómo pretendes que entremos en el castillo de mi padre? Tú rechazaste su oferta y quiere mi cabeza… Es imposible-
-Ahí es donde entran los mortales-
-¿¡Qué!? ¿¡Qué van a hacer ellos!?-
-Se infiltrarían haciéndose pasar por esclavos del rey-
Miro
a Hares esperando que le haga ver la locura que ha dicho, pero está tan
alucinado con su plan que es incapaz de pronunciar palabra, así que
mientras los humanos protestan en voz baja y asimilan sus palabras no
puedo estarme callado.
-Oye… Espera, Herbert. No van a hacer esa locura y además…-
-¡Cállate impuro! ¡Harás lo que tu amo te ordene que hagas!-
Después
de esos gritos hacia mí, mi creador reacciona y en un segundo le
estampa contra la pared enseñándole sus enormes colmillos y sin soltarle
le deja bien claro quién manda.
-¡No se te ocurra
gritarle así! ¡Como vuelvas a llamarle impuro o a dirigirle la palabra
te clavaré una estaca en tu trimilenario corazón de mierda!-
-Di--disculpa, Hares-
-No es a mí a quien tienes que pedir disculpas-
-No
voy a postrarme ante alguien que tiene sangre humana circulando por sus
venas- Después de ver la mirada que intercambian los dos vampiros que
están midiendo sus fuerzas aparto a los humanos temiéndome lo peor… como
empiecen una pelea, más nos vale salir corriendo.
-No me obligues a arrodillarte ante él, Herbert… porque sabes que lo haré-
-¿¡Arrodillarme ante un humano!?-
-¡No es humano, tiene 2000 años, maldita sea!- Hace mucho tiempo que no veía esa mirada en Hares: letal, fría… mortal.
-Es un impuro ¡y nosotros no nos postramos ante ningún sangre sucia!-
-He dicho... que no le llames impuro-
-Pídele perdón o iré desmembrándote cada vez que me digas que no-
-¡Príncipe!
¡No sigas con…!- El pobre Herbert intenta que razone, pero Hares ya ha
entrado en su modo de ira total y no hay nada que lo saque de ahí… solo
hay que cumplir su voluntad.
-¡Que no me llames príncipe!-
Cuando
arranca su segundo brazo los humanos se dan la vuelta para no mirar la
escena que les está produciendo, y con razón, tanta repugnancia. Yo solo
observo intentando no sonreír y deseando que todo esto acabe pronto
para abrirme de piernas ante mi dios.
-¡Lo siento! ¡Lo siento, Egil!- Por fin el idiota obedece a Hares.
-Bien…
¿Lo ves? No ha sido para tanto ¿Verdad?- Le baja lentamente y le deja
de pie en el suelo mientras le coloca el cuello de su camisa y le da un
par de palmaditas en el hombro… o lo que queda de él -En tres días
estarás entero… sangre pura- Se gira para mirarme y sin desviar sus ojos
de los míos da una clara orden que no creo que nadie tenga ganas de
rebatir -¡FUERA DE AQUÍ!-
Como yo esperaba mi dios
se excita cada vez que comete este tipo de actos sanguinarios y
salvajes… tal y como en los viejos tiempos cuando descuartizábamos a
esos curas de la inquisición como si fueran hormigas mientras me follaba
contra el altar de la santa iglesia.
No puedo negar lo
realmente caliente que me ha puesto ver la ira de mi dios, así que me
arrodillo ante él y espero que me diga lo que desea de mí.
-Mi dios Hares- Estoy seguro de que con mi tono de desesperación le he dicho exactamente lo que necesito.
-¿Te ha gustado lo que he hecho por ti, mi pequeño vikingo?-
-La ira de mi dios es inexorable y abrumadora-
Su
mano ensangrentada con sangre pura agarra mi barbilla y me obliga a
levantarme, acaricia mi rostro hipnotizadoramente y me besa con una
rudeza que desde esos tiempos de atrás no conocía.
-La
próxima vez que se sobrepase contigo, lo mataré. Tú no eres ningún
sangre impura, Egil… ¡Tú tienes mi sangre dominando cada una de tus
venas!-
Mis colmillos salen solos, sedientos al escuchar a
mi creador hablar de su sangre y él me da el permiso que busco
agarrando mis nalgas y tomándome entre sus brazos.
Mientras el
líquido carmesí que me dio la vida cae por mi garganta mi dios empotra
mi espalda contra la pared y desgarra mis pantalones y calzoncillos
haciéndolos jirones en cuestión de segundos. Con mis piernas aguanto mi
peso y él se desabrocha su ropa y saca su tremenda erección poniéndola
en mi entrada sin más preámbulos.
-Hoy no me apetece ser amable. Quiero oírte gritar, mi pequeño vikingo-
Cuando
su polla intenta entrar por la fuerza dentro de mí, saco mis colmillos y
me agarro con fuerza a su camiseta gritando por el dolor tan intenso
que estoy sintiendo… Me maldigo por no haber acostumbrado mi culo a
esto cuando era humano, pero sin embargo disfruto sabiendo que no
tardaré en estar cómodo.
-¡Mi dios Hares!-
Las
manos que me sujetan el trasero están apretándolo con fuerza mientras
me embiste con una velocidad que ningún humano soportaría, golpeando una
y otra vez ese punto tan delicioso que arranca un grito de mi garganta
cada vez que es presionado
-¡AAAAAH! ¡Fóllame más fuerte!-
Apoya
su cabeza en mi pecho sin disminuir el ritmo y me agarro a su pelo
rubio con fuerza, incapaz de dejar de gemir y de gritar… Podría estar
toda la noche y todo el día así, no hay un placer mayor en el mundo que
tener la polla de Hares dentro, pero sé que eso hoy no puede ser.
Después
de bastantes minutos empiezo a notar como estoy llegando al clímax, él
sigue con ese ritmo tan frenético y mi urgencia me hace retorcerme entre
sus brazos mientras le ruego para que me deje sentir mi orgasmo, que
estoy seguro de que será sublime.
-Mi dios… ne-necesito… correrme-
-No,
Egil… no lo hagas todavía- Veo como sonríe al separar su cabeza de mi
pecho y como desvía su mirada hacia la puerta -Niño… ven aquí-
-Lo… lo siento Hares yo no…-
Para
mi desgracia las increíbles embestidas cesan pero deja su polla en el
fondo mientras espera que el ruborizado Josh se ponga a su lado.
-Chico, chúpasela a mi vikingo como me lo hiciste a mí ayer-
-Encantado-
La mirada de este chico ha cambiado por completo, ya no tiene esa
expresión inocente que lucía desde que le conocí, ahora parece un
maldito depredador.
-Hares… no voy a aguantar mucho- Si me la tocan no duraré cinco minutos.
-¿Qué más da? ¿Sabes que hizo que me corriera ayer?-
¿¡Qué
hizo.... qué!? Esto sí que me ha sorprendido, es la primera vez que un
humano consigue algo así, quizás no sea una mala idea el haberle
invitado.
-¡Vamos, niño!-
Hares
separa un poco su cuerpo del mío para dejarle espacio y apoyo mi espalda
de nuevo en la pared viendo como Josh inclina su cuerpo para meter mi
erección en su boca obedeciendo a mi creador.
-Aaaah… E-es bueno-
-Te lo dije-
Mi
dios empieza a moverse rápidamente y con una mano hunde la cabeza del
chico en mi entrepierna para que se la trague… Josh no parece tener
ningún problema y la chupa más rápido de lo que me hubiera imaginado que
sería capaz, aunque no puede imitar el ritmo que lleva Hares con sus
embestidas.
-¡Mi dios! ¡N-no puedo más!-
-Dáselo, mi pequeño vikingo, le gusta tragárselo todo ¿Verdad, puta?-
No puedo evitar hacerle caso y derramo mi semen en esa talentosa boca viendo como se lo traga todo con mucha efusividad.
-Joder, Josh- Estoy impresionado con este humano -Hares… déjame meterla en ese culo-
-Claro, Egil- La saca de mi trasero y se sienta en el sillón -¿Alguna vez has follado con un vampiro, niño?-
-N-no. Soy virgen-
-No me tomes el pelo, mocoso. Alguien virgen no puede chuparla así-
-¡No! No quiero decir que sea virgen del todo, siempre la he metido yo… eso… quería, emmm, decir-
Mierda,
Hares siente una predilección especial por los traseros vírgenes, así
que lo único que puedo hacer es sentarme en el maldito sillón y ver como
mi momento con él se va al traste gracias al estúpido humano.
-Egil ¿Qué haces?- Mi dios me mira con cara de asombro sin que yo sepa muy bien qué quiere ahora.
-Esperar a que acabes- Quizás mi tono ha sonado más brusco de lo que me hubiera gustado.
-Métesela de una vez, quiero ver cómo le haces un hombre a este niño-
De nuevo vuelve a ser un espectador, le encanta mirar como lo hago y mandar desde lo lejos.
-Ven
aquí, Josh- El pobre ha dejado de ser el depredador que era antes y
ahora puedo oler como su nerviosismo le está llegando a causar algo de
pánico. Cuando llega a mí con paso lento evita cruzar su mirada con la
mía -Tranquilo, no te dolerá-
-¿Ah, no?- Ya empieza el sádico con sus comentarios sarcásticos.
-No,
Hares… yo no soy como tú- Vuelvo a centrarme en el chico que comienza a
tomar confianza y agarra mi erección con sus dos manos -Déjala y mírale
a él-
El niño me obedece y apoya las dos manos en la mesa que tenemos enfrente, posando su mirada en el cuerpo desnudo de Hares.
-Te hubiera gustado que fuera él ¿Verdad?-
-M-me da igual, Egil-
-¡No
me mientas!- Como me cabrea que mientan solo para decirte lo que
quieres oír… Separo sus piernas con fuerza e inclino más su espalda en
la mesa aplastando su cuello contra ella -¡Dime cuánto le deseas!-
Restriego un dedo por su entrada acariciándola y noto como empieza a
reaccionar pero sin atreverse a contestar a mi pregunta para no
enfadarme.
-¿Qué es lo que te atrae de él? ¿Ese físico
impresionante?- Mi dedo entra con algo de rudeza dentro y mientras le
oigo gemir veo como se retuerce y sigo con mi pregunta cuando lo meto
hasta el fondo -¿O quizás es su rudeza y su agresividad?-
-¡Egil! ¡Fóllame!-
-Te la meteré cuando yo quiera… ahora contesta a mi pregunta-
-Cómo estás hoy, mi pequeño vikingo… Este es el Egil que yo echaba de menos-
Ignoro
el comentario del espectador y agarro el pelo de Josh con la mano,
levantando su espalda de la mesa para llevarle a donde está Hares y
dejar su cuerpo enfrente de él. Le obligo a inclinarse y él apoya sus
manos en los muslos de mi creador, que con una sonrisa empieza a
acariciarle su mejilla.
-¡Contesta a la puta pregunta!-
No
sé por qué estoy tan enfadado… dos dedos se introducen dentro de su
trasero con brusquedad y los saco y meto con rapidez escuchando como
grita, pero cuando esos gritos se convierten en gemidos a los pocos
minutos los dejo quietos en el fondo, rascando con mis uñas sus paredes
y notando como se retuerce intentando meter más mi mano mientras agarra
con fuerza los muslos de Hares.
Al final no puede más y termina confesando lo que yo ya me imaginaba.
-AAAAH ¡Vale, está bien!...Aaaaah... ¡T-todo! ¡M-me gusta todo!-
-Así
me gusta, que obedezcas- Retiro mis dedos despacio escuchando como
protesta e inclino más aún su espalda poniendo su cara al lado de la
polla de mi dios -Chúpasela como hiciste ayer… quiero verlo… Haz que mi
dios se corra, insecto humano-
No se lo piensa dos veces y
se la mete entera en la boca mientras Hares y yo intercambiamos una
mirada. Vuelvo a centrar mi atención en su trasero y acaricio sus
separadas nalgas y su entrada, que ya puedo ver cómo está palpitando.
-Voy a metértela niño-
Tiro
de su pelo de nuevo para que suelte la polla de Hares y mientras su
saliva cae por la comisura de su boca coloco con la otra mano mi
erección en su entrada y aprieto intentando que quepa en ese estrecho
agujero.
-Esto es demasiado pequeño, Hares-
Mi
creador quiere ayudarme y apoya el pecho del chico en el suyo para
después agarrar con las dos manos sus nalgas y separarlas para mí. Josh
rodea su cuello con los brazos y pone las rodillas en el sillón a ambos
lados de las piernas de Hares.
Así parece que resulta algo más sencillo, pero está demasiado nervioso.
-Relájate, Josh. Estás cerrando tu trasero-
No
puedo decir que no lo esté poniendo todo de su parte… Respira hondo y
se relaja en el pecho de mi dios sintiendo como voy profundizando en su
interior.
-Aaaaaah ¡Egil!-
-¿Te gusta, mocoso?- La pregunta de Hares viene acompañada de una caricia en su cara.
-S-sí-
Ya he conseguido meter la mitad y no puedo evitar moverme ligeramente notando esa deliciosa presión alrededor de mi erección.
-Joder… está tan estrecho ¿Quieres metérsela, Hares?-
El chico se alarma ante mi pregunta pero me da la impresión de que le ha gustado la idea.
-Claro, pero primero quiero que te corras dentro, sino no entrará-
Ya
he conseguido que entre a bastante profundidad, así que aumento la
velocidad de mis embestidas. El extasiado chico comienza a gemir y a
salivar en el pecho de Hares mientras no deja de gemir y decir cosas.
-Aaaah… sí… e-es enorme… quiero más…-
-Vaya, pequeño vikingo… le tienes en el paraíso. Dale más fuerte, veo que está muy relajado-
-SIIII ¡Más!-
Hares
y yo nos reímos escuchándole y aprieto con más fuerza y a más velocidad
transformando sus gemidos y ruegos en gritos mientras su orgasmo le
invade el cuerpo.
-AAAAAH ¡Mierda! ¡M-me he corrido! ¡Métemela, Hares!-
-¡No des órdenes a mi dios, niño!- Aprieto con más fuerza y con la risa de Hares de fondo siento que estoy llegando.
-No puedo más... aaaah-
-Venga mi pequeño vampiro, fóllale fuerte-
Obedezco a mi dios y aumento las embestidas hasta que suelto todo mi semen en su delicioso culo.
-Sácala, Egil y tú, niño… restriega ese semen por mi polla antes de que se desperdicie-
El
impaciente chico le hizo caso y con su mano derecha recoge parte del
fluido que sale de su agujero para restregarlo por la erección de Hares,
que inmediatamente le pone de espaldas a él sentado en sus piernas y se
la mete antes de que se vaya toda la lubricación.
-AAAAH ¡Es e-enorme! ¡Mierda!-
-Venga, mi pequeño vikingo-
Apoyo
una mano en el muslo izquierdo de Josh separando más aún sus piernas y
con la otra sujeto mi polla e intento entrar, pero creo que Hares la ha
metido demasiado.
-Hares, sácala un poco-
-Sé lo que estoy haciendo… métesela-
-¡Sí! ¡Hazlo, fóllame!-
-Puta ansiosa… vas a saber cómo follan dos vampiros-
-¡Hares! ¿No irás a…?- Siempre que oigo esa frase acaba de la misma manera… con un cadáver.
-Egil cierra la boca y métesela de una vez ¿No ves que lo está deseando?-
-¡Sí, sí! ¡p-por favor!-
Este
niño no sabe lo que está diciendo… Se me había olvidado por un momento
que Hares había entrado en modo de ira y lujuria total y a la vez que
aprieto con fuerza mi erección intentando que entre le aviso de lo que
le espera sin dejar de escuchar en ningún momento sus gritos.
-Chico…
Solo llevas dos o tres días con nosotros y… ngh… puede que parezcamos
menos salvajes y más comprensivos que otros vampiros… pero… cuando Hares
pierde el control…-
Mi creador me interrumpió riéndose y le dijo muy claro lo que yo quería decir.
-A lo mejor no sales vivo de esto, niño. Depende de cuánto me complazcas y de si me apetecerá repetir-
-¡Haz lo que quieras conmigo! ¡Pe-pero folladme fuerte!-
Al oír esas palabras dejé de moverme y miré a Hares, que me devolvió la misma mirada atónita que yo le había dado.
-¡Matadme! ¡Quiero ser un… un vampiro!-
Esta
vez sí que ha logrado descolocarme del todo, de nuevo cruzo la mirada
con mi creador y veo su sonrisa… una sonrisa que no me está gustando
nada.
-¡Hares! ¡No irás a… a convertirlo!-
-No, mi pequeño vikingo… lo harás tú-
-¿¡Qué!?-
Saco mi polla del chico sintiendo como los nervios me carcomen por
dentro… tengo que salir de aquí, esta vez Hares está perdiendo la
cabeza, pero una fuerza que no puedo controlar me retiene y me obliga a
volver.
-¡EGIL! ¡Soy tu creador y te ordeno que le conviertas!-
-¿¡POR
QUÉ!? ¡Yo solo quiero…! Yo solo quiero estar contigo- Lágrimas de
sangre comienzan a resbalar por mi rostro, no puedo creerme que Hares
quiera que yo tenga otro vínculo con alguien que apenas conocemos.
-Egil… este cachorro es muy útil. Solo quiero que lo conviertas, después romperás el vínculo-
No
sé qué decir, no sé qué hacer, solo puedo mirarles y sentir repugnancia
por la locura que estoy a punto de cometer… no quiero convertir a
nadie… ¡no quiero! pero la orden ya está en mi cerebro grabada y al no
ser que mi creador la revoque, tengo que cumplirla.
-Vuelve aquí y sigue con lo que estabas haciendo, pequeño vikingo-
Esta
vez no hay dulzura, no hay delicadeza… el maldito humano quiere morir y
mi dios me ha ordenado que lo haga. Inserto mi polla lo más fuerte que
puedo, sonriendo al escuchar su grito desgarrador y la risa de Hares. Me
muevo como una bestia y clavo mis uñas en su cintura mientras él hunde
su cara en el pecho de mi dios, quien le atraviesa el cuello probando su
sangre humana antes de que se mezcle con la mía.
-Será una pena… está delicioso. ¡Fóllale más fuerte!-
Sé
que ahora no tengo ni un ápice de humanidad que guíe mis actos, estoy
enfadado, estoy decepcionado, pero sobre todo estoy muy asustado y un
animal cuando está asustado saca su lado más salvaje. Con un gruñido y
sintiendo de nuevo las lágrimas rojas resbalar por mi rostro clavo mi
mirada en la de Hares mientras me inclino apoyando mi pecho en la
espalda del niño. Mi creador retira el líquido carmesí de mi mejilla con
ternura y me susurra que ha llegado el momento.
-Hazlo, Egil-
Josh
está medio inconsciente derrumbado sobre mi creador y no reacciona
cuando me corro y clavo mis colmillos en su cuello, quedándose
completamente quieto mientras absorbo toda la sangre que circula por sus
venas.
Cualquier ruido externo ha desaparecido, sus
latidos, cada vez más espaciados entre sí, es lo único que resuena en mi
cerebro y su débil respiración me indica que está a punto de agotar su
último aliento. Su cuerpo inconsciente se retuerce entre los brazos de
Hares, que le sujeta con fuerza y acaricia su pelo y su mejilla
susurrándole que pronto nacerá de nuevo.
-Ya está bien, Egil-
Saco
mis colmillos y mi polla y miro de nuevo a mi creador esperando que se
arrepienta, pero sin embargo retira mis lágrimas con una tierna sonrisa y
me susurra algo que consigue calmarme:
-Siempre seremos tú y yo, mi pequeño vikingo. Nadie se interpondrá entre nosotros… Te lo prometo-
Atravieso
las venas de mi muñeca y la giro para que mi sangre caiga sobre la boca
de Josh, sus latidos son tan débiles que cualquiera le consideraría
muerto, pero mi sangre consigue que reviva unos segundos para tragar
todo lo que le ofrezco. Una sensación extraña recorre mi cuerpo y cierro
mis ojos mientras dejo que acabe, Hares retira mi muñeca y deja a Josh
con cuidado tumbado en el sofá.
-Con eso bastará-
-Hares-
De nuevo vuelvo a sentir mi rostro humedecerse, esa sensación
abrumadora me está asustando y siento como el vínculo con Hares se ha
debilitado por primera vez en todos estos años. El pánico se apodera de
mí y le abrazo con fuerza deseando que toda esta pesadilla pase de una
vez. Me siento indefenso, desprotegido, pero sobre todo me siento solo,
muy solo.
-¡Hares! ¡Haz que pare!- Saco mis colmillos
deseando que su sangre me limpie de la herejía que acabo de cometer,
pero por primera vez en estos años me lo niega y veo las lágrimas
descender por su rostro… Nunca antes mi dios había llorado, lo que me
hace entender que para él está siendo incluso más duro que para mí,
siempre me ha protegido y me ha considerado como suyo, pero ahora está
compartiéndome y sé que también teme lo que pueda pasar a partir de
ahora.
-Pronto… pronto pasará, te lo prometo. Ahora tienes que dormir a su lado-
-¡NO! ¡No me dejes aquí, Hares! ¡No… no sé lo que tengo que hacer!-
-Egil,
siempre te protejo, no te pasará nada- Sus labios me besan con dulzura y
al rato se separa y sujetando mi rostro con sus dos manos me dice lo
que tengo que hacer cuando despierte: -Se despertará desorientado, no
seas brusco con él, le diré a John que baje porque se levantará
hambriento, así que déjale beber pero no demasiado, al principio no es
bueno que se excedan. Es muy importante que le apoyes Egil, los vampiros
recién nacidos que no son tratados como es debido pierden la humanidad
que tienen y no se puede hacer nada para recuperarla-
-Bien… entendido-
-Descansa-
Intento
cerrar mis ojos cuando Hares se ha ido, pero no puedo dejar de pensar
en el vacío que siento. Me da miedo lo que pueda pasar cuando despierte,
no quiero encariñarme con él o que el lazo que he creado me obligue a
no liberarlo de mi control, pero en el fondo sé que lo que tengo con mi
creador es más fuerte que cualquier vínculo nuevo pueda aparecer, así
que suspiro y miro a Josh… su rostro está pálido, no tiene pulso y su
piel ya está perdiendo la temperatura que tenía cuando estaba vivo, pero
sigue siendo igual de atractivo, de eso no hay duda. Sonrío por fin
después de estas intensas horas y retirando un mechón de pelo de su cara
me tumbo a su lado y dejo que el sueño tome el control.
Un sonido me ha despertado, y luego otro… y otro más, hasta que abro mis ojos y…
-¡Josh!-
Como Hares predijo, está desorientado, tiene las manos en su cabeza y
se está chocando contra todo el mobiliario mientras intenta controlar su
nuevo cuerpo. Yo solo le miro sin saber muy bien que hacer y recuerdo
las palabras de mi creador:
-Eh… Josh. Tranquilo- Pongo mi
mano en su hombro con cariño pero él la retira con brusquedad y me
enseña amenazadoramente, o al menos lo intenta, sus nuevos colmillos
prominentes… que ganas me han entrado de partirle la cara, pero sin
embargo intento poner una sonrisa y hablarle tranquilamente -Vamos, yo
te ayudaré, pero antes tienes que calmarte ¿vale?-
Me mira con sus nuevos y hermosos ojos de color gris y parece que por fin he conseguido que se tranquilice.
-¿Q-q-q… ¡Qué coño ha pasado!?-
-¿Cómo? ¿N-no recuerdas nada?-
-¿¡Qué me pasa, Egil!?-
Estupendo
¿No se acuerda de que íbamos a convertirlo? Justo cuando iba a
explicárselo aparece John con cara de cabreo por la puerta y dedicándome
una mirada que nunca antes se había atrevido a lanzarme, pero antes de
abrir la boca el joven vampiro se lanza a por él y le tira al suelo
clavándole sus colmillos.
-Mierda… Josh, despacio-
Después de unos segundos le ordeno que se separe, pero no hace caso… y me acuerdo de lo que Hares hace cuando le ignoro.
-¡Josh, soy tu creador y te ordeno que le sueltes!-
Esto
ha sido rarísimo, nunca creí que llegaría a pronunciar esa frase, pero
he logrado que le suelte con un gruñido claramente de protesta justo
cuando Hares aparece por la puerta riéndose como si nada.
-Este cachorro es muy travieso, tú eras un gatito amaestrado cuando te convertí-
-Yo era un guerrero, este es un niñato-
-¿¡Qué me habéis hecho, hijos de puta!?-
Estoy
tan nervioso y perdido que no sé si quiera que decirle, además siento
también un miedo que no es mío y contra el que estoy intentando luchar
desesperadamente sin éxito. Hares ha debido darse cuenta de mi falta de
iniciativa y le acorrala contra la pared… ¿Así de delicado tenía que
ser?
-¡EH! ¡CÁLMATE! Tú lo pediste… Ahora siéntate y haz caso a tu creador-
El poder de Hares consigue doblegarlo y agacha la cabeza sentándose en el sillón y mirándose las manos.
-Soy
un… vampiro- Pensé que volvería a perder el control, pero sin embargo
esboza una sonrisa y se lanza a mis brazos gritando una y otra vez como
un idiota: -¡Soy un vampiro!-
-Josh- Me ignora
completamente, esto es desesperante, pero al menos su miedo parece que
ha desaparecido ya que por fin ha dejado de taladrar mi cerebro… así
debe sentirse Hares cuando entro en pánico -¡JOSH!-
-¡QUÉ!-
-¡Cálmate!-
-Sí, sí… vale-
Joder…
está feliz, enérgico, rebosa adrenalina por todos los poros de su piel.
Miro a Hares esperando su consejo, pero solo me sonríe y se encoge de
hombros diciendo:
-No me mires, tú no eras así… Eras muuuuucho más tranquilo, ya te lo he dicho-
-Maldita sea, estás loco niño-
-Tengo sed, estoy hambriento- Sus ojos vuelven a ponerse en John, que se atreve a acercarse a él y decirle a la cara:
-Ni lo sueñes-
-¡Egil! ¡Llévame de caza!- Agarra mi camiseta con fuerza y me mira con esos ojos grises.
-¿¡Qué!? Tienes que calmarte, Josh-
-No me llames Josh-
-¿Perdona?- Estoy completamente alucinado con su comportamiento.
-Quiero un nombre de vampiro como vosotros… ¿Qué tal… emmmm… ¡Viktor!… ¡Valek! o ¡Blade!?-
-¿Cuántas
películas de vampiros has visto, cachorro?- Hares empieza a reírse y yo
procuro con mucho esfuerzo no imitarle mientras le digo:
-Idiota… mi nombre es vikingo-
-¡Pero queda bien! Es antiguo, el mío es muy moderno… ¡Necesito otro nombre!-
-¡Hares! ¡Deja de reírte y ayúdame con este retrasado!- Me estoy empezando a cabrear con todo esto.
-¡Egil!- Me pregunto con qué me sorprenderá ahora -¿Por qué no me enseñas mis súper poderes?-
-¿¡Tus
que!?- Acabo de perder la paciencia -¡Tú no tienes súper poderes! ¡Son
habilidades más desarrolladas que las de los humanos! Ven aquí-
Agarro
su rostro con fuerza y le miro a los ojos logrando que se calme un poco
-Necesito que te calmes, esto es tan nuevo para mí como para ti… Si no
me ayudas, no funcionará. Ahora tienes toda la eternidad por delante
para aprender, deja de estar tan ansioso y no me pongas nervioso-
-Sí, vale… lo siento Egil. Es que me siento más vivo que antes y… tengo tanta energía que…-
-Lo
sé, te acostumbrarás y aprenderás a controlarlo, yo sentí lo mismo,
pero supongo que mi entrenamiento de guerrero me ayudó a estar
tranquilo- De nuevo vuelve a poner sus ojos en John -No se te ocurra
tocarle-
-Vale-
Por fin Hares deja de reírse y se acerca a mí sosteniendo mi rostro entre sus manos:
-Lo estás haciendo muy bien, pero tienes que tener más paciencia-
-Da igual… lo liberaré pronto-
-Sí, pero aún no, no puedes dejarlo sin enseñarle lo básico-
-¡Hares pero…!-
-Egil… si tú no estás calmado, él tampoco lo estará… Relájate y no tengas prisa-
Amo
su voz, su rostro, sus caricias, su cuerpo… Me relajo entre esas manos y
apoyo mi cabeza en su pecho mientras veo como Josh practica con su
nueva velocidad tirándolo todo a su paso con los gritos de protesta de
John de fondo… Creo que van a ser los días más duros de mi inmortal
vida.
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