Hay una leyenda que habla sobre un medallón capaz de otorgar a los vampiros cualidades y privilegios de otras especies y razas. Muchos son los que andan detrás de su estela, intentando discernir lo real de lo legendario, pero no parece que haya ningún indicio fiable de su existencia... ¿o tal vez sí? Acompaña a dos vampiros milenarios en una aventura cargada de amor, celos, acción y sexo.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Capítulo 18 -El Osado Cachorro-
Puedo notar su inquietud a pesar de que intenta aparentar
tranquilidad con sus bromas sin sentido, a medida que nos acercamos a su
casa familiar, Josh va entrando en un estado de pánico en el que no le
conviene estar si quiere conseguir lo que nos proponemos.
-Josh… Me parece muy bien que intentes hacerte el valiente, pero recuerda que puedo sentir lo mismo que tú-
-Mierda. Estoy nervioso ¿Vale? No sé qué reacción tendrán cuando se enteren-
-¿Que no lo sabes? Tú padre es quien nos ha quitado todos los privilegios y derechos de los que disfrutábamos ¿En serio no lo sabes?-
-Maldita sea-
Vale, tal vez no hayan sido las palabras más apropiadas para serenarlo, pero ha sido necesario, tiene que abrir los ojos y saber que su padre seguramente tenga intención de acabar con él.
-¿Crees que mataría a su propio hijo?- Su nerviosismo aumenta irremediablemente y su inseguridad es tan palpable que parece que esté materializada a su lado.
-No creo que te considere su hijo ahora mismo-
De nuevo vuelvo a empeorar las cosas, pero no puedo comprender que no haya pasado esta posibilidad por su cabeza.
-¿Crees que es una buena idea?-
Esto ya es la gota que colma el vaso. Detengo el vehículo bruscamente ignorando las protestas y cláxones de los demás conductores y agarro el cuello de su camiseta con fuerza para ver si así lo espabilo de una vez.
-Escucha, Josh… Tu padre es un enemigo, no intentes razonar con él porque no te hará caso, en cuanto vea que eres un vampiro intentará matarte-
-¿¡Y entonces qué hago!?-
-Tienes que acorralarlo desde el principio ¡Demuéstrale por qué somos superiores!-
-Pe... pero-
-No titubees, maldita sea… ¡Deja de comportarte como un cobarde!-
Por fin noto como empieza a relajarse y a estar más seguro de sí mismo, pero no creo que sea suficiente, me parece que todo esto no acabará como hemos planeado, aunque no hay tiempo para enseñarle a comportarse como un auténtico y respetado vampiro.
La mansión del padre de Josh es el doble… ¡Qué digo! ¡El triple! de grande que la nuestra, un lugar inmenso lleno de jardines muy bien cuidados y de fuentes que han debido de costar una fortuna.
-Madre mía… ya sé dónde se va el dinero de nuestros impuestos-
-Este sitio es enorme, creo que no he llegado a visitar todas las estancias- Josh agacha la cabeza y evita mirar a la mansión.
Multitud de guardias se apostan en las tres puertas de acceso al jardín, otros patrullan por sus caminos y unos cuantos vigilan desde los balcones y tejados… Sin duda un enorme despliegue de seguridad que nadie excepto su hijo puede burlar.
Termino de prepararle poniendo un poco de maquillaje de color en su cara y suspiro antes de darle el visto bueno para que emprenda el camino hacia la casa de sus padres.
-Intenta que no sepa que eres vampiro hasta que estés solo con él. Es importante, Josh, o esos de ahí te harán picadillo-
Mira sus manos cabizbajo y de nuevo inseguro, las atrapo entre las mías y se las acaricio intentando tranquilizarle.
-Yo te protegeré, pero hay cosas que no podré hacer si la lías, hay muchos guardas entrenados para matar a los de nuestra raza y Hares no está con nosotros. Ten mucho cuidado ¿De acuerdo?-
-¡Sí! Lo haré bien-
Cuando sale del coche y me mira sonriendo antes de darse de nuevo la vuelta siento un hormigueo recorrer mi estómago inactivo, una opresión me estrangula el pecho no latente y un miedo me invade los nervios cuando le veo adentrarse en la mansión y desaparecer de mi vista… Esto es lo que debe sentir Hares cada vez que pongo mi vida en peligro.
Josh POV
Hace mucho tiempo que no ando por estos pasillos, todos los sirvientes me conocen y yo apenas logro reconocer la mitad de las caras que me miran sonrientes dándome la bienvenida, parece una casa desconocida que nunca llegué a considerar como mi hogar, de hecho, creo nunca he tenido uno.
La gente no parece asustada al verme, así que el plan de Egil está surtiendo efecto ya que nadie nota nada fuera de lo común y puedo caminar con total libertad por el pasillo que me conduce directamente al despacho de mi padre. Cuando pongo mis nudillos en la madera de la puerta distingo una acalorada discusión al otro lado y me paro para escuchar a qué es debida gracias a este oído tan fino que tengo desde que soy un vampiro.
-¡Me da igual! ¡Si tienen al hijo de Vortryan deberían llevarlo de inmediato junto a los otros cuatro!-
-Pe… pero Ian…-
-¡No hay peros que valgan, Kevin! ¡Debemos hacerlo rápido! Esos vampiros son extremadamente poderosos y fuertes, no podemos permitirnos el lujo de que piensen en algo-
Vaya… que oportuno he sido, no he podido llegar en mejor hora, el cerdo de mi padre y un tal Kevin han escogido este momento tan propicio para contarme sin querer cuáles son sus planes para con los cinco purasangres de Astharon.
-Está bien, hablaré con el rey chupasangre, pero no será fácil convencerlo, creo que tiene planes para su hijo desterrado- El tal Kevin parece bastante nervioso y muy inseguro sobre lo que mi padre le está mandando hacer.
-Me dan igual esos planes… ¡Quiero acabar con esto cuanto antes!-
Parece que ese expreso deseo ha sentenciado la discusión. Intento disimular cuando oigo como sus pisadas se acercan a la puerta tras la que yo estoy espiando y meto mis manos en mis bolsillos para que no vean el ligero temblor que se ha apoderado de mí.
-¡Josh! ¿¡Pero qué…!?-
-Hola papá- Creo que nunca he estado tan nervioso. Kevin es otro gordo calvo de la misma edad que mi padre y me mira con cara de pocos amigos, seguramente juzgándome por las cosas que Ian le habrá contado sobre mí.
Se despiden con un apretón de mano intentando aparentar normalidad y después mi padre se cruza de brazos y me mira sin invitarme a pasar a su despacho para poder hablar tranquilamente los dos.
-¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en la universidad! ¿Cuando has regresado?-
No puedo evitar amedrentarme ante su presencia como siempre he hecho, pero los ánimos y las palabras de confianza de mi creador resuenan en mi cabeza con fuerza, infundiéndome todo el valor que necesito para encarar a este viejo bastardo.
-Vamos dentro, viejo-
-¡Tú no das órdenes aquí, muchacho!-
-¡He dicho que vamos dentro!-
Mi extraordinaria fuerza física mete su culo gordo en el despacho y consigue que deje de hablarme con esa superioridad que siempre cree tener.
La lujosa habitación está tal y como la recordaba, las alfombras de animales exóticos despellejados cubren el mármol haciendo juego con las cabezas que se exponen por toda la pared, unos colmillos de vampiro decoran desagradablemente un estante que tiene detrás de su espectacular escritorio de madera de Sequoia y lo más asqueroso de todo… La colección de animales mutados hundidos en botes de formol que adornan la pared que está al lado de la enorme caja fuerte de alta seguridad… mi objetivo.
-Escucha gordinflón- Ahora me siento enaltecido, una energía desconocida pero muy poderosa invade mis músculos y me hace sacar las agallas necesarias para hablarle así a la persona que más temo en este mundo -Solo he venido para que me enseñes lo que guardas en esa caja fuerte-
Parece que no está acostumbrado a que su hijito pequeño le hable de esa forma ya que después de poner una mueca de sorpresa, su risa penetra estridentemente en mis oídos durante un buen rato hasta que al final me canso y hundo mi puño en su prominente barriga. Su risa se silencia por la violencia del golpe y después de escupir sangre me mira con una nueva expresión en su cara que yo nunca había tenido el placer de observar.
-¿Tienes miedo de tu niño pequeño, papi? ¿Temes al marica de la familia?-
-J-Josh… ¿Qué estás haciendo?-
-Así es como me conocen todos ahora ¿Verdad? Tú se lo has dicho… ¡Quiero oírte decirlo!-
-¡No sé de qué me hablas!-
-¿¡No sabes de qué te hablo!? ¡Tú empezaste a llamarme así! ¡Vamos, dilo una vez más!-
-¡Has perdido la cabeza, mocoso!-
-No, padre… No solo he perdido la cabeza- Sé que Egil me dijo que tuviera paciencia, pero estoy deseando enseñarle que me he convertido en lo que más odia. Pongo mi cara a escasos milímetros de la suya y cuando tengo toda su atención saco mis nuevos colmillos sintiendo como el pánico comienza a tomar posesión de su cuerpo -He perdido la vida que tú me diste, ahora no te pertenezco… Ya no soy tuyo-
Nunca pensé que beber la sangre de mi propio padre podría excitarme tanto, aunque no es una excitación sexual, es más bien psicológica, me siento superior a él, todos mis miedos se han evaporado y ahora yo tengo el control… Yo decido si vive o muere.
Lo que más me complace es comprobar cómo es en realidad este heroico y valeroso pez gordo que ha logrado subyugar a los vampiros, tan solo se trata de un cobarde que ha logrado mantener su fama rodeándose de guardias entrenados para aniquilar a los de mi raza.
Tiembla tanto que parece que va a desmontarse, balbucea y no es capaz de sacar esa voz de mando con la que se dirige a mí a todas horas, su miedo le ha hecho mojar sus pantalones y el débil instinto de supervivencia que posee comienza a suplicarme para que no le mate.
-P-por favor, hijo… S-soy tu p-padre, n-no m-me mates-
-No voy a matarte, gordito. Antes necesito que abras esa caja fuerte para mí-
A pesar de estar cagado de miedo, duda de la orden que le he dado, parece que lo que guarda ahí es más importante para él que su propia vida.
-No puedo… Juré protegerlo con mi vida- Por fin saca un atisbo de valentía para negarme lo que le pido.
-Bueno, en tal caso no te entretengo más- Saco de nuevo mis colmillos, esta vez acompañado de un gruñido que vuelve a provocarle el temblor en el cuerpo.
-¡N-no, Josh!-
-¡Abre la puta caja fuerte, padre!- Hasta yo me he asombrado de la voz ronca y profunda con la que acabo de pronunciar esta orden.
-¡P-por favor! ¡Ti-tienes que entenderlo! ¡Los vampiros nos aniquilarán!-
-¿¡Aún no te has dado cuenta!? ¡Soy un vampiro!-
Sé que he perdido el control, le he permitido a mi instinto más salvaje controlar mis actos y me he dejado llevar por la sed de sangre que me acucia estos últimos días, pero parece que este poder me está corrompiendo y no puedo evitar sentirme más vivo que nunca mientras subyugo a aquél que amargó mi anterior vida hasta el punto de querer quitármela en más de una ocasión.
Mis colmillos vuelven a atravesarle, pero esta vez no estoy siendo delicado y arranco su carne desgarrando los músculos de su cuello y recogiendo con mi lengua la abundante sangre que sale de su yugular tiñendo mi rostro de rojo antes de deslizarse hasta manchar mi camiseta. Le miro a los ojos y veo como se apaga su vida mientras se desangra delante de mí como el cerdo que es, cruzo mis brazos y le sonrío con mi pose desafiante.
-Eras un patético cerdo que se creía inmortal… No deberías haber subestimado a los vampiros, aunque tú ya sabías que acabarías siendo descuartizado por uno ¿Verdad? Me pregunto si te imaginabas que sería tu propio hijo-
Intenta emitir sonidos, pero la sangre que mana por su garganta le impide articular palabra, solo puede mover su brazo derecho para señalar hacia un lugar de su despacho situado entre la caja fuerte y el ventanal que permite disfrutar de unas preciosas vistas al inmenso parque que proporciona oxígeno a la ciudad de Los Ángeles. Cuando vuelvo a poner mis ojos sobre él, veo oportunamente como exhala su último aliento y escucho como su corazón deja de bombear la sangre que corría por sus venas… El cerdo por fin ha muerto.
Una sensación de alivio me serena el ansia que tenía hace unos momentos y aprovecho ese rato de calma para acercarme a la pequeña columna que señalaba el dedo del gordinflón, pero no parece haber nada de importancia, excepto un pequeño orificio del diámetro de un dedo adulto. Después de meditarlo unos pocos segundos decido introducir mi dedo índice y al ver que no pasa nada lo hago repetidas veces hasta que oigo unos pasos acercándose apresuradamente a la puerta del despacho… Soy un auténtico gilipollas ¿Cómo no he caído en que era una jodida trampa? Quizás por eso mi padre me lo señaló, porque sabía lo idiota que puedo llegar a ser, seguro que está riéndose desde el puto infierno al que le he mandado. ¿Te diviertes, padre? Eso es porque no has visto lo que soy capaz de hacer.
Los soldados entran rápidamente intentando acorralarme, unos se acercan al cadáver de su amo y otros buscan por la habitación cerciorándose de que estoy solo.
-¿Os queréis unir a la fiesta, chicos? Estaré encantado de comeros a todos-
De nuevo vuelve a embriagarme la sed de sangre; rompo el cuello del primero que se lanza a por mí, arranco el brazo derecho del segundo y estampo al tercero contra la caja fuerte. Me siento inmortal e imparable, ninguno de ellos logra rozarme y no puedo dejar de reír al comprobar lo débiles que son los humanos comparados con los vampiros… Si yo puedo destrozar a siete hombres en menos de un minuto ¿Qué podrá hacer alguien como mi creador?
Pero estoy tan ilusionado y emocionado descubriendo mi nueva fuerza que no me he dado cuenta de los diez que han entrado portando unas enormes cadenas de plata que empiezan a golpear mi cuerpo una y otra vez, el dolor es insoportable y me deja paralizado en el suelo, me retuerzo con cada latigazo y mis gritos ensordecedores se mezclan con sus risas y con las numerosas burlas prepotentes que me dedican. Pronto todo empieza a estar nublado y unos objetos se clavan en mi piel neutralizándome definitivamente… Solo quiero cerrar los ojos y rendirme… No soy tan fuerte como pensaba, aún tengo mucho que aprender… Lo siento, Egil.
Egil POV
Ese idiota… Le dije que hiciera todo con la máxima discreción posible, pero parece que siempre se empeña en no hacerme caso. La mayoría de guardias han desaparecido del perímetro de la casa y se han ido corriendo a su interior, sin duda alguien ha dado la alarma.
Salgo del coche para observar mejor lo que ocurre e intento enterarme de cuáles son sus órdenes, pero no hay ningún walkie activado y todos parecen tener muy claro lo que deben hacer, seguro que están siguiendo algún protocolo de actuación en caso de emergencia.
El jardín se ha despejado, no hay nadie cerca de mi posición y puedo adentrarme sin que me detecten para acercarme un poco más para comprobar cuanto la ha liado ese payaso, pero cuando me agazapo en unos matorrales para intentar observar lo que ocurre en una de las habitaciones del piso de arriba, me sacude una sensación nueva… un dolor indescriptible, un sufrimiento abrumador… Le han logrado atrapar.
Salgo corriendo hasta que llego al piso de arriba y me paro justo cuando termino de subir las escaleras viendo como una veintena de guardias que esperan en la puerta del despacho se giran sorprendidos para mirarme, así que pongo la pose más desafiante que tengo, saco mis colmillos y espero a que se acerquen.
-¡Venid a por mí, basuras mortales!-
Vienen en grupos de cinco armados hasta los dientes. Esquivo con agilidad las cadenas de plata que intentan impactar en mi cuerpo y me libro de los balazos usando los cuerpos de sus compañeros como escudo, sus gritos pronto comienzan a alarmar a los que están dentro y van saliendo poco a poco mientras siento como la fuerza de Josh se va apagando.
Mi instinto de protección hacia mi progenie me infunde una nueva energía que me hace gruñir amenazadoramente y me impulsa para deshacerme con facilidad de esa veintena de idiotas que se han atrevido a acercarse a mí. Rompo sus cuellos y atravieso sus armaduras con mis manos destrozando sus corazones o cualquier órgano vital que esté a mi alcance y cuando el pasillo se convierte en un charco de sangre lleno de cuerpos desmembrados, entro en la habitación con mi ropa y cuerpo teñidos de rojo y una expresión sanguinaria que hace recular a los diez que hay dentro.
-Alejaos de él- Cuando escuchan mi tono firme e imperativo sus corazones empiezan a latir con fuerza y comprenden que no están tratando con un cachorro impulsivo e inexperto como Josh.
Se apartan despacio de su cuerpo inmóvil y dejan sus armas en el suelo mirándome con cautela. Normalmente les hubiera perdonado la vida, pero ver a mi vampiro acurrucado en el suelo y paralizado me ha cabreado, necesito aplacar mi ira y mi rabia con estos bastardos.
Un solo manotazo es suficiente para que tres de ellos salgan por la ventana deleitando mis oídos con sus gritos desesperados hasta que su cabeza es aplastada contra el fino mármol que forma los caminos del jardín.
Dos de ellos utilizan la adrenalina que les infunde el miedo para recoger sus armas y encararme con ellas, mientras se las arranco de las manos no puedo evitar reírme al verles temblar como alimañas aterradas, siempre me excita observar cómo los humanos luchan hasta agotar su último aliento, igual que los estúpidos animales acorralados por un depredador que está a punto de aniquilarlos. Les atravieso el cráneo con las cadenas viendo como su cerebro adorna la pared que tienen detrás y finalmente centro mi atención en los otros cinco que intentan escapar disimuladamente de mí, en menos de un minutos corren la misma suerte que sus compañeros que yacen en el pasillo y sus vidas se apagan cumpliendo las órdenes de un ricachón que ni siquiera está ya vivo… Mientras dreno por completo la sangre del último superviviente, me hago la pregunta que siempre me formulo en estos casos ¿Por qué son tan idiotas?
Cuando no hay más amenazas me quedo mirando su cuerpo, recordando lo que hace Hares cuando yo estoy en la misma situación… Tiene que beber mi sangre, un acto que siempre he considerado como íntimo y que solo he hecho con mi creador, sin pensar nunca que tendría nunca qué hacerlo con nadie más.
Me acerco lentamente y me agacho poniéndome de cuclillas, saco mis colmillos ensangrentados y no puedo evitar vacilar unos instantes. Sé que en realidad le quiero muerto, no deseo que nadie se interponga entre Hares y yo, pero este maldito instinto de madre sobreprotectora me impide llevar a cabo mis deseos más profundos y acabo atravesando la vena de mi muñeca derecha con un gruñido de impotencia y casi involuntariamente.
El líquido que brota de la herida cae hacia su boca y empapa poco a poco su lengua hasta que empieza a reaccionar y agarra mi mano débilmente succionando la sangre con la que mi creador me ha llenado para darme la vida. Por fin despierta y le dejo alimentarse un poco más antes de apartarme bastante irritado por haber tenido que hacer esto y sobre todo por haber tenido que salvarle el culo por su imprudencia.
Él parece saber perfectamente que estoy muy cabreado y agacha la cabeza mirándose las manos mientras permanece sentado en el suelo con las piernas cruzadas.
-¿Eres consciente de que casi te matan?-
-S-sí-
-Bien… La próxima vez dejaré que te atraviesen el corazón, por idiota ¿Has averiguado algo al menos?-
-No ha querido decirme n-nada. La caja fuerte está ahí-
-¡Oh! ¿¡En serio!? ¡No sabía que eso tan jodidamente grande era una puñetera caja fuerte!- No suelo usar el sarcasmo, pero estoy tan enfadado que si no lo hago le arrancaré la cabeza.
-E-Egil yo…-
-¿¡Sabes al menos como abrirla, inútil!?-
-N-no-
Creo que nunca he estado tan enfadado y a pesar de haber desahogado antes mi ira con todos esos humanos, siento como vuelve otra vez esa sensación de ansia destructora. Agarro el cuello de su camiseta y estampo su cuerpo contra la caja fuerte.
-Entonces la abriremos a golpes ¿Quieres ver cuánto aguanta tu cráneo?-
-¡N-no, Egil! ¡E-espera!-
-¿Tienes una idea mejor? Estoy deseando oírla-
-De-déjame un segundo probar algo, mi viejo es… era muy predecible para estas cosas-
-Como no funcione tu brillante plan, tus sesos acabarán adornando la puta caja fuerte-
Sonrío al notar su ansiedad mientras contempla indeciso la caja como si fuera a convertirse en su tumba y me apoyo en una mesa que tengo a mi espalda observando lo que hace sin cambiar mi pose aniquiladora.
-Veamos… Seguro que ese gordito tiene puestas nuestras fechas de nacimiento-
-¿En serio crees que ha sido tan predecible en algo tan…? Vaya… pues sí- Ni siquiera he podido terminar mi pregunta sarcástica cuando oímos como la caja fuerte se abre.
Josh suspira, sin duda aliviado al saber que su vida ya no peligra, pero ninguno de los dos nos atrevemos a abrirla, lo que quiera que haya ahí dentro es tan importante como para decidir el futuro de la eterna guerra entre vampiros y humanos y nosotros nos encontramos ahora a punto de tenerlo en nuestro poder. Josh me mira y se aparta para dejarme el privilegio de echar un vistazo primero, me acerco despacio hasta que mis dedos tocan el manillar de la caja, la abro y observo atentamente su interior: Solo puedo ver muchos billetes amontonados en fajos de 10.000 dólares cada uno, algunas joyas y al fondo una caja grande de madera finamente tallada, con muchos papeles y DVDs debajo. La saco y la sostengo entre mis manos con delicadeza, la abro despacio y… No puede ser…
-J-Josh… Saca todo lo que hay ahí y mételo en esa bolsa... Tenemos que salir de aquí ¡YA!-
-Josh… Me parece muy bien que intentes hacerte el valiente, pero recuerda que puedo sentir lo mismo que tú-
-Mierda. Estoy nervioso ¿Vale? No sé qué reacción tendrán cuando se enteren-
-¿Que no lo sabes? Tú padre es quien nos ha quitado todos los privilegios y derechos de los que disfrutábamos ¿En serio no lo sabes?-
-Maldita sea-
Vale, tal vez no hayan sido las palabras más apropiadas para serenarlo, pero ha sido necesario, tiene que abrir los ojos y saber que su padre seguramente tenga intención de acabar con él.
-¿Crees que mataría a su propio hijo?- Su nerviosismo aumenta irremediablemente y su inseguridad es tan palpable que parece que esté materializada a su lado.
-No creo que te considere su hijo ahora mismo-
De nuevo vuelvo a empeorar las cosas, pero no puedo comprender que no haya pasado esta posibilidad por su cabeza.
-¿Crees que es una buena idea?-
Esto ya es la gota que colma el vaso. Detengo el vehículo bruscamente ignorando las protestas y cláxones de los demás conductores y agarro el cuello de su camiseta con fuerza para ver si así lo espabilo de una vez.
-Escucha, Josh… Tu padre es un enemigo, no intentes razonar con él porque no te hará caso, en cuanto vea que eres un vampiro intentará matarte-
-¿¡Y entonces qué hago!?-
-Tienes que acorralarlo desde el principio ¡Demuéstrale por qué somos superiores!-
-Pe... pero-
-No titubees, maldita sea… ¡Deja de comportarte como un cobarde!-
Por fin noto como empieza a relajarse y a estar más seguro de sí mismo, pero no creo que sea suficiente, me parece que todo esto no acabará como hemos planeado, aunque no hay tiempo para enseñarle a comportarse como un auténtico y respetado vampiro.
La mansión del padre de Josh es el doble… ¡Qué digo! ¡El triple! de grande que la nuestra, un lugar inmenso lleno de jardines muy bien cuidados y de fuentes que han debido de costar una fortuna.
-Madre mía… ya sé dónde se va el dinero de nuestros impuestos-
-Este sitio es enorme, creo que no he llegado a visitar todas las estancias- Josh agacha la cabeza y evita mirar a la mansión.
Multitud de guardias se apostan en las tres puertas de acceso al jardín, otros patrullan por sus caminos y unos cuantos vigilan desde los balcones y tejados… Sin duda un enorme despliegue de seguridad que nadie excepto su hijo puede burlar.
Termino de prepararle poniendo un poco de maquillaje de color en su cara y suspiro antes de darle el visto bueno para que emprenda el camino hacia la casa de sus padres.
-Intenta que no sepa que eres vampiro hasta que estés solo con él. Es importante, Josh, o esos de ahí te harán picadillo-
Mira sus manos cabizbajo y de nuevo inseguro, las atrapo entre las mías y se las acaricio intentando tranquilizarle.
-Yo te protegeré, pero hay cosas que no podré hacer si la lías, hay muchos guardas entrenados para matar a los de nuestra raza y Hares no está con nosotros. Ten mucho cuidado ¿De acuerdo?-
-¡Sí! Lo haré bien-
Cuando sale del coche y me mira sonriendo antes de darse de nuevo la vuelta siento un hormigueo recorrer mi estómago inactivo, una opresión me estrangula el pecho no latente y un miedo me invade los nervios cuando le veo adentrarse en la mansión y desaparecer de mi vista… Esto es lo que debe sentir Hares cada vez que pongo mi vida en peligro.
Josh POV
Hace mucho tiempo que no ando por estos pasillos, todos los sirvientes me conocen y yo apenas logro reconocer la mitad de las caras que me miran sonrientes dándome la bienvenida, parece una casa desconocida que nunca llegué a considerar como mi hogar, de hecho, creo nunca he tenido uno.
La gente no parece asustada al verme, así que el plan de Egil está surtiendo efecto ya que nadie nota nada fuera de lo común y puedo caminar con total libertad por el pasillo que me conduce directamente al despacho de mi padre. Cuando pongo mis nudillos en la madera de la puerta distingo una acalorada discusión al otro lado y me paro para escuchar a qué es debida gracias a este oído tan fino que tengo desde que soy un vampiro.
-¡Me da igual! ¡Si tienen al hijo de Vortryan deberían llevarlo de inmediato junto a los otros cuatro!-
-Pe… pero Ian…-
-¡No hay peros que valgan, Kevin! ¡Debemos hacerlo rápido! Esos vampiros son extremadamente poderosos y fuertes, no podemos permitirnos el lujo de que piensen en algo-
Vaya… que oportuno he sido, no he podido llegar en mejor hora, el cerdo de mi padre y un tal Kevin han escogido este momento tan propicio para contarme sin querer cuáles son sus planes para con los cinco purasangres de Astharon.
-Está bien, hablaré con el rey chupasangre, pero no será fácil convencerlo, creo que tiene planes para su hijo desterrado- El tal Kevin parece bastante nervioso y muy inseguro sobre lo que mi padre le está mandando hacer.
-Me dan igual esos planes… ¡Quiero acabar con esto cuanto antes!-
Parece que ese expreso deseo ha sentenciado la discusión. Intento disimular cuando oigo como sus pisadas se acercan a la puerta tras la que yo estoy espiando y meto mis manos en mis bolsillos para que no vean el ligero temblor que se ha apoderado de mí.
-¡Josh! ¿¡Pero qué…!?-
-Hola papá- Creo que nunca he estado tan nervioso. Kevin es otro gordo calvo de la misma edad que mi padre y me mira con cara de pocos amigos, seguramente juzgándome por las cosas que Ian le habrá contado sobre mí.
Se despiden con un apretón de mano intentando aparentar normalidad y después mi padre se cruza de brazos y me mira sin invitarme a pasar a su despacho para poder hablar tranquilamente los dos.
-¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en la universidad! ¿Cuando has regresado?-
No puedo evitar amedrentarme ante su presencia como siempre he hecho, pero los ánimos y las palabras de confianza de mi creador resuenan en mi cabeza con fuerza, infundiéndome todo el valor que necesito para encarar a este viejo bastardo.
-Vamos dentro, viejo-
-¡Tú no das órdenes aquí, muchacho!-
-¡He dicho que vamos dentro!-
Mi extraordinaria fuerza física mete su culo gordo en el despacho y consigue que deje de hablarme con esa superioridad que siempre cree tener.
La lujosa habitación está tal y como la recordaba, las alfombras de animales exóticos despellejados cubren el mármol haciendo juego con las cabezas que se exponen por toda la pared, unos colmillos de vampiro decoran desagradablemente un estante que tiene detrás de su espectacular escritorio de madera de Sequoia y lo más asqueroso de todo… La colección de animales mutados hundidos en botes de formol que adornan la pared que está al lado de la enorme caja fuerte de alta seguridad… mi objetivo.
-Escucha gordinflón- Ahora me siento enaltecido, una energía desconocida pero muy poderosa invade mis músculos y me hace sacar las agallas necesarias para hablarle así a la persona que más temo en este mundo -Solo he venido para que me enseñes lo que guardas en esa caja fuerte-
Parece que no está acostumbrado a que su hijito pequeño le hable de esa forma ya que después de poner una mueca de sorpresa, su risa penetra estridentemente en mis oídos durante un buen rato hasta que al final me canso y hundo mi puño en su prominente barriga. Su risa se silencia por la violencia del golpe y después de escupir sangre me mira con una nueva expresión en su cara que yo nunca había tenido el placer de observar.
-¿Tienes miedo de tu niño pequeño, papi? ¿Temes al marica de la familia?-
-J-Josh… ¿Qué estás haciendo?-
-Así es como me conocen todos ahora ¿Verdad? Tú se lo has dicho… ¡Quiero oírte decirlo!-
-¡No sé de qué me hablas!-
-¿¡No sabes de qué te hablo!? ¡Tú empezaste a llamarme así! ¡Vamos, dilo una vez más!-
-¡Has perdido la cabeza, mocoso!-
-No, padre… No solo he perdido la cabeza- Sé que Egil me dijo que tuviera paciencia, pero estoy deseando enseñarle que me he convertido en lo que más odia. Pongo mi cara a escasos milímetros de la suya y cuando tengo toda su atención saco mis nuevos colmillos sintiendo como el pánico comienza a tomar posesión de su cuerpo -He perdido la vida que tú me diste, ahora no te pertenezco… Ya no soy tuyo-
Nunca pensé que beber la sangre de mi propio padre podría excitarme tanto, aunque no es una excitación sexual, es más bien psicológica, me siento superior a él, todos mis miedos se han evaporado y ahora yo tengo el control… Yo decido si vive o muere.
Lo que más me complace es comprobar cómo es en realidad este heroico y valeroso pez gordo que ha logrado subyugar a los vampiros, tan solo se trata de un cobarde que ha logrado mantener su fama rodeándose de guardias entrenados para aniquilar a los de mi raza.
Tiembla tanto que parece que va a desmontarse, balbucea y no es capaz de sacar esa voz de mando con la que se dirige a mí a todas horas, su miedo le ha hecho mojar sus pantalones y el débil instinto de supervivencia que posee comienza a suplicarme para que no le mate.
-P-por favor, hijo… S-soy tu p-padre, n-no m-me mates-
-No voy a matarte, gordito. Antes necesito que abras esa caja fuerte para mí-
A pesar de estar cagado de miedo, duda de la orden que le he dado, parece que lo que guarda ahí es más importante para él que su propia vida.
-No puedo… Juré protegerlo con mi vida- Por fin saca un atisbo de valentía para negarme lo que le pido.
-Bueno, en tal caso no te entretengo más- Saco de nuevo mis colmillos, esta vez acompañado de un gruñido que vuelve a provocarle el temblor en el cuerpo.
-¡N-no, Josh!-
-¡Abre la puta caja fuerte, padre!- Hasta yo me he asombrado de la voz ronca y profunda con la que acabo de pronunciar esta orden.
-¡P-por favor! ¡Ti-tienes que entenderlo! ¡Los vampiros nos aniquilarán!-
-¿¡Aún no te has dado cuenta!? ¡Soy un vampiro!-
Sé que he perdido el control, le he permitido a mi instinto más salvaje controlar mis actos y me he dejado llevar por la sed de sangre que me acucia estos últimos días, pero parece que este poder me está corrompiendo y no puedo evitar sentirme más vivo que nunca mientras subyugo a aquél que amargó mi anterior vida hasta el punto de querer quitármela en más de una ocasión.
Mis colmillos vuelven a atravesarle, pero esta vez no estoy siendo delicado y arranco su carne desgarrando los músculos de su cuello y recogiendo con mi lengua la abundante sangre que sale de su yugular tiñendo mi rostro de rojo antes de deslizarse hasta manchar mi camiseta. Le miro a los ojos y veo como se apaga su vida mientras se desangra delante de mí como el cerdo que es, cruzo mis brazos y le sonrío con mi pose desafiante.
-Eras un patético cerdo que se creía inmortal… No deberías haber subestimado a los vampiros, aunque tú ya sabías que acabarías siendo descuartizado por uno ¿Verdad? Me pregunto si te imaginabas que sería tu propio hijo-
Intenta emitir sonidos, pero la sangre que mana por su garganta le impide articular palabra, solo puede mover su brazo derecho para señalar hacia un lugar de su despacho situado entre la caja fuerte y el ventanal que permite disfrutar de unas preciosas vistas al inmenso parque que proporciona oxígeno a la ciudad de Los Ángeles. Cuando vuelvo a poner mis ojos sobre él, veo oportunamente como exhala su último aliento y escucho como su corazón deja de bombear la sangre que corría por sus venas… El cerdo por fin ha muerto.
Una sensación de alivio me serena el ansia que tenía hace unos momentos y aprovecho ese rato de calma para acercarme a la pequeña columna que señalaba el dedo del gordinflón, pero no parece haber nada de importancia, excepto un pequeño orificio del diámetro de un dedo adulto. Después de meditarlo unos pocos segundos decido introducir mi dedo índice y al ver que no pasa nada lo hago repetidas veces hasta que oigo unos pasos acercándose apresuradamente a la puerta del despacho… Soy un auténtico gilipollas ¿Cómo no he caído en que era una jodida trampa? Quizás por eso mi padre me lo señaló, porque sabía lo idiota que puedo llegar a ser, seguro que está riéndose desde el puto infierno al que le he mandado. ¿Te diviertes, padre? Eso es porque no has visto lo que soy capaz de hacer.
Los soldados entran rápidamente intentando acorralarme, unos se acercan al cadáver de su amo y otros buscan por la habitación cerciorándose de que estoy solo.
-¿Os queréis unir a la fiesta, chicos? Estaré encantado de comeros a todos-
De nuevo vuelve a embriagarme la sed de sangre; rompo el cuello del primero que se lanza a por mí, arranco el brazo derecho del segundo y estampo al tercero contra la caja fuerte. Me siento inmortal e imparable, ninguno de ellos logra rozarme y no puedo dejar de reír al comprobar lo débiles que son los humanos comparados con los vampiros… Si yo puedo destrozar a siete hombres en menos de un minuto ¿Qué podrá hacer alguien como mi creador?
Pero estoy tan ilusionado y emocionado descubriendo mi nueva fuerza que no me he dado cuenta de los diez que han entrado portando unas enormes cadenas de plata que empiezan a golpear mi cuerpo una y otra vez, el dolor es insoportable y me deja paralizado en el suelo, me retuerzo con cada latigazo y mis gritos ensordecedores se mezclan con sus risas y con las numerosas burlas prepotentes que me dedican. Pronto todo empieza a estar nublado y unos objetos se clavan en mi piel neutralizándome definitivamente… Solo quiero cerrar los ojos y rendirme… No soy tan fuerte como pensaba, aún tengo mucho que aprender… Lo siento, Egil.
Egil POV
Ese idiota… Le dije que hiciera todo con la máxima discreción posible, pero parece que siempre se empeña en no hacerme caso. La mayoría de guardias han desaparecido del perímetro de la casa y se han ido corriendo a su interior, sin duda alguien ha dado la alarma.
Salgo del coche para observar mejor lo que ocurre e intento enterarme de cuáles son sus órdenes, pero no hay ningún walkie activado y todos parecen tener muy claro lo que deben hacer, seguro que están siguiendo algún protocolo de actuación en caso de emergencia.
El jardín se ha despejado, no hay nadie cerca de mi posición y puedo adentrarme sin que me detecten para acercarme un poco más para comprobar cuanto la ha liado ese payaso, pero cuando me agazapo en unos matorrales para intentar observar lo que ocurre en una de las habitaciones del piso de arriba, me sacude una sensación nueva… un dolor indescriptible, un sufrimiento abrumador… Le han logrado atrapar.
Salgo corriendo hasta que llego al piso de arriba y me paro justo cuando termino de subir las escaleras viendo como una veintena de guardias que esperan en la puerta del despacho se giran sorprendidos para mirarme, así que pongo la pose más desafiante que tengo, saco mis colmillos y espero a que se acerquen.
-¡Venid a por mí, basuras mortales!-
Vienen en grupos de cinco armados hasta los dientes. Esquivo con agilidad las cadenas de plata que intentan impactar en mi cuerpo y me libro de los balazos usando los cuerpos de sus compañeros como escudo, sus gritos pronto comienzan a alarmar a los que están dentro y van saliendo poco a poco mientras siento como la fuerza de Josh se va apagando.
Mi instinto de protección hacia mi progenie me infunde una nueva energía que me hace gruñir amenazadoramente y me impulsa para deshacerme con facilidad de esa veintena de idiotas que se han atrevido a acercarse a mí. Rompo sus cuellos y atravieso sus armaduras con mis manos destrozando sus corazones o cualquier órgano vital que esté a mi alcance y cuando el pasillo se convierte en un charco de sangre lleno de cuerpos desmembrados, entro en la habitación con mi ropa y cuerpo teñidos de rojo y una expresión sanguinaria que hace recular a los diez que hay dentro.
-Alejaos de él- Cuando escuchan mi tono firme e imperativo sus corazones empiezan a latir con fuerza y comprenden que no están tratando con un cachorro impulsivo e inexperto como Josh.
Se apartan despacio de su cuerpo inmóvil y dejan sus armas en el suelo mirándome con cautela. Normalmente les hubiera perdonado la vida, pero ver a mi vampiro acurrucado en el suelo y paralizado me ha cabreado, necesito aplacar mi ira y mi rabia con estos bastardos.
Un solo manotazo es suficiente para que tres de ellos salgan por la ventana deleitando mis oídos con sus gritos desesperados hasta que su cabeza es aplastada contra el fino mármol que forma los caminos del jardín.
Dos de ellos utilizan la adrenalina que les infunde el miedo para recoger sus armas y encararme con ellas, mientras se las arranco de las manos no puedo evitar reírme al verles temblar como alimañas aterradas, siempre me excita observar cómo los humanos luchan hasta agotar su último aliento, igual que los estúpidos animales acorralados por un depredador que está a punto de aniquilarlos. Les atravieso el cráneo con las cadenas viendo como su cerebro adorna la pared que tienen detrás y finalmente centro mi atención en los otros cinco que intentan escapar disimuladamente de mí, en menos de un minutos corren la misma suerte que sus compañeros que yacen en el pasillo y sus vidas se apagan cumpliendo las órdenes de un ricachón que ni siquiera está ya vivo… Mientras dreno por completo la sangre del último superviviente, me hago la pregunta que siempre me formulo en estos casos ¿Por qué son tan idiotas?
Cuando no hay más amenazas me quedo mirando su cuerpo, recordando lo que hace Hares cuando yo estoy en la misma situación… Tiene que beber mi sangre, un acto que siempre he considerado como íntimo y que solo he hecho con mi creador, sin pensar nunca que tendría nunca qué hacerlo con nadie más.
Me acerco lentamente y me agacho poniéndome de cuclillas, saco mis colmillos ensangrentados y no puedo evitar vacilar unos instantes. Sé que en realidad le quiero muerto, no deseo que nadie se interponga entre Hares y yo, pero este maldito instinto de madre sobreprotectora me impide llevar a cabo mis deseos más profundos y acabo atravesando la vena de mi muñeca derecha con un gruñido de impotencia y casi involuntariamente.
El líquido que brota de la herida cae hacia su boca y empapa poco a poco su lengua hasta que empieza a reaccionar y agarra mi mano débilmente succionando la sangre con la que mi creador me ha llenado para darme la vida. Por fin despierta y le dejo alimentarse un poco más antes de apartarme bastante irritado por haber tenido que hacer esto y sobre todo por haber tenido que salvarle el culo por su imprudencia.
Él parece saber perfectamente que estoy muy cabreado y agacha la cabeza mirándose las manos mientras permanece sentado en el suelo con las piernas cruzadas.
-¿Eres consciente de que casi te matan?-
-S-sí-
-Bien… La próxima vez dejaré que te atraviesen el corazón, por idiota ¿Has averiguado algo al menos?-
-No ha querido decirme n-nada. La caja fuerte está ahí-
-¡Oh! ¿¡En serio!? ¡No sabía que eso tan jodidamente grande era una puñetera caja fuerte!- No suelo usar el sarcasmo, pero estoy tan enfadado que si no lo hago le arrancaré la cabeza.
-E-Egil yo…-
-¿¡Sabes al menos como abrirla, inútil!?-
-N-no-
Creo que nunca he estado tan enfadado y a pesar de haber desahogado antes mi ira con todos esos humanos, siento como vuelve otra vez esa sensación de ansia destructora. Agarro el cuello de su camiseta y estampo su cuerpo contra la caja fuerte.
-Entonces la abriremos a golpes ¿Quieres ver cuánto aguanta tu cráneo?-
-¡N-no, Egil! ¡E-espera!-
-¿Tienes una idea mejor? Estoy deseando oírla-
-De-déjame un segundo probar algo, mi viejo es… era muy predecible para estas cosas-
-Como no funcione tu brillante plan, tus sesos acabarán adornando la puta caja fuerte-
Sonrío al notar su ansiedad mientras contempla indeciso la caja como si fuera a convertirse en su tumba y me apoyo en una mesa que tengo a mi espalda observando lo que hace sin cambiar mi pose aniquiladora.
-Veamos… Seguro que ese gordito tiene puestas nuestras fechas de nacimiento-
-¿En serio crees que ha sido tan predecible en algo tan…? Vaya… pues sí- Ni siquiera he podido terminar mi pregunta sarcástica cuando oímos como la caja fuerte se abre.
Josh suspira, sin duda aliviado al saber que su vida ya no peligra, pero ninguno de los dos nos atrevemos a abrirla, lo que quiera que haya ahí dentro es tan importante como para decidir el futuro de la eterna guerra entre vampiros y humanos y nosotros nos encontramos ahora a punto de tenerlo en nuestro poder. Josh me mira y se aparta para dejarme el privilegio de echar un vistazo primero, me acerco despacio hasta que mis dedos tocan el manillar de la caja, la abro y observo atentamente su interior: Solo puedo ver muchos billetes amontonados en fajos de 10.000 dólares cada uno, algunas joyas y al fondo una caja grande de madera finamente tallada, con muchos papeles y DVDs debajo. La saco y la sostengo entre mis manos con delicadeza, la abro despacio y… No puede ser…
-J-Josh… Saca todo lo que hay ahí y mételo en esa bolsa... Tenemos que salir de aquí ¡YA!-
Capítulo 17 -Forjando Nuevas Alianzas-
-¿De verdad que… vamos a ir?- Mi estupor era tal que no podía entender todavía que quisiera realmente meterse allí.
-No, no vamos a ir… YO voy a ir-
-¿¡Qué!? ¡NO! ¡No voy a dejar que te suicides ahí dentro solo!-
-Egil, no voy a discutir esto contigo, tengo mis motivos, no hagas que te lo ordene-
Mierda… siempre la misma historia, sé que no puedo rebatirle nada porque al final me obligará, pero también sé que no puedo perderlo en ese sitio.
-Hares, por favor, piénsalo bien-
-Está pensado, es más… ¡Es perfecto que mi hermano esté ahí dentro! Así que cállate ya-
Tengo que resignarme y agachar la cabeza como siempre, no puedo frenarlo y tampoco puedo convencerlo, así que solo me queda esperar y confiar en que su plan no sea un suicidio.
Herbert ya está recuperado, aunque su actitud ha cambiado y ha dejado de ser calmada y serena para convertirse en un animal, las miradas que arroja a Hares son desafiantes, aunque su instinto le obliga a permanecer callado y a la defensiva en todo momento. Pero lo mejor de todo es que casi no habla y que además ha logrado reunir a seis vampiros que estarán de nuestro lado, o eso dicen.
John sigue en la universidad y se ha ofrecido a ayudarnos si le necesitamos, siempre y cuando no afecte a su trabajo, ya que tuvo que pedir miles de perdones por haber estado fuera más días de los que le dieron de vacaciones.
Josh sigue pegado a mí como un cachorro, moviendo el rabo feliz mientras me sigue a todas partes y aprendiendo a comportarse como un vampiro y no como un niño pequeño.
Y Karl… Él sigue con nosotros porque dice que ya no tiene a donde ir, la casa en la que vivía era de Carol y por lo tanto de sus padres y ninguno de ellos se ofreció a dejarle vivir allí, Hares le ha dejado quedarse y él se lo agradece haciendo todo lo que le pide y en estos momentos está haciendo una llamada a su amigo Leo para ir a hacer algo que no me quiere contar… Estoy cansándome de tanto misterio.
-Hares… ¿Por qué no puedes contarme nada? ¿Es que no te fías de mí ahora?-
-No es eso mi pequeño vikingo… Cuanto menos sepas más seguro estarás-
-¡Tengo más de 1000 años! ¿¡De qué me estás protegiendo de esta forma!?-
-No quiero discutir esta noche… Ven aquí-
Me debí haber dado cuenta de sus intenciones cuando me llamó pequeño vikingo, pero estoy tan irritado y molesto con él que no voy a caer tan fácilmente en su seducción… o al menos eso pienso, pero cuando sus enormes manos se posan en el borde de mi pantalón y me obliga a sentarme en sus piernas solo puedo gemir y complacerle. No puedo decir a mi dios que no.
-Que culo tan perfecto tienes- Sus manos hoy son delicadas y lentas y se entretienen más de lo normal mientras recorre mi cuerpo con ellas, pero hay una cosa de todas las que han cambiado que no me está gustando… No tiene esa expresión depredadora y de superioridad plasmada, en su lugar su rostro refleja consternación y tristeza.
-Hares ¿Qué pasa?-
-No sabía que pasaría todo esto-
-Estás a tiempo de echarte atrás… Huyamos de aquí- Su frase me ha esperanzado y quizás si le animo consiga hacer que se quite esta locura de la cabeza.
-Ya no puedo, es demasiado tarde. No puedo rendirme ahora que estoy tan cerca-
-¡Pero… podemos ir a…!-
-Egil, te he dicho que esta noche no quiero que hables de esto-
-Hablas como si fuera a ser la última- Por enésima vez en esos tres últimos días mi sangre resbala por mi rostro.
-No lo será- Sus manos bajan por fin mis pantalones y mi ropa interior y me deja desnudo en su regazo -Te prometo que volveré a tu lado-
Enjaulo su cuello con mis brazos uniéndome todo lo que puedo a su perfecto cuerpo, siento sus manos acariciando mis muslos, separando mis nalgas y a sus dedos metiéndose dentro de mi. Hoy sus movimientos son lentos mientras prepara mi interior con sus expertos dedos y ensancha mis paredes con cuidado sin que su boca abandone la mía en ningún momento.
-Sabes que nunca podría abandonarte-
Sus palabras solo me producen más desazón, habla continuamente como si no fuéramos a vernos más y como si estuviera intentando convencerme de lo contrario, pero yo ya no soy un idiota ingenuo y sé perfectamente que en el fondo se hace a la idea de que a lo mejor no sale de esta.
Pero ahora mismo está siendo muy difícil que me pueda concentrar en eso cuando siento tres de sus dedos dentro de mí, saliendo y entrando rápidamente mientras su pulgar aplasta mis testículos.
-Hares, hazlo ya-
-No tengo prisa, te necesito. Desde que el vínculo se debilitó temo perderte y ya sabes como me cabrea eso-
Por fin empieza a parecerse al dios que tanto admiro, su expresión cambia y aumenta su velocidad y su fuerza, mi camiseta es desgarrada y su erección roza mi entrada jugando un rato en ella mientras me sonríe.
-Eres lo mejor que me ha pasado en esta miserable vida-
Todas las frases son iguales, parece su despedida, pero como he dicho, no me deja pensar en ello. Su erección entra despacio, el dolor del principio es exquisito como siempre y mis gemidos llenan la habitación hasta que siento como penetra hasta el fondo, se queda ahí unos instantes acariciando mi cara, mi cuello, mi pecho y después comienza a moverse lentamente sin que sus ojos abandonen los míos en ningún momento.
Sé que intenta calmarme, pero después de estos 1000 años a su lado he aprendido perfectamente a leer e interpretar sus expresiones y también sé que por primera vez desde que le conozco, duda del resultado que tendrá la épica hazaña que pretende realizar, pero él no parece que tema a la verdadera muerte, siempre juega al límite y camina por el borde sin importarle en absoluto que pueda resbalarse y acabar cayendo.
Sus embestidas comienzan a aumentar de intensidad, pero aún sigue siendo suave conmigo y no deja de acariciarme mientras mi necesidad va aumentando poco a poco.
-Prométeme que… aaaaah… que volverás-
-Ya te lo he prometido, mi pequeño vikingo… volveré a tu lado-
Siento como saca toda la rabia que tiene dentro, me mira preocupado mientras aumenta la velocidad y veo como asoma el rojo por las cuencas de sus ojos, no puedo evitar imitarle asustado sin dejar de pensar que esta puede ser la última vez que esté con mi dios. Me agarro a su camiseta con fuerza atrayendo su cuerpo al mío y olvido todos mis miedos mientras siento como llega hasta el fondo una y otra vez.
-¡Hares!-
-Quiero oír tu voz, dime lo que quieres y te lo daré-
No puedo desobedecer esas órdenes que me susurra al oído una y otra vez, mis gemidos aumentan de volumen y mis uñas se clavan con desesperación en su espalda mientras le ruego para que me lo haga como siempre.
-¡M-más rápido! ¡Necesito más!-
Su hermoso rostro está teñido con el color de sus lágrimas, su polla golpea mi punto sensible una y otra vez con fuerza y rapidez y sus manos agarran mi cuerpo para que no me separe de su lado.
-¡Hares!-
Hoy está más callado que de costumbre, estoy acostumbrado a escuchar sus órdenes pero hoy reina el silencio entre nosotros, solo pueden escucharse mis gemidos, mis gritos desesperados y la carne golpeando contra la carne.
Me da la vuelta para penetrarme con más dureza aún, se pone de rodillas y sujeta mi cintura metiéndomela de nuevo con un gruñido que suena a impotencia e irritación.
-¡Maldita sea!- Su orgasmo debe de estar cerca, porque sus movimientos son apremiantes -no dejaré que pertenezcas a nadie más- Después de unas pocas embestidas siento que estoy llegando al clímax, sobre todo después de escuchar que solo puedo pertenecerle a él -Voy a matar a ese niño ¡No permitiré que nada te separe de mi lado!-
Ahora por fin es el dios Hares que yo conozco, sus uñas se clavan en mi carne y sus embestidas me hacen gritar al sentir todo es placer recorrer mi cuerpo. El orgasmo me pilla desprevenido como siempre y comienzo a temblar cuando siento como se corre dentro de mí.
-Egil- Su tono es serio y tranquilo, pero me da miedo darme la vuelta y ver su rostro lleno de lágrimas de sangre -Voy a volver, solo yo puedo estar contigo. Me preguntaste si prefería el medallón a ti… y la respuesta es que no… no hay nada que te sustituya-
Por fin puedo sonreír después de la tensión acumulada durante estos últimos días, por fin le oigo decir algo que me hace ser feliz.
-Tengo un plan… pero sabes que no puedo decírtelo. Ya hemos hablado de esto-
Cuando veo cómo se tumba a mi lado y me abraza vuelvo a sonreír y a agarrar su brazo con fuerza temiendo el momento en que le vea adentrarse en ese infierno, me aterra saber que mi dios no es inmortal.
-Solo voy a pedirte una cosa, pase lo que pase… confía en mí. Haga lo que haga… confía en mí-
-¿Q-qué estás diciendo? ¿¡De qué hablas ahora!?-
-Tú solo haz lo que te pido-
Mierda, de nuevo vuelve a preocuparme, solo sé que necesito que todo esto acabe, ir en el tiempo al futuro y asegurarme de que estoy con él… pero eso es imposible, así que me acurruco en sus brazos y dejo que el sueño me lleve hasta el día que ha elegido para separarse de mí.
La noche no tiene luna, tan solo se puede distinguir una tenue línea blanca entre un mar de estrellas y el silencio reina entre Hares y yo mientras esperamos que la LJV venga a por él, ya han pasado dos días desde la masacre que organizó y desde que destrozara a aquél policía, así que según las políticas de actuación de esa organización, no tardarán en venir.
Todo mi cuerpo está temblando, tengo mucho miedo y sé que él lo está notando.
-Egil, cálmate-
-No puedo… Aún no me creo que vayas a hacer esto-
-Es necesario, no es solo por el medallón, sabes que me están buscando y ahora sabemos también que hay más cosas que ellos quieren aparte de estas llaves-
-¿Se la vas a entregar?- No me había acordado del Brontax… hay tantas cosas nuevas, que mi cabeza está saturada.
-Tengo que hacerlo… es parte de mi plan ¡No me intentes sacar más cosas!-
Siento su incomodidad mientras se mira las manos y entrelaza sus dedos, mi dios está nervioso.
Pongo una mano en su hombro y me siento en su regazo besándole con dulzura en los labios, él sujeta mi cintura y me devuelve el beso hasta que oímos unos vehículos aproximarse.
-¿No vas a fingir que te resistes?- le susurro para saber si tengo que ayudarle.
-Me encantaría, pero no- Cuando ve mis lágrimas me abraza con más fuerza y me susurra al oído -Volveré mi pequeño vikingo. Te quiero-
No puedo soltar su mano y tiro de ella con fuerza mientras dos vampiros ataviados con armadura intentan llevárselo de mi lado tirando hacia el otro lado, siento como golpean mi costado con algo que me abrasa la piel y como me intentan sujetar las manos… pero nada de eso me importa, no quiero soltarle ¡no quiero que se vaya de mi lado! pero él me está sonriendo… unas débiles lágrimas ruedan por su rostro y su voz me habla con dulzura -Volveré a estar a tu lado- aflojo entonces mi agarre… le meten en la furgoneta y veo con mis rodillas hincadas en el suelo como desaparece por la carretera.
No sé cuánto tiempo llevo aquí parado con mis ojos puestos en el oscuro camino, no muevo ni un solo músculo, no escucho nada, no siento nada… Una mano se posa en mi hombro y me hace reaccionar, la sonrisa de Karl me devuelve a la realidad y se sienta en el suelo rodeándome con sus brazos, sus palabras me reconfortan y me recuerdan quién es Hares.
-Sabes que saldrá de esta ¿verdad? No puedes dudar de alguien como él-
-Lo sé, pero…-
-Tranquilo, Egil… Confía en él y vamos a hacer lo que nos ha pedido-
-Gracias por estar aquí, Karl. No puedo estar solo-
-¡No me iré a ninguna parte!-
Hares POV
La plata paraliza mi cuerpo, pero no es una plata normal… esta gente no es estúpida como los humanos y saben que alguien como yo solo puede ser reducido por plata pura sin adulterar, kilos de este metal se enrollan por mi cuerpo incluido el cuello y los tobillos, pero mi mirada y mi expresión permanecen impasibles, no puedo darles la satisfacción de ver cuánto me está doliendo que mi piel esté siendo abrasada.
-Aguantas bien… te mereces la fama que tienes principito-
Tampoco les doy la satisfacción de que me afecten sus palabras, mi mirada cargada con un odio letal les traspasa sus pupilas mientras los dos agachan la cabeza sin poder evitar el pánico cuando me ven mover mis brazos adoptando una postura más cómoda e ignorando una vez más el intenso dolor que produce la plata… Podría destrozarlos en tan solo un segundo y ellos son conscientes de eso.
Cuando llevamos un rato de trayecto me tapan la cabeza, parece ser que no quieren que sepa donde me llevan, por eso nadie conoce la ubicación de este sitio infernal, aunque el camino no está asfaltado y es bastante sinuoso y me da la impresión de que estamos bajando bastantes metros, así que supongo que este sitio estará bajo tierra… tiene gracia que lo llamen el Sol.
Por fin el vehículo se detiene y los dos idiotas que están a mi lado se levantan y me retiran la capucha. El sitio está levemente iluminado y al abrirse la puerta un ejército de payasos espera a que baje de la furgoneta.
-¡Vaya recibimiento! ¿No vais a arrodillaros?-
Mi sarcasmo me cuesta un rodillazo en el estómago con esas rodilleras de plata que tienen sus uniformes tan caros, pero no puedo dejar de reírme cuando veo las caras de terror que tienen… parece que mi fama me precede.
Entre cinco me llevan por unos pasillos interminables que parecen no tener fin, llenos de celdas a ambos lados y con millones de gritos como banda sonora que acompañan mi caminata.
-Os lo pasáis bien aquí ¿Eh? ¿Creéis que me contratarían?- Parece que tienen prohibido hablarme, o a lo mejor no tienen muchas ganas -Sois muy aburridos… ¿Cuántos años tenéis? ¿100? ¿200? ¿No hay nadie aquí que pueda conmigo? Cómo se caigan estas cadenas tendréis un serio problema-
Me entretengo durante todo el camino amenazándoles y viendo como tiemblan, hasta que me dejan corriendo y aliviados en una celda diminuta con una mierda de cama y unos barrotes, como no, de plata. Suspiro y me siento en ese colchón mirando al idiota que tengo en la jaula de enfrente.
-Eh, tú ¿Cuánto llevas aquí?-
Me mira con cara de desconcierto, amedrentado por mi edad y me contesta como un cachorrito asustado.
-Ci-cincuenta años-
-¿Salimos de estos cubículos para algo?-
-N-no-
-¿¡No!?-
Niega con la cabeza y se incorpora en su asiento susurrándome:
-Solo salen los que Él dice-
-¿Y quién es él?-
Se queda en silencio negando otra vez con la cabeza y me señala unos micrófonos que están muy disimuladamente plantados en todas las celdas. Empiezo a reírme y me tumbo en la durísima cama mirando al techo.
-¿Y qué se come aquí?-
Mi pregunta no podía ser más oportuna, justo cuando la formulo aparece un idiota con un carrito repartiendo... ¿Conejos?
-Esto debe ser una broma ¿¡Conejos!?- Él tembloroso memo que me ofrece el animal se queda un rato esperando que lo acepte -No voy a beber sangre de esta mierda ¡Lárgate antes de que te arranque la mano!-
Me hace caso sin rechistar y le ofrece ese animal al que tengo enfrente. Veo asqueado como el otro lo devora y le deja seco y aparto mi vista poniéndola de nuevo en el blanco techo… Esto va a ser duro, pero no tardará en venir a verme y entonces podré salir de aquí… Solo hay que aguantar un poco más.
EGIL POV
Ya han pasado cinco horas y mi cabeza sigue doliéndome con mucha intensidad, masajeo mis sienes intentando aliviar esta sensación, pero el martilleo es continuo. Josh está serio por primera vez desde que le convertí y Karl se sienta a mi lado sin decir una sola palabra… la verdad es que necesitamos animarnos un poco.
-Eh… ¿Queréis salir un rato?-
-Egil… No tienes que hacer esto- Karl acaricia mi muslo y me mira con una sonrisa.
-Necesito salir de aquí, vamos a ver a alguien que a lo mejor puede ayudarnos-
No estoy seguro de que la vampiresa que vamos a ver quiera recibirme con los brazos abiertos, la última vez que la vi, Hares casi la traspasa el corazón con una rama del parque donde estábamos, así que espero que no guarde rencores conmigo.
Tasya vive en un barrio noble de la ciudad de Los Ángeles, su apartamento está situado en una de las mejores zonas de la ciudad y desde abajo puede verse las cortinas negras especiales que lo bordean para proteger todos sus inmensos ventanales de la luz del sol diurna. Suspiro con el dedo sobre el botón que llama a su piso y lo pulso muy poco convencido.
-¿Quién es?-
-¿Ta-Tasya? Soy Egil… ¿Te acuerdas de…?-
-Largaos-
-Esto era de esperar- miro las caras de estupor que han puesto los dos y vuelvo a llamar con una sonrisa, intentando tranquilizarles -Hares no fue muy amable con ella-
-He dicho que os larguéis-
-Escucha, no estoy con Hares. Solo quiero comentarte una cosa-
Después de unos segundos de silencio, que intuyo que ha usado para pensarse si abre o no, finalmente la puerta eléctrica suena y entramos en el lujoso edificio lleno de alfombras muy bien cuidadas y de plantas exóticas que deben de haber costado una fortuna.
Tasya vive en uno de los últimos pisos, en el número 17, y cuando la puerta del ascensor se abre nos sacude un agradable olor a limpio y aire fresco… Sin duda pagan bien para tener el edificio en este espléndido estado. Cuando llegamos a la puerta 9, esta se abre y nos invita a pasar con un recibimiento que ya me esperaba.
-Qué raro que no estés con tu amo-
-Tasya… Hares está en el Sol-
-¿¡Qué!? ¿¡Cómo!?-
Parece ser que después de todo no le tiene tanto desprecio.
-Le han llevado los de la LJV-
-¿Por esa masacre que hizo en la discoteca? No puede ser...-
-Le están buscando… eso ha sido la excusa para encerrarlo-
-¿Quiénes son estos?- Les señala a ambos y mira a Karl con una sonrisa, sin duda ha olido el aroma tan delicioso que desprende su sangre.
-Es un Shamen…-
-Pues claro… ese olor… que recuerdos ¿Y este cachorro?- Acaricia la barbilla del asustado Josh y baja hasta sus pantalones para agarrarle el cinturón y atraerle hacia su cuerpo -No tengas miedo, pequeño… No dejes que mi edad te asuste-
Tasya tiene 300 años menos que Hares, así que es bastante poderosa y fuerte, pero su sangre no es pura, fue transformada por un primo del padre de mi creador.
-Él es mi…-
-¿¡Qué ocurre, Egil!? ¡Hares nunca te dejaría transformar a un humano!- Le suelta inmediatamente y me mira con una expresión desafiante.
-¡Es lo que quiero contarte! No sabía a quién más recurrir. Herbert también lo sabe pero él no tiene los contactos que tienes tú-
Le explico con detalle todo lo que sé, excluyendo la parte que habla sobre que soy la maldita llave que abre la puerta de Syntymä y lo del grupo custodio al que pertenece Hares, pero ella parece bastante afectada como no podía ser de otra forma.
-Madre mía… ¿Por qué el Rey haría algo así? ¿Está usando a los humanos para esclavizarlos?-
-No lo sé, tenemos que averiguarlo, pero no sé cómo podemos entrar en el castillo-
Después de oírme decir eso empieza a reírse y me mira sosteniendo mi mano en la suya.
-Cielo… eso no es tu trabajo, me parece que tu creador lo tiene todo controlado… Ahora tiene sentido que Hares se haya dejado apresar-
-¿Cómo?-
-Si no te lo ha contado y tú no has caído no voy a decírtelo, sus razones tendrá. Por el momento voy a buscar a alguien dentro del Sol que nos mantenga informados-
-¿¡No vamos a hacer nada!?-
-¡Egil! ¡Hares se ha dejado apresar! Déjale que haga su movimiento. Si te ha dicho que no hagas nada, no lo hagas-
¡Maldita sea! ¿Por qué todo el mundo se limita a mirar?
-Sí, me ha dicho que haga una cosa, quiere que intentemos conseguir la información secreta que guarda la empresa a la que pertenece Karl, pero no sé qué tipo de información es-
-¿Y qué empresa es esa, cielo?- Mira a Karl con una sonrisa y él la contesta.
-Es una empresa encubierta del gobierno que se dedica a estudiar avances médicos que rozan la ilegalidad-
Tasya suspira y se sienta en su confortable sillón llevándose una mano a la sien derecha.
-Vale… dejadme que recapitule: Esta empresa del gobierno tiene como objetivo la recolección de todos los Bortax para poder conseguir el medallón de Bhorn, que según ellos está en el cuello de Balghor, pero además, según este cachorro de vampiro y este Shamen, están buscando a ciertos vampiros puros porque creen que necesitan su sangre para abrir el palacio donde se encuentra el ataúd. Por otro lado está el rey, que ha dicho a los humanos que busca lo mismo y que les dejará investigar con la condición de que luego se lo entreguen, pero sin embargo lo que planea es hacerse con el medallón para subyugar a la raza humana y montar granjas de extracción de sangre por todo el planeta. Y por último, pero no por ello menos importante, está nuestro querido príncipe destronado, que no pertenece a ningún bando y que ha decidido meterse en la boca del lobo para dios sabe que, aunque él dice que es para rescatar a su hermano… ¿Me dejo algo?-
-N-no, creo que no- Cuando lo resumen suena bastante complicado… ¿Dónde nos hemos metido?
-Pero hay algo que no me cuadra… ¿Acaso el padre de tu vampiro está trabajando con la empresa fantasma del padre de este humano?-
Mierda… No había caído en eso -Eeeeeh, pues… seguramente-
-Entonces eso quiere decir que sus padres se conocían, así que es muy probable que el actual presidente conozca al padre de Josh también-
Los tres nos miramos con caras de “somos-idiotas” y ella se ríe comprobando que realmente lo somos.
-Creo que tenemos que irnos a hablar sobre esto y trazar algún plan para conseguir la información- Está empezando a dolerme la cabeza y necesito pensar.
-Muy bien, entonces querido Egil vamos a hacer una cosa- Se levanta y camina hacia mí agarrando de nuevo mi mano -Voy a hablar con un pez gordo que conozco, uno de los socios fundadores del Sol y voy a pedirle que nos mantenga al día de lo que hace el loco de Hares ahí dentro. Tú vas a irte a casa y a hacer eso que te ha pedido, encuentra esa información y espera a que tu creador te dé instrucciones… yo podré mandarle mensajes e incluso podría lograr que me dejaran verle. Tienes que tener paciencia e intentar mantenerte sereno, cielo. Deja aparcados esos nervios que tienes-
-Lo sé… Gracias por todo Tasya, sé que Hares no…-
-Eso son cosas nuestras, es un idiota egocéntrico, pero no se merece esto. Él siempre ha luchado en el lado bueno aunque no pueda admitirlo-
-Ya… él es así. Mantenme informado, por favor-
-Tranquilo, Hares es invencible-
Su risa logra tranquilizarme y sus palabras me hacen ver que no soy el único que piensa que nada puede con él, aun así no puedo evitar estar inquieto, nunca antes había estado en esta situación.
Hares… espero que sepas lo que haces.
-No, no vamos a ir… YO voy a ir-
-¿¡Qué!? ¡NO! ¡No voy a dejar que te suicides ahí dentro solo!-
-Egil, no voy a discutir esto contigo, tengo mis motivos, no hagas que te lo ordene-
Mierda… siempre la misma historia, sé que no puedo rebatirle nada porque al final me obligará, pero también sé que no puedo perderlo en ese sitio.
-Hares, por favor, piénsalo bien-
-Está pensado, es más… ¡Es perfecto que mi hermano esté ahí dentro! Así que cállate ya-
Tengo que resignarme y agachar la cabeza como siempre, no puedo frenarlo y tampoco puedo convencerlo, así que solo me queda esperar y confiar en que su plan no sea un suicidio.
Herbert ya está recuperado, aunque su actitud ha cambiado y ha dejado de ser calmada y serena para convertirse en un animal, las miradas que arroja a Hares son desafiantes, aunque su instinto le obliga a permanecer callado y a la defensiva en todo momento. Pero lo mejor de todo es que casi no habla y que además ha logrado reunir a seis vampiros que estarán de nuestro lado, o eso dicen.
John sigue en la universidad y se ha ofrecido a ayudarnos si le necesitamos, siempre y cuando no afecte a su trabajo, ya que tuvo que pedir miles de perdones por haber estado fuera más días de los que le dieron de vacaciones.
Josh sigue pegado a mí como un cachorro, moviendo el rabo feliz mientras me sigue a todas partes y aprendiendo a comportarse como un vampiro y no como un niño pequeño.
Y Karl… Él sigue con nosotros porque dice que ya no tiene a donde ir, la casa en la que vivía era de Carol y por lo tanto de sus padres y ninguno de ellos se ofreció a dejarle vivir allí, Hares le ha dejado quedarse y él se lo agradece haciendo todo lo que le pide y en estos momentos está haciendo una llamada a su amigo Leo para ir a hacer algo que no me quiere contar… Estoy cansándome de tanto misterio.
-Hares… ¿Por qué no puedes contarme nada? ¿Es que no te fías de mí ahora?-
-No es eso mi pequeño vikingo… Cuanto menos sepas más seguro estarás-
-¡Tengo más de 1000 años! ¿¡De qué me estás protegiendo de esta forma!?-
-No quiero discutir esta noche… Ven aquí-
Me debí haber dado cuenta de sus intenciones cuando me llamó pequeño vikingo, pero estoy tan irritado y molesto con él que no voy a caer tan fácilmente en su seducción… o al menos eso pienso, pero cuando sus enormes manos se posan en el borde de mi pantalón y me obliga a sentarme en sus piernas solo puedo gemir y complacerle. No puedo decir a mi dios que no.
-Que culo tan perfecto tienes- Sus manos hoy son delicadas y lentas y se entretienen más de lo normal mientras recorre mi cuerpo con ellas, pero hay una cosa de todas las que han cambiado que no me está gustando… No tiene esa expresión depredadora y de superioridad plasmada, en su lugar su rostro refleja consternación y tristeza.
-Hares ¿Qué pasa?-
-No sabía que pasaría todo esto-
-Estás a tiempo de echarte atrás… Huyamos de aquí- Su frase me ha esperanzado y quizás si le animo consiga hacer que se quite esta locura de la cabeza.
-Ya no puedo, es demasiado tarde. No puedo rendirme ahora que estoy tan cerca-
-¡Pero… podemos ir a…!-
-Egil, te he dicho que esta noche no quiero que hables de esto-
-Hablas como si fuera a ser la última- Por enésima vez en esos tres últimos días mi sangre resbala por mi rostro.
-No lo será- Sus manos bajan por fin mis pantalones y mi ropa interior y me deja desnudo en su regazo -Te prometo que volveré a tu lado-
Enjaulo su cuello con mis brazos uniéndome todo lo que puedo a su perfecto cuerpo, siento sus manos acariciando mis muslos, separando mis nalgas y a sus dedos metiéndose dentro de mi. Hoy sus movimientos son lentos mientras prepara mi interior con sus expertos dedos y ensancha mis paredes con cuidado sin que su boca abandone la mía en ningún momento.
-Sabes que nunca podría abandonarte-
Sus palabras solo me producen más desazón, habla continuamente como si no fuéramos a vernos más y como si estuviera intentando convencerme de lo contrario, pero yo ya no soy un idiota ingenuo y sé perfectamente que en el fondo se hace a la idea de que a lo mejor no sale de esta.
Pero ahora mismo está siendo muy difícil que me pueda concentrar en eso cuando siento tres de sus dedos dentro de mí, saliendo y entrando rápidamente mientras su pulgar aplasta mis testículos.
-Hares, hazlo ya-
-No tengo prisa, te necesito. Desde que el vínculo se debilitó temo perderte y ya sabes como me cabrea eso-
Por fin empieza a parecerse al dios que tanto admiro, su expresión cambia y aumenta su velocidad y su fuerza, mi camiseta es desgarrada y su erección roza mi entrada jugando un rato en ella mientras me sonríe.
-Eres lo mejor que me ha pasado en esta miserable vida-
Todas las frases son iguales, parece su despedida, pero como he dicho, no me deja pensar en ello. Su erección entra despacio, el dolor del principio es exquisito como siempre y mis gemidos llenan la habitación hasta que siento como penetra hasta el fondo, se queda ahí unos instantes acariciando mi cara, mi cuello, mi pecho y después comienza a moverse lentamente sin que sus ojos abandonen los míos en ningún momento.
Sé que intenta calmarme, pero después de estos 1000 años a su lado he aprendido perfectamente a leer e interpretar sus expresiones y también sé que por primera vez desde que le conozco, duda del resultado que tendrá la épica hazaña que pretende realizar, pero él no parece que tema a la verdadera muerte, siempre juega al límite y camina por el borde sin importarle en absoluto que pueda resbalarse y acabar cayendo.
Sus embestidas comienzan a aumentar de intensidad, pero aún sigue siendo suave conmigo y no deja de acariciarme mientras mi necesidad va aumentando poco a poco.
-Prométeme que… aaaaah… que volverás-
-Ya te lo he prometido, mi pequeño vikingo… volveré a tu lado-
Siento como saca toda la rabia que tiene dentro, me mira preocupado mientras aumenta la velocidad y veo como asoma el rojo por las cuencas de sus ojos, no puedo evitar imitarle asustado sin dejar de pensar que esta puede ser la última vez que esté con mi dios. Me agarro a su camiseta con fuerza atrayendo su cuerpo al mío y olvido todos mis miedos mientras siento como llega hasta el fondo una y otra vez.
-¡Hares!-
-Quiero oír tu voz, dime lo que quieres y te lo daré-
No puedo desobedecer esas órdenes que me susurra al oído una y otra vez, mis gemidos aumentan de volumen y mis uñas se clavan con desesperación en su espalda mientras le ruego para que me lo haga como siempre.
-¡M-más rápido! ¡Necesito más!-
Su hermoso rostro está teñido con el color de sus lágrimas, su polla golpea mi punto sensible una y otra vez con fuerza y rapidez y sus manos agarran mi cuerpo para que no me separe de su lado.
-¡Hares!-
Hoy está más callado que de costumbre, estoy acostumbrado a escuchar sus órdenes pero hoy reina el silencio entre nosotros, solo pueden escucharse mis gemidos, mis gritos desesperados y la carne golpeando contra la carne.
Me da la vuelta para penetrarme con más dureza aún, se pone de rodillas y sujeta mi cintura metiéndomela de nuevo con un gruñido que suena a impotencia e irritación.
-¡Maldita sea!- Su orgasmo debe de estar cerca, porque sus movimientos son apremiantes -no dejaré que pertenezcas a nadie más- Después de unas pocas embestidas siento que estoy llegando al clímax, sobre todo después de escuchar que solo puedo pertenecerle a él -Voy a matar a ese niño ¡No permitiré que nada te separe de mi lado!-
Ahora por fin es el dios Hares que yo conozco, sus uñas se clavan en mi carne y sus embestidas me hacen gritar al sentir todo es placer recorrer mi cuerpo. El orgasmo me pilla desprevenido como siempre y comienzo a temblar cuando siento como se corre dentro de mí.
-Egil- Su tono es serio y tranquilo, pero me da miedo darme la vuelta y ver su rostro lleno de lágrimas de sangre -Voy a volver, solo yo puedo estar contigo. Me preguntaste si prefería el medallón a ti… y la respuesta es que no… no hay nada que te sustituya-
Por fin puedo sonreír después de la tensión acumulada durante estos últimos días, por fin le oigo decir algo que me hace ser feliz.
-Tengo un plan… pero sabes que no puedo decírtelo. Ya hemos hablado de esto-
Cuando veo cómo se tumba a mi lado y me abraza vuelvo a sonreír y a agarrar su brazo con fuerza temiendo el momento en que le vea adentrarse en ese infierno, me aterra saber que mi dios no es inmortal.
-Solo voy a pedirte una cosa, pase lo que pase… confía en mí. Haga lo que haga… confía en mí-
-¿Q-qué estás diciendo? ¿¡De qué hablas ahora!?-
-Tú solo haz lo que te pido-
Mierda, de nuevo vuelve a preocuparme, solo sé que necesito que todo esto acabe, ir en el tiempo al futuro y asegurarme de que estoy con él… pero eso es imposible, así que me acurruco en sus brazos y dejo que el sueño me lleve hasta el día que ha elegido para separarse de mí.
La noche no tiene luna, tan solo se puede distinguir una tenue línea blanca entre un mar de estrellas y el silencio reina entre Hares y yo mientras esperamos que la LJV venga a por él, ya han pasado dos días desde la masacre que organizó y desde que destrozara a aquél policía, así que según las políticas de actuación de esa organización, no tardarán en venir.
Todo mi cuerpo está temblando, tengo mucho miedo y sé que él lo está notando.
-Egil, cálmate-
-No puedo… Aún no me creo que vayas a hacer esto-
-Es necesario, no es solo por el medallón, sabes que me están buscando y ahora sabemos también que hay más cosas que ellos quieren aparte de estas llaves-
-¿Se la vas a entregar?- No me había acordado del Brontax… hay tantas cosas nuevas, que mi cabeza está saturada.
-Tengo que hacerlo… es parte de mi plan ¡No me intentes sacar más cosas!-
Siento su incomodidad mientras se mira las manos y entrelaza sus dedos, mi dios está nervioso.
Pongo una mano en su hombro y me siento en su regazo besándole con dulzura en los labios, él sujeta mi cintura y me devuelve el beso hasta que oímos unos vehículos aproximarse.
-¿No vas a fingir que te resistes?- le susurro para saber si tengo que ayudarle.
-Me encantaría, pero no- Cuando ve mis lágrimas me abraza con más fuerza y me susurra al oído -Volveré mi pequeño vikingo. Te quiero-
No puedo soltar su mano y tiro de ella con fuerza mientras dos vampiros ataviados con armadura intentan llevárselo de mi lado tirando hacia el otro lado, siento como golpean mi costado con algo que me abrasa la piel y como me intentan sujetar las manos… pero nada de eso me importa, no quiero soltarle ¡no quiero que se vaya de mi lado! pero él me está sonriendo… unas débiles lágrimas ruedan por su rostro y su voz me habla con dulzura -Volveré a estar a tu lado- aflojo entonces mi agarre… le meten en la furgoneta y veo con mis rodillas hincadas en el suelo como desaparece por la carretera.
No sé cuánto tiempo llevo aquí parado con mis ojos puestos en el oscuro camino, no muevo ni un solo músculo, no escucho nada, no siento nada… Una mano se posa en mi hombro y me hace reaccionar, la sonrisa de Karl me devuelve a la realidad y se sienta en el suelo rodeándome con sus brazos, sus palabras me reconfortan y me recuerdan quién es Hares.
-Sabes que saldrá de esta ¿verdad? No puedes dudar de alguien como él-
-Lo sé, pero…-
-Tranquilo, Egil… Confía en él y vamos a hacer lo que nos ha pedido-
-Gracias por estar aquí, Karl. No puedo estar solo-
-¡No me iré a ninguna parte!-
Hares POV
La plata paraliza mi cuerpo, pero no es una plata normal… esta gente no es estúpida como los humanos y saben que alguien como yo solo puede ser reducido por plata pura sin adulterar, kilos de este metal se enrollan por mi cuerpo incluido el cuello y los tobillos, pero mi mirada y mi expresión permanecen impasibles, no puedo darles la satisfacción de ver cuánto me está doliendo que mi piel esté siendo abrasada.
-Aguantas bien… te mereces la fama que tienes principito-
Tampoco les doy la satisfacción de que me afecten sus palabras, mi mirada cargada con un odio letal les traspasa sus pupilas mientras los dos agachan la cabeza sin poder evitar el pánico cuando me ven mover mis brazos adoptando una postura más cómoda e ignorando una vez más el intenso dolor que produce la plata… Podría destrozarlos en tan solo un segundo y ellos son conscientes de eso.
Cuando llevamos un rato de trayecto me tapan la cabeza, parece ser que no quieren que sepa donde me llevan, por eso nadie conoce la ubicación de este sitio infernal, aunque el camino no está asfaltado y es bastante sinuoso y me da la impresión de que estamos bajando bastantes metros, así que supongo que este sitio estará bajo tierra… tiene gracia que lo llamen el Sol.
Por fin el vehículo se detiene y los dos idiotas que están a mi lado se levantan y me retiran la capucha. El sitio está levemente iluminado y al abrirse la puerta un ejército de payasos espera a que baje de la furgoneta.
-¡Vaya recibimiento! ¿No vais a arrodillaros?-
Mi sarcasmo me cuesta un rodillazo en el estómago con esas rodilleras de plata que tienen sus uniformes tan caros, pero no puedo dejar de reírme cuando veo las caras de terror que tienen… parece que mi fama me precede.
Entre cinco me llevan por unos pasillos interminables que parecen no tener fin, llenos de celdas a ambos lados y con millones de gritos como banda sonora que acompañan mi caminata.
-Os lo pasáis bien aquí ¿Eh? ¿Creéis que me contratarían?- Parece que tienen prohibido hablarme, o a lo mejor no tienen muchas ganas -Sois muy aburridos… ¿Cuántos años tenéis? ¿100? ¿200? ¿No hay nadie aquí que pueda conmigo? Cómo se caigan estas cadenas tendréis un serio problema-
Me entretengo durante todo el camino amenazándoles y viendo como tiemblan, hasta que me dejan corriendo y aliviados en una celda diminuta con una mierda de cama y unos barrotes, como no, de plata. Suspiro y me siento en ese colchón mirando al idiota que tengo en la jaula de enfrente.
-Eh, tú ¿Cuánto llevas aquí?-
Me mira con cara de desconcierto, amedrentado por mi edad y me contesta como un cachorrito asustado.
-Ci-cincuenta años-
-¿Salimos de estos cubículos para algo?-
-N-no-
-¿¡No!?-
Niega con la cabeza y se incorpora en su asiento susurrándome:
-Solo salen los que Él dice-
-¿Y quién es él?-
Se queda en silencio negando otra vez con la cabeza y me señala unos micrófonos que están muy disimuladamente plantados en todas las celdas. Empiezo a reírme y me tumbo en la durísima cama mirando al techo.
-¿Y qué se come aquí?-
Mi pregunta no podía ser más oportuna, justo cuando la formulo aparece un idiota con un carrito repartiendo... ¿Conejos?
-Esto debe ser una broma ¿¡Conejos!?- Él tembloroso memo que me ofrece el animal se queda un rato esperando que lo acepte -No voy a beber sangre de esta mierda ¡Lárgate antes de que te arranque la mano!-
Me hace caso sin rechistar y le ofrece ese animal al que tengo enfrente. Veo asqueado como el otro lo devora y le deja seco y aparto mi vista poniéndola de nuevo en el blanco techo… Esto va a ser duro, pero no tardará en venir a verme y entonces podré salir de aquí… Solo hay que aguantar un poco más.
EGIL POV
Ya han pasado cinco horas y mi cabeza sigue doliéndome con mucha intensidad, masajeo mis sienes intentando aliviar esta sensación, pero el martilleo es continuo. Josh está serio por primera vez desde que le convertí y Karl se sienta a mi lado sin decir una sola palabra… la verdad es que necesitamos animarnos un poco.
-Eh… ¿Queréis salir un rato?-
-Egil… No tienes que hacer esto- Karl acaricia mi muslo y me mira con una sonrisa.
-Necesito salir de aquí, vamos a ver a alguien que a lo mejor puede ayudarnos-
No estoy seguro de que la vampiresa que vamos a ver quiera recibirme con los brazos abiertos, la última vez que la vi, Hares casi la traspasa el corazón con una rama del parque donde estábamos, así que espero que no guarde rencores conmigo.
Tasya vive en un barrio noble de la ciudad de Los Ángeles, su apartamento está situado en una de las mejores zonas de la ciudad y desde abajo puede verse las cortinas negras especiales que lo bordean para proteger todos sus inmensos ventanales de la luz del sol diurna. Suspiro con el dedo sobre el botón que llama a su piso y lo pulso muy poco convencido.
-¿Quién es?-
-¿Ta-Tasya? Soy Egil… ¿Te acuerdas de…?-
-Largaos-
-Esto era de esperar- miro las caras de estupor que han puesto los dos y vuelvo a llamar con una sonrisa, intentando tranquilizarles -Hares no fue muy amable con ella-
-He dicho que os larguéis-
-Escucha, no estoy con Hares. Solo quiero comentarte una cosa-
Después de unos segundos de silencio, que intuyo que ha usado para pensarse si abre o no, finalmente la puerta eléctrica suena y entramos en el lujoso edificio lleno de alfombras muy bien cuidadas y de plantas exóticas que deben de haber costado una fortuna.
Tasya vive en uno de los últimos pisos, en el número 17, y cuando la puerta del ascensor se abre nos sacude un agradable olor a limpio y aire fresco… Sin duda pagan bien para tener el edificio en este espléndido estado. Cuando llegamos a la puerta 9, esta se abre y nos invita a pasar con un recibimiento que ya me esperaba.
-Qué raro que no estés con tu amo-
-Tasya… Hares está en el Sol-
-¿¡Qué!? ¿¡Cómo!?-
Parece ser que después de todo no le tiene tanto desprecio.
-Le han llevado los de la LJV-
-¿Por esa masacre que hizo en la discoteca? No puede ser...-
-Le están buscando… eso ha sido la excusa para encerrarlo-
-¿Quiénes son estos?- Les señala a ambos y mira a Karl con una sonrisa, sin duda ha olido el aroma tan delicioso que desprende su sangre.
-Es un Shamen…-
-Pues claro… ese olor… que recuerdos ¿Y este cachorro?- Acaricia la barbilla del asustado Josh y baja hasta sus pantalones para agarrarle el cinturón y atraerle hacia su cuerpo -No tengas miedo, pequeño… No dejes que mi edad te asuste-
Tasya tiene 300 años menos que Hares, así que es bastante poderosa y fuerte, pero su sangre no es pura, fue transformada por un primo del padre de mi creador.
-Él es mi…-
-¿¡Qué ocurre, Egil!? ¡Hares nunca te dejaría transformar a un humano!- Le suelta inmediatamente y me mira con una expresión desafiante.
-¡Es lo que quiero contarte! No sabía a quién más recurrir. Herbert también lo sabe pero él no tiene los contactos que tienes tú-
Le explico con detalle todo lo que sé, excluyendo la parte que habla sobre que soy la maldita llave que abre la puerta de Syntymä y lo del grupo custodio al que pertenece Hares, pero ella parece bastante afectada como no podía ser de otra forma.
-Madre mía… ¿Por qué el Rey haría algo así? ¿Está usando a los humanos para esclavizarlos?-
-No lo sé, tenemos que averiguarlo, pero no sé cómo podemos entrar en el castillo-
Después de oírme decir eso empieza a reírse y me mira sosteniendo mi mano en la suya.
-Cielo… eso no es tu trabajo, me parece que tu creador lo tiene todo controlado… Ahora tiene sentido que Hares se haya dejado apresar-
-¿Cómo?-
-Si no te lo ha contado y tú no has caído no voy a decírtelo, sus razones tendrá. Por el momento voy a buscar a alguien dentro del Sol que nos mantenga informados-
-¿¡No vamos a hacer nada!?-
-¡Egil! ¡Hares se ha dejado apresar! Déjale que haga su movimiento. Si te ha dicho que no hagas nada, no lo hagas-
¡Maldita sea! ¿Por qué todo el mundo se limita a mirar?
-Sí, me ha dicho que haga una cosa, quiere que intentemos conseguir la información secreta que guarda la empresa a la que pertenece Karl, pero no sé qué tipo de información es-
-¿Y qué empresa es esa, cielo?- Mira a Karl con una sonrisa y él la contesta.
-Es una empresa encubierta del gobierno que se dedica a estudiar avances médicos que rozan la ilegalidad-
Tasya suspira y se sienta en su confortable sillón llevándose una mano a la sien derecha.
-Vale… dejadme que recapitule: Esta empresa del gobierno tiene como objetivo la recolección de todos los Bortax para poder conseguir el medallón de Bhorn, que según ellos está en el cuello de Balghor, pero además, según este cachorro de vampiro y este Shamen, están buscando a ciertos vampiros puros porque creen que necesitan su sangre para abrir el palacio donde se encuentra el ataúd. Por otro lado está el rey, que ha dicho a los humanos que busca lo mismo y que les dejará investigar con la condición de que luego se lo entreguen, pero sin embargo lo que planea es hacerse con el medallón para subyugar a la raza humana y montar granjas de extracción de sangre por todo el planeta. Y por último, pero no por ello menos importante, está nuestro querido príncipe destronado, que no pertenece a ningún bando y que ha decidido meterse en la boca del lobo para dios sabe que, aunque él dice que es para rescatar a su hermano… ¿Me dejo algo?-
-N-no, creo que no- Cuando lo resumen suena bastante complicado… ¿Dónde nos hemos metido?
-Pero hay algo que no me cuadra… ¿Acaso el padre de tu vampiro está trabajando con la empresa fantasma del padre de este humano?-
Mierda… No había caído en eso -Eeeeeh, pues… seguramente-
-Entonces eso quiere decir que sus padres se conocían, así que es muy probable que el actual presidente conozca al padre de Josh también-
Los tres nos miramos con caras de “somos-idiotas” y ella se ríe comprobando que realmente lo somos.
-Creo que tenemos que irnos a hablar sobre esto y trazar algún plan para conseguir la información- Está empezando a dolerme la cabeza y necesito pensar.
-Muy bien, entonces querido Egil vamos a hacer una cosa- Se levanta y camina hacia mí agarrando de nuevo mi mano -Voy a hablar con un pez gordo que conozco, uno de los socios fundadores del Sol y voy a pedirle que nos mantenga al día de lo que hace el loco de Hares ahí dentro. Tú vas a irte a casa y a hacer eso que te ha pedido, encuentra esa información y espera a que tu creador te dé instrucciones… yo podré mandarle mensajes e incluso podría lograr que me dejaran verle. Tienes que tener paciencia e intentar mantenerte sereno, cielo. Deja aparcados esos nervios que tienes-
-Lo sé… Gracias por todo Tasya, sé que Hares no…-
-Eso son cosas nuestras, es un idiota egocéntrico, pero no se merece esto. Él siempre ha luchado en el lado bueno aunque no pueda admitirlo-
-Ya… él es así. Mantenme informado, por favor-
-Tranquilo, Hares es invencible-
Su risa logra tranquilizarme y sus palabras me hacen ver que no soy el único que piensa que nada puede con él, aun así no puedo evitar estar inquieto, nunca antes había estado en esta situación.
Hares… espero que sepas lo que haces.
Capítulo 16 -Yo Soy Syntymä-
-Puedo ayudarte, Hares-
Casi no puedo oírle, mi mente está trabajando al cien por cien intentando buscar por mi lóbulo temporal algún recuerdo que me de algún indicio de qué puede haber pasado para que hayan sido capturados, hasta que por fin veo algo que puede guardar relación.
Flashback
-¡Príncipe Tyrvonyan! ¡No hay justificación alguna para tu destierro! ¡El rey Vortryan debe caer!- Kramen se levantó de la mesa muy enfadado e indignado con el destierro del primogénito del Rey de los vampiros.
-No seas estúpido, Kramen. El príncipe ha desobedecido una orden directa del rey y no es la primera vez que lo hace - Vastiery jugaba con un rizo de su larga melena mientras miraba con desprecio a Hares.
-Tenemos que permanecer en las sombras, no podemos volver a estar los cinco juntos después de esto- Grogiamn afilaba su sable de acero indio pareciendo indiferente.
-No basta con eso, hay que romper el sello- Rostryan permanecía con rostro impasible y miraba a su príncipe Tryvonyan, pero por dentro compartía por él el mismo odio que su compañera Vastiery.
-¡Romper el sello! ¡Has perdido el juicio!-
-¡Ya basta, Kramen! Grogiamn tiene razón, no podemos volver a reunirnos- Hares le devolvió a Vastiery el gesto de desprecio y la dijo -No he desobedecido una orden del rey… me mandaba a mi propia muerte y no tengo intención de morir todavía-
-¡Pero hay que romper el sello para que nadie pueda conseguirlo nunca!- Esta vez la impasibilidad de Rostryan desapareció y se levantó con el rostro lleno de ira.
-¡NO! ¡Todo se perdería sin rompemos el sello!- Hares permaneció sentado pero le devolvió esa mirada cargada de odio.
-Entonces nosotros deberíamos morir- Al pronunciar estas palabras, Rostryan se sentó de nuevo y se miró las manos pensativo.
-Sal de aquí, Rostryan… Ya has dicho suficientes barbaridades esta noche- El príncipe señaló hacia la entrada de la cueva y esperó hasta que vio como obedecía su orden en silencio.
Fin Flashback
-Rostryan…-
-¿Qué?-
-Ha tenido que ser él, era el único que quería que desapareciéramos… Oye niño ¿Podrías piratear de nuevo esa base de datos?-
-Creo que ahora que no pertenece a mi padre será más fácil, Carol me dijo que el suyo no es muy bueno ocultando sus cosas-
-Perfecto, vístete ¿Qué necesitas?-
A pesar del susto que tengo, esa cara de decepción logra arrancarme una sonrisa… Parece que el cachorro humano está loco por mis huesos.
-Pu-pues… un ordenador y además necesito entrar en su wifi, así que tendríamos que acercarnos a donde quiera que esté-
-E imagino que tú lo sabrás- Parece que aún vacila cuando se trata de revelar información sobre esa mierda de organización secreta -Oye, 007… Tu juego de infiltración se ha acabado, ahora estás en el bando contrario, así que dime donde tengo que llevarte-
-Está bien. Vámonos-
Karl me asegura que el padre de su ex-prometida vive en una mansión en Hollywood, aunque está un poco perdido y más que buscar una casa parece que estemos dando un rodeo turístico por las urbanizaciones.
-Ya hemos pasado por aquí, niño… céntrate-
-S-sí… eso parece, es que estoy un poco perdido-
-¿Un poco? ¿¡Solo un poco!?-
-¡Espera! ¡Gira a la derecha! Esa entrada me resulta muy familiar, es la casa de enfrente-
-Vale, avísame cuando tengas la señal-
Al final nos hemos quedado debajo de un árbol que se ríe de mí cada vez que deja caer esos polvitos amarillos que me están dejando el coche hecho una mierda.
-Date prisa-
-Espera, Hares ¿Qué prisa tienes?-
-Como tardes vas a limpiar el jodido polen de mi Lamborghini con tu lengua, niño-
-E-espera un segundo, es que no… He conseguido entrar pero no tiene… nada. No hay nada sobre la organización, es un ordenador personal normal y corriente-
-¿No deberíamos haber ido a donde está la organización esa?-
-E-eeeeh, eso es… complicado-
-¿Por qué?-
-Está en… el pentágono-
-¿¡Y qué hace su presidente aquí!?- Cada día entiendo menos a los humanos ¿Por qué son tan complicados?
-Es secreta, Hares. El presidente apenas aparece por allí, de hecho solo el vicepresidente sabe quién es. Mi padre movía los hilos desde casa, pensé que él también, pero debe hacerlo en otro sitio-
Esto es desesperante… ¡Frustrante! ¡No tengo nada!.
-Pero, si quieres puedo averiguarlo- Su tímida propuesta me hace sonreír… reconozco que tiene agallas.
-¿Y cómo harás eso?-
-Pues… siendo un buen yerno. Mañana es… el funeral de Carol-
-¿Has hablado con él estos días?-
-No... Estuve hablando con su mujer, es la única con la que he hablado. Él apenas me ha dirigido la palabra a pesar de todo lo que he hecho-
-Haz lo que veas… pero no la cagues-
-Tengo una idea de cómo hacerlo, pero necesito a alguien ¿Podrías decírselo a John?-
-John está enclaustrado en Standford, no puede salir de la universidad o se quedará sin trabajo-
-¿Puedo decírselo a Leo? Es mi mejor amigo, confío en él-
Estoy entre la espada y la pared… ¿Debería confiar en él o debería desconfiar?... ¡Maldita sea!
-Te he dicho que hagas lo que quieras, pero no se te ocurra contarle lo que pretendes con todo esto-
-Ya, ya lo sé. No necesito decírselo-
-¿Y qué tienes pensado?-
Cuando me mira me sorprendo al ver su sonrisa, desde que entramos en esa tediosa pirámide, no le había visto sonreír.
-Es simple, voy a pedirle que le siga. Su mujer estaba bastante enfadada ayer porque desde lo de Carol no ha dormido en casa, así que deduzco que estará en su oficina-
-O a lo mejor está con su amante-
-También puede ser, pero no lo sabremos hasta que no lo comprobemos ¿no?- De nuevo vuelve a sorprenderme cuando escucho su risa…
-¿Y tu amigo no hará preguntas?-
-Sabe que tengo un trabajo extraño, no dirá nada-
Su plan no es malo, es bastante simple pero parece lo más lógico y seguro que se puede hacer en un caso así.
-Está bien. Llámalo-
Cuando veo que saca de su bolsillo el teléfono no puedo evitar volver a ponerme borde con él.
-Niño… son las cinco de la madrugada de un domingo ¿No crees que es una mala hora para hacer eso?-
-Mierda…- Vuelve a guardarlo en su abrigo y me mira ruborizado -Últimamente no me acuerdo de que el resto de gente vive de día-
-Vámonos, aquí no hacemos nada ya-
El motor de mi Lamborghini ruge con fuerza despertando a todos esos ricachones humanos que duermen en las mansiones por las que pasamos hasta que salimos de allí. Karl se agarra al asiento con fuerza mientras atravieso la autopista a toda velocidad y respira aliviado cuando apagó el motor en la puerta de mi casa.
-Te estás portando muy bien, niño-
Cuando le acorralo entre el coche y mi cuerpo siento como se tensa y empieza a ponerse nervioso, pero esos nervios no son de miedo, son de excitación. No puedo evitar llevar una mano a su entrepierna para comprobar el efecto que mis impresionantes músculos tienen sobre él.
-¿Te gusta mi cuerpo?- Asiente débilmente y mira hacia la mano que acaricia el duro bulto de sus pantalones -Te has puesto duro muy rápido, deberías…-
Maldito Egil… puedo oler su nauseabunda peste muy cerca ¿Dónde cojones estaba?
-¡HARES! ¿¡Estás loco!? ¿¡Has perdido la puta cabeza!?-
-¿Eh?- Suelto a Karl para mirarle con mi cara de estupor tan típica en mi estos últimos días -¿De qué hablas?-
-¡NO! ¡De qué hablo yo… NO! ¡De que habla todo el mundo! ¿¡Qué has hecho, Hares!?-
-Aaaaaah, creo que se de lo que hablas- Vaya, el rumor se ha extendido rápido -Solo me divertía un rato con esos humanos adoradores de Satán-
-Me hubiera gustado verlo- Josh empieza a reírse y eso desquicia a mi Egil.
-¡Tú cállate! ¡Hace tres días sacaste los intestinos por la boca cuando viste a Hares arrancar los brazos de Herbert, no vayas ahora de vampiro duro!-
-Tiene razón- Cuanto me pone cuando se enfada…
-¡Cállate, Hares! ¿¡Por qué has hecho eso!?-
Pero todo tiene un límite… y ya me ha gritado bastante.
-Deja de gritarme, Egil-
-¡Irán a por ti ahora! ¡No necesitamos más mierda encima!-
-¡He dicho que dejes de hablarme así!- Cuando embisto su cuerpo contra la pared del edificio con un manotazo deja de tener esa cara de superioridad y vuelve a ser mi cachorro sumiso y obediente -No me grites-
-No vas a decírmelo ¿Verdad?-
-Pronto lo verás. Ahora vete a mi habitación, tengo que hablar contigo-
Egil POV
No sé qué demonios pretende… Entiendo que la situación está tensa y es complicada, pero eso no le da derecho a enredarla más, aunque Hares nunca hace nada, o casi nada, sin sentido e impulsivamente, así que voy a pensar que esa masacre de la que todo el mundo habla ha tenido un porqué.
Cuando aparece por la puerta trae una sonrisa que logra tranquilizarme, sus manos acarician mi cara y sus deliciosos labios se juntan con los míos.
-Egil, tienes que confiar en mí como siempre has hecho, eso no ha sido un ataque de locura… quiero que la LJV venga a por mí-
-¿¡Qué dices!?- Esto sí que no me lo esperaba, como lo capturen… -¡No voy a permitir que te encierren! ¡Me da igual que tú quieras!-
-¡Escúchame, maldita sea! Puede que sea la única oportunidad para acercarme a mi padre, sé que si me encierran vendrá a restregarme por la cara que me ha capturado. Es la única manera, no voy a dejar a los humanos meterse en ese infierno del que lo más seguro es que no salgan nunca-
-¿Ahora eres tú el que se preocupa por ellos? Últimamente parece que le tienes cariño a Karl-
-Me importa una mierda lo que les pase, pero no quiero perder el tiempo o, peor aún, que acaben confesando y que se vaya todo al traste-
No puedo aceptarlo, lo más seguro es que lo maten… ¡Ha perdido la cabeza! pero no puedo decirle que no confío en él, sé que tiene algún plan.
-Está bien, Hares... Haré lo que me pidas-
-De momento quiero que escuches esto... nadie más debe saberlo, Egil-
Mientras escucho sus palabras una desolación se va a apoderando de mí, mi cuerpo no me responde y solo puedo mirarle con lágrimas en los ojos sin que las palabras puedan tomar forma en mi garganta... No soy quién yo pensaba que era.
-Hares… no me… no me has tomado el pelo ¿Verdad?-
-Ojalá-
-Así que me buscan igual que a ti-
-No, ni siquiera los otros cuatro lo saben, no me fiaba de Rostryan y decidí hacerlo por mi cuenta- Sus manos acarician las lágrimas de mi rostro mientras me desahogo de esta abrumadora noticia -Cuando conocimos a Karl no me podía imaginar que entraríamos en una guerra de este calibre. Esto puede que sea la guerra definitiva, Egil. Si los humanos se enteran de lo que mi padre está intentando… Ya te imaginas lo que pasará-
-¿¡Y en qué bando se supone que tenemos que estar, Hares!?-
-¡En el mío! ¡Me importan una mierda los humanos y los demás vampiros! ¡Quiero a Bhorn y no se lo daré a nadie!-
Sé que su ambición le ciega y también que jamás lograré convencerlo para unirnos al bando de Vortryan, así que solo puedo abrazarle e intentar sobreponerme de lo que acaba de contarme.
-Prométeme que no me abandonarás nunca-
-Ya sabes que no lo haré-
-¡No! ¡Júrame que no morirás por esto, Hares! ¡Quiero saber que yo soy más importante que ese medallón!-
Su mirada refleja la tristeza y todo el pesar que le abruma estos días por dentro, me aterra que dude y que no me conteste en el momento, pero también soy consciente de que Bhorn ha sido su obsesión toda su vida, incluso bastante antes de conocerme.
-He destruido mi vida con un objetivo, dejé la comodidad y los privilegios que tenía para retar a mi propio padre, te convertí a ti para que me desterrara y me dejara libre... ¡Haría lo que fuera para conseguirlo!- Sus palabras son como una estaca que se dirige hacia mi corazón, directas, frías y mortales.
-¿Me convertiste… para que te desterrara?-
-Sí... Son sus normas, nadie de sangre pura real puede convertir a un humano, la pena es el destierro y la privación del título-
-¿¡Solo me usaste!? ¿¡Primero para conseguir tu destierro y después para meter esta carga dentro de mí!?-
-¡EGIL! ¡Estás perdiendo el juicio! ¡Eso fue hace mucho tiempo! ¿¡Crees que lo que siento por ti ahora surgió mientras te veía con tus amigos vikingos destrozando ejércitos!? Maldita sea… piensa un poco ¡Claro que te usé! y ahora me arrepiento, pero no puedo dar marcha atrás-
-¿Te arrepientes de convertirme?- De nuevo las lágrimas vuelven a resbalar por mi rostro… acabo de perder por completo mi compostura.
-De qué hablas… tienes que tranquilizarte y volver a usar la cabeza. Por supuesto que no me arrepiento de eso, me arrepiento de haberte usado para guardar el sello-
-Necesito estar solo, Hares-
Mi cabeza no deja de dar vueltas, un intenso pinchazo me recuerda una y otra vez lo que acabo de oír… fui creado para que Hares pudiera usarme como un maldito contenedor.
Hace 1835 años cinco vampiros de sangre pura se reunieron en una cueva secreta de la montaña Kanchenjunga en la cordillera del Himalaya, situada en la parte oriental de Nepal, bautizada por ellos con el nombre de Astharon, un lugar muy alejado del alcance de la realeza vampírica.
Estos cinco nobles se auto encomendaron una misión… proteger de cualquier mano el sello que abre las puertas de lo que se conoce como “Syntymä”. Se dice que en ese sagrado lugar nació Balghor, el primer vampiro que caminó por la superficie de la Tierra con la inteligencia suficiente para procrear y crear la raza de los vampiros, aunque su agresividad y crueldad le costaron la lealtad de sus hijos y fue encarcelado por ellos en su propio ataúd mientras dormía.
El sello fue entregado entonces al primer rey de los vampiros y primogénito de Balghor, Sygmran, menos cruel y despiadado que su padre pero aún demasiado violento y ambicioso como para formar una jerarquía. Tan solo él gozaba de derechos y privilegios, el resto debía postrarse para poder vivir en su reino y tenían que agachar la cabeza acatando todas sus órdenes si no querían ser expuestos a la luz del sol. Pero poco a poco los vampiros fueron adquiriendo conciencia y comentaban entre ellos la tiranía y dominación del hijo del creador, hasta que un día lograron rebelarse y le arrancaron el corazón del pecho encerrándolo en un contenedor de oro que sellaron con el poder del sello de Syntymä para que no pudiera recomponer su cuerpo.
El sello pasó entonces a ser custodiado por su hijo Vortryan, el primer y actual rey vampiro que logró llevar a su raza a lo más alto de la escala evolutiva mediante la creación de una jerarquía de clases y rangos que prevalece hoy en día y que le permitió consolidar a los vampiros como la raza más fuerte y dominante en esa época.
Pero, como bien sabemos actualmente los vampiros, ese dominio no duró para siempre, los humanos fueron evolucionando y aprendieron muy rápido y cada vez eran más los asentamientos que poblaban los continentes comiéndole el terreno a los de nuestra raza hasta que lograron acorralarnos en el subsuelo de sus núcleos urbanos como ocurre hoy en día. Aprendieron nuestras debilidades y, gracias a que su organización es más civilizada que la nuestra, nos lograron subyugar y controlar a su antojo.
Un día el sello desapareció de la cámara secreta del castillo de Vortryan, nadie excepto los cinco que planearon el robo saben qué ha pasado con la reliquia. Lo custodiaron de las manos codiciosas y lo protegieron para que nadie hiciera un mal uso de él, pero ese día hace 1835 años en el que se reunieron por última vez, Hares decidió ocultarlo… en mí. Yo soy el sello que los cinco purasangres de Astharon custodiaban… Yo soy Syntymä… y lo peor de todo, es que no sé qué significa ni cómo ha podido ocurrir.
Ya es de día, pero soy incapaz de pegar ojo con todo lo que tengo en la cabeza. Supongo que Hares está igual ya que no dejo de oír como revuelve la habitación entera… lo que ha despertado mi curiosidad.
-¿Qué buscas?-
-¡Lo tenía por aquí! ¡Tiene que estar por aquí!-
Mi creador suele dejarlo todo en el primer sitio que pilla ya que siempre hace halague de su grandiosa memoria, pero en este caso parece que le está jugando una mala pasada.
-Hares, cálmate ¿Qué estás buscando?-
-M-mi colgante-
-¿¡Qué!? Y lo estarás diciendo en serio...-
-¡Sí! Me lo quité cuando fui con Karl a casa del padre de Carol por si acaso nos pillaban, pero ahora no sé… AH ¡Aquí está!-
-No me des esos sustos-
Cuando le miro veo que está muy pensativo y bastante preocupado, ha estado toda su vida buscando pistas sobre el medallón y por fin cuando las encuentra resulta que si las sigue nos meterá de lleno en una guerra de la que no sabemos si saldremos.
-Hares ¿No íbamos a hablar con… emmm… Sara?- No sé porque se lo he recordado, pero quizás sepa algo.
-Sí, iremos cuando anochezca. Dile a Karl que se compre la ropa que a ella le gusta- Por la sonrisa que ha puesto creo que se refiere a esa ropa oscura y gótica que llevan los humanos que la besan los pies a todas horas.
-Karl está durmiend… espera… ¿Por qué vas a llevarle con nosotros?-
-Porque quiero matar a esa zorra… sino abrirá la boca, y como se enteren que sé lo que traman, mi plan se irá a la mierda-
-Ah… sí… ese plan del que no quieres hablarme-
-Egil, no puedo- Cuando veo como se sienta en su cama con cara de preocupación me acuerdo de que él siempre me ha protegido.
-Vale, no voy a entrar en eso ahora. Se lo diré ¿Pretendes matarla con su sangre?-
-Sí, así nadie podrá culparme de su muerte, van a vernos entrar. Para cuando ella quiera ponerse en contacto con algún lacayo de mi padre ya estará muerta-
-Vaya, eso es brillante Hares, una loca menos en el mundo...- Siempre tiene unas geniales ideas, no puedo negarlo.
-Oye, Egil, siento lo de antes, estoy muy nervioso y no quiero pagarlo contigo-
-Olvida eso… yo también me alteré más de la cuenta, no debería haber dudado de ti-
Sus labios me acarician con suavidad, sus manos se posan sobre mis muslos y se deslizan por ellos con suavidad y dulzura… Momentos así son los que me hacen pensar que Hares nunca me abandonaría por un amuleto con superpoderes.
La noche ha llegado al fin, al final logramos dormir unas cuatro horas, suficientes para enfrentarnos a la loca de Sara.
El tugurio en el que tiene su pequeño negocio de “comida rápida” es en realidad una tapadera para tener un restaurante de comida humana y de sangre a la vez… Los osados humanos que se atreven a entrar allí, comen sus hamburguesas en la planta de arriba y los vampiros se alimentan de ellos en la parte de abajo.
-Que hambre, voy a pedir una hamburguesa mientras esperamos- Pobre Karl, si supiera de qué es la carne no estaría tan contento.
-Yo que tú no haría eso, Karl-
-¿Por qué, Egil?-
Y Hares como es tan discreto lo explica disimuladamente: -Porque no creo que te guste la carne humana-
-¿Me está tomando el pelo?- Me mira con cara de susto esperando que le diga que es una broma.
-No… por una vez no habla con sarcasmo. Por cierto, te queda bien esa ropa-
-Sí… claro… lo que tú digas- Ha llorado, pataleado y gritado para no ponerse esa ropa de gótico adolescente, pero una simple mirada de Hares ha sido suficiente para que se vistiera sin rechistar.
-¡Qué tenemos aquí! ¡Mi príncipe favorito y su mascota!- Aquí está la loca de Sara… lo único que puedo hacer es respirar hondo para no arrancarla la cabeza… Nadie me llama mascota -Oooooh, y este joven humano tan guapo ¿Es tuyo, Hares?-
-Sí-
Vaya, sabía que Karl empezaba a tenerle cariño, pero no me imaginé que le gustaría tanto ser su humano, esa cara que ha puesto de bochorno le ha delatado… Luego preguntaré a Hares si es verdad que ahora es suyo.
-Lo mejor para el mejor… huele delicioso. Seguro que nació del vientre de la madre creadora- Ahora es cuando empieza con esas paranoias que nadie sabe qué fundamento tienen ni de donde salen -Solo ELLA ha podido crear algo tan hermoso por fuera… y delicioso por dentro. Vamos a pronunciar unas palabras para…-
-Deja ese rollo tan raro tuyo, no he venido para convertirme en uno de tus sectarios-
-Claro, Hares, pero deberías considerarlo… Todos nacimos de Ella… Ella fue…-
-¡Que te calles! Vamos a un lugar tranquilo… tengo que preguntarte algo-
Bajamos con bastante dificultad unas escaleras que huelen a podredumbre y a humedad, los escalones de madera están medio destrozados y carcomidos por termitas e incluso hay alguno que ha desaparecido por completo. Karl se tapa la boca varias veces intentando no respirar ese olor que debe de estar revolviéndole las tripas y yo no puedo hacer otra cosa que suspirar y esperar que pase pronto esta conversación que seguro que será tediosa y muy, muy extraña.
-Chicos, me alegra mucho que hayáis traído vuestros reales traseros hasta aquí, pero antes de hablar quiero probar a ese humano-
-Tú no pones las normas, Sara. Me da igual que estemos en tu… casa- Sé que por dentro Hares está pensando “Si es que se puede llamar casa a este antro”
-No seas arisco, príncipe… A mí la vida no me ha sonreído como a ti… ¡El manto estrellado caerá sobre tod…!-
Esta vez Hares ha tenido menos paciencia de la normal y ha acabado estampando su pequeño cuerpo contra una de las paredes de su sucísima oficina y sostiene su cuello dispuesto a romperlo ante la más mínima contrariedad.
-He dicho… que te calles. Dime dónde está Varyan-
Sus ojos se han abierto de par en par y si tuviera corazón, seguro que estaría latiendo con fuerza.
-¡Las estrellas son nuestras hermanas! ¡La luna nuestra madre!-
-Me estás cansando, Sara… Hoy no estoy para tus gilipolleces ¡Dime dónde está!-
-¡Solo si puedo probar ese delicioso humano!-
-¿Solo quieres eso?-
-¡Sí, por favor! ¡Déjame saborear ese olor tan delicioso!-
-Hecho… Ahora dímelo-
La mirada de Karl era la que me esperaba, de horror. No deja de posar sus ojos en Hares con bastantes nervios y muy confundido… no se imaginaba que vendría para convertirse en la cena envenenada de una vampira.
-Varyan… el apuesto y joven príncipe heredero… el que ha conquist..-
-¡Dónde cojones está!-
-¡Jamás lo lograrás! ¡Te aplastarán!-
-Eso es cosa mía- Hares aprieta con furia la mano que sostiene el cuello de Sara contra la pared que amenaza con hacerse añicos en cualquier momento.
-En… el… ¡Sol! ¡Nunca saldrás de ahí!-
La risa de Hares me dice a gritos que las cosas, incomprensiblemente, están saliendo como él quiere. Mientras veo como Sara clava sus colmillos en Karl y acaba con su vida sin darse cuenta, no dejo de pensar por qué motivo mi creador está tan feliz al enterarse de que su hermano se encuentra en la peor cárcel para vampiros que se ha creado nunca… El Sol… Llamado así porque no hay vampiro que haya logrado salir de allí con vida, pero algo me dice que Hares tiene un plan...
Casi no puedo oírle, mi mente está trabajando al cien por cien intentando buscar por mi lóbulo temporal algún recuerdo que me de algún indicio de qué puede haber pasado para que hayan sido capturados, hasta que por fin veo algo que puede guardar relación.
Flashback
-¡Príncipe Tyrvonyan! ¡No hay justificación alguna para tu destierro! ¡El rey Vortryan debe caer!- Kramen se levantó de la mesa muy enfadado e indignado con el destierro del primogénito del Rey de los vampiros.
-No seas estúpido, Kramen. El príncipe ha desobedecido una orden directa del rey y no es la primera vez que lo hace - Vastiery jugaba con un rizo de su larga melena mientras miraba con desprecio a Hares.
-Tenemos que permanecer en las sombras, no podemos volver a estar los cinco juntos después de esto- Grogiamn afilaba su sable de acero indio pareciendo indiferente.
-No basta con eso, hay que romper el sello- Rostryan permanecía con rostro impasible y miraba a su príncipe Tryvonyan, pero por dentro compartía por él el mismo odio que su compañera Vastiery.
-¡Romper el sello! ¡Has perdido el juicio!-
-¡Ya basta, Kramen! Grogiamn tiene razón, no podemos volver a reunirnos- Hares le devolvió a Vastiery el gesto de desprecio y la dijo -No he desobedecido una orden del rey… me mandaba a mi propia muerte y no tengo intención de morir todavía-
-¡Pero hay que romper el sello para que nadie pueda conseguirlo nunca!- Esta vez la impasibilidad de Rostryan desapareció y se levantó con el rostro lleno de ira.
-¡NO! ¡Todo se perdería sin rompemos el sello!- Hares permaneció sentado pero le devolvió esa mirada cargada de odio.
-Entonces nosotros deberíamos morir- Al pronunciar estas palabras, Rostryan se sentó de nuevo y se miró las manos pensativo.
-Sal de aquí, Rostryan… Ya has dicho suficientes barbaridades esta noche- El príncipe señaló hacia la entrada de la cueva y esperó hasta que vio como obedecía su orden en silencio.
Fin Flashback
-Rostryan…-
-¿Qué?-
-Ha tenido que ser él, era el único que quería que desapareciéramos… Oye niño ¿Podrías piratear de nuevo esa base de datos?-
-Creo que ahora que no pertenece a mi padre será más fácil, Carol me dijo que el suyo no es muy bueno ocultando sus cosas-
-Perfecto, vístete ¿Qué necesitas?-
A pesar del susto que tengo, esa cara de decepción logra arrancarme una sonrisa… Parece que el cachorro humano está loco por mis huesos.
-Pu-pues… un ordenador y además necesito entrar en su wifi, así que tendríamos que acercarnos a donde quiera que esté-
-E imagino que tú lo sabrás- Parece que aún vacila cuando se trata de revelar información sobre esa mierda de organización secreta -Oye, 007… Tu juego de infiltración se ha acabado, ahora estás en el bando contrario, así que dime donde tengo que llevarte-
-Está bien. Vámonos-
Karl me asegura que el padre de su ex-prometida vive en una mansión en Hollywood, aunque está un poco perdido y más que buscar una casa parece que estemos dando un rodeo turístico por las urbanizaciones.
-Ya hemos pasado por aquí, niño… céntrate-
-S-sí… eso parece, es que estoy un poco perdido-
-¿Un poco? ¿¡Solo un poco!?-
-¡Espera! ¡Gira a la derecha! Esa entrada me resulta muy familiar, es la casa de enfrente-
-Vale, avísame cuando tengas la señal-
Al final nos hemos quedado debajo de un árbol que se ríe de mí cada vez que deja caer esos polvitos amarillos que me están dejando el coche hecho una mierda.
-Date prisa-
-Espera, Hares ¿Qué prisa tienes?-
-Como tardes vas a limpiar el jodido polen de mi Lamborghini con tu lengua, niño-
-E-espera un segundo, es que no… He conseguido entrar pero no tiene… nada. No hay nada sobre la organización, es un ordenador personal normal y corriente-
-¿No deberíamos haber ido a donde está la organización esa?-
-E-eeeeh, eso es… complicado-
-¿Por qué?-
-Está en… el pentágono-
-¿¡Y qué hace su presidente aquí!?- Cada día entiendo menos a los humanos ¿Por qué son tan complicados?
-Es secreta, Hares. El presidente apenas aparece por allí, de hecho solo el vicepresidente sabe quién es. Mi padre movía los hilos desde casa, pensé que él también, pero debe hacerlo en otro sitio-
Esto es desesperante… ¡Frustrante! ¡No tengo nada!.
-Pero, si quieres puedo averiguarlo- Su tímida propuesta me hace sonreír… reconozco que tiene agallas.
-¿Y cómo harás eso?-
-Pues… siendo un buen yerno. Mañana es… el funeral de Carol-
-¿Has hablado con él estos días?-
-No... Estuve hablando con su mujer, es la única con la que he hablado. Él apenas me ha dirigido la palabra a pesar de todo lo que he hecho-
-Haz lo que veas… pero no la cagues-
-Tengo una idea de cómo hacerlo, pero necesito a alguien ¿Podrías decírselo a John?-
-John está enclaustrado en Standford, no puede salir de la universidad o se quedará sin trabajo-
-¿Puedo decírselo a Leo? Es mi mejor amigo, confío en él-
Estoy entre la espada y la pared… ¿Debería confiar en él o debería desconfiar?... ¡Maldita sea!
-Te he dicho que hagas lo que quieras, pero no se te ocurra contarle lo que pretendes con todo esto-
-Ya, ya lo sé. No necesito decírselo-
-¿Y qué tienes pensado?-
Cuando me mira me sorprendo al ver su sonrisa, desde que entramos en esa tediosa pirámide, no le había visto sonreír.
-Es simple, voy a pedirle que le siga. Su mujer estaba bastante enfadada ayer porque desde lo de Carol no ha dormido en casa, así que deduzco que estará en su oficina-
-O a lo mejor está con su amante-
-También puede ser, pero no lo sabremos hasta que no lo comprobemos ¿no?- De nuevo vuelve a sorprenderme cuando escucho su risa…
-¿Y tu amigo no hará preguntas?-
-Sabe que tengo un trabajo extraño, no dirá nada-
Su plan no es malo, es bastante simple pero parece lo más lógico y seguro que se puede hacer en un caso así.
-Está bien. Llámalo-
Cuando veo que saca de su bolsillo el teléfono no puedo evitar volver a ponerme borde con él.
-Niño… son las cinco de la madrugada de un domingo ¿No crees que es una mala hora para hacer eso?-
-Mierda…- Vuelve a guardarlo en su abrigo y me mira ruborizado -Últimamente no me acuerdo de que el resto de gente vive de día-
-Vámonos, aquí no hacemos nada ya-
El motor de mi Lamborghini ruge con fuerza despertando a todos esos ricachones humanos que duermen en las mansiones por las que pasamos hasta que salimos de allí. Karl se agarra al asiento con fuerza mientras atravieso la autopista a toda velocidad y respira aliviado cuando apagó el motor en la puerta de mi casa.
-Te estás portando muy bien, niño-
Cuando le acorralo entre el coche y mi cuerpo siento como se tensa y empieza a ponerse nervioso, pero esos nervios no son de miedo, son de excitación. No puedo evitar llevar una mano a su entrepierna para comprobar el efecto que mis impresionantes músculos tienen sobre él.
-¿Te gusta mi cuerpo?- Asiente débilmente y mira hacia la mano que acaricia el duro bulto de sus pantalones -Te has puesto duro muy rápido, deberías…-
Maldito Egil… puedo oler su nauseabunda peste muy cerca ¿Dónde cojones estaba?
-¡HARES! ¿¡Estás loco!? ¿¡Has perdido la puta cabeza!?-
-¿Eh?- Suelto a Karl para mirarle con mi cara de estupor tan típica en mi estos últimos días -¿De qué hablas?-
-¡NO! ¡De qué hablo yo… NO! ¡De que habla todo el mundo! ¿¡Qué has hecho, Hares!?-
-Aaaaaah, creo que se de lo que hablas- Vaya, el rumor se ha extendido rápido -Solo me divertía un rato con esos humanos adoradores de Satán-
-Me hubiera gustado verlo- Josh empieza a reírse y eso desquicia a mi Egil.
-¡Tú cállate! ¡Hace tres días sacaste los intestinos por la boca cuando viste a Hares arrancar los brazos de Herbert, no vayas ahora de vampiro duro!-
-Tiene razón- Cuanto me pone cuando se enfada…
-¡Cállate, Hares! ¿¡Por qué has hecho eso!?-
Pero todo tiene un límite… y ya me ha gritado bastante.
-Deja de gritarme, Egil-
-¡Irán a por ti ahora! ¡No necesitamos más mierda encima!-
-¡He dicho que dejes de hablarme así!- Cuando embisto su cuerpo contra la pared del edificio con un manotazo deja de tener esa cara de superioridad y vuelve a ser mi cachorro sumiso y obediente -No me grites-
-No vas a decírmelo ¿Verdad?-
-Pronto lo verás. Ahora vete a mi habitación, tengo que hablar contigo-
Egil POV
No sé qué demonios pretende… Entiendo que la situación está tensa y es complicada, pero eso no le da derecho a enredarla más, aunque Hares nunca hace nada, o casi nada, sin sentido e impulsivamente, así que voy a pensar que esa masacre de la que todo el mundo habla ha tenido un porqué.
Cuando aparece por la puerta trae una sonrisa que logra tranquilizarme, sus manos acarician mi cara y sus deliciosos labios se juntan con los míos.
-Egil, tienes que confiar en mí como siempre has hecho, eso no ha sido un ataque de locura… quiero que la LJV venga a por mí-
-¿¡Qué dices!?- Esto sí que no me lo esperaba, como lo capturen… -¡No voy a permitir que te encierren! ¡Me da igual que tú quieras!-
-¡Escúchame, maldita sea! Puede que sea la única oportunidad para acercarme a mi padre, sé que si me encierran vendrá a restregarme por la cara que me ha capturado. Es la única manera, no voy a dejar a los humanos meterse en ese infierno del que lo más seguro es que no salgan nunca-
-¿Ahora eres tú el que se preocupa por ellos? Últimamente parece que le tienes cariño a Karl-
-Me importa una mierda lo que les pase, pero no quiero perder el tiempo o, peor aún, que acaben confesando y que se vaya todo al traste-
No puedo aceptarlo, lo más seguro es que lo maten… ¡Ha perdido la cabeza! pero no puedo decirle que no confío en él, sé que tiene algún plan.
-Está bien, Hares... Haré lo que me pidas-
-De momento quiero que escuches esto... nadie más debe saberlo, Egil-
Mientras escucho sus palabras una desolación se va a apoderando de mí, mi cuerpo no me responde y solo puedo mirarle con lágrimas en los ojos sin que las palabras puedan tomar forma en mi garganta... No soy quién yo pensaba que era.
-Hares… no me… no me has tomado el pelo ¿Verdad?-
-Ojalá-
-Así que me buscan igual que a ti-
-No, ni siquiera los otros cuatro lo saben, no me fiaba de Rostryan y decidí hacerlo por mi cuenta- Sus manos acarician las lágrimas de mi rostro mientras me desahogo de esta abrumadora noticia -Cuando conocimos a Karl no me podía imaginar que entraríamos en una guerra de este calibre. Esto puede que sea la guerra definitiva, Egil. Si los humanos se enteran de lo que mi padre está intentando… Ya te imaginas lo que pasará-
-¿¡Y en qué bando se supone que tenemos que estar, Hares!?-
-¡En el mío! ¡Me importan una mierda los humanos y los demás vampiros! ¡Quiero a Bhorn y no se lo daré a nadie!-
Sé que su ambición le ciega y también que jamás lograré convencerlo para unirnos al bando de Vortryan, así que solo puedo abrazarle e intentar sobreponerme de lo que acaba de contarme.
-Prométeme que no me abandonarás nunca-
-Ya sabes que no lo haré-
-¡No! ¡Júrame que no morirás por esto, Hares! ¡Quiero saber que yo soy más importante que ese medallón!-
Su mirada refleja la tristeza y todo el pesar que le abruma estos días por dentro, me aterra que dude y que no me conteste en el momento, pero también soy consciente de que Bhorn ha sido su obsesión toda su vida, incluso bastante antes de conocerme.
-He destruido mi vida con un objetivo, dejé la comodidad y los privilegios que tenía para retar a mi propio padre, te convertí a ti para que me desterrara y me dejara libre... ¡Haría lo que fuera para conseguirlo!- Sus palabras son como una estaca que se dirige hacia mi corazón, directas, frías y mortales.
-¿Me convertiste… para que te desterrara?-
-Sí... Son sus normas, nadie de sangre pura real puede convertir a un humano, la pena es el destierro y la privación del título-
-¿¡Solo me usaste!? ¿¡Primero para conseguir tu destierro y después para meter esta carga dentro de mí!?-
-¡EGIL! ¡Estás perdiendo el juicio! ¡Eso fue hace mucho tiempo! ¿¡Crees que lo que siento por ti ahora surgió mientras te veía con tus amigos vikingos destrozando ejércitos!? Maldita sea… piensa un poco ¡Claro que te usé! y ahora me arrepiento, pero no puedo dar marcha atrás-
-¿Te arrepientes de convertirme?- De nuevo las lágrimas vuelven a resbalar por mi rostro… acabo de perder por completo mi compostura.
-De qué hablas… tienes que tranquilizarte y volver a usar la cabeza. Por supuesto que no me arrepiento de eso, me arrepiento de haberte usado para guardar el sello-
-Necesito estar solo, Hares-
Mi cabeza no deja de dar vueltas, un intenso pinchazo me recuerda una y otra vez lo que acabo de oír… fui creado para que Hares pudiera usarme como un maldito contenedor.
Hace 1835 años cinco vampiros de sangre pura se reunieron en una cueva secreta de la montaña Kanchenjunga en la cordillera del Himalaya, situada en la parte oriental de Nepal, bautizada por ellos con el nombre de Astharon, un lugar muy alejado del alcance de la realeza vampírica.
Estos cinco nobles se auto encomendaron una misión… proteger de cualquier mano el sello que abre las puertas de lo que se conoce como “Syntymä”. Se dice que en ese sagrado lugar nació Balghor, el primer vampiro que caminó por la superficie de la Tierra con la inteligencia suficiente para procrear y crear la raza de los vampiros, aunque su agresividad y crueldad le costaron la lealtad de sus hijos y fue encarcelado por ellos en su propio ataúd mientras dormía.
El sello fue entregado entonces al primer rey de los vampiros y primogénito de Balghor, Sygmran, menos cruel y despiadado que su padre pero aún demasiado violento y ambicioso como para formar una jerarquía. Tan solo él gozaba de derechos y privilegios, el resto debía postrarse para poder vivir en su reino y tenían que agachar la cabeza acatando todas sus órdenes si no querían ser expuestos a la luz del sol. Pero poco a poco los vampiros fueron adquiriendo conciencia y comentaban entre ellos la tiranía y dominación del hijo del creador, hasta que un día lograron rebelarse y le arrancaron el corazón del pecho encerrándolo en un contenedor de oro que sellaron con el poder del sello de Syntymä para que no pudiera recomponer su cuerpo.
El sello pasó entonces a ser custodiado por su hijo Vortryan, el primer y actual rey vampiro que logró llevar a su raza a lo más alto de la escala evolutiva mediante la creación de una jerarquía de clases y rangos que prevalece hoy en día y que le permitió consolidar a los vampiros como la raza más fuerte y dominante en esa época.
Pero, como bien sabemos actualmente los vampiros, ese dominio no duró para siempre, los humanos fueron evolucionando y aprendieron muy rápido y cada vez eran más los asentamientos que poblaban los continentes comiéndole el terreno a los de nuestra raza hasta que lograron acorralarnos en el subsuelo de sus núcleos urbanos como ocurre hoy en día. Aprendieron nuestras debilidades y, gracias a que su organización es más civilizada que la nuestra, nos lograron subyugar y controlar a su antojo.
Un día el sello desapareció de la cámara secreta del castillo de Vortryan, nadie excepto los cinco que planearon el robo saben qué ha pasado con la reliquia. Lo custodiaron de las manos codiciosas y lo protegieron para que nadie hiciera un mal uso de él, pero ese día hace 1835 años en el que se reunieron por última vez, Hares decidió ocultarlo… en mí. Yo soy el sello que los cinco purasangres de Astharon custodiaban… Yo soy Syntymä… y lo peor de todo, es que no sé qué significa ni cómo ha podido ocurrir.
Ya es de día, pero soy incapaz de pegar ojo con todo lo que tengo en la cabeza. Supongo que Hares está igual ya que no dejo de oír como revuelve la habitación entera… lo que ha despertado mi curiosidad.
-¿Qué buscas?-
-¡Lo tenía por aquí! ¡Tiene que estar por aquí!-
Mi creador suele dejarlo todo en el primer sitio que pilla ya que siempre hace halague de su grandiosa memoria, pero en este caso parece que le está jugando una mala pasada.
-Hares, cálmate ¿Qué estás buscando?-
-M-mi colgante-
-¿¡Qué!? Y lo estarás diciendo en serio...-
-¡Sí! Me lo quité cuando fui con Karl a casa del padre de Carol por si acaso nos pillaban, pero ahora no sé… AH ¡Aquí está!-
-No me des esos sustos-
Cuando le miro veo que está muy pensativo y bastante preocupado, ha estado toda su vida buscando pistas sobre el medallón y por fin cuando las encuentra resulta que si las sigue nos meterá de lleno en una guerra de la que no sabemos si saldremos.
-Hares ¿No íbamos a hablar con… emmm… Sara?- No sé porque se lo he recordado, pero quizás sepa algo.
-Sí, iremos cuando anochezca. Dile a Karl que se compre la ropa que a ella le gusta- Por la sonrisa que ha puesto creo que se refiere a esa ropa oscura y gótica que llevan los humanos que la besan los pies a todas horas.
-Karl está durmiend… espera… ¿Por qué vas a llevarle con nosotros?-
-Porque quiero matar a esa zorra… sino abrirá la boca, y como se enteren que sé lo que traman, mi plan se irá a la mierda-
-Ah… sí… ese plan del que no quieres hablarme-
-Egil, no puedo- Cuando veo como se sienta en su cama con cara de preocupación me acuerdo de que él siempre me ha protegido.
-Vale, no voy a entrar en eso ahora. Se lo diré ¿Pretendes matarla con su sangre?-
-Sí, así nadie podrá culparme de su muerte, van a vernos entrar. Para cuando ella quiera ponerse en contacto con algún lacayo de mi padre ya estará muerta-
-Vaya, eso es brillante Hares, una loca menos en el mundo...- Siempre tiene unas geniales ideas, no puedo negarlo.
-Oye, Egil, siento lo de antes, estoy muy nervioso y no quiero pagarlo contigo-
-Olvida eso… yo también me alteré más de la cuenta, no debería haber dudado de ti-
Sus labios me acarician con suavidad, sus manos se posan sobre mis muslos y se deslizan por ellos con suavidad y dulzura… Momentos así son los que me hacen pensar que Hares nunca me abandonaría por un amuleto con superpoderes.
La noche ha llegado al fin, al final logramos dormir unas cuatro horas, suficientes para enfrentarnos a la loca de Sara.
El tugurio en el que tiene su pequeño negocio de “comida rápida” es en realidad una tapadera para tener un restaurante de comida humana y de sangre a la vez… Los osados humanos que se atreven a entrar allí, comen sus hamburguesas en la planta de arriba y los vampiros se alimentan de ellos en la parte de abajo.
-Que hambre, voy a pedir una hamburguesa mientras esperamos- Pobre Karl, si supiera de qué es la carne no estaría tan contento.
-Yo que tú no haría eso, Karl-
-¿Por qué, Egil?-
Y Hares como es tan discreto lo explica disimuladamente: -Porque no creo que te guste la carne humana-
-¿Me está tomando el pelo?- Me mira con cara de susto esperando que le diga que es una broma.
-No… por una vez no habla con sarcasmo. Por cierto, te queda bien esa ropa-
-Sí… claro… lo que tú digas- Ha llorado, pataleado y gritado para no ponerse esa ropa de gótico adolescente, pero una simple mirada de Hares ha sido suficiente para que se vistiera sin rechistar.
-¡Qué tenemos aquí! ¡Mi príncipe favorito y su mascota!- Aquí está la loca de Sara… lo único que puedo hacer es respirar hondo para no arrancarla la cabeza… Nadie me llama mascota -Oooooh, y este joven humano tan guapo ¿Es tuyo, Hares?-
-Sí-
Vaya, sabía que Karl empezaba a tenerle cariño, pero no me imaginé que le gustaría tanto ser su humano, esa cara que ha puesto de bochorno le ha delatado… Luego preguntaré a Hares si es verdad que ahora es suyo.
-Lo mejor para el mejor… huele delicioso. Seguro que nació del vientre de la madre creadora- Ahora es cuando empieza con esas paranoias que nadie sabe qué fundamento tienen ni de donde salen -Solo ELLA ha podido crear algo tan hermoso por fuera… y delicioso por dentro. Vamos a pronunciar unas palabras para…-
-Deja ese rollo tan raro tuyo, no he venido para convertirme en uno de tus sectarios-
-Claro, Hares, pero deberías considerarlo… Todos nacimos de Ella… Ella fue…-
-¡Que te calles! Vamos a un lugar tranquilo… tengo que preguntarte algo-
Bajamos con bastante dificultad unas escaleras que huelen a podredumbre y a humedad, los escalones de madera están medio destrozados y carcomidos por termitas e incluso hay alguno que ha desaparecido por completo. Karl se tapa la boca varias veces intentando no respirar ese olor que debe de estar revolviéndole las tripas y yo no puedo hacer otra cosa que suspirar y esperar que pase pronto esta conversación que seguro que será tediosa y muy, muy extraña.
-Chicos, me alegra mucho que hayáis traído vuestros reales traseros hasta aquí, pero antes de hablar quiero probar a ese humano-
-Tú no pones las normas, Sara. Me da igual que estemos en tu… casa- Sé que por dentro Hares está pensando “Si es que se puede llamar casa a este antro”
-No seas arisco, príncipe… A mí la vida no me ha sonreído como a ti… ¡El manto estrellado caerá sobre tod…!-
Esta vez Hares ha tenido menos paciencia de la normal y ha acabado estampando su pequeño cuerpo contra una de las paredes de su sucísima oficina y sostiene su cuello dispuesto a romperlo ante la más mínima contrariedad.
-He dicho… que te calles. Dime dónde está Varyan-
Sus ojos se han abierto de par en par y si tuviera corazón, seguro que estaría latiendo con fuerza.
-¡Las estrellas son nuestras hermanas! ¡La luna nuestra madre!-
-Me estás cansando, Sara… Hoy no estoy para tus gilipolleces ¡Dime dónde está!-
-¡Solo si puedo probar ese delicioso humano!-
-¿Solo quieres eso?-
-¡Sí, por favor! ¡Déjame saborear ese olor tan delicioso!-
-Hecho… Ahora dímelo-
La mirada de Karl era la que me esperaba, de horror. No deja de posar sus ojos en Hares con bastantes nervios y muy confundido… no se imaginaba que vendría para convertirse en la cena envenenada de una vampira.
-Varyan… el apuesto y joven príncipe heredero… el que ha conquist..-
-¡Dónde cojones está!-
-¡Jamás lo lograrás! ¡Te aplastarán!-
-Eso es cosa mía- Hares aprieta con furia la mano que sostiene el cuello de Sara contra la pared que amenaza con hacerse añicos en cualquier momento.
-En… el… ¡Sol! ¡Nunca saldrás de ahí!-
La risa de Hares me dice a gritos que las cosas, incomprensiblemente, están saliendo como él quiere. Mientras veo como Sara clava sus colmillos en Karl y acaba con su vida sin darse cuenta, no dejo de pensar por qué motivo mi creador está tan feliz al enterarse de que su hermano se encuentra en la peor cárcel para vampiros que se ha creado nunca… El Sol… Llamado así porque no hay vampiro que haya logrado salir de allí con vida, pero algo me dice que Hares tiene un plan...
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