Cuando llegamos al hotel quedaba la mitad de la noche por delante.
Entramos en la habitación y por la oscuridad y el silencio deducimos que
los humanos están durmiendo.
-Estarán agotados- le digo a Hares mientras tiro mi cuerpo en el sillón.
-Estoy cansado de perder tiempo- parece un león enjaulado como cada vez que permanece en un sitio encerrado.
-Vamos, Hares… llevamos dos días atrapados en una puta pirámide-
-¡Ya
lo sé, idiota! pero si duermen ahora luego estarán despiertos por el
día y por la noche tendrán sueño de nuevo- dice sentándose a mi lado y
provocando un terremoto en el sillón.
-Ya, tienes razón, han…-
-Como siempre-
-Sí,
Hares… como siempre- suspirando me pregunto si algún día dejará de ser
tan prepotente -Ya han descansado un rato, voy a despertarlos-
Cuando
entro en una de las habitaciones Karl duerme con Carol, cada uno en una
punta de la cama como si se hubieran enfadado por algo. Enciendo la luz
y cuando se giran perezosamente a protestar por la intrusión les
explico porque lo hago.
-Nosotros no podemos dormir de noche y salir de día… si no os adaptais a nuestro horario, iremos por separado-
Les
dejo despertarse escuchando las protestas de Carol y las palabras
tranquilizantes de Karl para que entienda la situación y voy a despertar
a John. Entro en su habitación y se despierta sobresaltado.
-¿Qué pasa, John?-
-Ah… nada… me asusté ¿Qué hora es?-
-Las 3- le digo sentándome en su cama.
-¿Vamos a hacer algo hoy?-
-Tenemos que decidir qué haremos a partir de ahora. Venga, levántate-
Vuelvo
al sillón con Hares mientras terminan de despertarse y arreglarse y
después nos reunimos todos para discutir calmadamente lo que haremos.
-Escucha, niñato… Vas a decirnos TODO lo que sepas sobre el ataúd o sobre Bhorn-
-¡Karl, N-no dejes que te hable a-así!-
Vale… a lo mejor no todo lo calmado que a mí me hubiera gustado.
-Cállate mocosa… me estás cansando- Esa chica no sabe que mi creador está cabreado hoy.
-So-sois todos i-iguales… unos sal…-
-Unos
salvajes, asesinos, violadores de niños y toda esa mierda… ya sé lo que
soy. Ahora cierra la boca y que tu… prometido me diga lo que quiero
saber. Al no ser que quieras acabar como tu amiga… en ese caso sigue
hablando-
-Hares… tengamos la noche en paz- a veces
parezco su voz de la conciencia, aunque nunca me hace caso. Carol se
queda con los ojos como platos recordando la masacre que hicieron con el
cuerpo de su amiga y decide callarse mirándose las manos.
-¡Habla
de una vez! ¿¡Por qué nos has traído aquí!?- la verdad es que yo
también quiero saber cuál es nuestro papel en todo este asunto, así que
respaldo a mi creador en esto, aunque con mejores modales.
-Karl…
tú te pusiste en contacto con nosotros y…- Carol me interrumpe
asustada, parece que no sabía que él nos ha buscado a nosotros.
-¿¡QUÉ!?-
-Luego
te lo explicara si quiere, ahora quiero que aclaremos que está pasando
para saber qué hacemos- no sé ya que hacer para que se tranquilice todo
el mundo… como sigan así acabaré saliendo por la puerta para no volver.
Después de mirar a Hares tímidamente y de suspirar, Karl empieza su relato:
-Como
os he dicho pertenezco a esa compañía fantasma del gobierno de los
Estados Unidos- mientras confiesa su puesto de trabajo su novia se tapa
la cara con sus manos y masculla cosas ininteligibles -Soy un médico
científico… eso era verdad… y mi objetivo es… intentar hacer a las
personas inmunes a enfermedades de cualquier tipo- se mira sus manos
nervioso mientras nosotros le miramos atónito y continúa diciendo -Sé
que Bhorn existe… y también sé que seguramente sea la clave de mi
investigación, pero no tengo ninguna pista de donde puede estar…. solo
tengo esto- Rebusca en su mochila y saca otra de las llaves grandes que
supuestamente pertenecen al ataúd de Balghor -Otra llave-
-¿Pero
qué tiene que ver Balghor con…? Mierda… ¿En serio?- Hares parece que ha
caído en la cuenta de algo y le apremio para que nos lo cuente.
-¿Qué pasa? Dí algo-
-¿¡Bhorn está en el ataúd de Balghor!? ¿¡Por eso ese hijo de puta era tan fuerte!?-
-Eso
es lo que he deducido tras muuuuuucha investigación. Fue el primer
vampiro, pero eso no explica lo extraordinariamente fuerte que era,
aunque todo son conjeturas ya que nadie ha podido corroborar que todo lo
que se dice de él sea cierto. Así que aunque sospecho que tenga
relación no puedo afirmarlo con nada-
-Esto se pone cada
vez peor… no me lo puedo creer- Hares está muy nervioso, es obvio que
está confundido y no sabe muy bien qué hacer.
-Ha… Hares-
su tono vuelve a ser de timidez como cada vez que se dirige a mi creador
estos últimos días. Él le mira y escucha lo que tiene que decirle -Creo
que merece l-la pena i-investigarlo-
-Ya… pero hay un
problema, niño. El problema es que…- de nuevo vuelve a caer en la cuenta
de algo y dice tras unos segundos de silencio -Aunque despierte estará
debilitado… pero no sabemos si Bhorn le devolverá las fuerzas en cuanto
abra los ojos… si eso ocurre… erradicaremos la vida de este planeta-
Todos nos quedamos con los ojos como platos escuchando como es el
apocalipsis en la mente de Hares, hasta que él dice de nuevo -Bueno… lo
intentaremos-
-Hares… ¿Estás seguro? No quiero ser despedazado por un vampiro legendario-
-Si
no lo hacemos nosotros lo hará esta agencia de superagentes secretos-
emplea su tono sarcástico y se acerca al sillón donde está Karl, se
sienta al lado apretando su cuerpo con el del humano y le dice agarrando
su barbilla:
-Niño… vas a ser un chico bueno y vas a ir a
la oficina fantasma de tu compañía gubernamental fantasma y vas a
recopilar toda la información fantasma que puedas como si fueras un
fantasma- Karl comienza a respirar con dificultad, aunque me cuesta
discernir si es de miedo o de excitación -Y después vas a venir a mí y
me vas a enseñar toooooodo lo que has conseguido recopilar- Acaricia su
mejilla, mientras Carol mira atónita sin atreverse a encararse con el
sanguinario vampiro, y le dice -Y si te portas bien y me gusta lo que me
enseñas te daré eso que tanto te ha gustado- Vale, ahora puedo asegurar
que el temblor ha sido causado por ambas cosas al mirar el bulto de sus
pantalones, el cual intenta disimular rápidamente con su mochila, pero
algo me dice por la expresión de Carol, que no ha sido lo
suficientemente rápido.
Karl asiente muy avergonzado,
Hares se levanta y se va de la habitación y después de un par de minutos
muy incómodos Carol acaba explotando:
-¿¡En serio, Karl!?-
-Carol… no creo que sea el momento de…-
-¡NO! ¡Para ti nunca es el momento de hablar del porqué no hemos tenido aún relaciones sexuales!-
-Carol… por favor no…-
-¡Después
de diez años juntos no me sabes decir porque no se te levanta cuando te
toco! Siempre pones excusas tontas y ahora… ¡AHORA! ¡Te agarra la cara
un jodido vampiro, te amenaza ¿y te corres en los pantalones!?-
-¡CAROL!-
Mientras John y yo nos miramos intentando parecer que la conversación
no nos importa Karl ha sacado pecho y la grita para que acabe sus gritos
-¡Está bien!.... Ya vale-
-No, no vale- dice ella más calmada -Dime por qué, Karl… yo no te excito ¿verdad?... No te… no te gustan las mujeres-
En
vez de negarlo vehemente se queda en silencio pensativo, creo que se lo
ha puesto en bandeja para salir del armario de una vez.
-No me gustan los hombres… Es por eso que hacen los vampiros con nuestra mente-
Venga
¿en serio?... otra vez con esa mierda… para no romperle el cuello a ese
idiota decido levantarme e irme de la habitación con un portazo.
Después de unos pasos oigo a John siguiéndome.
-¿¡Te lo puedes creer!? ¿Pero por qué no se lo dice de una vez?-
-No lo sé… déjales. No debe ser fácil tratar con una mujer así. Parece que es ella la que lleva los pantalones, no él-
-No lo parece, lo es… ¿Has visto cómo se pone de duro cada vez que Hares le toca o le mira?-
-Sí… pero lo sigue negando. Ya le advertí y aun así...-
-¿De qué le advertiste?-
-E-eeeeh… Egil…- creo que prefiero no saberlo, así que le digo que no me lo diga.
-Déjalo-
-¿Dónde v-vas?- agarra mi mano como hace siempre cuando intenta que no me enfade con él y se pega a mi cuerpo.
-Con
Hares- el vínculo que comparto con mi creador me guía hasta él y
acabamos en una biblioteca en la que ha entrado clandestinamente.
Forzamos una de las ventanas y le encontramos en el tercer piso buscando algo en Internet.
-¿Qué haces aquí, Hares? Esta biblioteca es muy pequeña-
-Tenemos
que ir a la biblioteca del Vaticano- No puedo hacer otra cosa que
suspirar, sé que nada de lo que diga le va a persuadir de no hacerlo
-Allí tienen una colección enorme de manuscritos sobre los vampiros más
antiguos, tienen que tener algo que nos sea útil-
-Aunque tu idea es una locura… creo que tiene su lógica-
-¿Y cómo vais a colaros en el Vaticano?-
-Lucifer
nos ayudará…. o algún ser divino- lo último lo dijo mirando a John y
acordándose de cuando le dijo porque estaba iluminada la pirámide.
-Qué gracioso- dijo el humano suspirando.
-Encontraré algo para colarnos-
-Como siempre… esas ideas del dios Hares que nos dejan al borde de la muerte- le digo en voz baja a John.
-¡Te he oído, idiota!- dice mientras se dirige a una ventana para saltar a la calle.
-¡Ya lo sé!- llegamos a la misma ventana y agarro a John saltando con él para seguir a Hares al hotel.
Cuando llegamos Karl está solo en la habitación y no hay ni rastro de Carol, hasta sus cosas parecen haber desaparecido.
-¿Qué pasa, Karl?-
-Se ha ido- dice cabizbajo y con lágrimas en sus ojos.
-Mejor-
esa opinión de Hares provoca que la ira del pequeño Karl salga a la luz
haciéndole inmune al miedo durante un indefinido lapso de tiempo.
-¡Vete a la mierda, marica chupasangre! ¡Todo es por tu culpa!-
Gracias a la mirada de Hares, la inmunidad de Karl desaparece y de nuevo vuelve a bajar la mirada.
-¿Cómo
me has… llamado?- le pregunta acercándose a él mientras el humano
guarda silencio -¡Vamos, niño! ¿¡Dónde están esas agallas que has
sacado!? ¡Dímelo! ¡Dime cómo me has llamado!-
Agarra su cuello con fuerza y le levanta de su asiento enfrentando sus rostros.
-Quiero oír cómo te revelas, esclavo. Dime como me has llamado- le dice sin chillar esta vez.
Me
estoy pensando si intervenir, pero cuando Hares hace ese tipo de cosas y
le interrumpo lo más normal es que la pague conmigo también, así que
John y yo esperamos rezando para que no lo mate en uno de sus ataques de
ira.
-Lo… lo siento-
-No te he dicho que me
pidas perdón… me da exactamente igual tu arrepentimiento- le levanta
del suelo con una sola mano sin soltar su cuello y le dice -Quiero oír
cómo me insultas de nuevo-
-Te… te he lla-llamado…
ma-marica… chu… chupasangre…- Después de pronunciar de nuevo su insulto
a Hares cara a cara su ropa comienza a humedecerse por su entrepierna
hasta que un líquido cae por la pernera de su pantalón hasta el suelo.
Hares
sonríe y le suelta en el sillón diciendo: -Intenta no olvidar eso- le
amenaza señalando al charco del suelo -La próxima vez te haré limpiarlo
con la lengua-
Mi creador se mete en la habitación
satisfecho con el terror que infunde y yo suspiro mientras John va
hacia Karl, pero el aterrado humano rechaza su ayuda avergonzado.
-¡Dé-déjame!- se levanta y se va a su habitación desde donde le oímos llorar desconsolado.
-Intentaré hablar con él luego, este chico no sabe cómo tratar con Hares-
Asentí y me fui con el maléfico marica chupasangre.
-Te has pasado- no sé por qué me he atrevido a decirle eso, pero no creo que deba destrozarlo así.
-Lo sé- sigue preparando su maleta sin tener muchas ganas de hablar, pero no puedo zanjar el tema tan fácilmente.
-¿Qué tienes pensado hacer con él?-
-Cállate- aunque Hares me obliga a cerrarlo con esa mirada que penetra directamente en el corazón como una estaca.
Al
quedar unas escasas dos horas para amanecer decidimos acabar el día e
irnos a descansar para que nuestros cuerpos se recuperen de esos días
tan intensos, aunque antes de conciliar el sueño no puedo evitar darle
vueltas a la cabeza a todo lo que está por llegar. Creo que después de
tantos años creyéndome inmune a la muerte, empiezo a dudar de que lo
sea.
Sorprendentemente esta vez no me ha visitado
ninguna mano descarnada ni me ha susurrado ninguna melosa voz, he podido
disfrutar de un agradable y apacible descanso en los brazos de Hares,
quien parece estar hoy un poco cabreado y tenso por la sequedad con la
que me habla.
-Han salido caros los billetes al reservarlos con tan poco tiempo-
-Hm- después de esa inapetente respuesta le pregunto intrigado:
-¿Qué pasa?-
-Creo
que tenemos que…- para unos segundos negando con la cabeza como si
desechara la idea pero vuelve a recuperarla diciéndome: -Tenemos que
llamar a… Brenon-
-¡A Herbert! ¿¡Po-po-por qué!?-
-¡Egil! ¡Es más fuerte que tú! ¡No voy a enfrentarme al ejército de mi padre contigo y dos humanos!-
-Ya… yo soy un inútil- maldito estúpido.
-No… no he dicho que lo seas, pero él puede ser de mucha ayuda-
-Tsk… como quieras, Hares-
Mierda…
ahora ha conseguido cabrearme. Ese estirado y estúpido vampiro
purasangre remilgado me saca de mis casillas… Siempre llamándome niño y
tratándome como si fuera una débil rata. Pero en el fondo tiene razón,
tiene muchos contactos y puede sernos muy útil su fuerza física… es casi
tan fuerte como Hares. Aunque quizás lo que más me aterra es la
competición de agallas que tienen continuamente… creo que mi paciencia
va a agotarse muy pronto esta vez.
Después de
llamarle acepta ayudarnos, para mi desgracia, y quedamos con él cuando
volvamos a Los Ángeles para hablar despacio y concretar los detalles.
Después nos dirigimos lo más rápido que podemos a México D.F para llegar
al aeropuerto desde donde saldrá nuestro vuelo y dejamos el coche de
alquiler en la agencia donde lo alquilamos.
Mientras
esperamos en una cafetería caigo en la cuenta de que hay algo muy
importante que se nos ha olvidado comentar a los humanos, me comunico
por telepatía y se lo hago saber:
-*Eeeeeeh… Hares*-
-*Qué*- me dice mirándome.
-*No les hemos dicho que nosotros no vamos a Los Ángeles*-
-*¿Y?*-
-*Creo que deben saberlo*- digo con la mano en la cabeza en un gesto de desesperación.
-Pues díselo- me dice en voz alta rompiendo la telepatía.
Suspiro y les miro esas caras de interrogación que le lanzan a Hares pensando que está loco por hablar solo.
-Oye… emmmm… Nosotros no vamos a Los Ángeles-
-¿¡Eh!?- John se ha puesto nervioso y se sienta a mi lado con cara de cachorro ofendido.
-John… tenemos que hacer algo-
-¿Dónde vais?-
-No te importa- Dice Hares mirando el reloj y levantándose -Vámonos, Egil-
-Llámame
cuando lleguéis- Se agarra a mi camiseta y me besa con esa ternura que
tiene a veces -Tened cuidado- digo mirando también a Karl antes de ir
tras los pasos de Hares.
Hemos llegado a Roma
después de unas 15 horas interminables de vuelo… a pesar de tener toda
la eternidad por delante y de tener 2000 años Hares no puede estar
encerrado más de 1 hora sin montar uno de sus números. Casi se come al
azafato que con tanta paciencia nos atendía y por poco no nos
estrellamos, pero al final logramos llegar y ahora estamos en un hotel
increíble aunque un poco apartado del centro, pero según Hares el Hotel
Lord Byron es el mejor de Roma, así que aquí estamos.
-¿Por qué no compramos una cama como esta?- le digo mirando a esas típicas camas XXXXXXXL de los hoteles de lujo.
-Te sobraría cama- me dice mientras se quita los zapatos.
Y tiene razón, no dormimos juntos en casa, aunque cada vez que vamos de hotel lo hacemos.
-¿Y qué más da?- le digo tumbándome boca arriba en el enorme colchón.
-Mi
pequeño vikingo- cada vez que me llama así y se coloca como un
depredador encima de mí, me derrito -¿Quieres una cama así para jugar
con tus juguetes?-
Mientras lame mi mejilla le contesto -No… solo quiero que mi dios juegue conmigo-
-Serás
zorra mentirosa… Sé que disfrutas con los mortales- Sigue lamiendo mi
cara y comienzo a tener dificultad para pronunciar correctamente mis
palabras.
-Na… nadie me hace… aaaaah… disfrutar como tú-
Agarra mi cara con fuerza y me dice taladrándome con la mirada: -Por supuesto que no-
Me
besa muchas veces, pero hay algunas que son especiales… siempre digo
que Hares no tiene sensibilidad, pero hay veces que dudo mucho de esa
teoría y esta es una de esas veces.
Su lengua acaricia la mía
lentamente, devorándome poco a poco mientras una de sus manos recorre mi
torso desnudo. Sus movimientos son hipnóticos y las palabras que me
susurra penetran en mi mente como si las estuviera tatuando con fuego.
-Eres
mío… desde ese día que puse mis ojos en ti te necesito a mi lado- Su
mano se ha metido por mis pantalones deportivos y acaricia mi muslo y mi
ingle mientras me sigue susurrando:
-Te has portado muy
bien desde que te advertí que te estabas encariñando con esos humanos.
Voy a demostrarte lo contento que estoy contigo-
Solo escucharle ya es suficiente para mí, saber que le he complacido y que me lo diga es lo único que necesito para ser feliz.
-Voy a recorrer este cuerpo con mis manos, con mi boca y por supuesto, con mi lengua. Eres muy delicioso-
-Mi
dios… aaaaah- siento su lengua paseando por mi pecho, humedeciendo mi
vientre y probando el sabor de la piel que rodea mis muslos.
-Estaba
harto de tanto humano cerca- sus labios acarician mis ingles pero sigue
hablando para hacerme perder los sentidos -No entiendo que ves en
ellos-
-Nada, mi dios… solo son carne huesos y sangre… aaaaah… son débiles y sus cuerpos se deterioran-
Empieza a lamer la base de mi polla como premio por las palabras que estoy pronunciando.
-¡Dios Hares!- es tan bueno con esa lengua que tengo dificultades para controlarme.
-Voy
a esclavizar a ese niño- deja mi erección y me da la vuelta para pasear
su boca por mi espalda, sabiendo lo sensible que soy en esa zona -Haré
que tiemble cada vez que me vea- empiezo a retorcerme cuando su lengua
llega al final de mi columna y se mete en mi entrada -Y tú harás lo
mismo con tu mortal-
-¡Ha… Hares!-
-¡Harás
lo que te digo!- me da la vuelta de nuevo y me mira con esa mirada letal
-No permitiré que ningún humano me pase por encima… y a ti tampoco-
-Pe… pero John no es así- sé que me la estoy jugando contrariándole, pero no sé a cuento de qué viene todo esto.
-Ningún mortal se merece tu cariño y tu ternura… solo yo puedo poseerlos-
¿Por
qué Hares se comporta últimamente así? Nunca le ha importado lo que he
hecho con los humanos, y ahora después de 1000 años empieza a querer
retorcer el pescuezo de cualquiera que se me acerca.
Deja de hablar y se sienta en la cama.
-Cómesela a tu dios-
Jamás
me negaré a eso… se podría decir que me encanta chuparle la polla a mi
creador, su tamaño, su rudeza cuando agarra mi pelo y esas palabras que
me va diciendo mientras atraviesa mi garganta… no hay nada más
extasiante.
Se la chupo como siempre, rápido y duro,
mordiendo de vez en cuando toda su longitud mientras escucho como gime,
arañándola con mis dientes antes de meterla hasta mi garganta para
atravesarme una y otra vez con ella deseando que lo suelte todo dentro.
-Venga, Egil… voy a dártelo-
¿Egil?
Es la primera vez que usa mi nombre mientras follamos, después del
sobresalto incremento el ritmo y acaba disparando todo su semen en mi
faringe, mientras agarra mi cabeza con fuerza y la aprieta contra su
entrepierna gruñendo.
-Mi pequeño vikingo… cada día me haces disfrutar más-
Agarra
mi cuerpo con sus poderosos brazos y me besa con su habitual rudeza. No
puedo evitar gemir mientras siento como mi erección gotea ese líquido
transparente que indica que estoy en el límite.
-¿Ya estás húmedo?- retira el líquido con su dedo y lo lame diciendo: -Estás muy impaciente hoy-
-Mi dios es más de lo que merezco-
-Eso
no es cierto- agarra mi rostro con sus dos manos y mientras cierro mis
ojos me dice: -Tú eres el único que se merece todo el amor que tengo- al
oír esas palabras abro mis ojos atónito… no puede ser lo que estoy
oyendo -todo lo sensible y delicado que puedo ser o toda la ternura que
circula por mi cerebro… todo esa mierda es y será solo tuya-
-Ha… Hares-
Si
mi corazón latiera lo hubiera de dejado de hacer en ese momento, noté
una sensación extraña recorriendo mi cuerpo cuando escuché a mi creador
decirme esas palabras… Jamás ha mostrado esas muestras de afecto, aunque
yo siempre haya sabido que me aprecia y me quiere, nunca me imaginé que
tuviera la capacidad necesaria para decirlo en voz alta.
-Por eso quiero que tú hagas lo mismo-
Me
tumba en la cama y acariciando su erección abre mis piernas y comienza a
acariciar mi entrada con la otra mano. Las lágrimas de sangre empiezan a
brotar de mis ojos por primera vez en los 1000 años que llevo siendo
vampiro. Hares se da cuenta y las retira con su lengua mientras
introduce dos dedos dentro de mí.
-¿Qué te pasa, pequeño
vikingo?- sus dedos se mueven con rapidez, entrando por completo y
tocando todos esos puntos del interior de mi anatomía que activan las
descargas de placer por todo mi cuerpo.
-Este
vínculo...aaaaah… este vínculo que tenemos… si algún día desapareciera…
AAAAH… si algún día desapareciera yo moriría con él-
No
contesta ni dice nada, en su lugar abre más mis piernas colocándolas en
sus hombros y me la mete con una embestida suave pero continua.
-AAAAAH… ¡Dios Hares!-
Podría
estar todo el día abierto de piernas con su polla dentro de mí
recorriendo el interior de mi culo una y otra vez, nunca nadie, ni
humano ni vampiro, ha logrado darme este increíble placer...
Cambia
de postura y me pone de lado penetrándome de rodillas con mis piernas
juntas. La presión así es muy intensa para mi trasero eternamente
virgen, pero mi dios consigue que no me duela, solo disfruto con cada
embestida mientras retira con dulzura las lágrimas rojas que aún caen
por mi rostro aunque débilmente.
De nuevo vuelve a cambiar
la posición y decide acabar con mi favorita; me pone a cuatro patas y
agarrando mi cintura me penetra a gran velocidad, después retira una
mano y empieza a masturbarme al mismo ritmo mientras agacha su cuerpo
para susurrar en mi oído:
-Nunca me cansaré de este trasero virgen, pequeño vikingo-
Cuando
se incorpora me obliga a mí a hacer lo mismo y ambos nos quedamos de
rodillas sobre el colchón. Con esta postura las embestidas son cortas,
pero profundas y fuertes. Golpea una y otra vez en mi próstata y yo echo
hacia atrás la cabeza apoyándola en su hombro completamente extasiado.
-Córrete mi pequeño… córrete con tu dios-
Esos
golpes en mi interior provocan mi orgasmo, pero justo cuando empiezo a
disfrutar de él le oigo susurrar de nuevo y contestar a la frase que le
dije con anterioridad:
-Este vínculo nunca desaparecerá… nadie ni nada podrá separarme nunca de mi pequeño vikingo-
Sus
deliciosas embestidas animales, su voz en mi oído, sus caricias en mi
rostro y las lágrimas tiñendo mi torso de rojo… Nunca he tenido un
orgasmo así… mi semen sale disparado varias veces mientras él permanece
dentro de mí liberando el suyo quieto. No puedo dejar de gemir y de
temblar… me siento como si fuera un mortal… deshecho, rendido,
completamente derrotado.
-Te quiero, Egil-
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