*Hares ¿me oyes?*
*¿Estás bien, Egil?*
*Sí… ¿Y vosotros?*
*También… este cachorro tuyo es todo un salido*
*¿Qué le has hecho Hares?*
*Yo nada, no se merece ese privilegio*
*Bueno… ¿alguna idea?*
*No, de momento sobrevivir, luego ya veremos. Avísame si pasa algo*
*Bien*
Egil
usó su telepatía para comunicarse con su creador, tan solo los vampiros
con un vínculo muy fuerte y que hayan compartido sangre pueden llegar a
realizarla, aunque consumen demasiada energía y tienen que alimentarse
antes para no desfallecer. Egil lo tenía fácil con John, que parecía
encontrarse mejor de su gripe, pero Hares seguía encabezonado con no
beber la sangre de Karl.
-Será idiota-
-¿Hm?
¿Qué pasa ahora?- El médico humano se giró para mirar por qué se había
parado y lo encontró con una rodilla hincada en el suelo -¿Qué pasa,
Hares?-
-¡Nada! Egil a veces parece que no piensa… sigamos-
Mientras
Karl se encoge de hombros sin comprender que me pasa, yo intento
levantarme, no puedo negar que estoy debilitado; entre la pelea de antes
y la telepatía que ese retrasado me ha hecho mantener para al final no
decirme nada, mis fuerzas han caído en picado. Sé que al final acabaré
hincando el diente a ese cuello, pero lo haré mientras duerme para que
no se entere de nada… no le daré la satisfacción de sentir mis colmillos
atravesando su piel.
Seguimos avanzando por estos
tediosos pasillos y mi mente empieza a preguntarse porque hay gente que
encuentra esto como un hobby, solo hay polvo, mierda y ruidos raros por
todas partes, pero ni rastro de tesoros, salas gigantes o enormes salas
funerarias ¿Dónde puede estar la llave?
-Hares-
-Qué- cuando me giro a mirarle veo que está jugando con sus manos nerviosamente y mirándome de reojo.
-¿Sabes dónde estamos?- me pregunta sonrojándose… ¿Qué le pasa a este niño hoy conmigo?
-Sí,
claro… si giramos por aquí llegamos a la Gran Avenida y si vamos por
este otro sitio nos encontraremos con un jodido McDonalds-
-Con un “no” bastaba- me mira sonriente y acelera el ritmo adelantándome.
-¿Qué haces, niño?-
-¡Mira!- me dice mientras señala una diminuta luz en la pared de la izquierda.
-Vaya… tengo que darte crédito por esto- para algo que hacía a derechas no podía dejar de felicitarle por ello.
La
lucecita provenía de un hueco en la pared, la verdad es que no se me
había ocurrido liarme a golpes con los muros del camino, pero ahora se
ha abierto esa probabilidad en mi mente cuando he visto que al otro lado
podría haber algo. Pongo mis manos en el halo de luz examinándolo y
parece que la estancia del otro lado está iluminada con algo misterioso.
-Aparta, voy a ver si la puedo romper-
-Vale, ten cuidado- me dice retrocediendo.
-¿Que tenga cuidado? ¿En serio?- Ahora se preocupa por mí… que tierno.
-¿¡Q-qué!?
¡Es lo que decimos los humanos en estas situaciones! Déjame y rompe la
maldita pared- de nuevo he logrado que se irrite, es demasiado fácil.
Doy
el primer golpe y la pared ni se inmuta, la maldita piedra está dura,
nunca había visto un material tan resistente y mucho menos en esta
época. Parece que todo el rollo este de los mayas es misterioso incluso
para alguien que lo ha podido presenciar. Después de unos cuantos golpes
más por fin veo que la fisura ha aumentado de tamaño, esto me da ánimos
y golpeo con más fuerza una y otra vez… ya casi está pero… ¡Mierda! las
fuerzas me han jugado una mala pasada y no puedo moverme, solo puedo
dejarme caer al suelo humillado.
-¿Q-qué ha pasado?-
-Es la hora del bocadillo-
-Hares… ¿quieres dejar de vacilarme?-
-No
te vacilo- agarro su cuerpo mortal y le siento en mi regazo… de nuevo
vuelve a ruborizarse cuando le toco ¿le pongo cachondo? -Es la hora de
comer-
No quiero darle placer a esta escoria, así que
hinco mis colmillos sin previo aviso y dejo que su sangre atraviese mi
garganta. Tiene razón Egil, es deliciosa y además puedo notar esa
sensación que restaura todas mis células, pero… esto es familiar, yo he
probado antes esta sangre… hace muchos años cuando… No puede ser…
-¿¡Eres un jodido Shamen!?- le digo apartando mis dientes lo más rápido que puedo y retirando la sangre que queda por mi boca.
-¿¡QUÉ!? ¿¡Co-como lo has…!?-
-¿¡Quieres matarme, idiota!?- le aparto con poca delicadeza de mi regazo y con unas ganas enormes de estrangularlo.
-¿¡Qué quieres decir!?-
-¿En serio? Eres tan estúpido que ni siquiera conoces tu raza… vuestra sangre es veneno-
-N-no pu-puede ser ¿Por qué?-
-No soy tu profesor de historia… pregunta a los tuyos… Mierda, menos mal que me di cuenta a tiempo-
Los
Shamen… casi erradican nuestra raza en los primeros años de nuestro
calendario. Su sangre es tan deliciosa y esa sensación es tan extasiante
que caímos como moscas y les cazamos sin piedad, pero empezaron a
enfermar multitud de vampiros, la sangre se corrompía y no se bombeaba
sin la ayuda de un corazón, se ahogaban a pesar de que nosotros no
respiramos y sus estómagos rugían haciéndoles tener hambre de alimentos
sólidos, es como si volvieran a necesitar sus órganos para sobrevivir...
como si recuperaran su cuerpo mortal pero sus órganos siguieran
muertos. Se llegó a la conclusión de que era por culpa de la sangre
Shamen y exterminamos a cualquiera que nos encontrábamos por el camino.
Los empezamos a llamar los resucitadores.
La pared
va cediendo poco a poco y por fin cabe mi puño en ese agujero, pero un
ruido me detiene, mi instinto me dice que algo está aproximándose en el
otro lado, pero el mocoso no me deja concentrarme.
-Deja de canturrear- El idiota está tatareando mientras yo me dejo los nudillos en ese muro.
-¿Por qué, también te molesta?-
-Porque algo se aproxima por el otro lado- le digo con un susurro y con ganas de matarlo de nuevo.
Esperamos en silencio y como estatuas a que se termine de acercar pero un olor familiar me hace relajarme.
-¡Egil!-
-¿Hares? ¿Dónde estás?-
Egil POV
Por
fin les encontramos, estábamos empezando a pensar que nos habíamos
perdido para siempre en esa pirámide. Intento ver donde se encuentra
hasta que me avisa del hueco en la pared.
-Egil, ayúdame
con esto- parece que lleva tiempo intentando romper esta pared y lo
lleva bastante avanzado, con unos pocos golpes más entre los dos el muro
acaba por romperse y me lanzo a abrazarlo mientras descansa en el
suelo… el orgulloso no ha comido todavía.
-Hares ¿por qué no te has alimentado aún?-
-Su sangre me mataría-
-En serio… deja esas tonterías, necesitamos alimentarnos de humanos, eso es lo que hacen los vampiros-
-Sí, de humanos, no de Shamens-
-¿Se lo has contado?- le pregunto a Karl intrigado con la respuesta.
-N-no… lo ha sabido él-
-¿¡Cómo!?- le pregunto a mi creador sorprendido..
-He bebido la sangre de esa basura y he recordado porque estaba siendo tan familiar-
Hares
nos está contando la historia de los Shamen y los vampiros. Karl está
completamente alucinado y parece bastante aturdido con lo que está
escuchando, no le quita el ojo a mi creador mientras relata su historia y
respira rápidamente y con dificultad. La verdad es que yo desconocía
todo esto y estaba igualmente sorprendido, sin duda tenía que ser una
muerte horrible para los que hubieran bebido sangre Shamen… espera un
momento… ahora que lo pienso...
-¡HARES! ¡Yo he bebido su
sangre!- estaba empezando a entrar en pánico ¿qué iba a pasarme?
esperaba que su respuesta me tranquilizara, pero en vez de algo
esperanzador le escuché decirme:
-Ya lo sé-
-¿¡Qué ya lo sabes!? ¿¡Voy a morirme así y tú estás tan tranquilo!?-
-¡No vas a morirte, idiota! ¡Deja de comportarte como un humano!-
-Pe-pero bebí bastante sangre… ¡Dos veces!-
-Egil… yo no lo s-sabía- Karl intentaba disculparse como si eso me sirviera de algo.
-Cierra la boca- usé el tono más mortífero que tenía -Ya me ocuparé de ti despacio-
-Egil- Hares me interrumpió -No vas a morirte porque bebiste mi sangre el otro día-
-¿Los v-vampiros bebéis s-sangre de vampiro también?-
-¡Cállate!- Hares y yo a veces parece que estamos sincronizados… como ahora cuando hemos mandado callar al siempre curioso Karl.
-Menos
mal- parece que no moriré aún gracias a que Hares siempre cuida de mí.
Mientras le abrazo John carraspea y nos apremia a seguir.
-Chicos, tendríamos que buscar a Carol y la llave, sino nunca… AAAAH HARES-
Ese
grito es debido a que mi hambriento creador se ha lanzado al cuello de
John sin previo aviso, parece que sus fuerzas estaban entrando en
niveles peligrosos ya que solo le veo beber así cuando salimos de caza.
-Hares… ya basta- si sigue así va a matarle.
Se
suelta del cuello de John, que respira con dificultad debido a la
excitación y la falta de sangre y con sus colmillos muerde su propia
muñeca para ponérsela a mi humano en el cuello y cerrarle la herida… me
da envidia que su sangre tenga esas propiedades.
-¿¡Por qué conmigo no hacéis eso!?- pregunta Karl indignado cuando se dio cuenta de porqué lo hacía.
-Yo no puedo- le digo encogiéndome de hombros.
-¿P-por
qué?- esa curiosidad está empezando a cansarme, miro a Hares y me
encuentro con su mirada asesina diciéndome “como se lo cuentes te mato”,
así que vuelvo a encogerme de hombros y le contesto:
-No te lo puedo decir, deja de preguntar cosas-
Con un bufido se da por vencido pero empieza a examinar el cuello de John detenidamente mientras le dice:
-No tienes cicatrices… no me había dado cuenta ¿Por qué no?-
-Madre
mía, cielo, que de preguntas haces, debe ser la curiosidad del
científico… Ya te lo comenté, es por la sangre de Hares, me quitó las
cicatrices que tenía-
Karl se giraba para mirar a Hares
con los ojos abiertos de par en par… el pobre no sabe la que le espera
por atreverse a gritarle:
-¿¡Y por qué conmigo no!? ¡Deja ya de despreciarme así! ¡No te he hecho nada!-
Mi
creador como no podía ser de otra forma, le ha acorralado contra la
pared en menos de un segundo y le mira con ojos amenazadores, esa mirada
es la que pone a los humanos cuando va a descuartizarles… debo estar
alerta.
-Estoy llegando al límite de mi paciencia contigo,
no me caes bien y si te aguanto es porque te necesito, o al menos creo
que serás útil. Si cambias esa actitud chulesca conmigo hasta que dejes
de servirme, entonces me pensaré si te dejo vivir, pero si sigues así te
descuartizaré como hice con tus antepasados ¿Me. Has. Entendido?-
No
puedo evitar cerrar mis ojos mientras huelo el miedo en su cuerpo, esa
taquicardia, sus pupilas dilatadas, sus vasos sanguíneos y arterias
estrechándose, el aumento de su presión sanguínea, ese delicioso sudor
frío y su acelerada respiración.… Desde luego Hares sabe sacar la mejor
esencia del terror puro, y es tan embriagante que me está costando
mucho auto control no follarme ese cuerpo que está temblando de miedo.
Karl
asiente como puede mientras sus piernas le fallan y se deja acariciar
por John que siempre sale a consolarlo cuando Hares le destroza
mentalmente.
-¿Por qué esta sala está iluminada?- pregunta Hares mirando en todas direcciones.
-No lo sé… yo también he preguntado lo mismo- le digo agarrando su brazo y acariciándolo.
-¿Qué narices pasa en este sitio?-
-Yo
puedo contestar a esa pregunta- dice John cruzando el muro hacia donde
estábamos -Estas pirámides deben ser las pirámides custodias de Naho.
Son todo suposiciones y fábulas, no hay nada por escrito y hay
historiadores que han dedicado su vida exclusivamente a desentrañar este
misterio sin éxito. Se habla de un conjunto de tres pirámides
repartidas por el mundo que contienen los fragmentos de un tesoro del
que no se sabe nada, ni siquiera lo que es, aunque parece que estamos
cerca de descubrirlo-
-Espera ¿como sabes que esta es una
de esas pirámides? ¿Qué tiene que ver eso con la luz?- le pregunta Hares
con su habitual desprecio.
-¡Ah, sí! Cierto… perdona Hares. Esas pirámides se supone que están custodiadas por seres divinos y…-
-Vale, suficiente, los seres divinos me están tocando las pelotas ya-
-Hares, pero…-
-¡Que no quiero oír más tonterías! Vámonos-
John
y yo nos miramos acostumbrados a la típica actitud escéptica de Hares
mientras Karl nos sigue cabizbajo y con sus niveles de miedo aún
elevados… parece que esta vez ha logrado acojonarlo del todo.
Seguimos
su estela cansados, fuera debe ser de día hace rato y ya estoy
empezando a notar como mis extremidades flaquean, pero Hares no se
detiene, él camina con las energías recargadas y con ganas de salir de
aquí y no hay nada que logre convencerle para que nos deje descansar.
A los pocos minutos y con el camino aún iluminado, llegamos a una sala enorme con columnas gigantes y llena de bancos de piedra.
-¿Qué es este sitio?- me pregunto a mí mismo en voz alta.
-Si
hubiera una mesa sería una sala de ceremonias, pero no hay nada más que
bancos de piedra- dijo John pensativo y mirando en todas direcciones
tratando de buscar alguna pista que le dijera que era esa sala.
-CAROL-
oigo gritar a Karl y cuando me giro para ver qué le pasa le veo
corriendo hacia un punto de la habitación en el que no parece haber
nada.
-Egil, ve con ese idiota-
Acato la
orden de mi creador y con mi velocidad le alcanzo en un momento. Está de
rodillas mirando al suelo y con lágrimas en sus ojos.
-¿Qué ha pasado?- le pregunto sentándome a su lado.
-M-me ha p-parecido verla-
-Estará bien, aquí no hay nadie-
-Egil,
este sitio me es tremendamente familiar… sé que he estado aquí antes-
me dice apoyando sus dos manos en mi muslo para después girarse y
decirle al jefe: -¡Hares! En esta sala hay algo… no sé cómo lo sé, pero
lo sé. Tienes que confiar en mí-
Mi creador está analizando una roca con inscripciones mientras le contesta:
-¿Confiar
en tí? Te dije el día que nos conocimos que eso no iba a pasar…
Simplemente lo comprobaremos como una opción más y… ¿Qué esto?-
No
sé qué ha hecho pero un crujido ensordecedor resuena por toda la sala,
los bancos de piedra tiemblan y parece que se están hundiendo y las
paredes se estrechan lentamente acercándose la una a la otra… Hares la
ha liado.
-Muy bien genio- le digo buscando una salida.
-¿¡Y el pasillo por el que hemos venido!?- pregunta John entrando en pánico.
-Se ha derrumbado- dice Hares tan tranquilo mientras sigue mirando la roca como si no pasara nada.
-¡Hares! ¿¡Puedes ayudar para que no seamos aplastados!?-
-Eso hago- dice riéndose -Pareces un humano ¿te lo he dicho ya?... Vaya… aquí estás-
De
nuevo vuelvo a desconocer cómo lo ha hecho pero la habitación de
repente guarda silencio, no se mueve nada y no parece que vayamos a ser
aplastados.
-¿Q-qué has hecho, Hares?- le digo acercándome
a él y mirando el objeto que tiene entre sus manos. Si mi corazón
latiera desde luego estaría desbocado ahora mismo.
-Te lo diré mientras me la chupas- me dice con una sonrisa.
-¡En serio! deja tus estupideces-
-No
sé lo que he hecho, he tocado la piedra mil millones de veces de mil
millones de maneras distintas y después de casi enterrarnos aquí abajo
he logrado pararlo y conseguir esta cajita… ¿Qué mas da? Estamos vivos-
-¿Y cómo se abre?- le pregunto mientras veo como está intentando abrirla sin éxito.
-Aquí hay una ranura, parece que se necesita algo-
-P-prueba c-con tu llave- le dijo Karl mirando a la caja.
Después
de pensarlo unos segundos ha decidido hacerle caso y saca su medallón
de detrás de su camiseta para insertarlo en la ranura. Oímos un click y
vemos como Karl tenía razón y la cajita se abre. Hares saca de ella un
objeto parecido a su medallón pero más grande y grueso y con otro dibujo
que parece un dragón.
-¿Esto es una llave del ataúd de Balghor?- Hares pregunta al Shamen.
-S-sí, eso parece. No sabía que podían ser distintas-
-¿Cuántas hay?-
-Seis que yo sepa-
-Buen chico- le dice sonriendo y desenredando su pelo como si estuviera premiando a un perro que ha obedecido bien a su amo.
-Bien,
ya tenemos lo que queríamos, ahora ¿cómo salimos de aquí?- se que mi
tono es de irritación, pero ya me estoy cansando de este sitio.
-Pues…- Hares mira en todas direcciones intentando buscar una salida -Ni idea-
-A
ver, el pasillo estaba por ahí ¿verdad?- mientras John intenta
orientarse señalando a la dirección por la que hemos venido, miro de
reojo a mi creador que parece que está tramando algo -entonces
deberíamos ir por… ¿Hares?... ¡HARES!-
Es un
animal… hace las cosas por la fuerza y lo más gracioso es que siempre le
suele salir bien, un día logrará que nos maten, pero parece que hoy no
es ese día y que después de lanzarse como si fuera un misil hacia una de
las paredes, ha abierto un agujero por el que podemos pasar sin
problemas.
-Estas paredes son demasiado duras para romperlas así… ¿Qué has hecho?- le pregunto intrigado por su método.
-Solo
necesitaba alimentarme para tener mi fuerza al cien por cien. Yo soy un
dios, tú eres un gusano débil todavía y además he sentido como los
seres divinos de este sacro lugar han impulsado mis pies dotándome de
una fuerza titánica-
-Vale, Hares… ahora la verdad- ya me
conozco esos aires de prepotencia y su tendencia a exagerar la realidad.
Mientras oigo a John suspirar de desesperación a mi espalda, mi creador
decide contarnos la verdad.
-Estas paredes no podían ser
como las otras si estaban pensadas para moverse, no parecía que
estuvieran impulsadas por una gran fuerza, así que supuse que eran de
roca normal… FIN ¿Nos vamos?-
Todos le seguimos
otra vez por un nuevo túnel, quise preguntarle por qué motivo no había
ido en dirección al camino que habíamos andado ya para volver a la
salida, pero como la mente de Hares es tan complicada he decidido no
decir nada.
Andamos y andamos, el camino vuelve a estar oscuro y
yo siento que mi cuerpo va a pararse de un momento a otro… y así es, mis
piernas fallan e hinco mis rodillas en el suelo apoyando mis manos en
el camino.
-¿Lo ves? Eres un débil gusano… Vamos a descansar-
Los
tres suspiramos aliviados y nos sentamos en el suelo dejando que el
cansancio nos hiciera relajar nuestro cuerpo hasta que el sueño se
apoderó de nosotros.
-Egil, Egiiiiiiil-
-Ya estamos otra vez con la vocecita y el mundo blanco-
-Toma mi mano Egil, yo te llevaré-
-¿A dónde me llev…. ?AAAAAAAH- -AAAAAAH-
-Egil… ya está, ya estás despierto ¿qué pasa?-
-P-parece que la tercera parte de mi pesadilla s-se ha estrenado por fin en mis sueños-
-Estabas aterrado- me dice mientras acaricia mi cara.
-La mano despellejada que te comenté se ha clavado en mi corazón… el dolor parecía tan real que…-
-Vale,
olvídalo, solo es un sueño- Sentir sus labios sobre los míos es lo
único que puede calmarme después de algo así. No puedo evitar rodear su
cuello con mis brazos y devolverle el beso con lujuria… mi dios es tan
jodidamente caliente que cada vez que me toca logra excitarme. Sus manos
se animan y se meten por debajo de mi ropa acariciando mi torso con su
exquisita rudeza, colándose por debajo de mis pantalones y agarrando con
firmeza mi erección.
-¿Ya estás duro?-
-Mi dios me está tocando-
Desabrocha
mi pantalón y comienza a masturbarme… siento que voy a morirme al mirar
hacia abajo para ver con mis ojos como esa poderosa mano frota mi polla
de arriba abajo continuamente. Mientras él sigue con el mismo ritmo,
los humanos empiezan a despertarse y logro oir a John suspirando y
viniendo hacia nosotros para levantar mi camiseta y acariciar mi torso,
después aparta la mano de Hares de mi erección y se la mete en la boca
con gula moviéndose desesperado… me ha echado de menos.
Mi dios se
coloca detrás de mí y me sienta en sus piernas con la espalda apoyada
en su pecho mientras mi humano sigue chupándomela con su habitual
destreza, tengo que reconocer que tiene un don especial para esto.
Hares
se apoya sobre la pared del pasillo y me quedo tumbado sobre su torso,
abre mis piernas llevando después sus manos a mi trasero y empieza a
acariciar mi entrada metiendo su dedo muy superficialmente, logrando
provocarme y ponerme muy caliente.
-Hares… métemela-
En
ese momento cuando levanto mi cabeza me encuentro con los ojos de Karl
mirándonos…o tal vez debería decir mirándole ya que su mirada estaba
fija en mi creador.
-Niño… deja de mirar y ven aquí. Tengo
un trabajo para ti- después agarra mi cara y me besa con rudeza
diciendo -Vamos a divertirnos un rato con estos esclavos, Egil-
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