La Ciudad del Vaticano… lugar de peregrinación por excelencia de
todos aquellos ilusos que piensan que Dios existe, pero no voy a entrar
en cuestiones de fe ahora mismo, ya tengo bastante con MI propio dios.
Os podéis imaginar a Hares paseando por los sagrados pasillos
subterráneos de la ciudad santa; gruñendo y maldiciendo cada una de las
creencias de los humanos: “¿Por qué son tan débiles de creer en un ente
que no existe?” “No sé cómo han decidido dar su vida a Dios… ¿Te puedes
creer que en su corta vida no follan ni una vez? No es de extrañar que
luego haya tantos pederastas sueltos, es natural… y los malos somos
nosotros” y bla bla bla. Mi cabeza está taladrada con tanto gruñido,
pero por fin paro mis pasos cuando veo en el mapa que hemos llegado al
punto que está justo debajo de la biblioteca. Para mi alivio se calla y
me pregunta:
-¿Es aquí?-
-Según este mapa, sí… ¿De dónde lo has sacado?-
-Un... contacto me lo ha dado-
-Ya…
vale… pues si ESE contacto es bueno, este mapa también lo será, y dice
que hemos llegado. Tendría que haber una trampilla por a.... quí- Ni
trampilla ni estrategia, ni plan B por si acaso, ni nada…. Hares decide
hacer lo de siempre y usa su cuerpo para destrozar el suelo de la
biblioteca del Vaticano, así podemos entrar… “disimuladamente” y “sin
dejar rastro”
-Maldita bestia-
-Calla, ya
hemos entrado ¿no?- me dice mientras mira a todas partes como si supiera
por dónde empezar a buscar en ese inmenso sitio lleno de códices y
escrituras de incalculable valor. Sus codiciosos ojos le distraen de su
objetivo y se entretiene con todos esos tesoros con la baba colgando.
-Hares… vuelve a la Tierra, no hemos venido a robarle al Papa-
-Estoy empalmado mirando todo este dinero, Egil-
-Hm… mientras te masturbas, tu esclavo va a intentar encontrar lo que necesitamos-
-Vámonos… ¡Dios mío! pareces una monja- dice enfatizando la exclamación.
-¿Dios mío? ¿No decías que no existe?-
-Intentaba parecer humano… sé cuánto te gustan-
Con
esa estúpida conversación nos adentramos por un montón de salas,
afinando nuestro oído por si encontramos compañía y mientras, intentamos
encontrar un orden en todo ese montón de libros.
-A ver…
tienen que estar ordenados de alguna forma. Vamos a encontrar algún
patrón o algo que nos indique…- Yo como siempre intento hacer las cosas
con lógica y meditando, pero mi razonamiento es interrumpido por él.
-Por aquí, idiota-
-¿Qué?-
De nuevo intentaba hacerse el listo y me asegura que sabe lo que hace
-No empieces Hares, no quiero estar toda la noche dando vueltas por
aquí-
-Estúpido… que patrón ni que leches… estamos en el
siglo XXI ¿Ves ese ordenador?- Asiento con la cabeza muy lentamente
pensando en lo realmente retrasado que soy a veces y me dice: -Pues solo
hay que poner las palabras clave y… Ecco!... Por aquí-
Suspiro
mientras él se regodea de su inteligencia y ando detrás con ganas de
asesinarlo hasta que llegamos a una sala rodeada con un cristal muy
ancho.
-¿Qué es esta sala?- le pregunto alucinado con sus dimensiones.
-Está
climatizada, mira esta pantalla… pone la temperatura, si no se regulara
en 18-20 grados se deterioraría lo que hay dentro, son materiales muy
antiguos-
-Cuanto sabe mi dios- mi tono sarcástico provoca
un gruñido y una mirada asesina que ignoro por completo dándome la
vuelta para vigilar hasta que abra la puerta… pero como me imaginaba no
ha hecho falta, ya que el valioso cristal está hecho añicos en el suelo
después de dos golpes.
-Hares… ¿de verdad lo tienes que hacer todo por la fuerza?... Después de 1000 años a tu lado aún no me acostumbro a esto-
-¿Tú te sabes el puto codiguito de esta puerta?-
-Nop-
-Entonces cállate y ayúdame a buscar-
Mientras
buscamos entre los valiosos escritos puedo ver de reojo como se mete
cosas en los bolsillos y en su mochila, suspiro y le echo el ojo a un
libro enorme con muchas páginas y una inscripción en la portada que no
tengo ni idea de en qué idioma está escrita.
-Hares ¿Qué pone aquí?-
-A ver qué has… ¡Mierda!... Trae-
Empieza a ojear el libro mientras yo le miro intrigado:
-¿Qué es?-
-Esta es la lengua de los vampiros, lo que hablábamos y escribíamos antes de volvernos tan vagos y civilizados-
-Vaya… no tenía ni idea de que existía-
-Porque eres un cachorro-
-Un cachorro... claro, o a lo mejor tú no me has enseñado bien-
-Esto nos lo llevamos. Vámonos de aquí, aún no puedo entender como no ha venido nadie…-
-Con el jaleo que has montado- le interrumpo.
-Exacto… con el jaleo que he montado- me dice con su estúpida sonrisa prepotente.
-Pufff ¿Y en serio te extraña? lo vigilan humanos… estarán en el puesto de vigilancia durmiendo o comiendo pizza-
-¿Pizza? ¿Por qué tienen que comer pizza?-
-Estamos en Italia, ya sabes-
-Egil…
cierra la boca y mueve el culo- Con una sonrisa deshago mis pasos pero
él vuelve a frenarme -¿Dónde vas, idiota? Estoy empezando a pensar que
tienes razón y no te he enseñado correctamente como funciona esto-
Destroza de nuevo el suelo y mientras salta al pasillo subterráneo me
dice desde abajo: -O a lo mejor simplemente eres tú, que eres retrasado-
-Olvídame,
Hares- Salgo detrás de él y ambos recorremos las entrañas del Vaticano
de nuevo hasta que salimos por una alcantarilla en alguna calle de
Roma.
-Vamos al hotel… este libro es inmenso-
-Menos mal que eres tan listo y sabes tantas cosas, sino a ver qué hubiéramos hecho-
Mi
comentario con tono sarcástico hace que me lleve un puntapié en el
trasero, pero al menos me rio un rato hasta que buscamos el coche…
adivinad cual es… ¡un Ferrari! Estamos en Italia, no podía ser de otra
forma.
El motor ruge por las nocturnas calles abarrotadas
de Roma y llegamos al hotel en un momento. Le deja las llaves del
deportivo alquilado para que se lo aparque al aparcacoches (que por
cierto babea como un perro en celo contemplando sus músculos) y subimos a
la habitación corriendo para intentar averiguar todo lo que podamos.
Hares se sienta con las piernas cruzadas en la cama y abre el libro como si contuviera los secretos de la creación del Universo.
-Ahora cállate y déjame leer tranquilo-
-Vale, me voy a alimentar… me has estresado demasiado hoy-
-Tráeme algo-
-Hares… no voy al supermercado, no sé si te acuerdas que somos vampiros y eso-
-Quiero un italiano de esos morenitos, bronceado por la brisa del mediterráneo-
Suspiro y espero cinco segundos para contestar: 5, 4, 3, 2, 1…
-No-
-Egil… pagaré si hace falta… pero no voy a moverme de aquí-
-Voy a preguntar a Regan si conoce a alguien por aquí-
Regan
es el que siempre se entera de quien vende su sangre a cambio de
dinero. Es el dueño de la empresa clandestina que se dedica a fichar a
estos humanos por todo el mundo para que nosotros podamos disponer de
ellos cuando nos encontremos en situaciones como la de ahora.
-Eh, Regan. Soy Egil-
-¡Egil! ¡Cuánto tiempo! Desde que te presenté a ese humano no he vuelto a saber nada de tu vida ¿Qué puedo hacer por ti?-
-Estamos en Roma y… emmm… Hares no quiere salir del hotel para alimentarse y necesito llamar a alguien-
-¿Ese anciano se ha vuelto vago? Quién lo diría del enérgico Hares-
-No, no, es por otra cosa-
Se ríe mientras yo empiezo a impacientarme por la sed que tengo y por fin me dice:
-Está
bien, dame un segundo- Oigo el sonido de las teclas de un teclado al
ser presionadas y al cabo de unos segundos me dice que opciones tenemos
-Bueno… hay un montón. Dame algo para que filtre… si es para Hares será
solo hombre ¿no?-
-Sí-
-Bien. Dame algo más-
-Tú le conoces, ya sabes que…-
-¡Eh,
idiota! ¿Quieres filtrar? Te lo pondré fácil… Mándame al mejor- Hares
como siempre va a lo sencillo y me interrumpe yendo al grano.
-Bueno…
espera- vuelve a teclear unos segundos y resoplando dice: -Este niño
debe creerse un príncipe o algo… vaya precio pone, espera que busco
otr…-
-Manda a ese principito- ¿Desde cuándo el dinero es problema para Hares?
-Va… vale. ¿Le hago yo la transferencia?-
-Eh, sí… Gracias, Regan- Se me ha olvidado decir que para nuestra comodidad también se puede encargar del pago.
-Venga, chicos. ¡Pasadlo bien en Italia!.... Por cierto, Egil… John ha anulado los pagos que le hacías ¿Está todo bien?-
-Sí, sí, no quiere que le pague más por esto-
-Vaya… el profe se ha encariñado con…-
-Adiós, Regan- Cuelgo el teléfono y salgo por la puerta de la habitación, pero su voz me lo impide.
-¿Dónde vas ahora?-
-Te lo he dicho antes-
-¿No quieres comprobar por qué ese niño es tan caro?-
-Pues ahora que lo dices…-
-Si de verdad tiene ese precio, que ha asustado hasta a Regan, lo mejor será que lo aprovechemos-
Tiene
razón, así que apoyo mi trasero en el sillón y en silencio observo como
Hares descifra el contenido del libro, hasta que después de una hora
nos avisan los de la recepción que el niño ha llegado.
-Una hora… tendría que pagarnos él- Dice Hares cerrando el libro y guardándolo para que no lo viera el humano.
Les
digo que le dejen subir y abro la puerta cuando llama. La verdad es que
es impresionante, un morenazo de complexión delgada pero que parece
estar fibrado y unos ojos azules preciosos. Nos mira con prepotencia y
entra como si estuviera comprando el pan… pero no sabe quién es Hares.
-¿Dos? no me han dicho que fuerais dos- Dice observando que en la habitación de al lado hay movimiento.
-¿Acaso importa?- le pregunto cruzándome de brazos.
-No, es igual. No sé si os lo han dicho pero no me acuesto con hombres… os lo digo por si acaso queréis proponérmelo-
-Vaya cosa acabas de decir-
Pienso con una sonrisa mientras Hares sale de la habitación y se le
queda mirando con esa cara que me dice que algo no acabará bien.
-Vamos… no tengo toda la noche. ¿Quién empie…?-
-Eh…
mortal… escucha- Se sienta a su lado en el sofá y pone su brazo detrás
del cuello del chico apoyado en el cojín -Vas a hacer dos cosas por mí:
la primera es apagar ese tono de prepotencia que tienes y la segunda es
que harás TODO lo que yo te pida si quieres salir de esta habitación
entero-
-Me han amenazado muchas veces… no me hagas defenderme, no serías el primero que me cargo-
Hares se ríe sabiendo que nada de lo que los humanos usen podrá con él y pone la mano en su muslo subiendo hacia su entrepierna.
-Eres un italiano muy sexy ¿sabes?-
El niño intenta apartar su mano gritándole: -¡Te he dicho que no me acuesto con hombres!-
-No
soy un hombre… soy un vampiro- Saca sus enormes colmillos, que son más
grandes que los de los vampiros normales, y después de sonreír al
contemplar la cara aterrada que ha puesto el chico, se los clava en el
cuello con fuerza.
-AAAAAH… ¡Joder!- Mientras el Italiano
gime y grita Hares acaricia la entrepierna del niño mientras este se
abre de piernas para facilitarle la acción. Después de unos segundos le
suelta y lamiendo las gotas que siguen saliendo de su cuello le susurra:
-No finjas conmigo… a mí no vas a amedrentarme con tus jueguecitos de chico duro-
Al
niño le ha cambiado la cara, ahora el miedo y la confusión le gobiernan
y esa prepotencia que usa para aparentar que no es débil ha
desaparecido por completo. Mi creador sigue acariciando su entrepierna y
comienza a bajar su cremallera, pero el chico hace algo que no nos
esperábamos y le clava un puñal de plata en la mano.
-AAAAAH- Hares grita con un gruñido más de rabia que de dolor y me frena para que no
persiga al osado humano por el pasillo -NO ¡ES MÍO!-
Suspiro
sabiendo que esto no acabará bien y a los dos segundos le veo aparecer
arrastrando el cuerpo del italiano por el pelo hasta arrojarlo al
sillón.
-¿Plata?- comienza a reírse y a mover el puñal por
la cara del aterrado niño sin que la plata le afecte en absoluto -Esto
funciona con vampiros normales como él- dice señalándome -Pero no
conmigo- Le pone el filo en la garganta y le pregunta -¿Sabes cuántos
años tengo?- El Italiano niega con la cabeza y Hares se lo dice: -Tengo
2000 años, niñato-
Ahora el miedo ya es mucho más
patente en el cuerpo del humano indefenso, jadea, respira con dificultad
y no puede dejar de temblar, pero aun así saca valor para decirle:
-N-no es a-así como fun-funciona… O-os damos nu-nuestra sangre y… e-esto no…-
-Oh…
ya lo sé, no voy a matarte y te agradezco que hagas lo que haces, pero
no voy a permitir que nadie me pase por encima… Sé que esa chulería y
coraje que tienes es para defenderte y que no te tomen por una débil
rata, pero eso no te vale conmigo- Mientras le habla está registrando su
cartera y cuando saca su documento de identidad dice: -Hijo de puta…
¿te lo tenías callado, eh?-
-¿Qué pasa?- le pregunto intrigado.
-Es el hijo del cabronazo ese que nos obliga a vivir en las cloacas comiendo sangre de rata-
Hares
se refería a Ian Groslan, el que suspendió la legalidad de las agencias
como las de Regan… este tío obligó a los vampiros sin recursos a vivir
en las alcantarillas bebiendo sangre de rata, y fue el que mandó
construir las cárceles para vampiros que tenemos hoy en día.
-¿Cómo sabes que es él?-
-¿Por qué se llama igual que su hijo y la tarjeta de identidad dice que es americano… ¿Qué haces en Italia, niño?-
-Huir de mi padre- Hares suspira y le incorpora en el sillón sentándose a su lado.
-¿Te llevas mal con tu padre? ¿Él sabe que haces esto?-
-N-no…
se supone que estoy aquí estudiando, pero no me manda casi dinero, el
cabronazo quiere que trabaje y… eso estoy haciendo. Yo le odio-
Mi creador empieza a reírse y rodeando su cuello por detrás le dice:
-Tú
y yo vamos a empezar de cero… ¿Qué te parece, Josh?- le ofrece su
amistad y le tiende la mano, que el niño agarra tímidamente preguntando:
-¿Q-qué quieres de mí?-
-Quiero que me lleves hasta tu padre. Sé que está en un búnker aislado para que no podamos llegar hasta él-
-¿Vas a matarle?-
-No… Quiero proponerle una cosa-
-Te matará si te logras acercar a él-
-Te
he dicho que no me subestimes. Tengo algo que él quiere, pero necesito
traspasar esa muralla que le protege ¿Qué dices, Josh? ¿Me ayudarás?-
El niño parece confundido… igual que yo… al final asiente tímidamente y le ofrece su ayuda.
-Está bien… vale-
Hares vuelve a la habitación sonriente y el humano, después de mirarse unos segundos las manos, se levanta dispuesto a irse.
-Eh… espera-
-¡Ah!
¡Sí!... lo siento- Se vuelve a sentar en el sofá y me ofrece su muñeca.
Mientras clavo los colmillos en sus venas puedo escuchar a Hares
canturrear contento en la otra habitación, mi curiosidad es extrema,
pero antes debo alimentarme. Cuando suelto al chico le miro y le digo
educadamente mientras se levanta para irse:
-Yo soy Egil… él se llama Hares-
Algo de lo que he dicho parece haberlo sobresaltado ya que vuelve a sentarse y dice aterrado:
-¡¿Ha… Hares!?-
Yo observo como tiembla mientras permanece pensativo unos segundos y después le pregunto para espabilarlo:
-¿Estás bien?-
Agarra mi camiseta y me susurra:
-¿Ha… Hares S-Styrmir?-
El sentido agudo de mi creador le permiten oír al chico y se asoma a la puerta con una sonrisa diciendo:
-¿Lo entiendes ahora?-
-Mi… mierda… No… no me jodas ¡Está usando una gran cantidad de dinero y recursos para encontrarte!-
-Pues no me escondo… debe de ser un gran inútil-
-Eso de que no te escondes puedo corroborarlo- digo suspirando.
-Dale a Egil tu número, te vendrás con nosotros a Washington-
El
chico asiente con el corazón a tope y me dicta los números de su
teléfono mientras los apunto en el mío y Hares vuelve a enfrascarse en
el libro.
Después de dos horas aún estoy
intentando saber qué ha pasado. Hares me ha explicado que tiene un plan,
pero no ha querido decirme qué es y esto me alarma ya que él siempre
suele contarme estas cosas. Esta vez hay un hermetismo que me pone los
pelos de punta, sobre todo sabiendo que el anti vampiros más poderoso
del mundo está implicado y buscando a Hares… Espero que esta vez use esa
inteligencia tan extraordinaria que tiene.
-Eh… Egil. Ven aquí-
Su tono serio augura que no ha encontrado nada bueno.
-Dime- me siento a su lado en la cama y miro a la página que tiene abierta.
-Aquí
no dice nada que nos interese, solo habla de las cosas que ya sabemos,
pero si te fijas en todos los bocetos que hay dibujados, siempre sale
con eso- señala con el dedo algo redondo que cuelga del cuello de
Balghor en todos los dibujos que me va enseñando -¿Crees que puede ser
Bhorn?-
-La verdad es que no lo sé. Tampoco creo que en
esa época pudieran saber eso, nada más que los que escribieron el libro
¿Crees que alguno de estos vampiros seguirá vivo?-
-Hmm… eso lo sabrá mi padre, pero no creo que quiera contestarme- me contesta irritado al recordar a su padre.
-Pues no, pero a lo mejor alguien allí puede averiguar algo-
Se
queda unos instantes pensativo, seguramente intentando encontrar en su
mente algún aliado que siguiera teniendo allí hasta que al final me dice
-No creo que nadie quiera saber nada de mí-
-Mierda… Pues debemos contar con que se trata del medallón. Debemos hacer caso a Karl y encontrar las llaves-
-Esto
se está complicando- suspira y cierra el libro envolviéndolo en una
manta pequeña de viaje -Vamos a dormir y mañana en casa lo pensamos
detenidamente ¿Has comprado el billete para el niño?-
-Sí, quedaban plazas disponibles en nuestro vuelo-
-Bien… pues mañana lo organizamos todo-
De
nuevo me he despertado sin pesadillas, ya llevo bastantes días sin
sufrirlas y estoy empezando a acomodarme, pero intento no bajar la
guardia demasiado por si acaso les da por atormentarme de nuevo.
Nos
encontramos con Josh en el aeropuerto y tras recibirnos con una sonrisa
realizamos los trámites necesarios para embarcar a la hora estipulada.
Nos acomodamos en el avión, que parece bastante más cómodo que los que
hemos usado estos días, y nos relajamos dejando pasar las interminables
horas de vuelo. Pero esta vez el viaje está siendo entretenido, este
chico parece bastante simpático cuando por fin he conseguido que confíe
en mí y me ameniza el trayecto contándome sus cosas.
Parece que no
veía ni ve casi a su padre, el ajetreado pez gordo del gobierno no es
un hombre familiar y de milagro recuerda el nombre de sus tres hijos y
dos hijas. Josh es el menor de todos y por tanto es el que está más
marginado por sus hermanos, hay tres que ya están casados y con hijos y
él está empezando la universidad, así que lo que tienen en común y lo
que comparten es prácticamente nulo.
También me cuenta que su
madre es distinta, la mujer intenta estar disponible para él siempre que
la necesita y le recibe con cariño cada vez que vuelve a casa. No tiene
novias y tampoco las quiere, dice que está muy a gusto solo y que no
quiere preocuparse por nadie, sobre todo ahora que está estudiando
psicología para ser psicólogo del FBI, dice que es su vocación y que le
ha fascinado siempre, pero quiere ganarse el puesto por sus hazañas, no
por su apellido.
Esta vez se me han pasado las
horas rápido. Salimos del aeropuerto respirando el olor familiar del
hogar y nos dirigimos a donde tenemos aparcado el grandioso Lamborghini
de Hares, quien, por cierto, ha ido a pagar el parking con vigilancia
que hemos usado esos días, que seguramente habrá costado una fortuna.
-¿E-este es vuestro coche?-
-Sí-
-Vaya… que preciosidad. La velocidad que alcanza no la deben ni detectar los radares-
-Pues no- le digo sin poder evitar reírme al acordarme de la cantidad de radares que habremos reventado.
-Vámonos- dice Hares abriendo el coche y sentándose en su asiento mientras el clímax le recorría el cuerpo -Aaaaaah... mi coche-
-Venga… deja de excitarte y arranca- le digo entrando en el asiento del copiloto.
-EH… esperad ¿Dónde voy yo?- pregunta Josh mirando el biplaza.
-En el maletero- dice Hares desprendiendo su dulzura -Eres pequeñín-
-En serio…- el chico cruzándose de brazos y nos mira con cara de interrogación.
-También
puedes ir en las piernas de Egil, parece que os habéis hecho amigos-
dice con su tono sarcástico mientras hace rugir el motor sin poner la
marcha y dejándonos sordos… ya me parecía raro que no hubiera hecho
alguna mención al respecto antes.
-Pide un taxi y dile que
te lleve a esta dirección- le mando con un mensaje al móvil nuestra
ubicación y le digo: -Pagaremos el taxi cuando llegues-
-No hace falta que me paguéis un taxi-
-Claro
que no, papá tiene dinero- después de ese comentario arranca y sale a
toda velocidad por el parking hasta alcanzar la autopista que hay antes
de llegar a la carretera de montaña que nos lleva a casa.
-Que niño más mono-
-Hares…
¡Por favor! para de una vez con eso. Estás acabando con mis nervios-
después de hablar cierro los ojos para no ver como casi nos empotramos
contra un camión después de realizar un adelantamiento ilegal, pero los
vuelvo a abrir cuando oigo el ruido del claxon del enorme vehículo a mi
espalda -Vas a matarnos un día-
-Un accidente de tráfico no acabará contigo-
-Ya, pero no me gusta que vayas así-
-A mí sí, la próxima vez te vas con ese niño y dejas de taladrarme la cabeza-
Mis
palabras para intentar calmar su conducta tuvieron el efecto contrario y
aceleró más aún hasta que por fin aterrizamos en casa.
Josh tardó veinte minutos más en llegar y salí a recibirle.
-Pasa, Josh-
-¿Cuántos sois?- dijo mirando el tamaño de la casa.
-Dos- le dije riéndome.
-¿Y tenéis una casa tan grande?-
-Díselo al insaciable Hares-
-Vaya- empezó a caminar tras de mí, pero agarró mi mano y me dijo -Oye… espera ¿no le caigo bien no?-
-¿A Hares?-
-Sí-
-A él no le cae bien ningún humano… tranquilo-
-Genial… es un alivio… ha sido la primera vez que he temblado acojonado al ver los colmillos de un vampiro-
-Oye, Josh-
-Dime- me sonríe aliviado y un poco más confiado, pero debo advertirle de cómo tratar con él.
-Hares
es muy irritable, sobre todo cuando se trata de vosotros. Te aconsejo
que no le lleves la contraria y sobre todo... que no le grites. Lo de la
prepotencia y eso ya lo has comprobado tú y no tengo que recordártelo-
-No quiero problemas, Egil. Estoy en su casa y he visto como es, sé comportarme para sobrevivir-
Vaya,
por fin un humano que razona, todos sacan pecho e intentan imponer
individualmente la supremacía que tienen en conjunto, sin saber que
cuando están solos no son más que ratones acorralados por leones.
Entramos
en la casa y podemos oír a Hares cantando esas canciones de heavy metal
que tanto le gustan. Canta bastante bien, aunque por desgracia lo hace
pocas veces… Hoy debe estar contento.
-Vaya voz- dice Josh cantando también la misma canción en voz baja.
-Si bueno… acostúmbrate a que lo hace todo bien y así no te sorprenderás… ¡Hares!-
Deja de canturrear la canción de Heart of Steel de Manowar al escuchar que le llamo y baja las escaleras refunfuñando… y yo que creía que estaba contento.
-¡Eh, Hares! Cantas muy bi…- el pobre chico intenta ser amable, pero este vampiro desconoce el significado de esa palabra.
-Cierra el pico. No le has dicho a nadie que venías ¿verdad?-
-No,
ni si quiera a mi compañero de habitación, solo le he dicho que salgo
unos días, pero estaba muy ocupado con su novia como para...-
-Vale, ahora vengo. Tengo que hacer una llamada-
Se
va dejando a Josh con la palabra en la boca y se pierde por el piso de
arriba de nuevo dejándome solo con el niño, así que no tengo más remedio
que enseñarle su habitación e invitarle a ponerse cómodo.
-Si
necesitas algo pídemelo. Hay comida para ti por si tienes hambre- Pongo
la mano en el picaporte para dejarle intimidad pero antes de cerrar me
da las gracias:
-Gracias, Egil… la verdad es que no conozco a vampiros como tú-
-¿Como yo?- Estoy intrigado por saber qué quiere decir.
-Sí…
no eres un prepotente salvaje y tampoco veo en tu mirada que desees
dejarme seco. La verdad es que es agradable sentirse a gusto en la
presencia de alguien tan impresionante y poderoso como un vampiro-
Mierda, esta amabilidad me está dejando sin palabras… nunca nadie me ha
agradecido ser amable -¿Cuántos años tienes tú?-
-1096- digo un poco confundido debido a esa actitud que tiene hacia mí-
-Joder… pensé que eras más joven. ¿Es tu creador?-
-Sí-
-Debes de ser muy fuerte si has vivido al lado de Hares Styrmir-
-Él es impresionante, yo ni siquiera le hago sombra-
-Bueno, es normal dado quien es ¿no?-
Antes
de contestarle escucho la voz de mi creador a mi espalda hablándome tan
educadamente como siempre mientras juega con su medallón.
-¡Eh! ¿Qué haces? ¿¡No vas a ayudarme, esclavo!? He llamado a Herbert, dice que mañana…-
-¿¡E-eso
es… eso es un Brontax!?- Josh ha dejado caer las deportivas que estaba
sacando de la maleta al suelo cuando ha visto el colgante y ha
interrumpido instintivamente a mi creador.
-¿Un… qué?- dice Hares poniendo un pie en la habitación.
-Ahora sé por qué te busca mi padre… Le faltan tres para completarlo-
-¿Sabes qué es esto?-
-¡Claro! los 7 Brontax juntos abren las puertas del palacio de Balghor… el legendario vampiro que…-
-¡Ya sé quién es ese! Dime todo lo que sepas sobre estas cosas- le ordena agarrando con fuerza su “llave” dorada.
Mientras yo permanezco con cara de idiota, Josh suspira y con una sonrisa nos dice:
-Vale pero… ¿Puedo comer algo antes? Estoy hambriento-
No hay comentarios:
Publicar un comentario