viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 9 -La Luz al Final del Túnel-

Maldito Hares… siempre se sale con la suya, hace lo que quiere con todo el mundo ya sean vampiros o humanos… le da igual. Disfrutó viendo como iba destrozando la mente y el cuerpo de Karl con sus órdenes, sabía que yo cuando estoy follando cambio mi actitud comprensiva y me dejo llevar por mis instintos más salvajes, así que por eso me tentaba continuamente, para entretenerse observando.

Karl ha despertado muy débil, mientras apoya su espalda en la fría piedra de ese asqueroso sitio, me acerco y le ofrezco su ropa, él la agarra temblando y se la pone con dificultad mientras me da las gracias tímidamente.

-Deberías comer algo, Karl… no tienes buena cara-

-¿Comer? ¿En serio? Casi me destrozaís- me dice respirando rápidamente -No tengo ganas de comer-


Yo en ese momento suspiré esperando algún comentario sarcástico de Hares, pero simplemente nos miraba sin decir nada.

-Aún así deberías hacerlo- mientras él termina de abrocharse la camisa me giro a John y le digo -Eh, John… preparale algo-

-Claro- abre una lata de algo que parecía una conserva de pescado y se la ofrece con un trozo de pan -Toma, cielo-


Mientras Karl se recupera me acerco al salvaje de mi creador, que está jugando con un palito haciendo dibujos en la arena del suelo y me siento a su lado poniendo mi mano en su muslo.

-Casi le matas- le digo susurrando.

-Tiene mucho que aprender- su sonrisa me dice que no trama nada bueno.

-¿Tienes pensado esclavizarlo?-

-Tiene la mente preparada para ello, es el perfecto sumiso-

-Hares… está con nosotros mientras resolvemos lo del medallón. Deja que después el chico tenga su vida-

-Después de probar mi polla no podrá tener una vida normal al lado de una mujer-

-1000 años aguantándote… si no fuera por este vínculo que tenemos te mandaba a la mierda-

Mientras me levanto escucho su risa a mi espalda y no puedo evitar sonreír mientras me acerco a ver como está Karl.

-¿Cómo estás?- intenté preocuparme por él, pero el idiota en vez de contestarme me aparta de su camino y me dice con su típica prepotencia:

-Quita del medio-

Mientras me quedo con cara de idiota mirando como pasaba de largo, John agarra mi brazo y me susurra:

-Está nervioso… todo esto es nuevo para él, no se lo tengas en cuenta-


He optado por callarme… la verdad es que no me sienta bien que un mocoso humano me hable así, pero en el fondo John tiene razón y sé que la sensibilidad de los humanos provoca este tipo de reacciones impulsivas.

-Tú… basura- pero Hares no es como yo… él no deja que nos pisoteen -Cálmate un poco niñato… como vuelvas a tratar así a mi progenie te mataré-


Mientras miro como Karl agacha la cabeza delante de mi creador no puedo evitar cabrearme… Hares tiene razón… es el perfecto sumiso, pero solo con quién le da mano dura y eso se encarga muy bien de recordármelo.

-¿Lo ves? Es una zorra sumisa, solo hay que saber tratarlo como le gusta- agarra su mentón y le levanta la cara preguntándole: -¿A qué sí?- Karl se calla con la respiración acelerada de nuevo, pero Hares no se rinde: -¡Te he hecho una pregunta!-


-Hares, vámonos- si no actúo seguramente acabará metiéndosela otra vez para hacerle hablar.

-No olvides quién manda, niño-


Después de la advertencia Karl se queda de pie sin moverse, respirando con dificultad y muy nervioso. Cuando paso por su lado puedo oler su excitación mientras observa con detenimiento los movimientos de Hares… está empezando a obsesionarse con él.

John pasa el último y puedo oir como le dice:

-Cielo… ¿Qué te pasa con Hares?-

-No… no lo sé-

-¿Te puedo dar mi opinión?- le dice apoyando su mano en su hombro.

-No creo que quiera saberla-

-Como quieras… pero te lo advertí-

-¿¡El qué!?- volvió a sacar su actitud prepotente de nuevo.

-Que era un dios del sexo-


No puedo evitar sonreír cuando John empieza a andar detrás de nosotros dejando a Karl de nuevo atónito e inmóvil en el pasillo.


Reanudamos por fin la marcha después del “descanso”, que lo único que ha logrado es agotarnos más, y seguimos a Hares que avanza con decisión dando la impresión de que sabe perfectamente lo que hace… hasta que le oigo decir.

-Me estoy cansando de esto-

-¿Qué pasa Hares?- pregunto temiendo lo peor.

-¿Cómo se sale de aquí?-

-¿¡QUÉ!?- gritamos John y yo a la vez.

-¿¡Cómo que qué, retrasados!? ¿¡Acaso soy yo el experto en mierdas de estas!?-  esa última pregunta era dirigida a John.

-Ha… Hares… soy historiador, no arqueólogo-

-¿Y qué haces aquí entonces? Estoy empezando a cansarme de todos vosotros-

-Hares, vamos a …- No me deja terminar mi frase porque se gira diciéndome:

-¡De tí también me estoy cansando!-


Y eso es lo que hace Hares cuando se estresa… la paga con todo el mundo. Les aconsejo a los dos humanos que le dejen tranquilo y nos ponemos a hablar los tres sobre qué podemos hacer:

-Según mi conocimiento cada pirámide es distinta y por dentro son un auténtico misterio. Estamos subiendo, bajando, dando vueltas, volviendo al mismo punto y avanzando a la vez… Son trampas, no saldremos de aquí fácilmente sin suerte- John suspira después de dar su fatídica versión y Karl y yo nos mantenemos en silencio y pensativos hasta que oímos la voz de Hares por delante:

-¿¡Suerte!? ¿¡Quieres suerte!?... ¡Os voy a dar suerte!-

Avanzo un poco para poder ver que trama y veo como intenta destrozar la pared con otro trozo de roca.

-Ha… Hares- suspiro intentando que me escuche.

-Cállate y ayúdame-


“No sé por qué estoy haciendo esto”, es lo que estoy pensando una y otra vez hasta que después de darle mil golpes por fin se agrieta.

-¿¡Qué!?- la verdad es que no me podía creer que tuviera razón con esa neandertal decisión.

-¿Has dudado de mí?-

-Por supuesto que no, rey Hares- intenté que no sonara sarcástico pero no he podido.

-Vamos, sigue-


Un golpe, dos, tres, CIEN… y otra grieta se abre, pero esta vez le planteo mi duda:

-Oye… ¿Qué pasará si detrás de esa pared hay otro pasillo como este?-

Entonces veo su sonrisa… esa sonrisa de superioridad que tiene es la que pone cuando me va a demostrar porque tiene 2000 años. Así que sonrío yo también y le doy con más ahínco a la puñetera piedra. Los humanos nos miran como si estuviéramos locos, pero solo yo conozco que esa expresión siempre trae buenas noticias, así que después de nosecuantos malditos minutos acaba derrumbándose tras un golpe titánico de Hares que va acompañado de un ensordecedor grito para sacar toda su fuerza.

La sala que se abre ante nosotros nos hace recular… el sol puede verse al fondo y está tan iluminada por sus rayos que nos escondemos detràs del muro, dando gracias de que debe ser día festivo porqué aquí no hay ningún humano excavando.

Los dos humanos salen mientras nosotros nos quedamos en el suelo sentados y de repente un grito femenino nos sorprende a lo lejos.

-KAAAAAAAAAAAAAAAAAARL- Debe ser Carol… ¿Quién sino?

-Genial… momento de reencuentro de dos enamorados… justo lo que quería después de hacer todo este esfuerzo- Hares y sus comentarios.

-¡CAROL!-

No puedo (ni quiero) verlo, pero todo me indica que están abrazados felices y llorando.

-Cualquiera diría que hace unos minutos estaba gimiendo mi nombre-

-Hares… cierra la boca- No creo que le hayan oído, pero no puede estarse callado.

-¿Qué hora es, niña?- la pregunta Hares impaciente por salir de ahí.

-Quedan tres horas para que anochezca… Karl, vámonos… quiero salir de aquí- Cuando la oigo no puedo dejar de pensar que esta chica realmente nos odia.

-Genial, ahora nos quiere dejar aquí después de haber salvado el culo a su prometido… bueno, salvado no es… la palabra-

-¡Hares!- tuve que gritarle… siempre igual.

-¿¡Qué quieres decir!?- dice ella todo lanzada.

-Nada… olvídame- la dice mi creador cruzándose de brazos con una sonrisa. ¿De qué se rie ahora?

-Vámonos, chicos- les apremia ella.

-Yo me quedo- dice mi John volviendo con nosotros.

-Niña… necesitas esto para irte- la Hares dice moviendo las llaves del coche que ha sacado de su bolsillo por el hueco del muro que hemos abierto -Al no ser que quieras ir haciendo footing-

-¡Karl! ¡Di-dile que nos de las llaves!- Por el silencio puedo saber que el chico está cabizbajo sin atreverse a decirle nada a Hares -¡Karl! ¡Díselo!-

-¡Cállate!- No podía ser de otra forma y el macho de la relación saca pecho acojonado -Vamos… vamos a esperarles-

-¿¡Qué!?-


Llevamos esperando una hora y Carol no para de taladrar nuestras cabezas con sus protestas y sus gritos continuos, hasta que John hace que en vez de ladrar, hable:

-Oye, Carol ¿Qué te ha pasado?-

-¡Ah! ¡Es verdad!- dice Karl como si acabara de despertar de un profundo sueño.

-¿A quién le importa? solo quiero que deje de hablar de una vez- sonrío ante el comentario de mi creador pero estoy con ellos… quiero saber que la ha pasado.

-Después de que me tragara la tierra vi todo muy oscuro, tenía el tobillo resentido y deduje que no había caído con una buena postura, pero gracias a Dios se acabó pasando. Comencé a caminar por las galerías que no parecían estar en buen estado por la cantidad de rocas que…-

-¿Puedes ir al grano, niña? Me estás aburriendo-

No es difícil adivinar de quién es esa pregunta a la que Carol no hace ni caso.

-la cantidad de rocas que caían y seguí hasta una sala inmensa, llena de bancos de piedra y con un monolito lleno de inscripciones- Emito una leve risa al acordarme de que casi morimos aplastados ahí -y después de estudiar un momento los dibujos logré dar con la secuencia completa y una puerta se abrió en frente y… aquí estoy, quise volver a investigar la sala cuando vi que estaba en la salida pero la puerta volvió a cerrarse-

-Puedo jurar que sí- dije en voz baja mientras miraba a Hares con cara asesina -El gran rey Hares la lió-

-Cállate, payaso Estamos vivos ¿no?-

Comenzamos a reírnos recordando ese “incidente” que casi acaba con nuestras vidas y seguimos esperando en silencio a que anochezca mientras los humanos hablan de sus cosas con tranquilidad.



Por fin anochece y podemos salir… es agradable ver el oscuro y estrellado cielo de nuevo, pero sobre todo es agradable saber que no estamos atrapados. La lluvia cae abundantemente y mientras caminamos hacia el coche podemos observar que los últimos turistas abandonan la zona corriendo con sus paraguas como si la lluvia fuera ácida o venenosa… en serio… ¿Qué problema tienen los humanos con la lluvia? Hares bufa al verlos y acelera el paso dejándonos a todos detrás, se mete en el coche y espera impaciente a que entremos.
Mientras conduce con su habitual euforia, adelantando a cualquiera en cualquier momento, hablo por telepatía con él y le pregunto:

*-¿Vamos a divertirnos?-*

*-¿De verdad tienes que preguntarme eso?-* Veo como sonríe y noto un ansia repentina devorándome por dentro.




Buscar, elegir, acechar… esa es nuestra regla. No tenemos prisa, no nos lanzamos a por el primer cuerpo cálido con el que nos topamos, no somos salvajes. En un mundo lleno de presas… ¿por qué conformarse con cualquier cosa?.

Ya hemos buscado, hemos elegido y ahora acechamos a un joven rubio musculoso que va con su novia colgada del brazo. A Hares le vuelven loco los heteros, destrozar sus traseros mientras les vacía es algo que no quiere perderse, así que siempre son nuestros principal objetivo.
La chica se cambia de mano su ramo de flores y le da un beso largo y apasionado en la boca antes de sentarse en el asiento del copiloto… se ven tan tiernos…
Les seguimos con nuestro coche por las oscuras calles de ese pequeño pueblo hasta que se paran en una casita individual con un jardín en la entrada, ella se baja después de pasar unos minutos besándose y metiéndose mano en el coche y se va a su casa donde la están esperando con las luces encendidas. Nuestra presa da la vuelta y vuelve por el mismo camino que hemos recorrido hasta llegar a una casa más grande con un enorme jardín.

Hares masculla una maldición al ver que también tiene luces encendidas pero se ha encaprichado con él y no hay nada que le desvíe de ese objetivo, así que esperamos que entre y subimos hasta el piso de arriba trepando por un árbol que hay pegado a la casa para observar las habitaciones superiores. Parezco el maldito protagonista de assassins creed mientras cumplo la orden de mi creador y me muevo por la fachada saltando de repisa en repisa y de balcón en balcón buscando la habitación del chico. Al final la encuentro cerca de donde está Hares y le digo con un movimiento de mano que venga.

Esperamos unos minutos hasta que se decide a ir a la cama y le observamos mientras entra y se pone el pijama… definitivamente hemos elegido bien, esos músculos no tienen desperdicio. Se pone con su portátil a escribir un rato, posiblemente hablando con su querida novia y después por fin apaga la luz y nos miramos decididos a entrar.


Hares le sujeta el pecho mientras yo le pongo una mordaza en la boca para que no se atreva a chillar.

-Tranquilo preciosidad- le dice Hares acariciando su pelo -Vamos a divertirnos un rato-

Se returce, intenta gritar, lucha… pero nada puede hacer contra nuestra fuerza por mucho musculito de gimnasio que posea.

-¿Ves a mi chico?- le dice mientras el chico deja de luchar y me mira aterrado -Va a meterte su polla en tu boca, y tú no dirás ni una palabra porque si lo haces descuartizaré a tus queridos padres y tú serás el único culpable. No querrás meter tu hermoso y musculoso trasero en la cárcel ¿Verdad, niño?-

Niega con la cabeza emitiendo sonidos con su garganta y Hares le suelta y le dice mientras pone sus manos en la mordaza: -Ahora voy a quitarte esto… acuérdate de lo que te he dicho-

Asiente respirando con rapidez y obedientemente se queda en silencio y se sienta por orden de mi creador.

-Métesela a este rubito hetero, Egil-

-Quien sabe… a lo mejor le acaba gustando- la pongo en la entrada de su boca viendo como le empiezan a caer las lágrimas por su rostro y mientras empiezo a metérsela le digo a Hares -como a nuestro amigo Karl-

Nos reímos en voz baja y comienzo a moverme intentando que dejara de forcejear agarrando sus muñecas.

-Eh… niño… déjale- Hares intenta que se esté quieto pero al final le agarra él las manos mientras yo le penetro atravesando su garganta.

-Venga, Egil… atraviesa su cuello… este hetero parece que tiene una boca grande-

-Sí… aaaaah… creo que no es la primera-

Nos reímos de nuevo y le penetro con rapidez… sus lágrimas y los gritos que mi polla le impiden pronunciar en voz alta me ponen muy caliente. Aumento el ritmo de nuevo y dejo que mi semen se dispare directamente en su faringe mientras me quedo quieto con mis testículos tocando su barbilla.

-Te ha gustado ¿eh?- le dice Hares acariciando su pelo de nuevo y retirando sus abundantes lágrimas.

-D… dejadme… p… por…. por favor- por fin escuchamos su voz cuando salgo de su boca llena de semen y saliva.

-Vamos, niño… no hemos empezado aún- Hares se desabrocha sus pantalones mientras escuchamos una pregunta del rubio.

-¿P… por qué ha… hacéis e-esto?-

-Tienes que sentirte afortunado porque te hayamos elegido-

Con un gesto de su cabeza me indica que prepare el trasero del chico para él. Pongo mis manos en la goma elástica de su pijama y empieza a retorcerse suplicando:

-No… no… eso no- intenta no gritar en voz alta ya que debe tener la amenaza de Hares grabada con fuego en su mente.

-Venga, guapo vas a tener el privilegio de ser desvirgado por el dios Hares-

-NO- gritó en voz alta, pero ahora intenta rectificar susurrando -no- Pero a Hares no le ha gustado lo que ha oído y agarra su pelo con fuerza mirándole a los ojos y diciéndole:

-Otro grito así y cumpliré mi amenaza, niño- le suelta la cabeza y me apremia sacando su erección de sus calzoncillos -Venga ¿Qué estás haciendo?-

-¿Quieres que lo lubrique antes?-

-No… no se ha portado bien-

Mientras la enorme polla de Hares se coloca entre sus piernas comienza a hiperventilar… está tan cerca de tener un ataque de pánico que el lujurioso dios se impacienta más todavía y se la mete con dureza mientras yo intento silenciar sus gritos con mi mano.

-Métesela en la boca otra vez… así no podrá gritar-

Le lleno la boca para que no pueda gritar y mi dios le penetra con fuerza y velocidad sin importarle la sangre que su desgarro ha producido, solo le interesa disfrutar de esa estrechez mientras huele el miedo y el pánico en las hormonas de ese chico.

-Te llamas Diego ¿eh? Me gustan los latinos, Diego… son tan calientes y receptivos-

A Hares siempre le gusta conversar con sus víctimas, no se calla nunca, así que esta no va  a ser la excepción.

-¿Te está gustando?- se queda en silencio escuchando los ruidos que intenta reproducir su garganta -¿sí, verdad?- vuelve a retirar unas lágrimas de las miles que mojan ya su almohada y le dice: -Ahora vas a disfrutar… el verdadero placer está a punto de comenzar- saca sus colmillos y el chico entra definitivamente en estado de shock al ve rlo que somos, así que saco mi polla después de correrme otra vez y me pongo al lado de Hares esperando a que acabe.

-Venga, Hares… vas a matarlo antes de tiempo-

Atrae su cuerpo agarrando su camiseta y le clava los colmillos en el cuello mientras sigue embistiéndole con fuerza hasta que se corre y permanece dentro de él acabando de alimentarse.

-Déjame algo- Siempre hace lo mismo… se hace de rogar a cada momento.

-He tenido buen ojo… está delicioso. Acaba con él- me dice saliendo de su trasero.

-¿No vamos a reanimarlo?-

-¡Egil!-

-Vale, vale… está bien-


No sé por qué pregunto si ya sé la respuesta… suspiro mientras se lanza por la ventana y clavo mis colmillos en la arteria femoral de su muslo. La verdad es que tiene razón, está delicioso… pero para mi desgracia escucho como alguien sube las escaleras de la casa y tengo que acabar con esto antes de lo que me gustaría. Agarro su cabeza con las dos manos, le parto el cuello sin esfuerzo y salgo por el mismo sitio por el que ha salido mi creador.


-Vamos a volver con los humanos. Tenemos que hablar que hacemos ahora-

Nos metemos en el coche satisfechos y complacidos por la realización de un trabajo bien hecho: Hemos encontrado una llave que parece más grande que la que tiene Hares y ahora disponemos de pistas más sólidas, aunque todo tiene relación con el ataúd de Balghor y no hay ni rastro del medallón de Bhorn.

-Mierda pero… ¿Qué pasa con el puto amuleto?-

-Hares… Karl nos ha traído aquí para lo del ataúd… No tenemos ni idea de dónde está Bhorn-

-Esto da asco… ¡nos ha usado y encima nos ha metido en un lío en el que mi padre está involucrado de lleno!-

-Ya… quizás eso es lo que me da más miedo-

-Ya sabrá que su perro está muerto… no tardará en mandar refuerzos- después de unos segundos en silencio me dice -¿Qué crees que tenemos que hacer ahora?-

-Por mucho que te pese… deberíamos preguntarle a Karl, él nos ha traído aquí-

-Te odio, zorra-

-Por qué- ya intuyo otro de sus ataques de histeria.

-Por tener razón- me alegra comprobar que estaba equivocado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario