viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 10 -Adiós México Lindo y Querido-

Cuando llegamos al hotel quedaba la mitad de la noche por delante. Entramos en la habitación y por la oscuridad y el silencio deducimos que los humanos están durmiendo.

-Estarán agotados- le digo a Hares mientras tiro mi cuerpo en el sillón.

-Estoy cansado de perder tiempo- parece un león enjaulado como cada vez que permanece en un sitio encerrado.

-Vamos, Hares… llevamos dos días atrapados en una puta pirámide-

-¡Ya lo sé, idiota! pero si duermen ahora luego estarán despiertos por el día y por la noche tendrán sueño de nuevo- dice sentándose a mi lado y provocando un terremoto en el sillón.

-Ya, tienes razón, han…-

-Como siempre-

-Sí, Hares… como siempre- suspirando me pregunto si algún día dejará de ser tan prepotente -Ya han descansado un rato, voy a despertarlos-


Cuando entro en una de las habitaciones Karl duerme con Carol, cada uno en una punta de la cama como si se hubieran enfadado por algo. Enciendo la luz y cuando se giran perezosamente a protestar por la intrusión les explico porque lo hago.

-Nosotros no podemos dormir de noche y salir de día… si no os adaptais a nuestro horario, iremos por separado-


Les dejo despertarse escuchando las protestas de Carol y las palabras tranquilizantes de Karl para que entienda la situación y voy a despertar a John. Entro en su habitación y se despierta sobresaltado.

-¿Qué pasa, John?-

-Ah… nada… me asusté ¿Qué hora es?-

-Las 3- le digo sentándome en su cama.

-¿Vamos a hacer algo hoy?-

-Tenemos que decidir qué haremos a partir de ahora. Venga, levántate-


Vuelvo al sillón con Hares mientras terminan de despertarse y arreglarse y después nos reunimos todos para discutir calmadamente lo que haremos.

-Escucha, niñato… Vas a decirnos TODO lo que sepas sobre el ataúd o sobre Bhorn-

-¡Karl, N-no dejes que te hable a-así!-

Vale… a lo mejor no todo lo calmado que a mí me hubiera gustado.

-Cállate mocosa… me estás cansando- Esa chica no sabe que mi creador está cabreado hoy.

-So-sois todos i-iguales… unos sal…-

-Unos salvajes, asesinos, violadores de niños y toda esa mierda… ya sé lo que soy. Ahora cierra la boca y que tu… prometido me diga lo que quiero saber. Al no ser que quieras acabar como tu amiga… en ese caso sigue hablando-

-Hares… tengamos la noche en paz- a veces parezco su voz de la conciencia, aunque nunca me hace caso. Carol se queda con los ojos como platos recordando la masacre que hicieron con el cuerpo de su amiga y decide callarse mirándose las manos.

-¡Habla de una vez! ¿¡Por qué nos has traído aquí!?- la verdad es que yo también quiero saber cuál es nuestro papel en todo este asunto, así que respaldo a mi creador en esto, aunque con mejores modales.

-Karl… tú te pusiste en contacto con nosotros y…- Carol me interrumpe asustada, parece que no sabía que él nos ha buscado a nosotros.

-¿¡QUÉ!?-

-Luego te lo explicara si quiere, ahora quiero que aclaremos que está pasando para saber qué hacemos- no sé ya que hacer para que se tranquilice todo el mundo… como sigan así acabaré saliendo por la puerta para no volver.


Después de mirar a Hares tímidamente y de suspirar, Karl empieza su relato:


-Como os he dicho pertenezco a esa compañía fantasma del gobierno de los Estados Unidos- mientras confiesa su puesto de trabajo su novia se tapa la cara con sus manos y masculla cosas ininteligibles -Soy un médico científico… eso era verdad… y mi objetivo es… intentar hacer a las personas inmunes a enfermedades de cualquier tipo- se mira sus manos nervioso mientras nosotros le miramos atónito y continúa diciendo -Sé que Bhorn existe… y también sé que seguramente sea la clave de mi investigación, pero no tengo ninguna pista de donde puede estar…. solo tengo esto- Rebusca en su mochila y saca otra de las llaves grandes que supuestamente pertenecen al ataúd de Balghor -Otra llave-

-¿Pero qué tiene que ver Balghor con…? Mierda… ¿En serio?- Hares parece que ha caído en la cuenta de algo y le apremio para que nos lo cuente.

-¿Qué pasa? Dí algo-

-¿¡Bhorn está en el ataúd de Balghor!? ¿¡Por eso ese hijo de puta era tan fuerte!?-

-Eso es lo que he deducido tras muuuuuucha investigación. Fue el primer vampiro, pero eso no explica lo extraordinariamente fuerte que era, aunque todo son conjeturas ya que nadie ha podido corroborar que todo lo que se dice de él sea cierto. Así que aunque sospecho que tenga relación no puedo afirmarlo con nada-

-Esto se pone cada vez peor… no me lo puedo creer- Hares está muy nervioso, es obvio que está confundido y no sabe muy bien qué hacer.

-Ha… Hares- su tono vuelve a ser de timidez como cada vez que se dirige a mi creador estos últimos días. Él le mira y escucha lo que tiene que decirle -Creo que merece l-la pena i-investigarlo-

-Ya… pero hay un problema, niño. El problema es que…- de nuevo vuelve a caer en la cuenta de algo y dice tras unos segundos de silencio -Aunque despierte estará debilitado… pero no sabemos si Bhorn le devolverá las fuerzas en cuanto abra los ojos… si eso ocurre… erradicaremos la vida de este planeta- Todos nos quedamos con los ojos como platos escuchando como es el apocalipsis en la mente de Hares,  hasta que él dice de nuevo -Bueno… lo intentaremos-

-Hares… ¿Estás seguro? No quiero ser despedazado por un vampiro legendario-

-Si no lo hacemos nosotros lo hará esta agencia de superagentes secretos- emplea su tono sarcástico y se acerca al sillón donde está Karl, se sienta al lado apretando su cuerpo con el del humano y le dice agarrando su barbilla:

-Niño… vas a ser un chico bueno y vas a ir a la oficina fantasma de tu compañía gubernamental fantasma y vas a recopilar toda la información fantasma que puedas como si fueras un fantasma- Karl comienza a respirar con dificultad, aunque me cuesta discernir si es de miedo o de excitación -Y después vas a venir a mí y me vas a enseñar toooooodo lo que has conseguido recopilar- Acaricia su mejilla, mientras Carol mira atónita sin atreverse a encararse con el sanguinario vampiro, y le dice -Y si te portas bien y me gusta lo que me enseñas te daré eso que tanto te ha gustado- Vale, ahora puedo asegurar que el temblor ha sido causado por ambas cosas al mirar el bulto de sus pantalones, el cual intenta disimular rápidamente con su mochila, pero algo me dice por la expresión de Carol, que no ha sido lo suficientemente rápido.

Karl asiente muy avergonzado, Hares se levanta y se va de la habitación y después de un par de minutos muy incómodos Carol acaba explotando:

-¿¡En serio, Karl!?-

-Carol… no creo que sea el momento de…-

-¡NO! ¡Para ti nunca es el momento de hablar del porqué no hemos tenido aún relaciones sexuales!-

-Carol… por favor no…-

-¡Después de diez años juntos no me sabes decir porque no se te levanta cuando te toco! Siempre pones excusas tontas y ahora… ¡AHORA! ¡Te agarra la cara un jodido vampiro, te amenaza ¿y te corres en los pantalones!?-

-¡CAROL!- Mientras John y yo nos miramos intentando parecer que la conversación no nos importa Karl ha sacado pecho y la grita para que acabe sus gritos -¡Está bien!.... Ya vale-

-No, no vale- dice ella más calmada -Dime por qué, Karl… yo no te excito ¿verdad?... No te… no te gustan las mujeres-

En vez de negarlo vehemente se queda en silencio pensativo, creo que se lo ha puesto en bandeja para salir del armario de una vez.

-No me gustan los hombres… Es por eso que hacen los vampiros con nuestra mente-

Venga ¿en serio?... otra vez con esa mierda… para no romperle el cuello a ese idiota decido levantarme e irme de la habitación con un portazo. Después de unos pasos oigo a John siguiéndome.

-¿¡Te lo puedes creer!? ¿Pero por qué no se lo dice de una vez?-

-No lo sé… déjales. No debe ser fácil tratar con una mujer así. Parece que es ella la que lleva los pantalones, no él-

-No lo parece, lo es… ¿Has visto cómo se pone de duro cada vez que Hares le toca o le mira?-

-Sí… pero lo sigue negando. Ya le advertí y aun así...-

-¿De qué le advertiste?-

-E-eeeeh… Egil…- creo que prefiero no saberlo, así que le digo que no me lo diga.

-Déjalo-

-¿Dónde v-vas?- agarra mi mano como hace siempre cuando intenta que no me enfade con él y se pega a mi cuerpo.

-Con Hares- el vínculo que comparto con mi creador me guía hasta él y acabamos en una biblioteca en la que ha entrado clandestinamente.

Forzamos una de las ventanas y le encontramos en el tercer piso buscando algo en Internet.

-¿Qué haces aquí, Hares? Esta biblioteca es muy pequeña-

-Tenemos que ir a la biblioteca del Vaticano- No puedo hacer otra cosa que suspirar, sé que nada de lo que diga le va a persuadir de no hacerlo  -Allí tienen una colección enorme de manuscritos sobre los vampiros más antiguos, tienen que tener algo que nos sea útil-

-Aunque tu idea es una locura… creo que tiene su lógica-

-¿Y cómo vais a colaros en el Vaticano?-

-Lucifer nos ayudará…. o algún ser divino- lo último lo dijo mirando a John y acordándose de cuando le dijo porque estaba iluminada la pirámide.

-Qué gracioso- dijo el humano suspirando.

-Encontraré algo para colarnos-

-Como siempre… esas ideas del dios Hares que nos dejan al borde de la muerte- le digo en voz baja a John.

-¡Te he oído, idiota!- dice mientras se dirige a una ventana para saltar a la calle.

-¡Ya lo sé!- llegamos a la misma ventana y agarro a John saltando con él para seguir a Hares al hotel.


Cuando llegamos Karl está solo en la habitación y no hay ni rastro de Carol, hasta sus cosas parecen haber desaparecido.

-¿Qué pasa, Karl?-

-Se ha ido- dice cabizbajo y con lágrimas en sus ojos.

-Mejor- esa opinión de Hares provoca que la ira del pequeño Karl salga a la luz haciéndole inmune al miedo durante un indefinido lapso de tiempo.

-¡Vete a la mierda, marica chupasangre! ¡Todo es por tu culpa!-

Gracias a la mirada de Hares, la inmunidad de Karl desaparece y de nuevo vuelve a bajar la mirada.

-¿Cómo me has… llamado?- le pregunta acercándose a él mientras el humano guarda silencio -¡Vamos, niño! ¿¡Dónde están esas agallas que has sacado!? ¡Dímelo! ¡Dime cómo me has llamado!-

Agarra su cuello con fuerza y le levanta de su asiento enfrentando sus rostros.

-Quiero oír cómo te revelas, esclavo. Dime como me has llamado- le dice sin chillar esta vez.


Me estoy pensando si intervenir, pero cuando Hares hace ese tipo de cosas y le interrumpo lo más normal es que la pague conmigo también, así que John y yo esperamos rezando para que no lo mate en uno de sus ataques de ira.

-Lo… lo siento-

-No te he dicho que me pidas perdón… me da exactamente igual tu arrepentimiento- le levanta del suelo con una sola mano sin soltar su cuello y le dice -Quiero oír cómo me insultas de nuevo-

-Te… te he lla-llamado…  ma-marica… chu… chupasangre…-  Después de pronunciar de nuevo su insulto a Hares cara a cara su ropa comienza a humedecerse por su entrepierna hasta que un líquido cae por la pernera de su pantalón hasta el suelo.


Hares sonríe y le suelta en el sillón diciendo: -Intenta no olvidar eso- le amenaza señalando al charco del suelo -La próxima vez te haré limpiarlo con la lengua-


Mi creador se mete en la habitación satisfecho con el terror que infunde y yo suspiro mientras John va hacia Karl, pero el aterrado humano rechaza su ayuda avergonzado.

-¡Dé-déjame!- se levanta y se va a su habitación desde donde le oímos llorar desconsolado.

-Intentaré hablar con él luego, este chico no sabe cómo tratar con Hares-

Asentí y me fui con el maléfico marica chupasangre.

-Te has pasado- no sé por qué me he atrevido a decirle eso, pero no creo que deba destrozarlo así.

-Lo sé- sigue preparando su maleta sin tener muchas ganas de hablar, pero no puedo zanjar el tema tan fácilmente.

-¿Qué tienes pensado hacer con él?-

-Cállate- aunque Hares me obliga a cerrarlo con esa mirada que penetra directamente en el corazón como una estaca.


Al quedar unas escasas dos horas para amanecer decidimos acabar el día e irnos a descansar para que nuestros cuerpos se recuperen de esos días tan intensos, aunque antes de conciliar el sueño no puedo evitar darle vueltas a la cabeza a todo lo que está por llegar. Creo que después de tantos años creyéndome inmune a la muerte, empiezo a dudar de que lo sea.


Sorprendentemente esta vez no me ha visitado ninguna mano descarnada ni me ha susurrado ninguna melosa voz, he podido disfrutar de un agradable y apacible descanso en los brazos de Hares, quien parece estar hoy un poco cabreado y tenso por la sequedad con la que me habla.

-Han salido caros los billetes al reservarlos con tan poco tiempo-

-Hm- después de esa inapetente respuesta le pregunto intrigado:

-¿Qué pasa?-

-Creo que tenemos que…- para unos segundos negando con la cabeza como si desechara la idea pero vuelve a recuperarla diciéndome: -Tenemos que llamar a… Brenon-

-¡A Herbert! ¿¡Po-po-por qué!?-

-¡Egil! ¡Es más fuerte que tú! ¡No voy a enfrentarme al ejército de mi padre contigo y dos humanos!-

-Ya… yo soy un inútil- maldito estúpido.

-No… no he dicho que lo seas, pero él puede ser de mucha ayuda-

-Tsk… como quieras, Hares-


Mierda… ahora ha conseguido cabrearme. Ese estirado y estúpido vampiro purasangre remilgado me saca de mis casillas… Siempre llamándome niño y tratándome como si fuera una débil rata. Pero en el fondo tiene razón, tiene muchos contactos y puede sernos muy útil su fuerza física… es casi tan fuerte como Hares. Aunque quizás lo que más me aterra es la competición de agallas que tienen continuamente… creo que mi paciencia va a agotarse muy pronto esta vez.


Después de llamarle acepta ayudarnos, para mi desgracia, y quedamos con él cuando volvamos a Los Ángeles para hablar despacio y concretar los detalles. Después nos dirigimos lo más rápido que podemos a México D.F para llegar al aeropuerto desde donde saldrá nuestro vuelo y dejamos el coche de alquiler en la agencia donde lo alquilamos.

Mientras esperamos en una cafetería caigo en la cuenta de que hay algo muy importante que se nos ha olvidado comentar a los humanos, me comunico por telepatía y se lo hago saber:

-*Eeeeeeh… Hares*-

-*Qué*- me dice mirándome.

-*No les hemos dicho que nosotros no vamos a Los Ángeles*-

-*¿Y?*-

-*Creo que deben saberlo*- digo con la mano en la cabeza en un gesto de desesperación.

-Pues díselo- me dice en voz alta rompiendo la telepatía.

Suspiro y les miro esas caras de interrogación que le lanzan a Hares pensando que está loco por hablar solo.

-Oye… emmmm… Nosotros no vamos a Los Ángeles-

-¿¡Eh!?- John se ha puesto nervioso y se sienta a mi lado con cara de cachorro ofendido.

-John… tenemos que hacer algo-

-¿Dónde vais?-

-No te importa- Dice Hares mirando el reloj y levantándose -Vámonos, Egil-

-Llámame cuando lleguéis- Se agarra a mi camiseta y me besa con esa ternura que tiene a veces -Tened cuidado- digo mirando también a Karl antes de ir tras los pasos de Hares.


Hemos llegado a Roma después de unas 15 horas interminables de vuelo… a pesar de tener toda la eternidad por delante y de tener 2000 años Hares no puede estar encerrado más de 1 hora sin montar uno de sus números. Casi se come al azafato que con tanta paciencia nos atendía y por poco no nos estrellamos, pero al final logramos llegar y ahora estamos en un hotel increíble aunque un poco apartado del centro, pero según Hares el Hotel Lord Byron es el mejor de Roma, así que aquí estamos.


-¿Por qué no compramos una cama como esta?- le digo mirando a esas típicas camas XXXXXXXL de los hoteles de lujo.

-Te sobraría cama- me dice mientras se quita los zapatos.

Y tiene razón, no dormimos juntos en casa, aunque cada vez que vamos de hotel lo hacemos.

-¿Y qué más da?- le digo tumbándome boca arriba en el enorme colchón.

-Mi pequeño vikingo- cada vez que me llama así y se coloca como un depredador encima de mí, me derrito -¿Quieres una cama así para jugar con tus juguetes?-

Mientras lame mi mejilla le contesto -No… solo quiero que mi dios juegue conmigo-

-Serás zorra mentirosa… Sé que disfrutas con los mortales- Sigue lamiendo mi cara y comienzo a tener dificultad para pronunciar correctamente mis palabras.

-Na… nadie me hace… aaaaah… disfrutar como tú-

Agarra mi cara con fuerza y me dice taladrándome con la mirada: -Por supuesto que no-

Me besa muchas veces, pero hay algunas que son especiales… siempre digo que Hares no tiene sensibilidad, pero hay veces que dudo mucho de esa teoría y esta es una de esas veces.
Su lengua acaricia la mía lentamente, devorándome poco a poco mientras una de sus manos recorre mi torso desnudo. Sus movimientos son hipnóticos y las palabras que me susurra penetran en mi mente como si las estuviera tatuando con fuego.

-Eres mío… desde ese día que puse mis ojos en ti te necesito a mi lado- Su mano se ha metido por mis pantalones deportivos y acaricia mi muslo y mi ingle mientras me sigue susurrando:

-Te has portado muy bien desde que te advertí que te estabas encariñando con esos humanos. Voy a demostrarte lo contento que estoy contigo-

Solo escucharle ya es suficiente para mí, saber que le he complacido y que me lo diga es lo único que necesito para ser feliz.

-Voy a recorrer este cuerpo con mis manos, con mi boca y por supuesto, con mi lengua. Eres muy delicioso-

-Mi dios… aaaaah- siento su lengua paseando por mi pecho, humedeciendo mi vientre y probando el sabor de la piel que rodea mis muslos.

-Estaba harto de tanto humano cerca- sus labios acarician mis ingles pero sigue hablando para hacerme perder los sentidos -No entiendo que ves en ellos-

-Nada, mi dios… solo son carne huesos y sangre… aaaaah… son débiles y sus cuerpos se deterioran-

Empieza a lamer la base de mi polla como premio por las palabras que estoy pronunciando.

-¡Dios Hares!- es tan bueno con esa lengua que tengo dificultades para controlarme.

-Voy a esclavizar a ese niño- deja mi erección y me da la vuelta para pasear su boca por mi espalda, sabiendo lo sensible que soy en esa zona -Haré que tiemble cada vez que me vea- empiezo a retorcerme cuando su lengua llega al final de mi columna y se mete en mi entrada -Y tú harás lo mismo con tu mortal-

-¡Ha… Hares!-

-¡Harás lo que te digo!- me da la vuelta de nuevo y me mira con esa mirada letal -No permitiré que ningún humano me pase por encima… y a ti tampoco-

-Pe… pero John no es así- sé que me la estoy jugando contrariándole, pero no sé a cuento de qué viene todo esto.

-Ningún mortal se merece tu cariño y tu ternura… solo yo puedo poseerlos-


¿Por qué Hares se comporta últimamente así? Nunca le ha importado lo que he hecho con los humanos, y ahora después de 1000 años empieza a querer retorcer el pescuezo de cualquiera que se me acerca.

Deja de hablar y se sienta en la cama.

-Cómesela a tu dios-

Jamás me negaré a eso… se podría decir que me encanta chuparle la polla a mi creador, su tamaño, su rudeza cuando agarra mi pelo y esas palabras que me va diciendo mientras atraviesa mi garganta… no hay nada más extasiante.

Se la chupo como siempre, rápido y duro, mordiendo de vez en cuando toda su longitud mientras escucho como gime, arañándola con mis dientes antes de meterla hasta mi garganta para atravesarme una y otra vez con ella deseando que lo suelte todo dentro.

-Venga, Egil… voy a dártelo-

¿Egil? Es la primera vez que usa mi nombre mientras follamos, después del sobresalto incremento el ritmo y acaba disparando todo su semen en mi faringe, mientras agarra mi cabeza con fuerza y la aprieta contra su entrepierna gruñendo.

-Mi pequeño vikingo… cada día me haces disfrutar más-

Agarra mi cuerpo con sus poderosos brazos y me besa con su habitual rudeza. No puedo evitar gemir mientras siento como mi erección gotea ese líquido transparente que indica que estoy en el límite.

-¿Ya estás húmedo?- retira el líquido con su dedo y lo lame diciendo: -Estás muy impaciente hoy-

-Mi dios es más de lo que merezco-

-Eso no es cierto- agarra mi rostro con sus dos manos y mientras cierro mis ojos me dice: -Tú eres el único que se merece todo el amor que tengo- al oír esas palabras abro mis ojos atónito… no puede ser lo que estoy oyendo -todo lo sensible y delicado que puedo ser o toda la ternura que circula por mi cerebro… todo esa mierda es y será solo tuya-

-Ha… Hares-

Si mi corazón latiera lo hubiera de dejado de hacer en ese momento, noté una sensación extraña recorriendo mi cuerpo cuando escuché a mi creador decirme esas palabras… Jamás ha mostrado esas muestras de afecto, aunque yo siempre haya sabido que me aprecia y me quiere, nunca me imaginé que tuviera la capacidad necesaria para decirlo en voz alta.

-Por eso quiero que tú hagas lo mismo-

Me tumba en la cama y acariciando su erección abre mis piernas y comienza a acariciar mi entrada con la otra mano. Las lágrimas de sangre empiezan a brotar de mis ojos por primera vez en los 1000 años que llevo siendo vampiro. Hares se da cuenta y las retira con su lengua mientras introduce dos dedos dentro de mí.

-¿Qué te pasa, pequeño vikingo?- sus dedos se mueven con rapidez, entrando por completo y tocando todos esos puntos del interior de mi anatomía que activan las descargas de placer por todo mi cuerpo.

-Este vínculo...aaaaah… este vínculo que tenemos… si algún día desapareciera… AAAAH… si algún día desapareciera yo moriría con él-

No contesta ni dice nada, en su lugar abre más mis piernas colocándolas en sus hombros y me la mete con una embestida suave pero continua.

-AAAAAH… ¡Dios Hares!-

Podría estar todo el día abierto de piernas con su polla dentro de mí recorriendo el interior de mi culo una y otra vez, nunca nadie, ni humano ni vampiro, ha logrado darme este increíble placer...
Cambia de postura y me pone de lado penetrándome de rodillas con mis piernas juntas. La presión así es muy intensa para mi trasero eternamente virgen, pero mi dios consigue que no me duela, solo disfruto con cada embestida mientras retira con dulzura las lágrimas rojas que aún caen por mi rostro aunque débilmente.

De nuevo vuelve a cambiar la posición y decide acabar con mi favorita; me pone a cuatro patas y agarrando mi cintura me penetra a gran velocidad, después retira una mano y empieza a masturbarme al mismo ritmo mientras agacha su cuerpo para susurrar en mi oído:

-Nunca me cansaré de este trasero virgen, pequeño vikingo-

Cuando se incorpora me obliga a mí a hacer lo mismo y ambos nos quedamos de rodillas sobre el colchón. Con esta postura las embestidas son cortas, pero profundas y fuertes. Golpea una y otra vez en mi próstata y yo echo hacia atrás la cabeza apoyándola en su hombro completamente extasiado.

-Córrete mi pequeño… córrete con tu dios-


Esos golpes en mi interior provocan mi orgasmo, pero justo cuando empiezo a disfrutar de él le oigo susurrar de nuevo y contestar a la frase que le dije con anterioridad:

-Este vínculo nunca desaparecerá… nadie ni nada podrá separarme nunca de mi pequeño vikingo-

Sus deliciosas embestidas animales, su voz en mi oído, sus caricias en mi rostro y las lágrimas tiñendo mi torso de rojo… Nunca he tenido un orgasmo así… mi semen sale disparado varias veces mientras él permanece dentro de mí liberando el suyo quieto. No puedo dejar de gemir y de temblar… me siento como si fuera un mortal… deshecho, rendido, completamente derrotado.


-Te quiero, Egil-

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