viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 7 -La Segunda Llave-

*Hares ¿me oyes?*

*¿Estás bien, Egil?*

*Sí… ¿Y vosotros?*

*También… este cachorro tuyo es todo un salido*

*¿Qué le has hecho Hares?*

*Yo nada, no se merece ese privilegio*

*Bueno… ¿alguna idea?*

*No, de momento sobrevivir, luego ya veremos. Avísame si pasa algo*

*Bien*


Egil usó su telepatía para comunicarse con su creador, tan solo los vampiros con un vínculo muy fuerte y que hayan compartido sangre pueden llegar a realizarla, aunque consumen demasiada energía y tienen que alimentarse antes para no desfallecer. Egil lo tenía fácil con John, que parecía encontrarse mejor de su gripe, pero Hares seguía encabezonado con no beber la sangre de Karl.

-Será idiota-

-¿Hm? ¿Qué pasa ahora?- El médico humano se giró para mirar por qué se había parado y lo encontró con una rodilla hincada en el suelo -¿Qué pasa, Hares?-

-¡Nada! Egil a veces parece que no piensa… sigamos-

Mientras  Karl se encoge de hombros sin comprender que me pasa, yo intento levantarme, no puedo negar que estoy debilitado; entre la pelea de antes y la telepatía que ese retrasado me ha hecho mantener para al final no decirme nada, mis fuerzas han caído en picado. Sé que al final acabaré hincando el diente a ese cuello, pero lo haré mientras duerme para que no se entere de nada… no le daré la satisfacción de sentir mis colmillos atravesando su piel.

Seguimos avanzando por estos tediosos pasillos y mi mente empieza a preguntarse porque hay gente que encuentra esto como un hobby, solo hay polvo, mierda y ruidos raros por todas partes, pero ni rastro de tesoros, salas gigantes o enormes salas funerarias ¿Dónde puede estar la llave?

-Hares-

-Qué- cuando me giro a mirarle veo que está jugando con sus manos nerviosamente y mirándome de reojo.

-¿Sabes dónde estamos?- me pregunta sonrojándose… ¿Qué le pasa a este niño hoy conmigo?

-Sí, claro… si giramos por aquí llegamos a la Gran Avenida y si vamos por este otro sitio nos encontraremos con un jodido McDonalds-

-Con un “no” bastaba- me mira sonriente y acelera el ritmo adelantándome.

-¿Qué haces, niño?-

-¡Mira!- me dice mientras señala una diminuta luz en la pared de la izquierda.

-Vaya… tengo que darte crédito por esto- para algo que hacía a derechas no podía dejar de felicitarle por ello.

La lucecita provenía de un hueco en la pared, la verdad es que no se me había ocurrido liarme a golpes con los muros del camino, pero ahora se ha abierto esa probabilidad en mi mente cuando he visto que al otro lado podría haber algo. Pongo mis manos en el halo de luz examinándolo y parece que la estancia del otro lado está iluminada con algo misterioso.

-Aparta, voy a ver si la puedo romper-

-Vale, ten cuidado- me dice retrocediendo.

-¿Que tenga cuidado? ¿En serio?- Ahora se preocupa por mí… que tierno.

-¿¡Q-qué!? ¡Es lo que decimos los humanos en estas situaciones! Déjame y rompe la maldita pared- de nuevo he logrado que se irrite, es demasiado fácil.



Doy el primer golpe y la pared ni se inmuta, la maldita piedra está dura, nunca había visto un material tan resistente y mucho menos en esta época. Parece que todo el rollo este de los mayas es misterioso incluso para alguien que lo ha podido presenciar. Después de unos cuantos golpes más por fin veo que la fisura ha aumentado de tamaño, esto me da ánimos y golpeo con más fuerza una y otra vez… ya casi está pero… ¡Mierda! las fuerzas me han jugado una mala pasada y no puedo moverme, solo puedo dejarme caer al suelo humillado.

-¿Q-qué ha pasado?-

-Es la hora del bocadillo-

-Hares… ¿quieres dejar de vacilarme?-

-No te vacilo- agarro su cuerpo mortal y le siento en mi regazo… de nuevo vuelve a ruborizarse cuando le toco ¿le pongo cachondo? -Es la hora de comer-

No quiero darle placer a esta escoria, así que hinco mis colmillos sin previo aviso y dejo que su sangre atraviese mi garganta. Tiene razón Egil, es deliciosa y además puedo notar esa sensación que restaura todas mis células, pero… esto es familiar, yo he probado antes esta sangre… hace muchos años cuando… No puede ser…

-¿¡Eres un jodido Shamen!?- le digo apartando mis dientes lo más rápido que puedo y retirando la sangre que queda por mi boca.

-¿¡QUÉ!? ¿¡Co-como lo has…!?-

-¿¡Quieres matarme, idiota!?- le aparto con poca delicadeza de mi regazo y con unas ganas enormes de estrangularlo.

-¿¡Qué quieres decir!?-

-¿En serio? Eres tan estúpido que ni siquiera conoces tu raza… vuestra sangre es veneno-

-N-no pu-puede ser ¿Por qué?-

-No soy tu profesor de historia… pregunta a los tuyos… Mierda, menos mal que me di cuenta a tiempo-

Los Shamen… casi erradican nuestra raza en los primeros años de nuestro calendario. Su sangre es tan deliciosa y esa sensación es tan extasiante que caímos como moscas y les cazamos sin piedad, pero empezaron a enfermar multitud de vampiros, la sangre se corrompía y no se bombeaba sin la ayuda de un corazón, se ahogaban a pesar de que nosotros no respiramos y sus estómagos rugían haciéndoles tener hambre de alimentos sólidos, es como si volvieran a necesitar sus órganos para sobrevivir... como si recuperaran su cuerpo mortal pero sus órganos siguieran muertos. Se llegó a la conclusión de que era por culpa de la sangre Shamen y exterminamos a cualquiera que nos encontrábamos por el camino. Los empezamos a llamar los resucitadores.


La pared va cediendo poco a poco y por fin cabe mi puño en ese agujero, pero un ruido me detiene, mi instinto me dice que algo está aproximándose en el otro lado, pero el mocoso no me deja concentrarme.

-Deja de canturrear- El idiota está tatareando mientras yo me dejo los nudillos en ese muro.

-¿Por qué, también te molesta?-

-Porque algo se aproxima por el otro lado- le digo con un susurro y con ganas de matarlo de nuevo.


Esperamos en silencio y como estatuas a que se termine de acercar pero un olor familiar me hace relajarme.

-¡Egil!-

-¿Hares? ¿Dónde estás?-


Egil POV

Por fin les encontramos, estábamos empezando a pensar que nos habíamos perdido para siempre en esa pirámide. Intento ver donde se encuentra hasta que me avisa del hueco en la pared.

-Egil, ayúdame con esto-  parece que lleva tiempo intentando romper esta pared y lo lleva bastante avanzado, con unos pocos golpes más entre los dos el muro acaba por romperse y me lanzo a abrazarlo mientras descansa en el suelo… el orgulloso no ha comido todavía.

-Hares ¿por qué no te has alimentado aún?-

-Su sangre me mataría-

-En serio… deja esas tonterías, necesitamos alimentarnos de humanos, eso es lo que hacen los vampiros-

-Sí, de humanos, no de Shamens-

-¿Se lo has contado?-  le pregunto a Karl intrigado con la respuesta.

-N-no… lo ha sabido él-

-¿¡Cómo!?- le pregunto a mi creador sorprendido..

-He bebido la sangre de esa basura y he recordado porque estaba siendo tan familiar-


Hares nos está contando la historia de los Shamen y los vampiros. Karl está completamente alucinado y parece bastante aturdido con lo que está escuchando, no le quita el ojo a mi creador mientras relata su historia y respira rápidamente y con dificultad. La verdad es que yo desconocía todo esto y estaba igualmente sorprendido, sin duda tenía que ser una muerte horrible para los que hubieran bebido sangre Shamen… espera un momento… ahora que lo pienso...

-¡HARES! ¡Yo he bebido su sangre!- estaba empezando a entrar en pánico ¿qué iba a pasarme? esperaba que su respuesta me tranquilizara, pero en vez de algo esperanzador le escuché decirme:

-Ya lo sé-

-¿¡Qué ya lo sabes!? ¿¡Voy a morirme así y tú estás tan tranquilo!?-

-¡No vas a morirte, idiota! ¡Deja de comportarte como un humano!-

-Pe-pero bebí bastante sangre… ¡Dos veces!-

-Egil… yo no lo s-sabía- Karl intentaba disculparse como si eso me sirviera de algo.

-Cierra la boca- usé el tono más mortífero que tenía -Ya me ocuparé de ti despacio-

-Egil- Hares me interrumpió -No vas a morirte porque bebiste mi sangre el otro día-

-¿Los v-vampiros bebéis s-sangre de vampiro también?-

-¡Cállate!- Hares y yo a veces parece que estamos sincronizados… como ahora cuando hemos mandado callar al siempre curioso Karl.

-Menos mal- parece que no moriré aún gracias a que Hares siempre cuida de mí. Mientras le abrazo John carraspea y nos apremia a seguir.

-Chicos, tendríamos que buscar a Carol y la llave, sino nunca… AAAAH HARES-


Ese grito es debido a que mi hambriento creador se ha lanzado al cuello de John sin previo aviso, parece que sus fuerzas estaban entrando en niveles peligrosos ya que solo le veo beber así cuando salimos de caza.

-Hares… ya basta- si sigue así va a matarle.


Se suelta del cuello de John, que respira con dificultad debido a la excitación y la falta de sangre y con sus colmillos muerde su propia muñeca para ponérsela a mi humano en el cuello y cerrarle la herida… me da envidia que su sangre tenga esas propiedades.

-¿¡Por qué conmigo no hacéis eso!?- pregunta Karl indignado cuando se dio cuenta de porqué lo hacía.

-Yo no puedo- le digo encogiéndome de hombros.

-¿P-por qué?- esa curiosidad está empezando a cansarme, miro a Hares y me encuentro con su mirada asesina diciéndome “como se lo cuentes te mato”, así que vuelvo a encogerme de hombros y le contesto:

-No te lo puedo decir, deja de preguntar cosas-


Con un bufido se da por vencido pero empieza a examinar el cuello de John detenidamente mientras le dice:

-No tienes cicatrices… no me había dado cuenta ¿Por qué no?-

-Madre mía, cielo, que de preguntas haces, debe ser la curiosidad del científico… Ya te lo comenté, es por la sangre de Hares, me quitó las cicatrices que tenía-

Karl se giraba para mirar a Hares con los ojos abiertos de par en par… el pobre no sabe la que le espera por atreverse a gritarle:

-¿¡Y por qué conmigo no!? ¡Deja ya de despreciarme así! ¡No te he hecho nada!-

Mi creador como no podía ser de otra forma, le ha acorralado contra la pared en menos de un segundo y le mira con ojos amenazadores, esa mirada es la que pone a los humanos cuando va a descuartizarles… debo estar alerta.

-Estoy llegando al límite de mi paciencia contigo, no me caes bien y si te aguanto es porque te necesito, o al menos creo que serás útil. Si cambias esa actitud chulesca conmigo hasta que dejes de servirme, entonces me pensaré si te dejo vivir, pero si sigues así te descuartizaré como hice con tus antepasados ¿Me. Has. Entendido?-




No puedo evitar cerrar mis ojos mientras huelo el miedo en su cuerpo, esa taquicardia, sus pupilas dilatadas, sus vasos sanguíneos y arterias estrechándose, el aumento de su presión sanguínea, ese delicioso sudor frío y su acelerada respiración.… Desde luego Hares sabe sacar la mejor esencia del terror puro,  y es tan embriagante que me está costando mucho auto control no follarme ese cuerpo que está temblando de miedo.

Karl asiente como puede mientras sus piernas le fallan y se deja acariciar por John que siempre sale a consolarlo cuando Hares le destroza mentalmente.


-¿Por qué esta sala está iluminada?- pregunta Hares mirando en todas direcciones.

-No lo sé… yo también he preguntado lo mismo- le digo agarrando su brazo y acariciándolo.

-¿Qué narices pasa en este sitio?-

-Yo puedo contestar a esa pregunta- dice John cruzando el muro hacia donde estábamos -Estas pirámides deben ser las pirámides custodias de Naho. Son todo suposiciones y fábulas, no hay nada por escrito y hay historiadores que han dedicado su vida exclusivamente a desentrañar este misterio sin éxito. Se habla de un conjunto de tres pirámides repartidas por el mundo que contienen los fragmentos de un tesoro del que no se sabe nada, ni siquiera lo que es, aunque parece que estamos cerca de descubrirlo-

-Espera ¿como sabes que esta es una de esas pirámides? ¿Qué tiene que ver eso con la luz?- le pregunta Hares con su habitual desprecio.

-¡Ah, sí! Cierto… perdona Hares. Esas pirámides se supone que están custodiadas por seres divinos y…-

-Vale, suficiente, los seres divinos me están tocando las pelotas ya-

-Hares, pero…-

-¡Que no quiero oír más tonterías! Vámonos-

John y yo nos miramos acostumbrados a la típica actitud escéptica de Hares mientras Karl nos sigue cabizbajo y con sus niveles de miedo aún elevados… parece que esta vez ha logrado acojonarlo del todo.




Seguimos su estela cansados, fuera debe ser de día hace rato y ya estoy empezando a notar como mis extremidades flaquean, pero Hares no se detiene, él camina con las energías recargadas y con ganas de salir de aquí y no hay nada que logre convencerle para que nos deje descansar.
A los pocos minutos y con el camino aún iluminado, llegamos a una sala enorme con columnas gigantes y llena de bancos de piedra.

-¿Qué es este sitio?- me pregunto a mí mismo en voz alta.

-Si hubiera una mesa sería una sala de ceremonias, pero no hay nada más que bancos de piedra- dijo John pensativo y mirando en todas direcciones tratando de buscar alguna pista que le dijera que era esa sala.

-CAROL- oigo gritar a Karl y cuando me giro para ver qué le pasa le veo corriendo hacia un punto de la habitación en el que no parece haber nada.

-Egil, ve con ese idiota-

Acato la orden de mi creador y con mi velocidad le alcanzo en un momento. Está de rodillas mirando al suelo y con lágrimas en sus ojos.

-¿Qué ha pasado?- le pregunto sentándome a su lado.

-M-me ha p-parecido verla-

-Estará bien, aquí no hay nadie-

-Egil, este sitio me es tremendamente familiar… sé que he estado aquí antes- me dice apoyando sus dos manos en mi muslo para después girarse y decirle al jefe: -¡Hares! En esta sala hay algo… no sé cómo lo sé, pero lo sé. Tienes que confiar en mí-

Mi creador está analizando una roca con inscripciones mientras le contesta:

-¿Confiar en tí? Te dije el día que nos conocimos que eso no iba a pasar… Simplemente lo comprobaremos como una opción más y… ¿Qué esto?-

No sé qué ha hecho pero un crujido ensordecedor resuena por toda la sala, los bancos de piedra tiemblan y parece que se están hundiendo y las paredes se estrechan lentamente acercándose la una a la otra… Hares la ha liado.

-Muy bien genio- le digo buscando una salida.

-¿¡Y el pasillo por el que hemos venido!?- pregunta John entrando en pánico.

-Se ha derrumbado- dice Hares tan tranquilo mientras sigue mirando la roca como si no pasara nada.

-¡Hares! ¿¡Puedes ayudar para que no seamos aplastados!?-

-Eso hago- dice riéndose -Pareces un humano ¿te lo he dicho ya?... Vaya… aquí estás-


De nuevo vuelvo a desconocer cómo lo ha hecho pero la habitación de repente guarda silencio, no se mueve nada y no parece que vayamos a ser aplastados.

-¿Q-qué has hecho, Hares?- le digo acercándome a él y mirando el objeto que tiene entre sus manos. Si mi corazón latiera desde luego estaría desbocado ahora mismo.

-Te lo diré mientras me la chupas- me dice con una sonrisa.

-¡En serio! deja tus estupideces-

-No sé lo que he hecho, he tocado la piedra mil millones de veces de mil millones de maneras distintas y después de casi enterrarnos aquí abajo he logrado pararlo y conseguir esta cajita… ¿Qué mas da? Estamos vivos-

-¿Y cómo se abre?- le pregunto mientras veo como está intentando abrirla sin éxito.

-Aquí hay una ranura, parece que se necesita algo-

-P-prueba c-con tu llave- le dijo Karl mirando a la caja.


Después de pensarlo unos segundos ha decidido hacerle caso y saca su medallón de detrás de su camiseta para insertarlo en la ranura. Oímos un click y vemos como Karl tenía razón y la cajita se abre. Hares saca de ella un objeto parecido a su medallón pero más grande y grueso y con otro dibujo que parece un dragón.

-¿Esto es una llave del ataúd de Balghor?- Hares pregunta al Shamen.

-S-sí, eso parece. No sabía que podían ser distintas-

-¿Cuántas hay?-

-Seis que yo sepa-

-Buen chico- le dice sonriendo y desenredando su pelo como si estuviera premiando a un perro que ha obedecido bien a su amo.

-Bien, ya tenemos lo que queríamos, ahora ¿cómo salimos de aquí?- se que mi tono es de irritación, pero ya me estoy cansando de este sitio.

-Pues…- Hares mira en todas direcciones intentando buscar una salida -Ni idea-

-A ver, el pasillo estaba por ahí ¿verdad?- mientras John intenta orientarse señalando a la dirección por la que hemos venido, miro de reojo a mi creador que parece que está tramando algo -entonces deberíamos ir por… ¿Hares?... ¡HARES!-


Es un animal… hace las cosas por la fuerza y lo más gracioso es que siempre le suele salir bien, un día logrará que nos maten, pero parece que hoy no es ese día y que después de lanzarse como si fuera un misil hacia una de las paredes, ha abierto un agujero por el que podemos pasar sin problemas.

-Estas paredes son demasiado duras para romperlas así… ¿Qué has hecho?- le pregunto intrigado por su método.

-Solo necesitaba alimentarme para tener mi fuerza al cien por cien. Yo soy un dios, tú eres un gusano débil todavía y además he sentido como los seres divinos de este sacro lugar han impulsado mis pies dotándome de una fuerza titánica-

-Vale, Hares… ahora la verdad- ya me conozco esos aires de prepotencia y su tendencia a exagerar la realidad. Mientras oigo a John suspirar de desesperación a mi espalda, mi creador decide contarnos la verdad.

-Estas paredes no podían ser como las otras si estaban pensadas para moverse, no parecía que estuvieran impulsadas por una gran fuerza, así que supuse que eran de roca normal… FIN ¿Nos vamos?-


Todos le seguimos otra vez por un nuevo túnel, quise preguntarle por qué motivo no había ido en dirección al camino que habíamos andado ya para volver a la salida, pero como la mente de Hares es tan complicada he decidido no decir nada.
Andamos y andamos, el camino vuelve a estar oscuro y yo siento que mi cuerpo va a pararse de un momento a otro… y así es, mis piernas fallan e hinco mis rodillas en el suelo apoyando mis manos en el camino.

-¿Lo ves? Eres un débil gusano… Vamos a descansar-

Los tres suspiramos aliviados y nos sentamos en el suelo dejando que el cansancio nos hiciera relajar nuestro cuerpo hasta que el sueño se apoderó de nosotros.


-Egil, Egiiiiiiil-

-Ya estamos otra vez con la vocecita y el mundo blanco-

-Toma mi mano Egil, yo te llevaré-

-¿A dónde me llev…. ?AAAAAAAH- -AAAAAAH-


-Egil… ya está, ya estás despierto ¿qué pasa?-

-P-parece que la tercera parte de mi pesadilla s-se ha estrenado por fin en mis sueños-

-Estabas aterrado- me dice mientras acaricia mi cara.

-La mano despellejada que te comenté se ha clavado en mi corazón… el dolor parecía tan real que…-

-Vale, olvídalo, solo es un sueño- Sentir sus labios sobre los míos es lo único que puede calmarme después de algo así. No puedo evitar rodear su cuello con mis brazos y devolverle el beso con lujuria… mi dios es tan jodidamente caliente que cada vez que me toca logra excitarme. Sus manos se animan y se meten por debajo de mi ropa acariciando mi torso con su exquisita rudeza, colándose por debajo de mis pantalones y agarrando con firmeza mi erección.

-¿Ya estás duro?-

-Mi dios me está tocando-

Desabrocha mi pantalón y comienza a masturbarme… siento que voy a morirme al mirar hacia abajo para ver con mis ojos como esa poderosa mano frota mi polla de arriba abajo continuamente. Mientras él sigue con el mismo ritmo, los humanos empiezan a despertarse y logro oir a John suspirando y viniendo hacia nosotros para levantar mi camiseta y acariciar mi torso, después aparta la mano de Hares de mi erección y se la mete en la boca con gula moviéndose desesperado… me ha echado de menos.
Mi dios se coloca detrás de mí y me sienta en sus piernas con la espalda apoyada en su pecho mientras mi humano sigue chupándomela con su habitual destreza, tengo que reconocer que tiene un don especial para esto.

Hares se apoya sobre la pared del pasillo y me quedo tumbado sobre su torso, abre mis piernas llevando después sus manos a mi trasero y empieza a acariciar mi entrada metiendo su dedo muy superficialmente, logrando provocarme y ponerme muy caliente.

-Hares… métemela-

En ese momento cuando levanto mi cabeza me encuentro con los ojos de Karl mirándonos…o tal vez debería decir mirándole ya que su mirada estaba fija en mi creador.

-Niño… deja de mirar y ven aquí. Tengo un trabajo para ti- después agarra mi cara y me besa con rudeza diciendo -Vamos a divertirnos un rato con estos esclavos, Egil-

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