Maldito Hares… siempre se sale con la suya, hace lo que quiere con
todo el mundo ya sean vampiros o humanos… le da igual. Disfrutó viendo
como iba destrozando la mente y el cuerpo de Karl con sus órdenes, sabía
que yo cuando estoy follando cambio mi actitud comprensiva y me dejo
llevar por mis instintos más salvajes, así que por eso me tentaba
continuamente, para entretenerse observando.
Karl ha
despertado muy débil, mientras apoya su espalda en la fría piedra de ese
asqueroso sitio, me acerco y le ofrezco su ropa, él la agarra temblando
y se la pone con dificultad mientras me da las gracias tímidamente.
-Deberías comer algo, Karl… no tienes buena cara-
-¿Comer? ¿En serio? Casi me destrozaís- me dice respirando rápidamente -No tengo ganas de comer-
Yo en ese momento suspiré esperando algún comentario sarcástico de Hares, pero simplemente nos miraba sin decir nada.
-Aún así deberías hacerlo- mientras él termina de abrocharse la camisa me giro a John y le digo -Eh, John… preparale algo-
-Claro- abre una lata de algo que parecía una conserva de pescado y se la ofrece con un trozo de pan -Toma, cielo-
Mientras
Karl se recupera me acerco al salvaje de mi creador, que está jugando
con un palito haciendo dibujos en la arena del suelo y me siento a su
lado poniendo mi mano en su muslo.
-Casi le matas- le digo susurrando.
-Tiene mucho que aprender- su sonrisa me dice que no trama nada bueno.
-¿Tienes pensado esclavizarlo?-
-Tiene la mente preparada para ello, es el perfecto sumiso-
-Hares… está con nosotros mientras resolvemos lo del medallón. Deja que después el chico tenga su vida-
-Después de probar mi polla no podrá tener una vida normal al lado de una mujer-
-1000 años aguantándote… si no fuera por este vínculo que tenemos te mandaba a la mierda-
Mientras me levanto escucho su risa a mi espalda y no puedo evitar sonreír mientras me acerco a ver como está Karl.
-¿Cómo
estás?- intenté preocuparme por él, pero el idiota en vez de
contestarme me aparta de su camino y me dice con su típica prepotencia:
-Quita del medio-
Mientras me quedo con cara de idiota mirando como pasaba de largo, John agarra mi brazo y me susurra:
-Está nervioso… todo esto es nuevo para él, no se lo tengas en cuenta-
He
optado por callarme… la verdad es que no me sienta bien que un mocoso
humano me hable así, pero en el fondo John tiene razón y sé que la
sensibilidad de los humanos provoca este tipo de reacciones impulsivas.
-Tú…
basura- pero Hares no es como yo… él no deja que nos pisoteen -Cálmate
un poco niñato… como vuelvas a tratar así a mi progenie te mataré-
Mientras
miro como Karl agacha la cabeza delante de mi creador no puedo evitar
cabrearme… Hares tiene razón… es el perfecto sumiso, pero solo con quién
le da mano dura y eso se encarga muy bien de recordármelo.
-¿Lo
ves? Es una zorra sumisa, solo hay que saber tratarlo como le gusta-
agarra su mentón y le levanta la cara preguntándole: -¿A qué sí?- Karl
se calla con la respiración acelerada de nuevo, pero Hares no se rinde:
-¡Te he hecho una pregunta!-
-Hares, vámonos- si no actúo seguramente acabará metiéndosela otra vez para hacerle hablar.
-No olvides quién manda, niño-
Después
de la advertencia Karl se queda de pie sin moverse, respirando con
dificultad y muy nervioso. Cuando paso por su lado puedo oler su
excitación mientras observa con detenimiento los movimientos de Hares…
está empezando a obsesionarse con él.
John pasa el último y puedo oir como le dice:
-Cielo… ¿Qué te pasa con Hares?-
-No… no lo sé-
-¿Te puedo dar mi opinión?- le dice apoyando su mano en su hombro.
-No creo que quiera saberla-
-Como quieras… pero te lo advertí-
-¿¡El qué!?- volvió a sacar su actitud prepotente de nuevo.
-Que era un dios del sexo-
No puedo evitar sonreír cuando John empieza a andar detrás de nosotros dejando a Karl de nuevo atónito e inmóvil en el pasillo.
Reanudamos
por fin la marcha después del “descanso”, que lo único que ha logrado
es agotarnos más, y seguimos a Hares que avanza con decisión dando la
impresión de que sabe perfectamente lo que hace… hasta que le oigo
decir.
-Me estoy cansando de esto-
-¿Qué pasa Hares?- pregunto temiendo lo peor.
-¿Cómo se sale de aquí?-
-¿¡QUÉ!?- gritamos John y yo a la vez.
-¿¡Cómo que qué, retrasados!? ¿¡Acaso soy yo el experto en mierdas de estas!?- esa última pregunta era dirigida a John.
-Ha… Hares… soy historiador, no arqueólogo-
-¿Y qué haces aquí entonces? Estoy empezando a cansarme de todos vosotros-
-Hares, vamos a …- No me deja terminar mi frase porque se gira diciéndome:
-¡De tí también me estoy cansando!-
Y
eso es lo que hace Hares cuando se estresa… la paga con todo el mundo.
Les aconsejo a los dos humanos que le dejen tranquilo y nos ponemos a
hablar los tres sobre qué podemos hacer:
-Según mi
conocimiento cada pirámide es distinta y por dentro son un auténtico
misterio. Estamos subiendo, bajando, dando vueltas, volviendo al mismo
punto y avanzando a la vez… Son trampas, no saldremos de aquí fácilmente
sin suerte- John suspira después de dar su fatídica versión y Karl y yo
nos mantenemos en silencio y pensativos hasta que oímos la voz de Hares
por delante:
-¿¡Suerte!? ¿¡Quieres suerte!?... ¡Os voy a dar suerte!-
Avanzo un poco para poder ver que trama y veo como intenta destrozar la pared con otro trozo de roca.
-Ha… Hares- suspiro intentando que me escuche.
-Cállate y ayúdame-
“No
sé por qué estoy haciendo esto”, es lo que estoy pensando una y otra
vez hasta que después de darle mil golpes por fin se agrieta.
-¿¡Qué!?- la verdad es que no me podía creer que tuviera razón con esa neandertal decisión.
-¿Has dudado de mí?-
-Por supuesto que no, rey Hares- intenté que no sonara sarcástico pero no he podido.
-Vamos, sigue-
Un golpe, dos, tres, CIEN… y otra grieta se abre, pero esta vez le planteo mi duda:
-Oye… ¿Qué pasará si detrás de esa pared hay otro pasillo como este?-
Entonces
veo su sonrisa… esa sonrisa de superioridad que tiene es la que pone
cuando me va a demostrar porque tiene 2000 años. Así que sonrío yo
también y le doy con más ahínco a la puñetera piedra. Los humanos nos
miran como si estuviéramos locos, pero solo yo conozco que esa expresión
siempre trae buenas noticias, así que después de nosecuantos malditos
minutos acaba derrumbándose tras un golpe titánico de Hares que va
acompañado de un ensordecedor grito para sacar toda su fuerza.
La
sala que se abre ante nosotros nos hace recular… el sol puede verse al
fondo y está tan iluminada por sus rayos que nos escondemos detràs del
muro, dando gracias de que debe ser día festivo porqué aquí no hay
ningún humano excavando.
Los dos humanos salen mientras
nosotros nos quedamos en el suelo sentados y de repente un grito
femenino nos sorprende a lo lejos.
-KAAAAAAAAAAAAAAAAAARL- Debe ser Carol… ¿Quién sino?
-Genial…
momento de reencuentro de dos enamorados… justo lo que quería después
de hacer todo este esfuerzo- Hares y sus comentarios.
-¡CAROL!-
No puedo (ni quiero) verlo, pero todo me indica que están abrazados felices y llorando.
-Cualquiera diría que hace unos minutos estaba gimiendo mi nombre-
-Hares… cierra la boca- No creo que le hayan oído, pero no puede estarse callado.
-¿Qué hora es, niña?- la pregunta Hares impaciente por salir de ahí.
-Quedan
tres horas para que anochezca… Karl, vámonos… quiero salir de aquí-
Cuando la oigo no puedo dejar de pensar que esta chica realmente nos
odia.
-Genial, ahora nos quiere dejar aquí después de haber salvado el culo a su prometido… bueno, salvado no es… la palabra-
-¡Hares!- tuve que gritarle… siempre igual.
-¿¡Qué quieres decir!?- dice ella todo lanzada.
-Nada… olvídame- la dice mi creador cruzándose de brazos con una sonrisa. ¿De qué se rie ahora?
-Vámonos, chicos- les apremia ella.
-Yo me quedo- dice mi John volviendo con nosotros.
-Niña…
necesitas esto para irte- la Hares dice moviendo las llaves del coche
que ha sacado de su bolsillo por el hueco del muro que hemos abierto -Al
no ser que quieras ir haciendo footing-
-¡Karl! ¡Di-dile
que nos de las llaves!- Por el silencio puedo saber que el chico está
cabizbajo sin atreverse a decirle nada a Hares -¡Karl! ¡Díselo!-
-¡Cállate!- No podía ser de otra forma y el macho de la relación saca pecho acojonado -Vamos… vamos a esperarles-
-¿¡Qué!?-
Llevamos
esperando una hora y Carol no para de taladrar nuestras cabezas con sus
protestas y sus gritos continuos, hasta que John hace que en vez de
ladrar, hable:
-Oye, Carol ¿Qué te ha pasado?-
-¡Ah! ¡Es verdad!- dice Karl como si acabara de despertar de un profundo sueño.
-¿A
quién le importa? solo quiero que deje de hablar de una vez- sonrío
ante el comentario de mi creador pero estoy con ellos… quiero saber que
la ha pasado.
-Después de que me tragara la tierra vi todo
muy oscuro, tenía el tobillo resentido y deduje que no había caído con
una buena postura, pero gracias a Dios se acabó pasando. Comencé a
caminar por las galerías que no parecían estar en buen estado por la
cantidad de rocas que…-
-¿Puedes ir al grano, niña? Me estás aburriendo-
No es difícil adivinar de quién es esa pregunta a la que Carol no hace ni caso.
-la
cantidad de rocas que caían y seguí hasta una sala inmensa, llena de
bancos de piedra y con un monolito lleno de inscripciones- Emito una
leve risa al acordarme de que casi morimos aplastados ahí -y después de
estudiar un momento los dibujos logré dar con la secuencia completa y
una puerta se abrió en frente y… aquí estoy, quise volver a investigar
la sala cuando vi que estaba en la salida pero la puerta volvió a
cerrarse-
-Puedo jurar que sí- dije en voz baja mientras miraba a Hares con cara asesina -El gran rey Hares la lió-
-Cállate, payaso Estamos vivos ¿no?-
Comenzamos
a reírnos recordando ese “incidente” que casi acaba con nuestras vidas y
seguimos esperando en silencio a que anochezca mientras los humanos
hablan de sus cosas con tranquilidad.
Por
fin anochece y podemos salir… es agradable ver el oscuro y estrellado
cielo de nuevo, pero sobre todo es agradable saber que no estamos
atrapados. La lluvia cae abundantemente y mientras caminamos hacia el
coche podemos observar que los últimos turistas abandonan la zona
corriendo con sus paraguas como si la lluvia fuera ácida o venenosa… en
serio… ¿Qué problema tienen los humanos con la lluvia? Hares bufa al
verlos y acelera el paso dejándonos a todos detrás, se mete en el coche y
espera impaciente a que entremos.
Mientras conduce con su
habitual euforia, adelantando a cualquiera en cualquier momento, hablo
por telepatía con él y le pregunto:
*-¿Vamos a divertirnos?-*
*-¿De verdad tienes que preguntarme eso?-* Veo como sonríe y noto un ansia repentina devorándome por dentro.
Buscar,
elegir, acechar… esa es nuestra regla. No tenemos prisa, no nos
lanzamos a por el primer cuerpo cálido con el que nos topamos, no somos
salvajes. En un mundo lleno de presas… ¿por qué conformarse con
cualquier cosa?.
Ya hemos buscado, hemos elegido y ahora
acechamos a un joven rubio musculoso que va con su novia colgada del
brazo. A Hares le vuelven loco los heteros, destrozar sus traseros
mientras les vacía es algo que no quiere perderse, así que siempre son
nuestros principal objetivo.
La chica se cambia de mano su ramo de
flores y le da un beso largo y apasionado en la boca antes de sentarse
en el asiento del copiloto… se ven tan tiernos…
Les seguimos con
nuestro coche por las oscuras calles de ese pequeño pueblo hasta que se
paran en una casita individual con un jardín en la entrada, ella se baja
después de pasar unos minutos besándose y metiéndose mano en el coche y
se va a su casa donde la están esperando con las luces encendidas.
Nuestra presa da la vuelta y vuelve por el mismo camino que hemos
recorrido hasta llegar a una casa más grande con un enorme jardín.
Hares
masculla una maldición al ver que también tiene luces encendidas pero
se ha encaprichado con él y no hay nada que le desvíe de ese objetivo,
así que esperamos que entre y subimos hasta el piso de arriba trepando
por un árbol que hay pegado a la casa para observar las habitaciones
superiores. Parezco el maldito protagonista de assassins creed mientras
cumplo la orden de mi creador y me muevo por la fachada saltando de
repisa en repisa y de balcón en balcón buscando la habitación del chico.
Al final la encuentro cerca de donde está Hares y le digo con un
movimiento de mano que venga.
Esperamos unos minutos hasta
que se decide a ir a la cama y le observamos mientras entra y se pone
el pijama… definitivamente hemos elegido bien, esos músculos no tienen
desperdicio. Se pone con su portátil a escribir un rato, posiblemente
hablando con su querida novia y después por fin apaga la luz y nos
miramos decididos a entrar.
Hares le sujeta el pecho mientras yo le pongo una mordaza en la boca para que no se atreva a chillar.
-Tranquilo preciosidad- le dice Hares acariciando su pelo -Vamos a divertirnos un rato-
Se returce, intenta gritar, lucha… pero nada puede hacer contra nuestra fuerza por mucho musculito de gimnasio que posea.
-¿Ves
a mi chico?- le dice mientras el chico deja de luchar y me mira
aterrado -Va a meterte su polla en tu boca, y tú no dirás ni una palabra
porque si lo haces descuartizaré a tus queridos padres y tú serás el
único culpable. No querrás meter tu hermoso y musculoso trasero en la
cárcel ¿Verdad, niño?-
Niega con la cabeza emitiendo
sonidos con su garganta y Hares le suelta y le dice mientras pone sus
manos en la mordaza: -Ahora voy a quitarte esto… acuérdate de lo que te
he dicho-
Asiente respirando con rapidez y obedientemente se queda en silencio y se sienta por orden de mi creador.
-Métesela a este rubito hetero, Egil-
-Quien
sabe… a lo mejor le acaba gustando- la pongo en la entrada de su boca
viendo como le empiezan a caer las lágrimas por su rostro y mientras
empiezo a metérsela le digo a Hares -como a nuestro amigo Karl-
Nos reímos en voz baja y comienzo a moverme intentando que dejara de forcejear agarrando sus muñecas.
-Eh…
niño… déjale- Hares intenta que se esté quieto pero al final le agarra
él las manos mientras yo le penetro atravesando su garganta.
-Venga, Egil… atraviesa su cuello… este hetero parece que tiene una boca grande-
-Sí… aaaaah… creo que no es la primera-
Nos
reímos de nuevo y le penetro con rapidez… sus lágrimas y los gritos que
mi polla le impiden pronunciar en voz alta me ponen muy caliente.
Aumento el ritmo de nuevo y dejo que mi semen se dispare directamente en
su faringe mientras me quedo quieto con mis testículos tocando su
barbilla.
-Te ha gustado ¿eh?- le dice Hares acariciando su pelo de nuevo y retirando sus abundantes lágrimas.
-D… dejadme… p… por…. por favor- por fin escuchamos su voz cuando salgo de su boca llena de semen y saliva.
-Vamos, niño… no hemos empezado aún- Hares se desabrocha sus pantalones mientras escuchamos una pregunta del rubio.
-¿P… por qué ha… hacéis e-esto?-
-Tienes que sentirte afortunado porque te hayamos elegido-
Con
un gesto de su cabeza me indica que prepare el trasero del chico para
él. Pongo mis manos en la goma elástica de su pijama y empieza a
retorcerse suplicando:
-No… no… eso no- intenta no gritar en voz alta ya que debe tener la amenaza de Hares grabada con fuego en su mente.
-Venga, guapo vas a tener el privilegio de ser desvirgado por el dios Hares-
-NO-
gritó en voz alta, pero ahora intenta rectificar susurrando -no- Pero a
Hares no le ha gustado lo que ha oído y agarra su pelo con fuerza
mirándole a los ojos y diciéndole:
-Otro grito así y
cumpliré mi amenaza, niño- le suelta la cabeza y me apremia sacando su
erección de sus calzoncillos -Venga ¿Qué estás haciendo?-
-¿Quieres que lo lubrique antes?-
-No… no se ha portado bien-
Mientras
la enorme polla de Hares se coloca entre sus piernas comienza a
hiperventilar… está tan cerca de tener un ataque de pánico que el
lujurioso dios se impacienta más todavía y se la mete con dureza
mientras yo intento silenciar sus gritos con mi mano.
-Métesela en la boca otra vez… así no podrá gritar-
Le
lleno la boca para que no pueda gritar y mi dios le penetra con fuerza y
velocidad sin importarle la sangre que su desgarro ha producido, solo
le interesa disfrutar de esa estrechez mientras huele el miedo y el
pánico en las hormonas de ese chico.
-Te llamas Diego ¿eh? Me gustan los latinos, Diego… son tan calientes y receptivos-
A Hares siempre le gusta conversar con sus víctimas, no se calla nunca, así que esta no va a ser la excepción.
-¿Te
está gustando?- se queda en silencio escuchando los ruidos que intenta
reproducir su garganta -¿sí, verdad?- vuelve a retirar unas lágrimas de
las miles que mojan ya su almohada y le dice: -Ahora vas a disfrutar… el
verdadero placer está a punto de comenzar- saca sus colmillos y el
chico entra definitivamente en estado de shock al ve rlo que somos, así
que saco mi polla después de correrme otra vez y me pongo al lado de
Hares esperando a que acabe.
-Venga, Hares… vas a matarlo antes de tiempo-
Atrae
su cuerpo agarrando su camiseta y le clava los colmillos en el cuello
mientras sigue embistiéndole con fuerza hasta que se corre y permanece
dentro de él acabando de alimentarse.
-Déjame algo- Siempre hace lo mismo… se hace de rogar a cada momento.
-He tenido buen ojo… está delicioso. Acaba con él- me dice saliendo de su trasero.
-¿No vamos a reanimarlo?-
-¡Egil!-
-Vale, vale… está bien-
No
sé por qué pregunto si ya sé la respuesta… suspiro mientras se lanza
por la ventana y clavo mis colmillos en la arteria femoral de su muslo.
La verdad es que tiene razón, está delicioso… pero para mi desgracia
escucho como alguien sube las escaleras de la casa y tengo que acabar
con esto antes de lo que me gustaría. Agarro su cabeza con las dos
manos, le parto el cuello sin esfuerzo y salgo por el mismo sitio por el
que ha salido mi creador.
-Vamos a volver con los humanos. Tenemos que hablar que hacemos ahora-
Nos
metemos en el coche satisfechos y complacidos por la realización de un
trabajo bien hecho: Hemos encontrado una llave que parece más grande que
la que tiene Hares y ahora disponemos de pistas más sólidas, aunque
todo tiene relación con el ataúd de Balghor y no hay ni rastro del
medallón de Bhorn.
-Mierda pero… ¿Qué pasa con el puto amuleto?-
-Hares… Karl nos ha traído aquí para lo del ataúd… No tenemos ni idea de dónde está Bhorn-
-Esto da asco… ¡nos ha usado y encima nos ha metido en un lío en el que mi padre está involucrado de lleno!-
-Ya… quizás eso es lo que me da más miedo-
-Ya
sabrá que su perro está muerto… no tardará en mandar refuerzos- después
de unos segundos en silencio me dice -¿Qué crees que tenemos que hacer
ahora?-
-Por mucho que te pese… deberíamos preguntarle a Karl, él nos ha traído aquí-
-Te odio, zorra-
-Por qué- ya intuyo otro de sus ataques de histeria.
-Por tener razón- me alegra comprobar que estaba equivocado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario