-Si quieres el pago por adelantado tendrás que demostrarme que la información es buena-
Hares
es bastante arisco con los humanos, consideró que no era necesario
andarse con frivolidades y pasó directamente a la materia que nos
ocupaba, Belial, en vez de enfadarse por sus modales, sonrió y nos
invitó a pasar a la cabaña.
-Vamos dentro, estaremos más cómodos-
-No he venido a tomar el té contigo… dime lo que quiero saber y nos largamos-
-No quiero dinero-
Nuestras caras serias e imponentes pasaron a ser un par de rostros de estupefacción y asombro…
-¿Qué quieres entonces?-
-Protección…
sé dónde puede estar el medallón y también sé que no sois los únicos
que andáis detrás de él. Yo solo quiero estudiarlo, después será todo
vuestro-
-Espera un momento… a ver si lo he entendido-
Hares empezaba a dudar de si había sido buena idea venir -¿me estás
diciendo que crees saber donde está Bhorn y quieres que vayamos contigo
para protegerte de los que lo puedan estar buscando, y que además tu
única intención es estudiarlo para después entregárselo a dos vampiros
que ni siquiera conoces?-
-Eso es- su sonrisa seguía siendo enorme y parecía sincera.
-Vámonos de aquí- se dio media vuelta y abrió la puerta del coche, pero yo podía ver la verdad en los ojos de aquél chico.
-Hares…
espera… ¿qué tenemos que perder si lo comprobamos? Llevamos muchos años
detrás del medallón, y ¿ahora que tenemos algo que puede ser fiable te
das la vuelta sin más? hemos hecho cosas peores que seguir a un humano a
donde quiera que sea que vaya, si nos ha mentido le arrancaremos la
cabeza y asunto zanjado-
La expresión del chico cambió
radicalmente y cuando me di la vuelta para mirarle vi que estaba
bastante asustado, le guiñé un ojo para tranquilizarlo intentando que
comprendiera que estaba tratando de convencer al cabezota de mi creador y
volví a poner mi mirada en los ojos enfurecidos que me miraban con
agresividad.
-Mierda…- apretó sus puños con rabia y se
acercó amenazadoramente al chico en menos de un segundo -Como esto sea
una farsa o algún estúpido truco haré lo que ha dicho este idiota y te
arrancaré esa hermosa cabeza con mis propias manos. Entre los dos
sumamos casi 30 docenas de siglos… si nos la has jugado no habrá rincón
en este puto planeta en el que estés a salvo-
Vi como sus
piernas comenzaban a temblar mientras intentaba mantener estoicamente su
compostura, respiró hondo y tuvo el valor de decirle:
-Ya lo sé, sé quienes sois. Por eso he intentado ponerme en contacto con vosotros-
-¿Cómo dices? ¿Por qué nosotros?-
-Es
complicado de explicar con pocas palabras, pero… emmm… el medallón era
para humanos y según mis estudios no lo puede llevar cualquier vampiro,
uno de los requisitos más simples es que la edad debe ser superior a
1000 años- paró unos segundos mientras miraba al suelo pensativo y nos
dijo -En serio chicos… esto es muy largo de contar, no quiero hacerlo de
pie con este frío-
Ambos nos miramos y decidimos que su
historia nos había intrigado y enganchado, así que seguimos al chico
rubio al interior de la modesta cabaña y nos sentamos en algo parecido a
un sillón que había en frente de una chimenea encendida.
-aaaah, mucho mejor, gracias-
-Déjate de mierdas… habla-
-Empezaré
por despejar las dudas que todo el mundo tiene en torno a esta leyenda…
no es una leyenda, es real, no puedo deciros porque, pero lo puedo
asegurar al cien por cien-
-No me jodas… llevo mas de 1000
años tras la pista de Bhorn y no he sabido siquiera si es real ¿y tú
con 15 años que tienes lo sabes cien por cien seguro?-
-25-
-¿QUE?-
-E-eeeh, tengo 25 años-
-¡¿Me estás vacilando humano de mierda?!-
-Hares…
vamos, déjale hablar- Me estaba jugando la vida intentando calmarlo,
nunca se debe hablar a Hares cuando se ha cabreado, hay que dejar que
desate su furia y que se calme solo, pero creí que la ocasión lo
merecía. Después de observar su mirada asesina sobre mí, se sentó con
los brazos cruzados y se calló esperando que el chico siguiera hablando.
-L-lo
siento yo no… Os he dicho que no puedo contaros porque lo sé… me juego
mucho si lo hago y aún no tenemos la confianza suficiente como para…-
-¿Confianza? ni la tenemos ni la tendremos-
-Oye…
entiendo que os mostréis escépticos, pero esto funciona así; vosotros
queréis el medallón para una finalidad que solo os interesa a vosotros y
yo quiero estudiarlo con un propósito que solo me incumbe a mí… yo no
hago preguntas, vosotros tampoco-
-Mierda, niño… deja de tomarme el pelo… sabes perfectamente para que lo queremos-
-Escucha
Hares… si solo necesitas eso para confiar en mi, aunque solo sea un
poco, te diré una cosa… hay una propiedad del medallón que elimina
cualquier enfermedad o dolencia en los humanos, pero sólo puede usarse
una vez en cada persona y lo que elimina es aleatorio, puede ser desde
un simple dolor de cabeza hasta un tumor cerebral, necesito aislar esa
propiedad y estudiarla, si consigo modificarla…-
-Te convertirás en Dios-
-Algo así… sí-
Conocía
esa mirada de mi creador, la mirada de que estaba tramando algo.
Suspiré y esperé que le ofreciera un trato, Belial me miró al ver mi
reacción y le sonreí intentando tranquilizarlo, pero bajé mis defensas y
casi me pierdo en esos ojos verdes.
-Está bien mocoso,
vamos a hacer una cosa… iremos contigo, te protegeremos, te dejaremos
estudiar el medallón y si consigues hacer lo que tienes pensado queremos
el cincuenta por ciento de lo que consigas-
Ahí estaba su codiciosa propuesta.
-¿Ci-cincuenta por ciento?-
-No voy a negorciar- se cruzó de brazos con una expresión que no admitía discusiones.
Después de meditarlo unos instantes el joven supo que no tenía opción.
-Si
no hay más remedio…- se miró las manos con un gesto nervioso e intentó
acabar con la conversación -Mañana me pondré en contacto con vosotros,
os diré cuando nos vamos y dónde quedamos-
-No tan rápido…
quiero que nos digas lo que sabes, al menos lo que puedas o te dé la
gana contar. Y no te pases de listo, aún no he desayunado hoy y hueles
delicioso-
-N-no hace falta que me amenaces… Está bien. El
medallón fue forjado hace muchos miles de años, aunque no puedo
precisar cuántos. Originalmente fue creado por y para humanos ya que
según tengo entendido los vampiros no existían o al menos no se daban a
conocer. La manera la desconozco, es lo que me propongo averiguar, todo
en torno a su creación es confuso y al tratarse de una época tan antigua
no hay constancia por escrito de nada relacionado con este asunto, tan
solo lo que se ha ido transmitiendo de generación en generación por los
creadores del medallón. He estudiado mucho, todos los rumores, todas las
pistas por descabelladas o ficticias que parecieran, he hablado con los
posibles descendientes de los creadores… he hecho todo lo que he
podido, intenté construir el puzzle encajando todas las piezas de las
que disponía y ahora he conseguido una frase que casi todos reconocen,
aunque aún intento descifrar el enigma… ‘Al abrir la boca del oscuro
pozo hay un abismo sumerjido, si encuentras a los brujos custodios
hayarás el camino’-
Guardó silencio y se quedó pensativo,
como si intentara descifrar esas palabras, se le veía molesto y entendí
que llevaba tiempo dándole vueltas a ese enigma. Mientras miraba esa
expresión tan dulce mi creador me sacó del trance.
-¿Y
alguién tan estúpido como tú va a descubrir el Santo Grial? ¿De verdad
no sabes de que sitio habla esa simple adivinanza para niños? Si
hubieras usado Google te lo hubiera dicho en la primera página… Chichén
Itzá… boca del pozo de los brujos de agua, antes una ciudad Maya, ahora
uno de los mayores emplazamientos arqueológicos de Yucatán… los mayas-
-¿Q-QUE? ¿¡En serio!? ¿¡Así de fácil!?-
-Tsk… niño, eres un inútil-
-¡Yo
no tengo 2000 años! ¡Vosotros incluso llegasteis a conocer la
civilización maya! Y-yo s-soy médico-científico, no me dedico a resolver
enigmas y no tengo ni idea de nada de eso-
-Vamos… dejad
de discutir… menudo viaje me espera- estos dos ya me estaban
desesperando, Hares no paraba de retarlo y el niño no quería ceder ante
su superioridad y se defendía constantemente.
-Entonces nos vamos a méxico…- El escéptico de mi creador no parecía para nada convencido.
-Si estás en lo cierto… sí-
-¿Qué insinúas mocoso? ¿Qué me he equivocado?-
-¡Hostia
Hares! ¡Para de una vez!- Nunca le había visto tan jodidamente pesado…
esto del medallón era importante para él y esta era su forma de decir al
mundo que estaba nervioso.
-Vaaaale… nos encontraremos dentro de cinco días en Tinum-
-E-espera… eeeeh, no tengo dinero para el avión-
-Pues vete andando-
-¡Hares!…-
me acerqué al chico y me senté a su lado… el olor me estaba
embriagando, pero me contuve con la paciencia que la experiencia me
proporcionaba y le dí un cheque con una cantidad que consideré razonable
para la preparación del viaje. Cuando lo vio me miró con una sonrisa y
me dio las gracias. Mis ojos se posaron en su palpitante yugular, el
ruido de ambiente desapareció y tan solo podía escuchar los latidos de
su corazón mientras bombeaba esa sangre tan dulce y deliciosa que estaba
oliendo pero cuando acerqué mi rostro a ese tierno cuello, la voz de mi
creador me ordenó que me detuviera…
-EGIL PARA… chico,
sal de ahí si no quieres que te desangre esa bestia- a pesar de la
advertencia él no se movió, se quedó ahí sentado mirándome con sus
penetrantes ojos verdes.
-¿QUE? Y-yo no iba a… Hares ¿por qué le dices eso? No le asustes-
-Conozco esa expresión que has puesto Reaper…-
-No estoy asustado… estoy mentalizado de hecho-
-¿QUE?- su valentía me dejó helado.
-Vamos…
estaremos los tres solos debajo de una pirámide desierta durante no sé
cuántos días. Yo puedo llevarme provisiones, pero vosotros no tenéis
nada que comer ahí abajo-
Ambos nos miramos completamente
alucinados… se estaba ofreciendo a darnos su sangre sin que su voz se
quebrara en ningún momento, estaba decidido y no parecía importarle.
-¿L-lo has hecho alguna vez?-
-No, pero confío en que sabéis lo que hacéis… ya me entiendes, no creo que queráis dejarme seco ahí abajo-
-Claro
que no, a diferencia de lo que muchos humanos creen no hace falta mucha
sangre para alimentarnos. Estarás bien, al no ser que este estúpido se
deje llevar por lo que siente hacia tí-
-¿Se-sentir hacia mí?-
-Hares… no sé qué pretendes con esto-
-Vamos… se te ha puesto dura en cuanto le has visto esa carita de bebé que tiene-
Podía
notar como Belial se incomodaba con los comentarios estúpidos e
infantiles del que supuestamente era el más maduro y mayor del grupo.
Así que intenté que pensara que todo era una broma suya.
-Venga, ya te has divertido. Cállate ya. Además iba a llevar a John conmigo-
-Estarás de broma… ese solo sirve para…-
-Él es historiador, sabrá de estas cosas, nos vendrá bien su ayuda- estaba empeñado en hacerme quedar mal.
-Su ayuda y su trasero-
-Hares…
para de una puta vez- decidí zanjar el tema y acabar esa tediosa
conversación -Usa el dinero que te he dado para preparar y comprar lo
que necesites, yo compraré los billetes y cuando los tenga te diré
cuándo y dónde quedamos. Creo que no tenemos que decirte que no hables
con nadie de esto-
-Claro que no. Sé perfectamente a lo que me atengo y con quién estoy tratando-
Oí
un gruñido a mi izquierda, hacía tiempo que no veía a Hares así de
cabreado, Belial estaba muy confiado y aunque podíamos oler su miedo, su
determinación era absoluta, estaba decidido a conseguir realizar ese
viaje y nos había convencido para que fuéramos sus guardaespaldas… este
chico tenía unas agallas de acero.
Nos montamos en
el Lamborghini y emprendimos en silencio el camino de vuelta a casa,
una vez que alcanzamos la autopista Hares pisó el acelerador con una
expresión letal en su cara que hasta a mí me producía respeto, hizo que
el motor rugiera con ansia, los radares no podía siquiera registrar
nuestro exceso de velocidad y las tres horas de camino se redujeron a la
mitad. Cuando llegamos entró como un huracán en casa y se encerró en su
cuarto.
-Eh, Hares… tienes que alimentarte-
Silencio
-¿Llamo a alguien?-
Seguía
en silencio así que decidí dejarle. Los vampiros de nuestra edad pueden
estar dos semanas sin alimentarse, así que no quise molestarle más.
Bajé las escaleras y llamé a John, que no tardó más de media hora en
llegar.
-Oye John ¿tú conoces la historia maya?-
-Claro amo, es mi preferida… ¡es fascinante!-
-¿¡En serio!? Me has alegrado la noche… ¿te gustaría dar un paseo por los recovecos de la civilización maya?-
-Por supuesto, si me necesitas iré, pediré unos días en la universidad. Me he recorrido muchas veces esos yacimientos y…-
-No creo que el sitio al que vamos sea precisamente…. legal-
-¿Qué quieres decir?-
-Quiero decir que nos adentraremos en lugares que no creo que haya pisado nadie en muchísimo tiempo-
Observé
la incertidumbre en su cara, sé que me seguiría al mismísimo infierno
si se lo pidiera, pero era un historiador, y respetaba mucho toda esa
mierda de los yacimientos y las ruinas.
-Bu-bueno, os ayudaré-
-No vamos a robar nada, solo estamos buscando algo que nadie sabe que existe-
Se
bajó los pantalones y se abrió de piernas… sabe cuánto me gusta la
sangre que viaja por su arteria femoral. Mientras hincaba mis colmillos y
saboreaba su exquisito líquido carmesí me preguntó intrigado por Hares.
-¿Por qué no está hoy aquí?-
-Porque un niño de 25 años le ha vacilado y está cabreado-
-¿QUE? ¿¡Qué idiota haría algo así!?-
Terminé de saciar mi sed y le tumbé en la cama posicionando mi cuerpo encima.
-El mocoso que nos acompañará a México-
-No puedes contarme nada más ¿no?-
-Ahora no, cuando estemos allí lo sabrás todo-
El resto de la noche transcurrió con normalidad, yo pude disfrutar del cuerpo de John a solas y él disfrutó de mis torturas.
No
supe nada de Hares hasta el día antes del viaje, salió de su habitación
y se me quedó mirando desde el umbral de la puerta de la sala donde yo
estaba viendo la televisión.
-¡Vaya, Hares… Feliz Navidad! ¿Intentas suicidarte o algo?-
-No me cuadra nada-
-¿Qué?-
-Lo que nos ha contado esa escoria… no tiene sentido-
Suspiré derrotado... la noche iba a ser larga.
-¿Cómo
sabe él quienes son los descendientes de esos que dice que crearon el
medallón? ¿Por qué nosotros no hemos oído nunca ese… enigma de mierda?
No puede ser tan fácil la pista… no me trago nada Egil… y todo eso de
jugar a ser Dios... ¿por qué alguien tan joven sabe tanto?-
-Yo
tampoco me lo trago, o se piensa que somos idiotas o nos está
subestimando o simplemente está persiguiendo quimeras, no todo el mundo
tiene porque tener malas intenciones, Hares… pero como te he dicho allí…
¿Qué tenemos que perder?-
-A veces pareces un puto humano hablando… ¿Has comprado los billetes?-
-Sep, el vuelo sale a las 12-
Las
compañías aéreas disponen de aviones adaptados para que viajemos sin
exponernos al sol y con horarios nocturnos… todo un detalle, pero con un
inconveniente, dan asco las compañías que los ofrecen, aquí no hay
clase Business, ni asientos confortables ni ninguno de esos lujos y es
completamente milagroso que los aviones logren aterrizar en su destino
enteros.
A la noche siguiente recogimos a
John de camino al aeropuerto y esperamos que llegara Belial, que por
cierto, se llama Karl… no iban a darme ningún billete de avión destinado
a un demonio. Apareció a los veinte minutos alegando que había mucho
tráfico y entramos para hacer toda la parafernalia necesaria para
meterse en un avión, aunque en nuestro caso parecía más bien una
avioneta.
-Menos mal que México está ahí al lado- dije
mirando estupefacto a la chatarra con alas que se supone que debía
mantenerse en el aire.
Cuando entramos en el avión dos
azafatas muy simpáticas nos recibieron cordialmente y nos sentaron en
nuestros asientos. Debido a la urgencia del viaje no pude elegir cuatro
asientos juntos que estuvieran libres, así que ahorré el sufrimiento a
uno de los humanos y me senté con Hares mientras ellos dos estaban unas
filas por detrás.
Mi creador se puso sus auriculares y se evadió
de la realidad dejándome marginado y aburrido leyendo un libro malísimo
que había comprado en el aeropuerto, así que me puse a pensar en el
viaje y me leí la guía de historia maya para tontos que imprimí ayer…
definitivamente era para auténticos retrasados.
Cuando llevábamos una hora de viaje oí a John discutir con alguien:
-Aparta tus putos colmillos si no quieres conocer la muerte definitiva-
-Vamos preciosidad… sólo un bocadito, huele delicioso. No lo notará, tú puedes decirle que no duele-
-He dicho que te largues de aquí, al no ser que quieras enfrentarte a mi amo-
John
sabía como tratar con escorias vampiras, ahora era exclusivamente para
mí, pero hace 5 años aceptaba más clientes y estaba acostumbrado a ser
acosado por mucha basura.
-jajajajajaja tengo 500 años guapo… es difícil que salga ganando-
-Si no tuviera 1096 años puede que fuera difícil para él ganarte, pero dado el caso no se que decirte-
En ese momento decidí hacer mi entrada triunfal, me crucé de brazos detrás del baboso y le pregunté a mi humano:
-¿Algún problema, John?-
-No, ya se iba ¿verdad, ricura?-
-Sí, sí, eso es… ya me iba… lo-lo siento- dijo con una risita nerviosa mientras se iba a su asiento de nuevo.
-¿Todo bien?-
-Estupendamente ¿Karl?-
-Hm, sí sí, John parece saber lo que hace-
-He tratado con mucha basura, cielo-
Volví
a mi asiento mientras atravesábamos una zona de turbulencias, el avión
parecía que iba a desmontarse en cualquier momento pero las caras de las
azafatas permanecían tranquilas y serenas, así que deduje que debía ser
algo normal y seguí leyendo la guía hasta que por fín el comandante nos
informó que habíamos llegado a nuestro destino a las 3 de la madrugada.
Nos
dirigimos a la localidad de Pisté para dormir, ya que amanecería
pronto, y por primera vez en los últimos seis días vi a mi creador
sonreír cuando puso un pie en el hotel que había reservado. Un lujoso
resort en el que las habitaciones se distribuían en pequeñas cabañitas
en mitad de la naturaleza, con piscinas naturales y un grandioso SPA.
Sabía que su real alteza no admitiría menos lujo y suspirando me
encaminé a conseguir las llaves de nuestra habitación, que como no podía
ser de otra manera, estaba perfectamente aislada de los rayos solares.
-Espero que no os moleste compartir la habitación- les dije a los humanos.
-No, claro que no, esta habitación es más grande que mi casa- dijo Karl riéndose.
-Ya sabes mi respuesta… ¿quieres beber antes de dormir?- John se acercó a mi y se sentó en mi regazo.
-No,
estoy bien- mientras agarraba su cintura, el animal de Hares se acercó
como un depredador a John y le agarró con fuerza la muñeca levantándolo
de mis piernas.
-Yo sí-
-¡Oye Hares! ¡No es problema suyo que no te haya salido de los cojones alimentarte durante estos días! ¡Ten cuidado o…!-
-¡O QUE!-
Yo
solo podía apretar mis puños con rabia mientras escuchaba a John gritar
de dolor al sufrir la agresividad de un vampiro de 2000 años
hambriento.
Es una sensación extraña, no es que tenga sentimientos
amorosos hacia él, de hecho creo que nunca me he enamorado de nadie,
pero me cabrea ver como alguien abusa de algo mío cuando yo no he dado
el visto bueno, incluso si se trata de mi creador.
Karl notó mi enfado y se sentó en el borde de la cama a mi lado.
-Me ha contado muchas cosas sobre tí… te aprecia mucho-
-Tsk…- solo podía chasquear la lengua y seguir esperando a que decidiera soltarle para comprobar que no estaba muerto.
-Vuestros
niveles jerárquicos son realmente sencillos. El que tiene más edad
manda mientras el resto agacha la cabeza… ¿nunca te has revelado contra
él? ¿En todos estos años siempre le has dejado hacer lo que quería?-
-¿Qué pretendes con esta conversación?-
-Entender
vuestra mente, quiero saber que pasará si el gran jefe decide
desangrarme a mi también… quiero saber si me protegerás o harás lo mismo
que estás haciendo con él-
Mi ira se multiplicó por tres
al escuchar lo que me había insinuado, mi instinto de bestia depredadora
tomó control de mi y agarré por el cuello a Karl, que permaneció laxo
mientras lo estrangulaba. Le miré a los ojos y no encontré ni un solo
atisbo de miedo, estaba sereno, relajado, incluso parecía que me decía
con la mirada que confiaba en mí. Me sonrió y entonces aflojé mi mano y
la deslicé acariciando su cuello, él cerró los ojos emitiendo un suave
gemido que despertó el deseo en mi interior y justo cuando iba a acercar
mi rostro al suyo, se separó bruscamente y se levantó volviendo a
colocar las cosas de su maleta con un nerviosismo muy visible.
Pasamos
unos segundos en silencio, yo intentando entender que había pasado y él
buscando algo, hasta que sacó una foto de su cartera y me la mostró:
-Es guapa ¿Es tu hermana?-
-No, es mi prometida-
-¿Tú… prometida?- No sé porque me recorrió un cosquilleo por todo el cuerpo cuando me dijo de quien se trataba.
-Sí, tan horrible soy que no puedo tener mujer?-
-E-eh… ¡Sí, claro! es solo que… no me lo imaginaba, eres joven aún-
-Ya, bueno, llevamos siendo novios desde que tenemos 13 años y nunca… ¿eh, de qué te ríes?-
-Na-nada
es que… perdóname, pero se me hace rarísimo que no hayas sabido
aprovechar ese impresionante físico para disfrutar un poco de la vida-
no puedo nunca evitar reírme ante este tipo de gente, todos aquellos que
viven por y para una persona toda su vida no tienen que ser felices.
-Vaya, ¿aprovechar la vida es acostarse con el primero que pasa por delante?-
-Nah… olvida lo que he dicho-
-Sí, será mejor que lo haga-
Parecía molesto por lo que le había dicho y dejé de hablar para no empeorar más las cosas, pero él rompió ese silencio.
-¿Sabes?
la verdad es que siempre pensé que no podía sentir nada más por nadie,
que ella era lo único que necesitaba… hasta que decidimos tener nuestra
primera relación sexual-
Seguí en silencio esperando que
continuara, pero no daba la impresión de que quisiera hacerlo, así que
le impulsé a contarme el porque.
-¿Porque?-
-No lo sé, lo intentamos varias veces después de esa noche, pero siempre pasaba lo mismo. La quiero muchísimo, pero…-
Sus
ojos se encontraron con los míos y esta vez vi en ellos un nerviosismo
que no había vislumbrado antes en ninguna de las mirada que me había
dirigido. Jugó con sus manos apartando el rostro a un lado y me dijo:
-Nunca he sentido con sus caricias ninguna sensación parecida a la que he sentido cuando me has tocado-
No hay comentarios:
Publicar un comentario