viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 5 -Mi Dios Hares-

-Vamos, esclavo… vas a darme lo que me gusta-

Hacía mucho que no tenía sexo con Hares, aunque no es sexo normal, él me subyuga y yo obedezco todos sus caprichos… es una auténtica bestia, con los humanos se controla para no destrozar sus mortales cuerpos con su furia y su poder, pero conmigo no, a mí me hace lo que realmente le gusta porque sabe que no puedo romperme bajo su dominio.


-Grita mi nombre… dime a quién perteneces-

-¡Hares! Soy del Dios Hares-


Es un ególatra, se cree un Dios y dice que nadie puede vencerle, así que le gusta que me incline ante él y le venere, se pone tan duro que hay veces que creo que lograría que se corriera tan solo con eso.

-¿Por qué no le enseñas a tu Dios ese precioso culo?-

Se ha sentado en una silla mirándome, aguardando con paciencia a que cumpla su orden. Sé que no debo hacerle esperar mucho, así que me bajo mis calzoncillos despacio mientras observo relamiéndome como se acaricia el bulto de sus pantalones, su expresión de prepotencia y superioridad logran despertar mi polla a la vez que me doy la vuelta poniéndome a cuatro patas para enseñarle lo que me ha pedido.

-Métete un dedo, despacio- lamo mi dedo corazón llenándolo de saliva y lo introduzco con cuidado en mi trasero virgen, los vampiros sanamos nuestras heridas y por lo tanto, nuestro cuerpo es exáctamente igual al que teníamos antes de ser convertidos y yo nunca había estado con un hombre en mi vida humana.

-Ahora otro-

El anular acompaña a su vecino y despacio como me ha ordenado comienzo a sacarlos y meterlos con mucha dificultad, gimiendo como a él le complace.

-Te gusta ¿eh?-

-Quiero que me la metas, dios Hares-

-Primero tendrás que demostrarme que te lo mereces. Mete otro dedo y fóllate con ellos, quiero que te corras-

-Hares…-

-¡Hazlo!-


Mis tres dedos salen y entran rápidamente, puedo notar como gotea mi erección sobre la cama… mierda... ¡estoy deseando tocármela! pero con esta postura no puedo hacer ambas cosas, así que solo puedo incrementar el ritmo de mi mano y meterlos hasta el fondo golpeando mi próstata con ellos una y otra vez intentando correrme lo antes posible para que me de mi recompensa… es tan delicioso, pero no tanto como cuando él me lo hace.

-¡Hares! ¡métemela! Necesito que me llenes-

-¡No me des órdenes!-


Mi semen se desparrama sobre las sábanas cuando oigo su autoritaria voz y saco mis dedos lamiéndolos mientras me bajo de la cama arrodillándome ante mi dios, mirando al sueloy aguardando mis órdenes. Aún sigue con los malditos pantalones puestos y se está frotando a través de ellos el prominente bulto, que está tan hinchado que parece que va a reventar esos jeans ajustados que tan bien le quedan.

-Mierda… me pones tan cachondo, esclavo. Acércarte más-

Se abre de piernas invitándome a avanzar hasta que mi cara está pegada a su entrepierna, me agarra el pelo con fuerza y me la restriega mientras me pregunta:

-¿La quieres? ¿Quieres comerte mi polla?-

Por supuesto que la quiero, asiento con mi cabeza mientras le desabrocho el botón y bajo su cremallera, por fin puedo agarrar su enorme erección y liberarla de su prisión para devorarla con gula, pero él hoy no quiere prisas, así que la saca de mi boca y me golpea en la cara con fuerza.

-¡DESPACIO!-

¿Despacio? ¿Desde cuando Hares quiere las cosas despacio?… esto es peor que cualquier tortura física. Lamo las deliciosas gotas que están saliendo de su suave glande, lentamente, mientras me endurezco de nuevo al ver como tiembla su deliciosa polla al sentir el tacto de mi lengua. Presto atención a sus testículos y los masajeo con mi mano un rato, pero después no puedo evitar meterlos en mi boca y chuparlos con ganas para saborear su masculino aroma a la vez que mi otra mano recorre toda su vertiginosa longitud... es increíble que ese tamaño quepa en el cuerpo de alguien. Después de un rato me agarra del pelo con fuerza y me levanta del suelo sentándome en su regazo, pongo mis piernas a ambos lados de su cadera y junto mi erección a su estómago, buscando el roce desesperadamente, estoy deseando que me toque.
Me recuerda quien manda besándome salvajemente y levantando mis nalgas para tener mi culo a su disposición, no me queda más remedio que ponerme de pie y apoyar mi pecho en el suyo, de tal forma que mi agujero queda en el aire disponible para que él me meta tres dedos dentro.

-¡Dios Hares! ¡Por favor!-

Hoy estaba haciéndolo todo muy lento y suave, y eso me estaba matando y confundiendo.

-No quiero que les tengas tanto aprecio a esos humanos… estoy muy cabreado contigo... Egil-

-Haré todo lo que me pidas-

-No, no lo harás, sabes que no lo harás-

Por fin aumenta el ritmo mientras abro más mi trasero, me tumbo encima de él boca abajo, mi cabeza descansa en su pecho, mi polla cuelga entre sus piernas y mi trasero es penetrado por sus dedos una y otra vez, pero al poco tiempo los saca... no puedo más con esta tortura, necesito que me la meta ya.
Acaba de decirme que no le gusta que les preste tanta atención a los humanos, parece que mi creador está celoso, así que tengo que demostrarle que se equivoca.

-Solo me importas tú-

-¡No me mientas!-

De repente se pone de pie amenazadoramente, enseñándome sus enormes y letales colmillos, mi instinto de supervivencia me hace recular unos pasos sumisamente, agachando mi cabeza hasta que mi cuerpo toca el borde de la cama.

-¿Después de 1000 años te has olvidado de que puedo sentir todo lo que sientes? He notado la sensación que ha recorrido tu cuerpo mientras te follabas a ese niño… ¿¡Qué ha sido eso, Egil!?-

-Ha-Hares… no puedo…-

-Dímelo-

-E-es que…-

-¡Dímelo!-

-¡Es su sangre! tiene… tiene algo, no sé lo que es pero… me sentí más fuerte después de beberla-

Me empuja a la cama y se desgarra la camiseta situándose entre mis piernas, que le reciben impacientemente abriéndose para él. Acaricio esos impactantes abdominales, pero él retira mi mano con brusquedad.

-¿Le… amas?-

-¿QUE? ¡NO!-

-Egil…- coloca su hinchada polla en mi agujero, abre más mis piernas, las levanta sujetándolas por los muslos con sus manos y deja mi agujero completamente expuesto para él -Si te enamoras alguna vez de un mortal…- me la mete hasta el fondo con una sola embestida mientras gruño como un animal -¡Arrancaré su cálido corazón con mis manos y te obligaré a comértelo!-

Sus empujones son salvajes e inhumanos, el placer que me proporciona ese dolor es indescriptible, solo él puede dármelo, solo con él puedo disfrutar así y extasiarme de esta manera... es un dios, un maldito dios del sexo.

-¡Dime otra vez a quién perteneces!-

-¡Soy tuyo, dios Hares!-

Saca su erección de golpe y me pone a cuatro patas mientras vuleve a penetrarme con la misma intensidad agarrando mi cadera con fuerza, si hubiera sido humano seguramente me la hubiera roto en mil pedazos.
 Me corro otra vez sin ni siquiera notar que el orgasmo llega, es tan placentero que se puede decir que mientras él me está penetrando yo siempre estoy en un constante clímax. Por fin noto su semen liberarse en mi interior, pero yo sé que no va a parar aquí, el salvaje vampiro bimilenario sigue con ese bestial ritmo mientras escucho como su semen salpica fuera de mi trasero con cada embestida. 
Yo no puedo dejar de gemir y de gruñir, mi culo está completamente empapado y tan lubricado que él mantiene el ritmo sin ningún problema y a su antojo, cambiando de postura constantemente, metiéndola en mi boca de vez en cuando para que saboree su exquisito fluido y corriéndose en mi cara mientras yo intento tragármelo todo como mi dios me ordena.

-¡Hares, fóllame! AAAH Sí, MAS-

No sé cuánto tiempo ha pasado, ni cuántas veces nos hemos corrido, él nunca parece cansarse pero yo ya estoy empezando a estar exhausto y hambriento. Mis colmillos salen involuntariamente, mi cuerpo me pide sangre y Hares lo sabe. Sin sacar su polla de mi trasero me da la vuelta y se pone de rodillas tomándome en sus brazos, yo rodeo su cadera con mis piernas y su cuello con mis manos, moviendo mis caderas desesperadamente para que no pare nunca de penetrarme.

-Bebe mi sangre, esclavo… Solo tú tienes permiso para hacerlo-

Sin más dilación hinco mis colmillos en su musculoso cuello mientras él sigue follándome salvajemente, su sangre bimilenaria recorre mi cuerpo y recarga mis células, la sangre que me dió vida se renueva dentro de mí, manteniéndome unido a él y haciéndome exclusivamente suyo.
Después de unos pocos minutos eyaculamos a la vez, él permanece quieto dentro, puedo notar su polla palpitar en las paredes de mi ano, mientras yo le rodeo con más fuerza, aferrando mis extremidades a su cuerpo y descansando mi cabeza sobre su hombro.

-No me hagas esto, Egil-

-¿Qué?-

-Siento que te estoy perdiendo-

-¡Hares!-


De repente rompe esa postura y sale de mi bruscamente tumbándome en la cama y poniéndose encima como si fuera un tigre cabreado.

-No lo niegues… por favor Egil-


¿Por favor? creo que es la primera vez que oigo a Hares suplicar, está muy raro y tenso, pero no encuentro motivos para que esté así.

-Está bien, te lo diré de otra forma… Mataría a quien sea por tí ¿quieres que te lo demuestre? ¡Lo haré ahora mismo!-

Mi determinación me levanta de la cama y me lleva a ponerme mi ropa de nuevo, pero él agarra mi brazo y me lanza de nuevo sobre la cama.

-Para-

-¡Voy a demostrártelo! ¡Ningun dulce humano podrá nunca competir contigo! Tú eres mi dios, Hares, sin tí no estaría vivo-


Su mirada me taladra durante unos segundos, esos ojos amarillos penetran en mí haciéndome más pequeño, más insignificante en su presencia, pero cuando pienso que está enfadado y que va a descargar su furia contra mí, me sorprende enjaulándome entre sus brazos y susurrándome:

-Va a amanecer en menos de una hora. Enséñame que estoy equivocado-


Hacía tiempo que no salíamos de caza, mi creador me había pedido que le demostrara que aún era el vikingo que convirtió y eso me disponía a hacer. Dejé que la adrenalina se apoderara de mi cuerpo y juntos arrasamos con el pequeño motel en menos de 10 minutos, teñimos las paredes y los suelos de sangre de hombres, mujeres y niños, sus gritos nos excitaban y el olor a muerte nos embriagaba cegando nuestros actos. Me sentía tan libre, tan poderoso y tan superior a todos esos seres inferiores que incluso olvidé durante ese momento en que país estaba y por qué.
Cuando todo acabó salimos de allí por la puerta principal, envueltos en sangre y completamente eufóricos, yo quise seguir con las escorias que salían corriendo al vernos, pero él me frenó.

-Ya basta, va a amanecer. Volvamos-


Tardamos unos pocos segundos en volver al hotel gracias a nuestra velocidad, pero antes nos cambiamos con ropa que habíamos tomado prestada de una tienda por el camino para que los dos humanos no se asustaran al vernos.
Entramos en la habitación, ignorando su presencia por completo y sin contestar a su pregunta de donde habíamos estado, y nos fuimos a descansar a la misma cama.


-¿Q-qué les pasa?- dijo Karl anonadado.

-E-eeeh, pues no lo sé. Pero creo que nos deberíamos ir a descansar, seguramente mañana vayamos a la excavación que ha visto Hares-

-John… tú no estás bien, no vas a poder…-

-Mañana estaré mejor ¡Ya lo verás!- dijo con una sonrisa y muy confiado.




-Egil… Egiiiiiil-

-¿Otra vez esa melosa voz?-

-Toma mi mano… yo te llevaré -



Desperté otra vez por culpa del maldito sueño en su nueva versión extendida que se estrenó hace dos noches en mi cabeza y me senté en la cama molesto, pero al incorporarme no pude evitar dar un brinco cuando me encontré a Hares mirándome muy de cerca con cara de pocos amigos:

-¿Otra vez el maldito sueño?-

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?-

-Antes no te afectaba, pero ahora sí. Estás asustado-

-¡No estoy asustado de un sueño!-

-¡Sí lo estás! no puedes ocultarme eso-

-Mierda…-

-¿Ha cambiado lo que ves en él?-

-Sí, ahora sale una puñetera mano que me dice que me llevará-

-¿A dónde?-

-Ni idea, lo veré en la tercera parte de la película cuando se estrene en mi subconsciente-

-Esperemos que solo sea una trilogía-

-Tiene pinta de que será una saga-


Me miró con sus impactantes ojos amarillos unos segundos y salió de la cama después de acariciar mi mejilla.

-¿Es de noche?- pregunté desorientado.

-Casi, queda una hora pero está muy nublado- dijo desde el cuarto de baño.


Salimos los dos de la habitación y los humanos aún dormían. Mientras Hares bajaba un poco más las persianas para que no nos molestara la luz exterior yo me quedé mirando la mochila de Karl porque parecía que algo vibraba dentro, saqué el teléfono móvil y miré la foto de quien le estaba llamando; era una preciosa chica jóven, morena y de ojos marrones, con una sonrisa muy tierna, su nombre era Carol.

-¿Qué haces?-

-Es el teléfono de Karl, le están llamando ¿crees que debo contestar? no para de llamar una y otra vez-

-A lo mejor es importante… hazlo-


Lo descolgué y saludé a Carol:

-Hola Carol-

-¿E-eh? ¿Quién eres? ¿Dónde está Karl?-

-Soy un… amigo, ahora no puede ponerse, ha salido ¿necesitas que le diga algo? he visto que estás insistiendo mucho, por eso he contestado-

-Sí es que mi vuelo se adelantó un día y no he podido avisarle ¿podrías decirle que ya he llegado?-

-¿E-eh? ¿llegado? ¿a dónde?-

-El aeropuerto es el de… emmmm, espera, es un nombre muy raro… ¿Chichin-no-se-que?-

-Chichén Itzá-

-¡Eso! ¿se lo dirás por favor? esto está un poco desierto y tengo algo de miedo ya sabes... a estas horas con tanto vampiro que hay últimamente-

-E-eeeh… claro… sí. Adiós-

-Adiós ¡Gracias!-


Colgué el teléfono alucinado… ¿quién era esta chica? ¿por qué no nos había dicho que venía?

-¿Qué ha pasado?- Hares me miraba sorprendido.

-No… lo sé. Voy a despertarlo-


Cuando iba a entrar en su habitación él salió dando un respingo por encontrarme justo al otro lado de la puerta.

-¿Hola?-

-Te ha llamado Carol… dice que ya ha llegado-

-¿¡Qué!? Ll-llegaba mañana-

-Sí, dice que se adelantó el vuelo y que no pudo comunicar contigo-

-¿Por qué contestas mi teléfono?- dijo cruzándose de brazos.

-Porque ha llamado mil veces la chica, pensé que podía ser importante-

-La próxima vez antes de tocar mis cosas podrías avisarme-


Iba a disculparme, pero miré a Hares de reojo y vi que con su expresión me decía “no dejes que una basura te hable así” así que le empujé contra la puerta y puse mi cara pegada a la suya:

-No vuelvas a hablarme con ese tono… me estoy cansando de tu prepotencia y tu familiaridad conmigo humano, no te olvides de quién soy-

Pude notar su corazón latiendo con más intensidad y ese sudor que recorre el cuerpo de los humanos cuando tienen miedo… que sensación más placentera. Miré de nuevo a mi creador y me encontré con su sonrisa de aprobación justo en el momento que John salía de su habitación.

-¿Amo qué pasa?- me preguntó acercándose a Karl amistosamente.

-Deberías contarle quienes somos John-


Mi humano me conocía bien, y sabía que no estaba para bromas, sin decir una palabra agarró la mano de Karl y lo volvió a meter en la habitación inclinando levemente la cabeza. Yo me lancé a los brazos de Hares que estaba sentado en el pequeño sofá y saboreé su deliciosa y experta boca de nuevo que aún sabía a sangre y semen mientras sentía sus manos por todo mi cuerpo. Sin dejar de hacer lo que estaba haciendo oí como los dos mortales salían de la habitación y se iban a buscar a la chica.




Karl y John tomaron prestado el coche de alquiler y se dirigieron al aeropuerto. Después de que Karl hablara con su amiga y la avisara de que ya iban suspiró y se quedó cabizbajo, John, que era el que conducía, se percató de su estado de ánimo y le dijo:

-Son vampiros, cielo. No se puede intimar con ellos ¿entiendes ahora por qué te dije que nunca se podría enamorar de mí? Egil solo quiere a Hares, nadie más le importa-

-Ya…he sido un idiota por confiar en ellos, pensé…. parecían distintos, agresivos y fieros, pero al menos me dió la impresión de que con ellos no debía tener miedo-

-No es miedo lo que tienes que tener en su presencia, es respeto. Yo llevo 15 años con ellos, pero siempre antes de hablarles con confianza observo el humor que tienen ese día, si les veo como hoy, simplemente agacho la cabeza y me callo-

-Pues menudo día ha elegido Carol para venir… ni siquiera sabe que estoy con dos vampiros-

-Perdona la pregunta pero…-

-Sí, es mi prometida. Trabaja en el Smithsonian, es la jefa del departamento de investigación de las culturas indígenas americanas-

-¡Vaya! Yo llevo intentando entrar en el Smithsonian desde que salí de la carrera-

-A lo mejor ella puede hacer algo-

-¿¡De veras!? Vaya… no sabría cómo agradecértelo Karl-

-No tienes porque hacerlo, eres buena persona John-

-¿Y dices que no le has contado lo de estos dos?-

-No… no sabía como… les tiene auténtico pánico desde que vio como un par de ellos destrozaban a su mejor amiga-

-Mierda… va a ser una situación complicada y violenta entonces. Toma esto- le tendió un pañuelo que Karl agarró de su mano sorprendido.

-¿Por qué me das esto?-

-No querrás que tu novia vea esos preciosos colmillos que tienes en tu cuello-

-¡Mierda! ¡Se me había olvidado!-

-Deberías haberle dicho que lo hiciera en tu muñeca, o en la arteria femoral-

-Ya, ya…-

-Si no quieres tener esa cicatriz díselo a Hares… cuando tenga un buen día, claro-

-¿A Hares? ¿Por qué?-

-E-eeeh, no lo sé… solo sé que él puede hacer que desaparezca-



Llegaron al aeropuerto charlando amigablemente y recogieron a Carol que estaba visiblemente alterada y nerviosa.

-¿Qué pasa, Carol?- la preguntó Karl cuando se montó en el coche.

-Este sitio me estaba dando miedo, había poca gente y todo el mundo se me quedaba mirando-

-Lo siento, ya sabes que no te esperaba tan pronto-

-Ya lo sé… no pasa nada-


El camino de vuelta lo pasaron hablando de trabajo, John intentó venderse como un gran historiador e hizo todo lo posible para causar una buena impresión a Carol. Cuando llegaron al hotel, Karl suspiró y agarró la mano de John mientras su prometida entraba en el edificio bostezando.

-¿Cómo crees que debo decírselo?-

-El como no lo sé, pero el cuándo sí, y debe ser antes de que se los presentes-

-Ya, no sé si podré… ve subiendo, ahora vamos-

-Muy bien… suerte, cielo-



John se adelantó y entró en la habitación con cautela, sabía que hoy estaban especialmente agresivos y no quería hacer ningún movimiento que les molestara… -Que día más oportuno a elegido esta chica para venir-

Cuando cerró la puerta les vió mirando algo en la tablet muy concentrados y ni siquiera se giraron a mirarle.

-Chicos-

-Qué- podía notar su preocupación, John no suele estar nervioso en nuestra presencia, pero en esos momentos pude sentir que tenía miedo.

-La chica que Karl ha ido a buscar… es una experta en todas las culturas antiguas americanas y además…-

-No necesitamos a ningún experto en nada ¿quieres algo más?- Hares nunca admitiría que un humano sabía más que él.

-Es su prometida, y no sabe que sois vampiros… le aterran los vampiros-

-Entonces tendrá una agradable estancia-

-Hares… por favor, sé que hoy no es buen día pero… se supone que Karl se lo está contando ahora mismo y la pobre subirá muy nerviosa y...-

-¿Qué pretendes que hagamos?-

-Actuar para que no piense que todos los vampiros son unos salvajes-

-¿Insinúas que somos unos salvajes?-

Era mi momento de intervenir. No podía ablandarme, así que usé la técnica del convencimiento inverso con él. Yo le dije -Hares, no necesitamos a ninguna humana que nos diga lo que tenemos que hacer, yo me encargo de ella- para que él me llevara la contraria imponiendo su autoridad diciéndome:

-No, déjala, nos divertiremos un rato… Está bien, pondremos buena cara y esas mierdas que hacéis los humanos-


John sonrió y me miró de reojo sabiendo perfectamente lo que había hecho… nadie mandaba a Hares, si tú decías algo, él hacía justo lo contrario.

Al poco tiempo entraron por la puerta la pareja de enamorados. Karl estaba muy nervioso a diferencia de su futura mujer que se encontraba radiante y feliz… si se lo había dicho no parecía importarle, así que intuí que al final no se atrevió.

-¡Hola chicos!- dijo ella eufórica -vaya, estoy rodeada de chicos guapísimos- su mirada, como no podía ser de otra forma, se posó en el impactante cuerpo de mi creador, que estaba apoyado contra una ventana de lado y con sus brazos cruzados -E-eeeh ¡Soy Carol!-

¿La zorra se había ruborizado mirando a Hares?

-Yo soy Egil-

-¡Vaya! Tú eres el que contestó al teléfono ¿verdad? ¡Gracias! Sin tí aún estaría allí-

Volvió a posar su mirada en mi creador esperando que se presentara, pero él permanecía en la misma posición, mirando por la ventana y sin haber puesto sus ojos sobre la chica ni una sola vez. Su prometido le presentó nervioso:

-E-él es Hares-

-¡Hola Hares! Encantada de conocerte-


El permanecía impasible como si no escuchara nada de lo que estaba pasando a su alrededor, hasta que al cabo de unos pocos segundos incómodos dijo:

-¿Nos vamos, o desperdiciamos la noche otra vez?-

Caminó hacia la puerta, la abrió y se fue. Carol miró alucinada sus pasos y preguntó:

-No es muy amigable ¿No?-

-Está un poco nervioso con todo este asunto, cielo… se le pasará- la dijo John intentando salir del paso.


Salimos tras él, nos montamos en el coche de alquiler y nos dirigimos a la excavación que Hares había visto la noche anterior. El sitio estaba levemente iluminado y unos pocos guardas patrullaban perezosamente, caminamos en completo sigilo intentando buscar las sombras para no ser detectados, pero Carol no estaba informada de que íbamos a entrar ilegalmente en una excavación.

-Oye… ¿qué estamos haciendo aquí a estas horas?-

-Niño, cierra la boca a tu mujer o se queda aquí-

-¿Niño? tú no pareces mucho más mayor que él- dijo cruzándose de brazos indignada. Hares levantó las cejas a punto de decir uno de sus comentarios sarcásticos y peyorativos pero John habló antes:

-Carol, luego te lo explicamos. Ahora tenemos que…-

-¡No me moveré hasta que no me digáis que hacemos aquí y por qué vamos a hurtadillas!-

-Escucha ricura- Hares la acorraló contra un árbol cercano cerrando su salida con su enorme cuerpo -Este chico te ha dicho que luego hablarán contigo, ahora vas a cerrar la puta boca y a dejar de gritar con tu estridente voz para que esos payasos que hay ahí no nos oigan ¿entendido?-

-¿Y por qué debería hacer lo que me pides? ¡Tus musculitos no me intimidan grandullón!-

-¿Mis… musculitos... no te intimidan?-


-¡Vaya, vaya! ¿El gran príncipe Hares no puede controlar a un puñado de humanos?-


Hares y yo nos volvimos inmediatamente hacia el lugar donde estaba el dueño de esa sarcástica voz adoptando una posición defensiva. Claramente la noche no iba a ser como la habíamos planeado.

-Si queréis puedo hacerlo yo por vos… alteza-

No hay comentarios:

Publicar un comentario